kanicus kanicus c

No hables en voz alta, no mires atrás, pero sobre todo, no prometas ni pidas cosas si no estas acompañado, estas son las normas que los pobladores de Corcotzal siguen al pie de la letra, los extranjero claramente lo toman como meras supersticiones para asustar a los niños que salen de sus casas por las noches, o eso pensaba el señor Marcus Cortéz.


Cuento Sólo para mayores de 18.

#misterio #monstruos #paranoia #245 #terror-psicolgico
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la calle del caminante

Jugando frente a su casa, se encontraba Bryana Ortiz, a quien por mucho que le dijesen "no juegues sola o te empezaran a seguir, Byana, Bryana, no juegues con tu sombra o te empezaran a seguir" la pequeña, cuando no la veían, comenzaba a jugar y a dialogar con sigo misma, debido a que en un pueblo pequeño y calmado como lo era Corcotzal, encontrar a otros niños con los cuales jugar era difícil, pues, algunos padres decidieron no arriesgarse y no dejar salir a sus niños.


No podían olvidar los trágicos casos que desencadenaron la creencia de que en alguna de las calles del pueblo, un caminante nocturno paseaba sin descanso en una eterna pena envuelta en sollozos, sin encontrar consuelo alguno, el caminante persigue a quienes más se asemejen a su trágica circunstancia hasta el punto de enloquecerlos por la paranoia, la sensación de siempre creer ver a alguien cuando pasan una mirada de reojo amedrenta la cordura le los pequeños, hasta el punto de tener que encerrarlos, pues, estos comienzan sentir un deseo insólito por caminar ¿para alejarse? ¿acercarse? imposible saberlo pues el llanto de los pequeños es incansable, un eterno disgusto que no deja otra alternativa más que dejarlos encerrados hasta el punto de amárralos en sus camas o postes de madera.


Casos como estos se han registrado y han llamado la atención del investigador y psicólogo Marcus Cortéz, armado con años de estudio y un escepticismo inquebrantable, el investigador Marcus ha desenmascarado a los charlatanes más reconocidos de su ciudad, desde tarotistas con discursos endebles que argumentaban saber el momento exacto de la muerte de sus clientes y como engañarla, hasta los más experimentados conocedores en el arte de la hipnosis, que camuflaban con el titulo de "la habilidad de interactuar con las vidas pasadas" pero, esto era diferente, este caso no era el de una persona u organización entendida en la ciencia de la psicología o alguna otra charlatanería, este era el caso de un pueblo, casi una aldea inaccesible e inhóspita, una fuente de intelecto virginal que clamaba ser investigada y estudiada.


Instalado y con la confianza de algunos de los pobladores más viejos, Marcus comenzó a recopilar información, empezando con las recientes victimas del supuesto caminante nocturno, se trataba del caso de un hombre de avanzada edad, decía incoherencias y siempre se presentaba de distintas maneras, solo o acompañado él siempre parecía referirse a más de una persona, pero cuando se le preguntaba a que otra persona se refería, sólo caminaba, caminaba hasta que sus pies se entumecían y lo encontraban tirado en el suelo llorando, como si de un niño pequeño se tratase.

¡Un grave caso de esquizofrenia! sentencio el investigador, tratando los casos que representaran una mayor amenaza para los pobladores y los pacientes, el investigador Marcus fue reconociendo y diagnosticándolos uno por uno los casos, desde los que padecían de insomnio y una incontrolable inquietud que les provocaba ganas de caminar, hasta los que terminaban sin voz debido a las interminables conversaciones que mantenían por días enteros, pero, ¿Qué provocaba tales trastornos? existían casos como el síndrome de Cotard, el cual resulto ser común en los infantes del lugar, quizás por el encierro o el simple miedo colectivo, el caso era que la gran mayoría actuaba como si personificaran a una entidad fantasmal, sollozando, caminando lento, asintiendo con la cabeza y sin mirar a los lados, las escenas desgarraban el corazón de Marcus, escuálidos con la piel pálida como la de los cadáveres, algunos los mantenían amarrados a las camas, en un intento desesperado por mantenerlos quietos.

