juanmi329 Juan Miguel Fernández Candela

En el instituto en el que Darío asiste se ha propagado un macabro rumor que afirma la existencia de una fantasma. Por lo que Darío decide colarse por la noche en el instituto para tener un encuentro paranormal.


Humor No para niños menores de 13.

#terror #comedia
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Camadería Espectral

Darío saltó la cancela y llegó al otro lado.

Recorrió el patio con cautela hasta llegar a la puerta que daba al interior del instituto.

Del bolsillo derecho de su pantalón sacó una llave. La había tomado “prestada” del conserje.

Con la llave adecuada la puerta no tardó en abrirse. Una vez abierta, Darío encendió la linterna de su móvil para orientarse en la oscuridad. Cerró la puerta detrás de él.

Subió las escaleras hasta llegar a la segunda planta. Atravesó un pasillo y giró hacia la derecha. Se encontró de cara con el aula de plástica.

En el instituto en el que Darío asiste se había propagado un rumor.

El rumor decía que hace cinco años una chica sufría de un constante acoso por parte de sus compañeros de clase.

Un día cualquiera, se la encontraron ahorcada en el aula de plástica.

Un tiempo después de lo ocurrido, varios alumnos afirmaron escuchar susurros incomprensibles y golpes en la puerta mientras estaban dando clases en esta aula.

Cada vez más alumnos reportaban los extraños susurros y golpes. E incluso, hubo algunos que llegaron a afirmar haber visto a la chica fallecida cuando el aula se encontraba vacía.

Al final, el aula de plástica fue cerrada para siempre. Desde ahora, todos los alumnos darían sus clases en sus respectivas aulas.

Darío sacó una vez más la llave. Había escuchado decir al conserje que esta llave era una llave maestra. Por lo que si no existía algún tipo de malentendido esta llave debería de abrir el aula.

Cuando la llave entró en la cerradura la puerta cedió.

Darío entro en el aula.

-¿Hola? ¿Estás ahí?

Silencio.

-¿Me oyes, fantasma?

Silencio.

Darío recorrió el aula. Iluminó aquí y allá en busca de alguna presencia paranormal.

-¿Hay alguien aquí? Muéstrate, por favor.

Silencio.

-Aparece, solo quiero verte, fantasma.

-Aquí estoy.

Un escalofrió recorrió la espalda de Darío. Rápidamente, alumbró el lugar donde había provenido la voz. Solo vio un pupitre y una silla.

-Juraría haber escuchado una voz. ¿Estaré alucinando?

-No estas alucinando.

Darío volvió a alumbrar un pupitre y una silla.

-¡Aparece, fantasma!

-Vale, ya dejo de esconderme. Puedes alumbrarme.

Esta vez Darío no alumbró ni un pupitre ni una silla. Lo que alumbró fue a una fantasma que flotaba a varios centímetros del suelo.

-De-De-De-De-De-De-De…

Los nervios se lo comían por dentro. Debido a esto se quedó atrancado en “De”. Haciendo que pareciera un disco rayado de carne y hueso.

-Tranquilízate-dijo la fantasma-No queremos que te de un infarto. Para relajarte te anticiparé que no te haré daño… Es lo único que se me ocurre para relajarte, espero que te sirva de algo.

Darío logró calmarse un poco.

-¿De verdad? ¿Eres una fantasma?-logró decir de golpe.

-Creo que eso salta a la vista. Debido a que estoy flotando. Pero por si aún no te queda claro…

La fantasma se dirigió a un pupitre cualquiera. Levantó las manos en alto para que Darío pudiera verlas con perfecta claridad. Las manos atravesaron el pupitre. Quedaron enterradas como si estuviesen dentro de un cajón de arena. La fantasma las sacó y quedaron de nuevo a la vista.

-Increíble-dijo Darío, sin dar crédito a lo que veían sus ojos

-Bueno, ahora dime. ¿Por qué me llamabas?

-¿Cómo dices?

-Debías de llamarme por alguna razón. Si te has colado en un instituto a altas horas de la madrugada deber de haber sido por algo.

-Oh, sí… Pues… Solo quería verte. Quería saber si eras real. Por un rumor

-¿Cuál rumor?

