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David Sánchez


Sabes qué pondría en el prefacio de mi autobiografía? "La mejor historia que vas a leer en tu puta vida" Todo en mayúsculas.


Guiones Todo público.

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Otro día más en la mierda

Salía yo del apartamento número 15 de un modesto edificio en la Avenida Marlette, casi iba a amanecer, eran ya las 6 de la mañana. Giré por la izquierda al llegar a la acera y seguí caminando todo recto, no sabía adónde iba, pero poco importaba, nunca me importó saber hacia dónde me dirigía, nunca, quizás por eso me odiaba tanto.


Quería ver salir el sol, pero los edificios impedían que desde la calle lo viera salir, entonces apreté el paso. 5 minutos más tarde tenía una vista hermosa delante de mí, no me refiero al sol, sino a una mujer, alta, pelo largo hasta la cintura, y qué maldita cintura, de esas que te hacen perder el control de los nervios, llevaba la ropa ceñida, unos leggins azules en conjunto con una enguatada negra, estaba pidiendo un café en la típica cafetería de turno. Qué puede hacer un hombre como yo ante sus instintos? Quería ver salir el sol, no sé por qué razón, pero quería verlo, y por otro lado quería también, quizás con más ganas, ver aquella mujer desnuda en mi cama, o en la suya tal vez, el lugar era lo de menos.


Silvia, ese era el nombre de la chica de cuyo apartamento acababa de salir, una chica estupenda, pero dejaba mucho que desear en la cama...

Diablos! En qué me he convertido? En qué me convertiré de aquí a unos meses? Últimamente he tenido pesadillas incluso, he soñado en varias ocasiones que estoy cayendo, que estoy corriendo, que estoy asustado, ya mi mente no es lo que era antes, antes de aquello, creo que nunca podré superarlo. Creo que mejor iré a ver salir el sol.


- Vale, ahora sólo somos tú y yo - me encontraba sentado en un banco en el Parque Washington, saqué del bolsillo mi caja de cigarrillos y prendí uno de ellos, se había vuelto una costumbre fumar, y no quería dejarlo -.


Sentía paz en este momento, aunque claro, había olvidado casi por completo lo que eso significaba, así que bien podía estar experimentando un infarto que no lo sabría, todo en mi vida se había vuelto tan caótico, todo lo había mandado a la mierda, ya no me quedaba qué estropear, mi vida era un asco, claro que no siempre fue así, antes incluso pensaba que lo tenía todo... todo lo esencial, pues he sobrevivido sin todo aquello. Mi pregunta ahora es, habrán sobrevivido ellos sin mí?

Hace mucho tiempo que no sé nada de mi pasado, mi atormentante pasado, qué será de la vida de mis hijos? Me guardarán rencor?


- Por supuesto que sí, cómo podría esperar que no? - Le di otra calada al cigarro y...


- Bueno...


Me sorprendió escuchar a alguien más justo detrás de mí sin haber notado que se acercaba, casi me hace tragarme el cigarro, estaba tan absorto en mis pensamientos que no me di cuenta de que ella me había seguido, y que ahora estaba ahí, justo detrás de mí, sonriendo.


Me le quedé mirando por unos segundos mientras volví a llevarme el cigarro a la boca.


- Sabes, si no quieres que me vaya tendrás que apagar ese cigarro, odio a los fumadores.


- Parece un buen trato - dije yo.

Tenía 2 vasos de café, 1 en cada mano, supongo que uno era para mí, así que tiré el cigarro al suelo, lo pisé con la punta del zapato y ella se sentó al lado mío en aquel banco tan incómodo, pero tenía la agradable sensación de que pronto íbamos a estar más cómodos en el sofá de mi casa...


- Toma, es para ti - me brindó uno de los vasos de café.


- Vaya, eso no lo vi venir - sarcasmo. Espero haber hecho énfasis en eso - que desconocida tan considerada.


- Bueno, tú votaste tu cigarro por mí.


- Tienes razón, soy un encanto - eso la hizo sonreír, lo cual me alegraba a mí también.


- Bueno eso Luisa lo debe saber perfectamente, a que sí?


Qué? De qué está hablando ahora?

- Perdón? Luisa ?


- Si... Ay perdón, no eres el nuevo novio de Luisa?


Ok ahora yo estoy confundido, no, espera, era Silvia o Luisa? La muchacha de anoche...