¡En el aire o algún tipo de planta, debe haber algo en el ambiente que provoque tales trastornos psicológicos! cualquier hipótesis era bienvenida para el investigador, cualquiera menos la del caminante nocturno, este caso era especial para él, eran un caso en el que esperaba arrancar de tajo la superstición y el mito, era un caso en el que esperaba levantar una nueva visión del mundo para un pueblo entero, pero no contemplaría en sus escritos la posibilidad de tener que aceptar una tontearía tan infantil como el de comprobar si "un hombre malo aparece por las noches o no"

A pesar de su convicción, ninguna hipótesis llegaba a una explicación clara y concisa, sí, existían plantas capases de hacer convulsionar el cuerpo por un cierto tiempo, provocando un malestar en los ojos hasta el punto de presentar una visión hormigosa, lo que podría explicar la paranoia de ver figuras humanoides al voltear a ver bruscamente, ¿pero los llantos? ¿Qué podría explicar los llantos? un simple miedo colectivo talvez, quizás un estado de alerta permanente que impide al cuerpo sentirse seguro incluso en su propia casa.

¡Hay un hombre, un hombre que se encontró con el caminante nocturno, y no enloqueció! eso era lo que afirmaban los lugareños, pero, también advertían que el hombre desarrollo "una mirada fuerte" una mirada que no podían explicar con
claridad, tan sólo decían que era una mirada fuerte, capaz de matar animales pequeños, gatos, pollitos, perros recién nacidos, eran muchas las leyendas que circularon al rededor del campesino de la mirada fuerte, algunos decían que llego a matar caballos con la mirada y que por ese mismo motivo, cuando el hombre caminaba y visitaba las casas, las mujeres y los niños corrían a esconder a los animales y a los niños recién nacidos, claramente el hombre no tenia la intención de acabar con la vida de alguna de esa inocentes criaturas, simplemente, luego de uno o dos días, amanecían muertos, simplemente, al abrir los cuerpos de los animales el corazón se encontraba estallado hasta el punto de dejar un espacio con restos de carne al rededor de donde debería estar el susodicho corazón.

Rumores, historias que pronto se volverán leyendas, pero las pruebas palidecen y las preguntas se acrecientan, sea como fuesen los hechos, ese hombre es en sí mismo una variante singular de los casos de psicosis del pueblo, es una anomalía que el investigador Marcus no puede dejar pasar.


En una casa decrepita con muros derruidos, una viejecita salió del interior para recibir al señor Marcus y su acompañante con una voz estridente y chillona.

̶ Bienvenidos, bienvenido señor Gaitán, veo que viene acompañado.

̶ Desde luego, señora Ferguson este es el señor Cortéz, es un investigador que dice querer saber sobre los casos del caminante nocturno.

̶ Claro que sí, Claro que sí, mi esposo se encuentra atrás de la casa, en seguida estará con ustedes, por favor tomen asiento.


El olor a moho y animales muertos impregnaba el aire, un par de asientos hechos de troncos de madera era todo lo que había, la sensación de sentirse observado y escuchado resultaba en una realidad si no se tenia la suficiente fortaleza mental. Momentos después, un hombre con un pañuelo en sus manos con el cual se limpiaba la sangre, entro en medio de la penumbra de la sala, el señor Marcus abrió los ojos en busca de una herida de la cual proviniese la sangre, y al no encontrarla supo de inmediato que no era la de ese hombre. Caminando lentamente ese hombre proyectaba una autoridad imperante, el hedor del lugar y el lamentable estado de la casa creaban una atmosfera de encierro seguido de una inminente muerte.

El hombre con las manos ensangrentadas se arrimo a una pared mientras seguía limpiando sus manos ensangrentadas que parecían generar más y más sangre a partir de la nada.


̶ ¿Así que quiere saber sobre el caminante nocturno, señor Cortéz?

̶ Buenos días señor Ferguson, solo puedo decir que me interesan los extraños casos de psicosis que padecen los pobladores, entiendo que usted es una excepción a la regla de esos casos, ¿Le importaría si le hago una pequeña entrevista?


Como todos los días, el señor Ferguson salía en busca de madera de cedro para vender y animales silvestres para comer, contaba lo bien que desempeñaba ambas labores y lo afortunado de poder encontrar una vasta abundancia de recursos de este tipo, pero, para finales de año el sol se ocultaba tras las montañas y la obscuridad imperaba en los bosques.

