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Monólogo.

Esta historia participa en el desafío: Amar después de amar.

#amardespuesdeamar.

Te amo.

Te he amado estos once años, te amaré por siempre

Mis pensamientos eran un caos y mi corazón gritaba esas palabras anhelante, sin embargo, mi boca no decía nada mientras mis ojos se quedaban en los suyos. Habían pasado más de siete años desde la última vez que le había visto: la única persona que he amado en toda mi vida. Él me devolvió la mirada y su expresión reflejó a la mía, al menos, eso creo. Se detuvo unos instantes y me miró, esta vez no iba a hacer lo mismo, esta vez no iba a escapar, me forcé a mí mismo a mirarle a los ojos y sonreír, al menos le debía una sonrisa. Él me la devolvió y su expresión reflejó alivio, pero en ese instante una chica preciosa se colgó de su brazo.

– Amor ¿Por qué nunca me esperas?

Lamentablemente estaba lo suficientemente cerca para escuchar eso. Ya era el amor de alguien más, por supuesto que sí, él la ignoró y me siguió mirando, mi sonrisa tembló y ya no pude soportarlo más, me di la vuelta y me devolví a mi oficina.

"Es hora Dean, debes dejarme ir, no puedo seguir a tu lado" esa frase, rebotó a mi memoria, una herida antigua, una herida que se curó dejando una cicatriz horrible. Las lágrimas quisieron hacer su aparición e intenté respirar profundo, habían pasado muchos años desde la última vez que esta herida se había abierto, ya no era un niño, ya no iba a creer nuevamente en ese amor que parece historia de fantasía, ya no iba a doler más, no debería doler, pero...

¿Por qué seguía sintiéndose igual que siempre? ¿Por qué seguía doliendo? Me había mudado tan lejos y volví a verle aquí. Intenté despegar mi mente de él, pero su rostro siete años mayor volvía a mi cabeza una y otra vez... una y otra vez ¿Acaso podía volverse más atractivo? Lo estaba, ese traje azul a la medida, combinaba con su piel pálida y su cabello negro. Esos ojos profundos algo verdosos que me devolvían la mirada, eran la perfección y mi completa perdición... golpeé el teclado con fuerza intentando borrar ese encuentro de mi mente.

–Nathan ¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso intentas destruir la oficina ya que no quieres hacer la presentación?– me gritó mi jefe a lo lejos y puso los ojos en blanco.

¿Por qué tenía que cruzarme con él? ¿Por qué tenía que seguir sintiendo estas cosas sólo por verlo? ¿Por qué tenía que estar justo hoy mi jefe aquí? "Maldita sea, como siga así, más que un ascenso voy a conseguir un despido", pensé intentando concentrarme en los informes que tenía que presentar en la reunión, a la que por cierto, tenía que asistir en 30 minutos. Me paré abruptamente y salí corriendo. Los miembros de mi equipo, me miraron con ojos anhelantes, de mí dependía que nos ascendieran a todos, hoy era el gran día.

Entré en la oficina sólo un minuto ante que el CEO de la empresa y arreglé mi traje compulsivamente mientras miraba a todos sentarse.

Apenas había comenzado a presentar, cuando entró en el lugar una de las mujeres más hermosas que he visto en mi vida, la cual tomó asiento a la derecha del CEO, la miré boquiabierto unos segundos y me aclaré la garganta para seguir hablando, entonces el CEO tomó la palabra:

–Esta es Aline, mi hija, la razón por la que está aquí es porque quiero que aprenda un poco del negocio y quiero que te conozca, Nathan.

Cuando el CEO se dirigió directamente a mí, me quedé en blanco, asentí, sin saber muy bien qué estaba pasando, entonces mi jefe pateó mi pierna por debajo de la mesa, con tan poca moderación, que no pude evitar una mueca y tras agradecer el gesto, que me pareció lo mas acorde, comencé a hablar.

Finalmente, las cosas salieron bien, agotado, me afirmé en la escalera que daba a la calle, eran casi las once de la noche y muy poca gente transitaba por ahí, pero no estaba solo, alguien esperaba por mí: Reconocería esos ojos marrones algo verdosos en cualquier lugar del mundo, Dean, él estaba ahí mirándome, parecía fuera de sí, algo ebrio en realidad.