- Si, sé de quién me hablas, pero no, no somos novios.


- Oh... Bueno, no sé, ella me ha hablado muy bien de ti.


No puede ser.


- Y tú eres?


- Soy Rachel, su mejor amiga, no te ha hablado de mí?


Bueno tampoco es que hablemos mucho ella y yo, sólo follamos. En serio para esto tiro yo mi cigarro?


- Oh sí si, esa Rachel, ahora lo recuerdo - Y justo cuando se lo estaba creyendo... - la amiga que le tiene miedo a las pollas, si si me habló de ti.


- Cómo fue?! - su cara había valido el cigarro, ya sentía que se lo había cobrado, incluso con intereses - que le tiene miedo a qué?!


- A las pollas, escucha, es normal - Si pudieran ver como miraba a todos lados miedosa de que alguien pudiera escucharnos - Yo conozco un psicólogo...


- No no para, detente! No sé qué te habrá contado Luisa, pero no es verdad, yo no le tengo ningún miedo a...


- A las pollas.


- Ajá a eso.


- Si ni siquiera eres capaz de mencionarlo, estás segura de que no? Tengo una tía que...


- No, para, que no, de verdad que no, no le tengo miedo a las pollas, tengo novio, cómo le voy a tener miedo a las pollas?


- Es más común de lo que podrías imaginar, un estudio científico de la Universidad de Estocolmo afirma que 5 de cada 13 mujeres les tiene miedo - tenía cara de como habérsele derretido el cerebro - así que no deberías preocuparte por eso.


- Ok pero ya te dije que no les tengo miedo, vale? Y ya cambiemos de tema.


Se había molestado un poco, pero eso poco me importaba, me había divertido bastante con ella ya, así que le di un sorbo al café y me puse a contemplar el sol naciente.


- Vienes aquí muy seguido?


- No, no tengo tanto tiempo libre, soy un tipo muy ocupado.


- Y qué haces que te mantiene tan ocupado?


- Luisa no te contó?


- No, qué haces?


- Soy astronauta.


- No jodas! En serio?


- Si, de hecho justo por eso no podemos estar juntos, y ayer fue nuestra última noche, hoy en la tarde tengo que regresar a Houston.


Se lo estaba creyendo?


- Wow.


Se lo estaba creyendo.


Ok analicemos la situación, ve caminando por la calle al supuesto nuevo novio de su mejor amiga, al cual nunca ha visto en persona, que yo recuerde, y no sólo lo sigue, sino que además le compra un café, le exige que apague el cigarro y se sienta cómodamente a conversar con él, como si le conociera de toda la vida, también según ella misma, tiene novio, y es estúpidamente crédula. Por no mencionar el tatuaje " Be Happy " de su muñeca izquierda y la pulsera que dice love. Qué podemos sacar se esa información?

Está claro que me siguió porque quería conocerme, es sobreprotectora con Luisa, aunq Luisa, en las pocas veces en las que conversamos, nunca la mencionó, no debió haber tenido la atención que necesitaba de pequeña, quizás sea hija única, lo cuál explicaría bastante, y concuerda también con que le guste conocer gente nueva y esa tediosa necesidad de caerles bien a toda costa, es manipulable...


- Sabes cómo se llega desde aquí hasta la avenida Carlos Sánchez? - pregunté yo, debía comprobarlo.


- Ufff, es que soy pésima dando indicaciones, siempre me pierdo en los detalles jaja...


Débil mental, no debió haber sido popular en la escuela, en ninguna de ellas, debió haber sido tímida en las primeras etapas de su vida, intensa en las actuales, dice que tiene novio...


- Y cuánto llevas con tu novio me dijiste?


- Emm... llevamos 6 meses ya...


Perfecto... ya se debió haber aburrido de ella, debe sentir que su relación con él no va a ninguna parte, pero igual se siente atada a él por alguna razón que no comprende y cree que es amor. Ahí está el fallo...


- Sabes... - tenía su atención, y sabía que podría acercarme un poco más a ella - con Luisa me pasaba algo.


- Pero... algo malo?


- No lo sé... pero después de todo este tiempo, sentía como si nuestra relación no llegara a ninguna parte, era algo vacío, estancado, no sentía que eso nos fuera a llevar a ninguno de los 2 a algún sitio más que al dolor, sabes de lo que te hablo?


