laura-a Laura A.

Una misión, una vida de esfuerzo dedicada a la prosperidad de su pueblo, y entremedio, un acontecimiento impredecible. Eso era lo que le había tocado vivir a Mina Winttel, agorera y cuidadora de jardín imperial. Pero... ¿por qué él? ¿Porque justamente él, un sagrado, de entre todos ellos? No lo sabía, y la única manera de recibir una respuesta, era permanecer a su lado.


Erótico Sólo para mayores de 18.

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Prólogo. La entrega

La entrega


La agorera, que así era como llamaban los habitantes de Terinea a las encargadas de cuidar el jardín imperial, preparaba con diligencia todos los utensilios necesarios para realizar la entrega de esa noche.


¿Y qué era eso de la entrega?


Pues una ofrenda a la vida. Una ceremonia tan esencial e importante para la supervivencia de sus individuos, que sólo ellas, entrenadas durante años bajo estricta dirección, podían hacer. Y aunque su misión en la vida fuera de vital importancia, había algo que tristemente todas las agoreras tenían en común. Y es que cuando eran pequeñas, fueron entregadas por sus progenitores al Fomentum, o también conocido como la Torre de Creación.


¿La razón? Una de bien simple.


Sus familias tenían tan pocos recursos económicos que no podían mantenerlas. Y para asegurarles un futuro, no les quedaba más remedio que optar por esa ardua opción. Y aunque podían ser visitadas cuando quisieran mientras crecían, éstas nunca retornaban a sus hogares y permanecían siempre en la imponente torre blanca que podía divisarse desde cualquier lugar de la ciudad botánica de Terinea.


En realidad, su posición era una de respetada y honorable pues todos ellos entendían el sacrificio y el dolor, que tanto las familias como las niñas, sufrían al ser separados. Y por eso, nunca debía entristecerse por su condición, sino alegrarse por tener tal oportunidad de retornar a sus familias el regalo de la vida y de la prosperidad.


Nunca le había faltado de nada en el Fomentum, y a su vez, podía observar en el rostro de sus familiares cada vez que se reunían lo orgullosos que estaban de ella. De que hiciera prosperar su nombre, de su sencillez de carácter y de su compromiso con la comunidad. Sí, la vida de una agorera no era sencilla, requería de mucho estudio y de mucha paciencia, ¿pero que era sencillo en realidad? Por lo que había podido observar, muy pocas cosas. Así pues, tener una agorera en la familia era sinónimo de dolor, pero también, de inmenso orgullo.


Eso es, orgullo por encima de todo.


—El donador ya está listo —le informa de repente una autoritaria voz femenina a sus espaldas interrumpiendo sus quehaceres.


Ella conocía de sobras esa voz pues pertenecía a su mentora hasta el momento. Aquella que le había enseñado todo lo que sabía, todas las tradiciones, todas las ceremonias y todas las cosas que debían prevalecer por el bien de todos. Su formación como agorera, y como persona, estaba en sus manos.


—Sí, démine —responde ella con voz segura y acabando de arreglar su túnica de color marfil para proceder a la inminente ceremonia.


Ese era el nombre que las agoreras otorgaban a sus más ilustres miembros quines necesitaban acumular una serie de méritos muy concretos. No todas llegaban a tal reconocimiento, pero para su suerte, su mentora Aneis era una de ellas. En verdad, no podía estar más orgullosa ni tampoco más agradecida de haber recibido la formación de su persona.


—Le encontrarás en la sala número siete. Apresúrate, por favor —le pide Aneis con esos ojos brillantes e inteligentes tan característicos suyos.


—Sí, démine —contesta ella de nuevo.


Así pues, la agorera, bajo la orden exprés de su mentora, se pone la máscara de elaborada tela para cubrir su rostro pues su identidad, al igual que la del donador, debía ser ocultada para evitar posibles conflictos. A continuación, y a paso ligero pero decido, atraviesa el pasillo principal de la Torre de Creación con todos sus utensilios listos para así adentrarse en la sala número siete, tal como había sido instruida, y lugar donde el donador ya estaba en posición para ser atendido.


Al ver al imponente hombre enmascarado de rodillas en el suelo, una ligera sombra de nervios se posa en su estómago como siempre ocurría cada vez que se daba la fecha de la entrega.


«Allá vamos…», se dice mientras da una profunda inspiración para tranquilizarse y camina hacia la figura que se hallaba en el centro de la estancia.


Al oír sus pasos, el donador, como si fuera una bestia adiestrada, se prepara y posa sus manos detrás de su espalda para que ella las inmovilizara. Aunque a decir verdad, esa era la posición asignada que todos ellos debían seguir.


Mientras tanto, la agorera deja los utensilios en la pequeña mesa habilitada y se dispone a encender las velas que se hallaban dispersadas por en salón. Cuando termina, también se arrodilla para atar con suavidad las manos del hombre quien se deja hacer sin decir palabra. Aunque, nuevamente, hablar entre ellos durante el proceso de la entrega estaba completamente prohibido. Como muchas otras cosas.