El sentido de orientación del campesino por primera ves en mucho tiempo comenzó a fallar, los arboles tomaban forma de ennegrecidos pilares que parecían sostener el techo del mundo, y los canticos de las cigarras inundaban la atmosfera, la luna fue opacada por las nubes como pronto lo harían su valor y sensatez ante la desorientación, caminaba, el cazador solo caminaba con tal de encontrar el camino a casa, para entonces, afirmaba el señor Ferguson, no había desarrollado su mirada fuerte, por lo que escuchaba en las cercanías el revolotear de aves nocturnas y roedores, pasos, de pronto, escuchaba pasos, comprobó que no eran los suyos al detenerse abruptamente pero sin voltear atrás, la sensación de ser observado inundo su conciencia, de reojo notaba fugaces manchas negras que llamaban su atención, notas mentales y recuerdos retumbaban en su cabeza, la lucidez de distinguir entre el sonido de las palabras mentales y verbales era cada ves menos clara.

En ciertos momentos, el señor Ferguson se sorprendía así mismo emitiendo ciertos sonidos con la garganta que parecían imitar a los gruñidos de un animal, en otros momentos se percataba de que su boca estaba medio abierta y emitiendo ciertos sonidos cacofónicos, ¡pronto hablaría solo, y el caminante nocturno me acecharía hasta los últimos días de mi cordura! eso era lo que pensaba el desahuciado cazador, agobio, un profundo agobio por el silencio era lo que parecía molestarle, como si una invisible corriente turbulenta lo arrastrase hasta el centro de una vorágine perdición.


̶ Estaba ahí... el caminante nocturno, justo a mi lado, sabia lo que yo estaba pensando y sabia que quería ocultar mi deseo por dirigirme a él, caminaba uno o dos pasos detrás de mí, podía sentir el cosquilleo en mi oreja cuando me hablaba, sentía el roce de su brazo con el mío, podía intuir que él no miraba al frente ni atrás, solo, me miraba directamente, me rebelaba secretos, secretos capases de curar enfermedades extrañas, pero también de causar la locura y deseos retorcidos a quienes no las entendiesen de verdad.

̶ Y dígame señor Ferguson, ¿Cómo era este "caminante"? de casualidad se veía como una persona supongo.

Una mirada cruel, esa fue la respuesta del ensangrentado anfitrión, debajo de esa mascara fría y serena el ensangrentado anfitrión pudo encontrar soberbia y prepotencia en su pregunta.

̶ Era un ser ignoto señor Cortéz, un ser cuyo significado y sentido terminan en la vacuidad absoluta, un indecible ser hambriento y sediento por sonidos, significados y cordura, es un anatema que escapa a la crueldad entendible, señor Cortéz, su preparación académica e intelectual es mucho mejor que la de cualquiera de nuestra humilde gente, pero si no tiene cuidado, el hecho final será poco agradable.

Se produjo una tención incomoda en la sala, y el investigador acusado de soberbio e imprudente se dispuso a tomar notas de las expresiones faciales de su anfitrión, las palabras que utilizaba el señor Ferguson parecían rebuscadas y nada descriptivas, pero ciertamente resulto extraño que en un pueblo recluido de la sociedad como lo era Corcotzal, ese hombre utilizara un vocabulario tan distinguido del resto de los pobladores.


Rompiendo el silencio y entrecruzando los brazos, el señor Ferguson explicaba que hubo momentos en los que sabia que estaba caminando pero que ya no sentía la superficie del suelo, todo parecía ser una pesadilla, una de la que no puedes despertar a pesar de saber que lo es, o al menos, crees saber que lo es.

Tomando una postura calmada y algo despreocupada, concluyo que no estaba seguro de como termino frente a su casa recostado en la puerta. Con preocupación se mantuvo distante de su esposa y del resto del pueblo, pero en lugar de sentir angustia y nerviosismo, afirmaba poder percatarse y retener información de sus alrededores que pocos distinguían.

Las palabras que emitía muchas veces se confundía entre ronquidos, y ya ni hablar cuando se exaltaba en medio de una calurosa conversación, pero, su mirada, su mirada ya no era lo que fue alguna ves, proyectaba autoridad y severidad, fue después de ese acontecimiento que notaron que los caminos que recorría, terminaban apestando a animales muertos bajos nubes de gordas y brillantes moscas, fue entonces que la gente lo fue conociendo como el hombre de la mirada fuerte.