- Si... - bajó algunos grados su mirada, se sentía identificada, era mía - si sé de qué me hablas.


- Sabía desde el principio que no debía implicarme mucho, por mi profesión más que nada, pero sabes que el corazón quiere lo que quiere, y nadie puede más que sus sentimientos.


- No sabes cuanto te entiendo, es como si pudiera ver dentro de ti.


Se me escapó una sonrisa, no podía evitarlo.


- Te burlas de mí, cómo vas a saber tú de qué te hablo? Eres hermosa, y tienes tu novio, que debe ser un tipo estupendo y debe darte toda la atención que te mereces...


Ella bajó aún más la cabeza, sonrió y luego subió la mirada, tenía los ojos aguados.


- No sabes nada de mí, mi relación no es perfecta, mi vida tampoco lo es, voy todos los días al gym, pienso que si me veo más bonita él me hará más caso, que se volverá a encender la chispa que teníamos al principio de la relación, cuando todo era pasión y de color rosado. Pero él siempre llega tarde, cansado del trabajo, a veces borracho, ya no hay fines románticos, ya no hay detalles, sino amigos de él que detesto y celos...


Este era mi momento, de acercarme y decirle algo inteligente, ambiguo, que la dejara confundida totalmente. Me acerqué y la tomé de las manos, y mirándola a los ojos...


- Si ya sabes lo que debes hacer, y no lo haces, ahora estás peor que antes - el efecto producido fue el deseado - Te entiendo perfectamente, me siento totalmente identificado con lo que me acabas de decir, y me has abierto los ojos... no podemos quedarnos donde nos hacen daño, sino donde nos entienden perfectamente, y nos hacen sentir bien... - hubo un silencio como de 5 segundos - Y de paso orgasmos, muchos orgasmos.


Lo dije a modo de chiste, para relajar la tensión, ambos reímos, ella estaba exactamente donde yo quería que estuviera.


- Sabes...


- Dime.


- Tú tienes enguatada pero yo no, yo me estoy congelando, y vivo a un par de manzanas de aquí, acompáñame a mi apartamento, allí estaremos más cómodos, y luego te acompañaré yo al tuyo.


Me levanté y le tendí la mano, si cedía era mía, este era el momento de la verdad.

...


Más tarde estábamos los 2 exhaustos, lo habíamos acabado de hacer por tercera vez y yo estaba en la cocina haciéndome un sándwich de queso. Y ahora qué? Nunca sabía qué hacer luego, huir? De mi propio apartamento? Decirle que se fuera? Así sin más? Había jugado con la mente de una mujer una vez más, cada vez iba perdiendo más la gracia, ella estaba satisfecha, pero esa satisfacción sería momentánea, cuando regresara otra vez al mundo real le iba a sobrevenir un sentimiento de culpabilidad, de asco, que no la iban a dejar dormir, acaso no sabía eso antes de acostarme con ella? Claro que sí, acaso me importó en algún momento? Claro que no. Hasta dónde iba a llegar? Hacía ya 2 años que había abandonado mi vida real para sumergirme en la profundidad de un mar de vaginas, el cual parecía no tener fondo, sentía que pronto me iba a ahogar en él, cuando despertara y volviera al mundo real, y m atacaran esos sentimientos de culpa que me acechan, esos sentimientos de asco, aunque muy bien sé que puede que nunca los llegue a sentir. Dónde estaba quedando mi humanidad?

Ahora ella había salido de la habitación y estaba delante de mí, Joder sí que era hermosa, estaba envuelta en una sábana blanca, pero no muy envuelta, su piel blanca y su pelo negro hacían el contraste perfecto... me recordaban a ella, pero no pienso pensar en ella, está vetada de mi mente, aún no estoy preparado para perdonarla. Esa perra. A quien sin ninguna duda aún amo.


- Tienes un apartamento muy bonito.


La verdad es que no tenía nada fuera de lo común, siempre he sido bastante simplista en ese aspecto, recuerdo que de pequeño intenté convencer a mi abuela de que no necesitábamos muebles, no lo conseguí, pero al menos no compraron los otros, que valían una fortuna, y que por supuesto en ese momento no nos podíamos permitir. Siempre fui muy persuasivo.


- Son los beneficios de ser astronauta, supongo - ella sonrió.


- No podré seguir con él, no después de lo que pasó hoy.


