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En el lugar placentero qué utiliza para escapar de la realidad, suceden cosas.


Cuento Todo público.
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Mal de la cabeza

Desde que descubrí esta cafetería, he estado viniendo recurrentemente. Es un lugar bastante tranquilo y agradable a la estadía. usualmente en mi hogar solo veo mucho ruido y poca paz, así que todos los días a las cuatro de la tarde, decido venir para quedarme un largo tiempo y disfrutar, de lo que yo considero, uno de los mayores placeres de la vida, el silencio. Frecuentamos escuchar y pensar todo el tiempo, pero ¿¡cuándo hay verdaderamente momentos silenciosos!? Es inusual no escuchar nada y que tu consciente deje de estimularte. En este lugar he sentido que puedo lograr un estado de placidez, con mi música al cincuenta por ciento del volumen, que me permitan escuchar al rededor, el café exquisito que preparan y las cosas curiosas que suceden aquí, hacen que casi no me acuerde de la hora en que me tengo que ir.

Mientras sale el sol por la mañana de mis vacaciones, hasta el momento improductivas, como lo de siempre; pan tostado con mermelada y leche caliente mientras me coloco a escribir ideas y memorias continuas de un pasado que no volverá, me gusta de vez en cuando hacerlo. Esta vez salí más temprano a la cafetería, que de hecho tiene como nombre “vitalidad”, y se me hace curioso, ya que al lado de esta hay una tienda exclusiva de productos vitalicios y tiene por nombre "semillas", ¿¡cómo semillas de café!? De camino, me tropecé con un señor de corbata y peinado extravagante, creo que su apariencia hacía contraste con lo que estaba usando en ese momento, se le cayó una tarjeta que alcancé a leer: “desidia inmoral”. Se me hizo extraño el nombre, pero se la iba a devolver y cuando me di cuenta, iba demasiado lejos como para correr a alcanzarlo, así que simplemente la tiré, no quiero involucrarme nunca más en asuntos que no me incumban, ya tuve malas experiencias con eso. Cada vez que entro a la cafetería, saludo a una mesera con la que me llevo muy bien y nada más. Me senté ocasionalmente, voltee la mirada hacia la calle y vi al mismo señor charlando con un joven que pasaba por ahí en ese momento, o al menos me dio esa impresión. Observo que le pasa una tarjeta, idéntica a la que se le había caído anteriormente. El joven se da vuelta y se da cuenta que había una furgoneta esperando y una persona encapuchada, con un vendaje en la mano, no le dio tiempo de reaccionar cuando lo obliga a que se suba. Evidentemente era un secuestro, pero, ¿qué podía hacer yo?, ¿estaba obligado a salir y ayudar al joven?, ya mencioné que no me quiero involucrar en nada que tenga que ver con gente peligrosa, ¿qué tal si me amenazan o algo? Sin embargo, creo que lo que acabo de ver me estará dando vueltas toda la semana, mes, incluso año, no lo tengo claro, pero estoy seguro que me irritará pensar en ello.

Luego de lo que acabo de presenciar, me vinieron a la mente ilusiones de personas con bastones y monos encima de sus cabezas, bailando en medio de la carretera, eran bastante extravagantes. La mesera me notó algo perdido y me preguntó que si todo estaba bien y agregó un poco más de café a mi pocillo. Estaba un poco aturdido. Me sacudí de ese estado, pero luego la observo a ella con una cabeza de avestruz y sorbí el café para ver si se iban esas extrañas sensaciones. afortunadamente lo hicieron.


28 de Agosto de 2021 a las 02:10 0 Reporte Insertar Seguir historia
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