En esos precisos instantes, una pequeña tensión no resuelta flotaba en el ambiente porque en realidad, la celebrada ceremonia de la entrega, consistía en masturbar al hombretón que tenía enfrente hasta obtener su nutritivo simiente.


Así es. Esa era su misión de la noche.


¿Y para qué podía interesarles a ellas el simiente de un hombre? Pues porque dicha sustancia se utilizaba para alimentar las semillas de las plantas que ofrecían infinitas variedades de alimentos y medicinas para sustentar a todos sus habitantes. Por eso era una ofrenda a la vida, a la vida de todos ellos.


Sin embargo, había otra pequeña peculiaridad que tan sólo algunos elegidos entre muchos candidatos podía llevar a cabo. Y es que para asegurar que estas necesarias semillas recibían el máximo sustento, unos días antes eran introducidas estratégicamente dentro del cuerpo del donador, más concretamente en sus testículos, para que se empaparan al máximo posible con su esperma. Acto seguido, cuando ya habían madurado lo suficiente, se retiraban para poder ser plantadas en el jardín imperial, lugar donde todo cobraba vida bajo su mirada y cuidado. Así pues, las agoreras debían de asegurarse de recuperar todas y cada una de esas preciadas semillitas que el donador, quien seguía una estricta dieta muy específica para que el proceso fuera todo un éxito, portaba en su interior.


Uno podía pensar que el propio individuo podía realizar tal tarea por su propia cuenta y en la intimidad, pero eso no era posible. Extraer las semillas requería siempre de ayuda externa, por eso estaban ellas allí.


Y con eso en mente, y una vez todo se halla en orden, Mina Winttel, agorera en funciones esa noche, toca una pequeña campana señalando que la dichosa ceremonia podía empezar ya sin más demoras.


Así pues, el hombre se pone a punto, y ella, quien todavía restaba en silencio a su lado, retira el albornoz de lino que cubría su fuerte cuerpo dejándole desnudo. Debía reconocer, muy a su pesar y a su vergüenza, que todos los donadores resultaban ser criaturas realmente increíbles. O al menos, así eran todos con los que ella había interactuado.


De inmediato, al ser liberado, el duro sexo del donador salta hacia adelante, listo y dispuesto, para todo aquello que venía a continuación. Su picante olor masculino impregna el aire y sus sentidos se ponen en alerta.


«Momento de pasar a la acción», se dice por dentro a sí misma mientras toma entre sus delicadas manos el primer utensilio necesario para el proceso de extracción.


Mina no iba a parar de masturbarle hasta que la última de las preciadas semillas saliera al exterior. Ella lo sabía, y él lo sabía. De modo que por delante, les esperaba a ambos una noche bien entretenida.

8 de Septiembre de 2021 a las 11:06 13 Reporte Insertar Seguir historia
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Silvia Chavarria Silvia Chavarria
Me encantan tus historias, muy originales y diferentes casas una. Esperó seguir leyendo más pronto 😃
September 11, 2021, 05:48

  • Laura A. Laura A.
    ¡Muchísimas gracias! 🥰🥰 Me gusta ir cambiando así no me aburro 😊😊 El miércoles ya estará el siguiente. September 11, 2021, 12:34
María José María José
Oh si! Estas de regreso, ya con ganas de leer mucho mas de ti 🥰
September 09, 2021, 06:07

  • Laura A. Laura A.
    Lo estoy! Y yo con ganas de que disfrutéis con otra novela más 😊😊 September 09, 2021, 12:22
JM Johanna Marcela
Bienvenida, rico leerte de nuevo. Se lee todo un éxito 🤩🥳🤩🥳🤩🥳🤩
September 08, 2021, 19:57

  • Laura A. Laura A.
    ¡Gracias! 🥰 A ver que os parece lo que viene a continuación🤭 September 08, 2021, 21:00
JD Julia Delgado
Que bien que regreses. Una historia muy original, se ve interesante
September 08, 2021, 17:12

  • Laura A. Laura A.
    Muchísimas gracias! Eso espero, que sea un poco diferente a mis demás historias 😊 September 08, 2021, 20:58
Grace Sandy Grace Sandy
Que alegría que estés de vuelta, gracias por esta nueva historia se lee muy prometedora. Un abrazo de bienvenida.
September 08, 2021, 11:16

  • Laura A. Laura A.
    ¡Hola! Gracias a ti por leer siempre! Espero que esta nueva aventura sea también de tu agrado. Un abrazo de vuelta! September 08, 2021, 16:04
Laura A. Laura A.
¡Ya estoy de vuelta! Esta historia quizás resulta ser un poco distinta, pero como siempre, la comparto con mucha ilusión. En breve tendréis el primer capítulo disponible. ¡Un saludo!
September 08, 2021, 11:08

  • C S Claudia Sosa
    Gracias por regalarnos nuevamente una historia de tu mente tan brillante. September 08, 2021, 13:48
  • Laura A. Laura A.
    ¡De nada! Un placer como siempre 🥰 September 08, 2021, 16:04
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