- Supongo que esa será mi buena acción de día de hoy... mereces a alguien mejor, y lo sabes.


- Si? - dejó caer la sábana al suelo, todo su cuerpo estaba al descubierto, era aún más blanca en sus zonas íntimas, tenía los pezones rosados y estaba totalmente afeitada, las curvas en su cuerpo se asemejaban a las de una guitarra, una demasiado sensual como para que estuviera visible al público. Diablos, podría provocar un accidente yendo así por la calle, pero aún así yo no la detendría - dijiste que hoy te marchabas, no sé si lo dices en serio o no, pero lo que sí sé es que no te volveré a ver más. Hagámoslo una última vez más, hacía bastante tiempo que no me sentía tan deseada por un hombre como contigo.


- Mmm y eso te gusta?


- Si.


- Chica mala - en sus ojos podía ver toda la pasión contenida, era una fiera, muy dispuesta, lo estaba disfrutando todo desde lo más profundo de su ser, tenía sed, sed de mí, y yo le iba a calmar esa sed a lametones si hubiera sido preciso.

...


Y bueno ya casi iba a pasar otro día de mierda en mi vida, ahora estaba sentado en la terraza viendo una hermosa apuesta de sol y ahogando mis penas en una botella de whisky. Antes solía ser...


- No. No voy a volver a lamentarme, no otra vez por hoy.


Dejé la botella en el piso y encendí un cigarro. Me gustaba escuchar el sonido mudo del cigarro ardiendo, soltar el humo por mi boca, prenderme otra vez de la botella.

Habían pasado 2 meses desde que llegué a esta ciudad, me había acostado con 17 mujeres, lo cual me enfurece porque rompí la secuencia ascendente de los últimos 12 meses.

No había progresado nada en mi trabajo de unificar la teoría de cuerdas con el problema de la materia oscura, creo que eso era un callejón sin salida, y estar estancado en eso me hacía creer que sólo tuve suerte aquella vez con los superconductores a temperatura ambiente, lo cual no es bueno para mis problemas de ansiedad, y sobre todo, no es cierto. Y esa no era la peor parte, recién había leído en una revista d ciencias que mi trabajo con el gravitón y la cuarta dimensión había sido desmentido por no se qué cientifiquillo de pacotilla. Cómo era eso posible? No lo sé. Estaba completamente seguro de que mi trabajo era correcto, claro que eso no lo hacía verdad tampoco. No quise ni siquiera buscar la tesis que refutaba mi teoría, quizás no estaba preparado para ello. La verdad es que aún no lo estoy. De hecho ahora lo estoy aún menos. Solía pensar que me darían un premio Nobel por ese disque-descubrimiento, y ahora m río de eso, nunca conseguiré un Nobel.


- Vete al carajo Phoenix!!! - Joder sí que estaba furioso - No te necesito! No necesito nada de ti! No necesito a nadie!


De hecho sí que necesitaba de ella una vez más, la despensa estaba vacía y en la nevera sólo tenía una jarra con agua y unas cuantas cebollas. Qué hacían ahí de todas formas? Y desde cuándo?


Me puse algo de ropa y salí al pasillo común, ahí estaban ellas, como siempre, las viejas chismosas con quienes compartía planta, excepto por la señora Rofman, o como sea, que vive arriba, pero la cede de viejas entrometidas al parecer es en esta planta, bendita suerte la mía. Las saludé con un gesto y ellas también a mí. Aún en el ascensor podía escuchar como hablaban mal de mí y de la muchacha que se había ido antes. De hecho, ahora que lo pienso... cuál era su nombre? Soy un caso perdido.


- Espera!


Esa era Sara, el bombón del edificio, lo único bueno que tiene la señora Saint Laurent.

Hice un gesto como de no poder detener el ascensor, eso la hizo correr más deprisa, fue chistoso cuando se le cerró la puerta en la cara.


- Eres un bastardo - lucía extremadamente sexy cuando se molestaba, tal vez por eso me gustaba molestarla.

Pero supuesto que no la iba a dejar afuera, aunque no lo parezca, soy un caballero, así que abrí las puertas para que ella pasara, me encantaba quedarme a solas con ella.


Pasó y pretendió hacer de cuentas como si yo no estuviera ahí, justo al lado de ella, oliendo su perfume, fuera el q fuera.


- Chanel?


- Qué?


- Tu perfume.