-Un rumor que se ha vuelto muy popular en este instituto. Dicen que hace cinco años te suicidaste en esta aula debido a que tus compañeros de clase te acosaban a todas horas.

-¿Sabes lo cliché que suena eso?

-¿Entonces no te suicidaste en esta aula debido a que tus compañeros de clase te acosaban?

-No.

-¿Me estás diciendo que después de tu muerte tampoco susurrabas y dabas golpes en la puerta mientras los alumnos estaban en esta aula?

-Por supuesto que no. ¿Por qué iría a susurrar y dar golpes en la puerta como una idiota?

-¿Ni tampoco nadie te ha visto nunca?

-Solo tú. Estoy cien por cien seguro de ello.

-Si esto es cierto. ¿Por qué cerraron el aula de plástica?

-Por tu bien, es mejor que no lo sepas.

-Quiero saberlo.

-Créeme, por el bien de tu salud mental es mejor olvidarlo.

-Insisto, quiero saber porque

-Está bien, no digas que no te lo advertí.-La fantasma flotó hasta llegar a un punto en concentro del aula. Extendió el brazo y señaló hacia la pared.-Alumbra ahí.

Darío alumbró hacia donde le señaló la fantasma.

-¡Joder!-El móvil se le escurrió de las manos y patinó por el suelo. Logró alcanzarlo y recuperarlo.

-Te lo advertí.

-¿Quién ha sido el degenerado que ha dibujado eso?

-Nunca descubrieron quien fue. Un día apareció en esta aula. Yo lo vi, mis compañeros lo vieron, y el profesor lo vio. Como era de esperar todos acabamos vomitando. No te haces una idea de cómo pusimos el suelo.

-Prefiero no hacerme una idea de ello.

-Los profesores, el conserje, y el director, unieron fuerzas para quitarlo de la pared, pero no pudieron, y por supuesto, acabaron vomitando. Al ver que no pudieron quitarlo decidieron cerrar el aula para siempre.

-Tomaron la decisión correcta.

-Ya te digo.

Silencio.

-Por lo que veo-dijo Darío-El rumor no era más que una mentira.

-Bueno, hay una cosa que sí es cierta. Sí morí en este instituto.

-¿Hace cinco años?

-No, hace siete.

-Ah.

-Morí al salir del instituto. No miré a ambos lados al cruzar el paso de peatones y fui atropellada por un coche.

-Tengo una pregunta.

-Dime.

-Si moriste en el paso de peatones que hay al salir del instituto, ¿no deberías mantenerte atada a ese lugar? ¿Qué haces dentro del instituto?

-Cuando me convertí en una fantasma me di cuenta de que las películas de terror no eran cien por cien fiables. A pesar de haber muerto en el paso de peatones tengo movilidad para moverme a cualquier sitio. Por el día estoy en el trastero que hay en el gimnasio del instituto, y por la noche paseo por los pasillos.

-Suena muy aburrido.

-No te haces una idea. Al ser una fantasma no puedo coger nada. Todo lo que cojo lo atravieso. Paso las horas y los días muerta de aburrimiento, nunca mejor dicho.

-Me gustaría ayudarte. En las películas de terror los fantasmas están atados a este mundo porque han dejado algo sin hacer en vida… Por lo menos dime que esto sí es cierto.

-Sí, lo es. Hay una cosa que me gustaría haber hecho en vida.

-Yo te ayudare a hacer esa cosa.

-¿Lo dices en serio?

-¡Por supuesto, puedes confiar en mí! Ahora dime, ¿Qué es esa cosa que quieres hacer antes de partir al otro mundo?

-Quiero tener un amigo. Nunca he tenido uno.

-Yo seré tu amigo. Primero, hagamos las presentaciones. Yo me llamo

Darío. ¿Cuál es tu nombre?

-Lara.

-Bien, Lara, hagamos lo que hacen los amigos. Ahora salgamos de aquí. No quiero permanecer más tiempo junto a esa cosa que hay en la pared. Si lo hago siento que voy a acabar vomitando.

-Me sorprende que no hayas vomitado al verlo.

-Yo estoy igual de sorprendido que tú.

Darío y Lara abandonaron el instituto. Antes de irse, Darío se aseguró de devolver la llave maestra a su lugar.

Las calles estaban desiertas.

