patypixie Patricia Pixie

¿Cuánto amor puede caber en una vida? Ocho escenas en la vida de una mujer, te harán cuestionarlo.


Cuento No para niños menores de 13.

#union #amistad #amor #vida #amardespuesdeamar
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Hasta el final...

Unas gotas de perfume se encargaron de humedad el cuello de la elegante dama que se preparaba para dar su función de cada noche. A pesar de venir haciéndolo por más de 5 años, cada función representaba un nuevo retro, ya que la gente nunca se comportaba igual dos veces. En una función el público podía rendirse ante ella, aclamándola como la diosa de la noche y a la siguiente, la mitad de los presentes la abucheaban. Y esa era parte de la emoción que la hacía seguir en el negocio.

“Mar, ¡Te toca salir al escenario!”, gritó una voz a lo lejos, sacándola de la pequeña ensoñación que la llevó por un instante al valle de los recuerdos. El público ya la estaba aclamando dese hacía ya un buen rato. Sería de mal gusto hacerlos esperar. Dando un pequeño sorbo a la botella de agua de su camerino, para después acomodar un poco el elegante tocado de plumas que adornaba su cabeza, finalmente sonrió y se dirigió hacia donde ya la estaban esperando. Como siempre, ella dio todo de sí misma en su show. Cada paso hacía que sus zapatos de tacón brillaran en la pista, pero nada se comparaba con el brillo que tenían en los ojos los que la observaban con gran admiración.

II.

Siendo la hermana del medio, Mar siempre tuvo que luchar por todo aquello que quería desde el día en que nació. No importaba si era un permiso para salir o una nueva bicicleta. Pero eso la hizo desarrollar un carácter fuerte, que la hizo llorar pocas veces en la vida. No lloró a los quince años, cuando su primer a mor le fue infiel con su mejor amiga, tampoco a los 19, cuando se enteró que su novio de turno era casado y tenía hijos, ni a los 30, cuando su segundo esposo le dijo que era gay y estaba enamorado del panadero de la colonia. Ella siempre sonrió, y siguió adelante, aunque hubieran días en que resultara más difícil hacerlo, como aquél día negro en que el doctor le dijo que el corazón del que hubiera sido su primer hijo, había dejado de latir dentro de ella. En esos instantes de dolor, no se dejaba derrumbar. Acudía a los recuerdos de aquellos que la habían amado, y así obtenía fuerza para poder seguir adelante con su vida y para poder seguir brillando sobre un escenario.

III.

Sí, había sido cruel su “mejor” amiga al coquetearle a su novio, pero Mar no le guardó rencor alguno a Gaby, porque eso le permitió conocer el dulce arte de la venganza. Ella sabía que su amiga Gabriela tenía meses coqueteándole a un chico que iba en la misma escuela que ellas, y además era estudiante en una academia de baile bastante exclusiva, así que Mar no tuvo reparo alguno en inscribirse para pasar tiempo con el muchacho (sabiendo que los estrictos padres de su amiga jamás le permitirían hacer lo propio) Ellos terminaron siendo novios, y a Gabriela no le quedó de otra más que aguantarse en silencio, después de todo, ella había comenzado la guerra.

IV.

Cuando Mar era niña, se esperaba que una mujer que por alguna razón del destino no se casara, se quedara en casa y se convirtiera en una solterona que no hiciera todo el día otra cosa más que rezar y pasársela limpiando la casa. Ella sabía que ese tipo de vida le quedaba muy chico a ella, por eso, luchó con uñas y dientes para encontrar algo que le diera vida a su alma. Ese “algo” lo encontró en el baile. Aunque la relación con el jovencito bailarín duró poco tiempo, se le impregnó en la piel su amor por la danza.

VI.

Mar tuvo el placer de tener un buen número de amantes de ambos sexos durante su vida. Algunos más memorables que otros. Lizzie, la pelirroja soñadora que quería conquistar al mundo con su voz, había sido una ternura con Mar. Incluso le masajeaba sus bien torneadas piernas cuando ella llegaba cansada por estar practicando todo el día. La chica del cabello rojizo se podría haber pasado una vida entera mirando los profundos ojos marrones de Mar, pero la intolerancia de sus padres las separaron. Inútil resultó el intento que las enamoradas hicieron para huir. Fueron descubiertas por los padres de Lizzie, que la mandaron a tomar un diplomado sobre historia del arte en el extranjero. La morena de los ojos marrones no lloró cuando Lizzie partió, pero hasta el día de hoy, no puede evitar pensar qué habrá sido de ella.

VII

Sus hermanos siempre le dijeron a Mar que la vida la iba castigar, dejándola sola por no haber querido buscar jamás un amor estable. Pero ella no cambiaría lo vivido ni por un millón de dólares. Largas noches sazonadas por besos bajo las estrellas. Caricias que reanimaban la piel cansada por tanto trabajar. Promesas, que por un instante, parecían tener el color de la eternidad. Quizás Mar nunca conoció el simple placer de ser un ama de casa, sin otra preocupación que estuviera fuera de las cuatro paredes de su hogar, pero no importaba. La vida la había llevado a conocer senderos mucho más interesantes. Probar muchos labios y acariciar muchas pieles es un placer que no muchos llegan a conocer durante su paso por el planeta tierra. A momentos, ella sentía un extraño dejo de melancolía por la familia que pudo haber formado, pero el escenario le llenaba el alma.

VIII

Mar partió de este planeta rodeada de sus más cercanos amigos. Les había pedido permiso a los doctores para pasar sus últimas horas en su hogar. En lugar de llorar, con sus últimas fuerzas bromeó un poco, para alegrar a sus seres queridos como lo había hecho en vida.

Para su sorpresa, unos días después de su fallecimiento, una de sus amigas encontró en la habitación de Mar un pequeño diario, donde reflexionaba sobre diversos hechos de su turbulenta vida, con todo y amores y desencantos. El escrito cerraba con la frase: “En el pasado amé, sufrí y sin embargo estoy aquí, todavía de pie con personas que me aman y me amarán por siempre”

14 de Septiembre de 2021 a las 03:17 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Patricia Pixie Poesía y microrrelatos son mis pequeños grandes placeres a la hora de escribir.

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