hernanbianchimano HERNAN BIANCHIMANO

2018. Un tanque de guerra aparece estacionado frente al Congreso de la Nación, apuntando su cañón contra el edificio. Dado que sus tripulantes no se contactan con el exterior, gran cantidad de fuerzas externas intervienen para develar el misterio de sus intenciones. Variadas interpretaciones se presentan pero...cuál es la verdadera? Por qué el blindado es antiguo? Por qué el ejército no tiene registro de su hoja de ruta? Quién o quiénes le dan órdenes? Cómo reaccionan el gobierno, la prensa, los partidos políticos, los peatones de la zona?


Ciencia ficción Viaje en el tiempo No para niños menores de 13.

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EL TANQUE (EA369)


Transitorio define el exacto paso de lo atómico hasta llegar a lo biológico”

Web Service. Año 2019.



“Además, mi Capitán, no sabe cuánta luz hay ahí afuera…”

Sargento de Caballería Moreno, RCTAN8, uno de los tripulantes del EA369.

(En 1963 pero probablemente también en 2018).



Dedicado a todos mis enemigos aunque la mayor parte de ellos ni siquiera podrá entenderlo.

HB






INDICE

PARTE 1 EL TANQUE

PARTE 2 # ¿ALGUIEN SABE ALGO?

PARTE 3 SEGUNDO CONTACTO

PARTE 4 UD. ESTÁ SEGURO DE QUE NO LE FALTA NINGÚN TANQUE?

PARTE 5 LACEY Y SU ENIGMA

PARTE 6 INTERREGNO EN LA RUTA 11 (DESDE MAGDALENA HASTA PUNTA INDIO)

PARTE 7 MEDIA MAÑANA

PARTE 8 CLASE DE HISTORIA ARGENTINA

PARTE 9 APTITUD DE COMANDO

PARTE 10 LOS ACONTECIMIENTOS SE PRECIPITAN

EPILOGO APOTEOSIS DEL TANQUE EA369


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PARTE I “EL TANQUE”




Un tenue resquicio de luz dio inicio al día en Buenos Aires; era la hora en que el poder de las luces artificiales cede su dominio al sol, en que la vacuidad de la noche retrocede ante el avance incontenible del hombre, de sus vehículos, de su actividad.

Jueves de otoño de 2018, frente al Congreso de la Nación, a su mole ornamentada y artística, y sobre una de las dársenas donde están las paradas de los transportes colectivos con sus carteles de colores inertes, aún sin pasajeros por lo temprano de la hora y como apareciendo de la nada misma, se fue materializando la mole verde oscuro de un vehículo blindado de uso militar.

Primero se fueron mostrando las ruedas dentro de las orugas, luego las dos esquineras, el fuselaje, después la identificación en letras y números de color blanco EA 369, la escarapela con los colores patrios, la torreta, la ametralladora pesada y finalmente el aguijón del cañón de setenta y cinco milímetros.

Hasta que apareció entonces, completo, el tanque.

Quedó quieto, enorme, firme. Sin mostrar movilidad alguna, solo dio la impresión de haber sido apoyado en ese lugar con partes de las orugas sobre el asfalto y otras apoyadas en el cordón de la vereda.

Algo del humo oscuro de los escapes flotó por algunos minutos en el aire antes de desaparecer.

Luego todo quedó quieto.

  • Vamos Giménez, muévase que quiero dar una vuelta por el Congreso antes de que termine la guardia - dijo el Principal Aubone caminando por el pasillo de la comisaría que lo llevaba al estacionamiento de los patrulleros.

Giménez trotó bufando tras su jefe en dirección a los autos.

Viendo que Aubone se dirigía hacia otros vehículos, el suboficial lo corrigió con un gesto del brazo: - Señor, en el 231, es aquel!!!

Ambos se dirigieron al patrullero y subieron. En pocos minutos estuvieron rodando cerca de la zona que Aubone quería verificar.

El Jefe leía algo en un parte diario que llevaba en la mano para de vez en cuando anotar datos en una planilla. El suboficial Giménez manejaba mirando hacia adelante pero con evidente cansancio.

  • Hay que andar con cuidado y atentos a esta hora de la madrugada, en cualquier esquina pasa un loco a cien kilómetros por hora y terminamos todos estropeados - dijo Aubone sin levantar la vista de sus papeles, hasta que señaló con un dedo hacia adelante: - Pasá por la esquina de Yrigoyen y Riobamba, la chica es nueva y me pareció no estar muy convencida de quedar sola de consigna en esa zona y en este horario.
  • Muy bien - respondió Giménez.

Llegados al lugar hablaron unos minutos con la agente. Todo estaba normal, no había novedades.

Doblaron entonces por Yrigoyen, y empezaron a cruzar avenida Entre Ríos, Aubone mirando aún sus planillas y comenzando también a sentirse agotado. Giménez había abierto la boca para decir algo, pero el gesto le quedó congelado en cuanto lo pudo ver.

  • Señor, ¿vio eso? - se sorprendió, e incluso sacó el pie del acelerador al punto de casi dejar detenido el patrullero.

Aubone no miró de inmediato, hasta que dobló en dos sus planillas, levantando la vista hasta donde le señalaba el suboficial. Se quedó anonadado.

  • ¿Qué hace un tanque estacionado acá? Acaso hay algún acto programado del que no sepamos hoy?.
  • Ni idea Señor, creo que no.
  • Bueno, arrimate al agente que está en la esquina, así pregunto cuándo llegó el blindado y por qué no dio parte todavía. Por la radio no dijeron nada. Seguro está pegado al celular.

El móvil se acercó a la esquina y tras estacionarse esperó que el agente de consigna, quien apresuradamente había guardado su teléfono celular en el chaleco antibalas, se acercara hasta la ventanilla desde donde el oficial lo miraba.

  • Buenos días Señor - dijo el agente, cuadrándose.
  • Buen día che - le dijo Aubone - no viste cuando llegó el tanque ese, no? - señalándoselo.

El interpelado miró con rapidez hacia la dársena de colectivos, y agrandando de modo inevitable los ojos en gesto de sorpresa se dio cuenta que, mientras chateaba con su novia, le había pasado un elefante verde por delante y no se había percatado.

  • Eh, Señor, yo… - intentó explicar.
  • Señor, yo, nada - replicó Aubone con autoridad - cuando termine la guardia se presenta ante el cabo de cuarto y se come dos días de arresto por pelotudo, me entendió?
  • Sí, Señor, discúlpeme - balbuceó el policía.
  • Yo no tengo que disculpar nada, a quien le debe explicaciones es a quien paga su sueldo para que usted se la pase paveando con su celular. Vaya ahora mismo y averigüe con la dotación del tanque por qué motivo están acá y si tienen permiso y de quién. Ni bien sepa me lo comunica por la línea baja, me entendió?
  • Sí Señor - dijo el agente y rápidamente comenzó a cruzar Yrigoyen, mientras el patrullero retomaba por Entre Ríos hacia la comisaría. Aubone respiró hondo, contento de terminar su interminable guardia, sintiendo los pies doloridos.

Lo esperaban algunas horas más de tensión que no podía imaginar en ese momento.

8 de Septiembre de 2021 a las 13:52 0 Reporte Insertar Seguir historia
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