La habilidad nacida en la obscuridad y el delirio fue analizada desde un punto de vista psicológico, los resultados terminaron por ser excepcionales, muchos de los delirios de los pueblerinos terminaron por ser reducidos a meros ataques de pánico, que con una respiración profunda y ejercicios mentales dictados por el Psicólogo Marcus Cortéz, bastaban para estabilizar dicha crisis. El procedimiento consistía en dirigir la mirada fuerte a los pacientes mientras estos hablaban incoherencias, lo que causaba que los pacientes disminuyeran sus monólogos entablados con el aire, cuando finalmente guardaban silencio se les ordenaba realizar ejercicios mentales para fortalecer la concentración. Todo terminó por ser un éxito, o casi todo.

La mente de los niños resulto ser demasiado frágil para resistir las sesiones con el señor Ferguson y el señor Cortéz, muchos de ellos terminaron con un paro cardíaco o derrame cerebral, pero aun así se tenían los apuntes necesarios y los métodos fueron perfeccionándose, era realmente todo un hallazgo el haber encontrado tal habilidad, no se inducia a nada ni se ordenaba al sub-consiente algún tipo de represión, todo estaba listo para el regreso a la ciudad, pero, los inconvenientes se presentaron mucho antes.

̶ Señor Ferguson, con todo respeto no puede ocultar este hallazgo a la ciencia, ¿tiene idea que cuantas vidas puede volver a la normalidad? ¿es consiente del milagro divino que porta en sus ojo?

̶ Son secretos señor Cortéz, y nunca deben ser revelados de esta manera, las consecuencias pueden ser perjudiciales para el portador como para el que van dirigidos, no puedo acompañarlo y repetir este proceso masivamente.

̶ Entonces enséñeme como se hace y correré el riesgo.

̶ No puede pedirme eso.

En un repentino ataque de ira el señor Marcus replico.

̶ ¿PORQUE CARAJOS NO? escúcheme bien, he sido muy comprensivo estos últimos meses, he tolerado sus normas de no salir solo por las calles o hablar sin la presencia de alguien más durante la noche, ahora usted debe entender que nada de lo que escriba en mis registros de investigación tienen valides, si no tengo las pruebas palpables, y usted y su técnica, son las pruebas... así que le pido una ves más que me acompañe al colegio de psicología para presentarlo.


Tan cerca de terminar y a la vez tan lejos.


Todo método de persuasión fue en vano, ni la fama ni el dinero persuadieron al hombre de la mirada fuerte para dejar su hogar, no quedaba otra alternativa, ya no se trataba de un mito o una realidad enfermiza, la noche antes de la salida del pueblo, Marcus decidió escapar de la casa en la que la comunidad le brindo hospedaje, la familia Gaitán se encontraba dormida y con las luces apagadas, era el momento de escapar y obtener la milagrosa técnica de la mirada fuerte.

El viento soplaba con fuerza y los matorrales se alborotaban, con un par de botas negras y un abrigo de cuero para no morir por las bajas temperaturas de la montaña, Marcus se adentro por los senderos que no estaban iluminados, se alegaba con cada paso mientras murmuraba en voz baja, nada del caminante nocturno, reconoció uno de los senderos que el mezquino portador recorría y lo tomo, Marcus hablaba de teorías y discusiones pasadas con sus con sus colegas, nada del caminante nocturno, las ramas de los arboles rasguñaban su abrigo, escuchaba a los animales pequeños escapar a lo lejos, entonaba su voz como si estuviese dando una conferencia en un auditorio, nada del caminante nocturno, comenzó a gritar y vociferar hasta sentir el ardor en su garganta.

̶ NADA DEL CAMINANTE NOCTURNO, NADA DEL CAMINANTE NOCTURNO, ¿Dónde estas? ¿te burlas de mí? aparece de una vez, no puedes ocultarte, muéstrate, muéstrate, seas lo que seas no podrás engañarme, ¿quieres hablar? ¿quieres sonidos? acércate infame bestia ignota, ofrezco mi ser, mi cordura, lo que quieras pero muéstrame la técnica de la mirada fuerte.