–Nathan...–susurró y tras siete largos años, escuché su voz por primera vez, mi corazón latía violentamente en mi pecho y ya no podía controlarlo, estaba sin palabras, pero mi cabeza seguía gritando esas palabras, fuerte y claro.

Dean caminó un par de pasos tambaleantes hacia mí y me rodeo con sus brazos.

Entonces, afirmando su frente en mi hombro, comenzó a llorar.

Él, que siempre había sido tan frío, estaba ahora llorando en mis brazos como un niño. Lo abracé y sentí la piel de su rostro contra mi cuello, percibí su cuerpo contra el mío y el olor de su perfume que golpeaba mi existencia haciéndome perder todos los sentidos. Mi mente naufragó en ello y sin pensarlo, susurré:

–Te amo, ¿sabes acaso cuanto te amo? – las palabras, aunque fueron bajas resonaron en mi corazón. El chico en mis brazos comenzó a llorar aún mas fuerte, parecía completamente desconsolado.

–He vivido mi vida entera sin poder respirar... he vivido sin vivir porque no estabas a mi lado– dijo intentando secar sus ojos, sin embargo, las lágrimas no paraban de salir, sin previo aviso dirigió su mano a mi rostro y secó las lágrimas que apenas había notado. Lo miré, su rostro estaba enfebrecido y su mirada vidriosa, el perfecto cabello que le vi hoy en la tarde estaba despeinado y su aliento emanaba alcohol, nuestros ojos se encontraron y sin mi permiso mi diestra se levantó y acarició sus mejillas húmedas.

–Pensé que me odiarías tanto que no querrías verme nunca más– mi voz sonaba ahogada, quebrada y temblorosa, en realidad temía tanto la respuesta a esa frase que me arrepentí al instante de haberla pronunciado.

–¿Cómo podría odiar al amor de mi vida?– respondío. Todo era así de sencillo, y yo un idiota.

La palabra amor ahora resonaba en el aire, algo cambió en mí, la herida dejó de sangrar por dentro, mi pecho se llenó de ese sentimiento, esa dulce presión. De repente volví a ser esa persona, ese chiquillo inocente, nuestros ojos aún se miraban anhelantes y mi mano seguía posada en su mejilla, su mano se movió con lentitud para acariciar mi cabello y, titubeante, acercó su rostro al mío.

Cuando estábamos a sólo unos milímetros se detuvo, quizás preguntándose qué iba a pasar, quizás sólo para disfrutar ese pequeño momento... Me besó, y yo jamás había sentido algo así al besar a alguien, era el veneno y la cura, no podía dejarle ir, nos separamos para recuperar el aliento y entonces me quedé nuevamente sin palabras.

Dean sonreía, sonreía como sólo le había visto una vez: El día que me enamore de él.

–Yo jamás podré dejar de amarte– Dije fuera de mí, confesando lo que me costó once años decir –Lamento haber sido un cobarde en ese entonces.

Me sumergí en la calidez de sus brazos y por primera vez, vi un futuro a su lado. "En el pasado amé, sufrí y sin embargo estoy aquí, todavía de pie con personas que me aman y me amarán por siempre"

14 de Septiembre de 2021 a las 22:41 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Lian Yun Mediante las palabras el universo parece no tener límite alguno. Comencé a escribir porque quería ver mis sueños plasmados en mi realidad. Desde el día en que mi primera historia tomó forma comencé a saber lo que era realmente soñar. IG: @makeitcantabile

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Ciren Janne Ciren Janne
Espectacular!! Me encantó!! Me género esa sensación de saber más sobre está hermosa historia, que hermosa conexión!! Necesitaba leer una historia así!! Te felicito!! Muy bueno!! 👏👏 Seguí así que llegarás muy lejos!! Saludos 😊💫
September 14, 2021, 23:46

  • Lian Yun Lian Yun
    ¡Ciren! No sabes lo feliz que me saber que la disfrutaste ❤ Gracias por pasar a leerla y por comentar, me llena de energía. September 15, 2021, 01:29
Isy Isy
Yo no necesito dormir. Necesito una historia completa de esto TuT, me encantó, como todo lo que escribes.
September 14, 2021, 22:55

  • Lian Yun Lian Yun
    ¿En serio te gustó? (✿◠‿◠) Tenía en mi cabeza una historia completa de esto jaja a ver si un día me animo a terminarlo. September 14, 2021, 23:33
~