Darío y Lara llegaron a un parque infantil.

Se escondieron en unos arbustos. En el parque había tres chicos.

-Ha llegado el momento de divertirnos-dijo Darío.

-¿Qué es lo que haremos?

-Le daremos un pequeño susto a esos tres. Verás la cara que ponen cuando vean a una fantasma real.

-Puedo desaparecer y aparecer a mi antojo. Por lo que será aún más fácil asustarlos.

-Genial, son todo tuyos, pero no te pases, no queremos matar a nadie de un infarto.

Lara desapareció como si hubiese sido cubierta por una capa de invisibilidad.

Se sentó en un columpio y empezó a mecerse.

-Oye…-dijo un chico.

-¿Qué ocurre?-preguntó otro chico-Estas pálido, es como si hubieses visto un fantasma.

El chico pálido señaló hacia los columpios. Los otros dos chicos se giraron de golpe. Se quedaron petrificados al ver como el columpio se movía por voluntad propia.

Para aliviarse los tres pensaron que debía de tratarse del viento.

Cosa que era imposible porque no soplaba el viento.

El columpio dejo de moverse de golpe. Lara se mostró. Puso la cara más aterradora posible y señaló a los tres chicos.

-¡Vengo a por vuestras almas!-chilló con una voz de ultratumba.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH, UN FANTASMA!

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH, UN FANTASMA!

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH, UN FANTASMA!

Los chicos gritaron y corrieron al unísono como si no hubiese un mañana. El chico pálido tropezó, y los otros corrieron a socorrerle. Los tres desaparecieron sin dejar rastro.

Darío salió del arbusto.

-¡Eso ha sido increíble!-dijo.

-¿De verdad?

-Por supuesto.

Darío empezó a reírse sin control.

-¿Vi-viste… como fueron a socorrer al que se cayó?

Lara rompió a reír.

-¡Han-Han… desaparecido en cuestión de segundos!

Darío y Lara se rieron hasta que se quedaron hartos.

Lo siguiente que decidieron hacer es buscar un lugar donde mirar las estrellas.

Durante su búsqueda hablaron sobre cualquier cosa que fuese mínimamente interesante. Lara estaba encantada de escuchar y hablar con Darío. Hacía años que no hablaba con una persona.

La conversación y la búsqueda se extendieron por horas.

Finalmente encontraron el lugar ideal para ver las estrellas. Se tumbaron boca arriba en un montículo de césped que había en los suburbios. Desde este lugar se podía observar con claridad como las estrellas brillaban en el firmamento.

-Me parece curioso.

-¿A qué te refieres?

-Lo único que hemos hecho es asustar a unos chicos, hablar, y mirar las estrellas. Cosas sencillas y corrientes. Y aun así, me lo he pasado mejor que nunca.

-Cualquier cosa sencilla y corriente se convierte en algo divertido cuando estas con un verdadero amigo. Eso es lo que significa la amistad.

El sol empezó a asomarse por el horizonte.

Lara se levantó de golpe del césped.

-Darío. Mira esto.

Darío se levantó también.

Vio como los pies de Lara habían desaparecido.

-¿Esto no será un truco de fantasma?

-No lo es-Lara desaparecía poco a poco-Su cuerpo desapareció hasta las rodillas.-Me siento en paz. Es hora de que me vaya.

El sol salía poco a poco iluminando a Darío y a Lara que había desaparecido hasta la cintura.

-Aun no puedes irte. Te has olvidado algo.

-¿A qué te refieres? ¿No ves que estoy desapareciendo?

Darío abrió los brazos.

-Te olvidas del abrazo de despedida. Aunque no sé si será posible, ya que eres incorpóre…

Lara se le lanzó a los brazos de Darío. A pesar de que no eran capaces de abrazarse; de alguna manera podían sentirse el uno al otro.

Cuando Darío se dio cuenta. Lara había desaparecido.

Darío puso rumbo de vuelta a su casa.

Pidió ayuda al cielo, pidió ayuda al mundo, pidió ayuda a su amiga fantasma que ahora descansaba en paz; necesitaba la mayor ayuda posible, si sus padres estaban despiertos y se enteraban de que se había pasado toda la noche fuera sufriría un severo castigo.

31 de Agosto de 2021 a las 17:18 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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