Nada del caminante nocturno, resignado y avergonzado Marcus reconoce la perdida de tiempo y decide volver, pero, ¿por donde? el estallido de rabia hizo que el investigador desahuciado tomara otro camino, un camino que no reconocía, escuchaba a las bestias del bosque y sabia que no podría hacerles frente por que no estaba armado, corrió todo lo que pudo pero no lograba salir del bosque, el viento soplaba fuerte y le obligaba entrecerrar los ojos, en un momento de desesperación como ese, el perdido investigador comenzaba a sentirse cansado y con sueño, mucho sueño, sentía el palpitar de su corazón mientras el aire puro presionaba sus pulmones, de pronoto un rugido no muy lejos se escuchaba, se acercaba a cada momento, no importaba que tanto corriera, lo que le perseguía solo se acercaba, no jadeaba ni parecía tomar aire, simplemente era una fuerte garganta entonando una invariable vibración parecida a un rugido, más cerca más cerca, se escuchaba la entonación de un gruñido, más cerca más cerca, espinas y ramas se incrustaban en las ropas del investigador pero nada lo hacia disminuir el paso, el gruñido entono un chillido, más cerca más cerca, señalaba estar mucho más cerca, de repente el imprudente hombre no sintió la superficie del suelo, todo se volvió oscuridad, un vórtice de profundidad infinita seguido de un vértigo enfermizo fue lo que sintió el imprudente hombre, humedad con olor a muerte entre arcadas, era lo que podía sentir y hacer, ese chillido, el insoportable chillido estridente dentro de la cabeza de Marcus era imposible de opacar, podía sentirlo sentía al caminante nocturno, era el inseparable caminante, el caminante que nunca deja de estar ahí, siempre ahí, cada momento cada instante, el caminante nocturno lo observa todo y lo confiesa todo, encada incomodad por estar solo, encada momento de claustrofobia y escalofríos repentinos, el caminantes observa y nunca se aparta.


Preocupados, los pobladores encontraron al investigador Marcus Cortéz aferrado a un árbol hueco, decía incoherencias mientras extendía y contraía los brazos, alarmados, los pobladores lo llevaron con el señor Ferguson para que aplicara su técnica milagrosa, pero no funcionó, necesitaban de las ordenes y expresiones exactas para poder reestablecer la conciencia y concentración del paciente, no podrían hacer entrar en razón al investigador Marcus.


En una de las sesiones rutinarias el colapso nervioso llego a un punto de no retorno, al escapar del control de los pobladores, Marcus corrió al patio del señor Ferguson y encontró grandes charcos de sangre y cubetas con viseras remojadas, ollas con cabezas de cabros, cerdos, toros, entre otros cráneos de felinos y caninos, eran los restos de animales muertos lo que desencadeno una riza ahogada, bebiendo los charcos de sangre regados en la tierra y rascándola en busca del néctar rojo, la locura se acrecentaba, ensartándose las extremidades de los cadáveres de animales con los sobresalientes huesos puntiagudos Marcus parecía encontrar paz, asestándose duros golpes a la garganta con las pezuñas de los cerdos muertos Marcus caía de rodillas.

̶ Escamas, válvulas y espiráculos eso es el caminante, NO, NO, agujeros negros con agujeros negros eso es el camínate, NO,NO, es... lo que esta succionando, lamiendo, chupando, excretando y acariciando... mi sangre, saliva, sudor, semen, bilis, todos mis fluidos no deja de moverlos, esta punzando mi cabeza ahora mismo, sus ácidos estomacales se deslizan por mi gargan... ghaa... ghaa.. NO,NO, no deja de mirarme, no deja de seguirme, NO,NO, no es mi ego, yo o super yo, no es mi Demon, es el otro, ese eterno acompañante que no duerme, no parpadea, no deja de hablar en mí, es el otro, el incansable, el insaciable.

Y así continuo y continuo hasta que el cuerpo del investigador Marcus Cortez se colocaba en posición fetal y comenzaba a llorar, hasta el día de su misericordiosa muerte.

Jugando frente a su casa, se encontraba Bryana Ortiz, a quien por mucho que le dijesen "no juegues sola o te empezaran a seguir, Byana, Bryana, no juegues con tu sombra o te empezaran a seguir" la pequeña, cuando no la veían, comenzaba a jugar y a dialogar con sigo misma, debido a que en un pueblo pequeño y calmado como lo era Corcotzal, encontrar a otros niños con los cuales jugar era difícil, pues, algunos padres decidieron no arriesgarse y no dejar salir a sus niños.







17 de Septiembre de 2021 a las 08:13 0 Reporte Insertar Seguir historia
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