- Lo viste en mi habitación aquella vez. A mí no me vas a impresionar con tus truquitos engañabobas. Yo sé quién eres tú David.


Hoy estaba de buen humor, a qué se debería?


- Hoy estás de buen humor, a qué se debe?


Ella sonrió por lo bajo.


- Nada que te incumba.


- Aún así quieres contarme, y restregarme en mi cara tu felicidad.


- Por...


- Entre otras cosas... - la interrumpí, me miró con cara de asco.


- Imbécil - yo sonreí.


Habíamos llegado ya a la primera planta, ella fue a salir, pero yo la detuve agarrándola por la muñeca, se sorprendió y se me quedó mirando con la boca abierta, sin decir nada, mientras el ascensor volvía a cerrar sus puertas.


- Quédate aquí conmigo unos minutos, quiero comerte la boca una vez más - le dije mirándola a los ojos, totalmente serio. Le gustaban los hombres decididos, amenazantes, hombres como yo, que saben lo que quieren tomar y lo toman, así sin más.


Al cerrarse mas puertas me acerqué y la besé, primero lento, despacio, fui subiendo mi mano lentamente hasta su cuello y luego agregué intensidad al asunto, sabía a fresa, su boca. La agarré fuertemente por la cintura con ambas manos y la besé lo más salvajemente posible, luego bajé una de mis manos por su cintura y la introduje en su falda, estaba mojada, me encantaba eso. Deslicé su ropa interior con mis dedos y ya estaba dentro de ella, otra vez.


Esto era una droga para mí, las mujeres, lo único bueno que no me había abandonado aún. Los seres más maravillosos del universo. A veces tenía la convicción de que Dios era una mujer, debía serlo. Tal vez seamos la tarea de alguna niña superinteligente que habita fuera de nuestro universo, a la cual su hermano mayor molesta diariamente.

Eso lo explicaría todo.


De momento se abrieron las puertas del ascensor y nos dimos cuenta de que aún seguíamos en aquel lugar, y de que ambos teníamos marcas de su pintalabios hasta el cuello. No pintaba bien la cosa, no.


- Bueno bueno...


Era Deysi, gracias al cielo. Tenía una bolsa de basura en la mano, ya eran las 7 de la tarde?


- Hey Deysi, que tal todo? - intentaba aguantar una sonrisa boba en lo que Sara se arreglaba el vestido y el pelo... Y bueno, se recomponía del susto.


- Tú tan sólo no te cansas de joderle la vida a los demás cierto?


- Yo? Qué dices? Yo sólo llevo amor y alegría a la vida de las personas. Aquí Sara y yo estábamos discutiendo eso ahora mismo.


- Si... ya veo ya. Y tú, hoy no empezabas a trabajar en tu nuevo curro?


- A esta hora?


Ambas me miraron a la vez, creo que por mi bienestar físico debía cerrar la boca.


- Si, trabajaré alternando turnos en un banco. Y ahora gracias a ti llegaré tarde en mi primer día de trabajo.


Éramos 2 ahí... aunque acepto toda la responsabilidad.


- No veo qué esté mal contigo - ella me miró entrecerrando los ojos, debo admitir que se veía muy sexy así.


- Tendré que volver a subir y arreglarme.


- Ves lo que ocasionas?


- Sólo tra... da igual - Me sentía como un niño recién regañado, incluso estaba mirando al suelo, era vergüenza lo que sentía?


Se abrieron otra vez las puertas, estábamos en la primera planta de nuevo, Deysi me cogió del brazo y me hizo salir de ahí.

Sara volvió a su planta.


- Te mereces que dé en la cabeza con un palo.


- Te dejaré hacerlo ahora si me invitas a cenar.


- Qué no puedes cenar solito?


- Si algo he aprendido acerca de mí mismo en estos últimos 2 años, es que prefiero una mañana de arrepentimiento que una noche de soledad. Créeme, no es sano para mí estar sólo y despierto al mismo tiempo en una noche fría como las que hacen últimamente. No es sano para nadie, pero en mi caso también es peligroso.


- A Si? Y se puede saber por qué ?


- Usa tu cerebro Einstein. Estoy seguro de que tú solita llegarás a la respuesta.


Sí que podía ser molesto cuando quería. Creo que es parte de mi encanto.


- Eres indeseable - No se malinterpreten sus palabras, lo dijo en buen plan - Y eso que no tienes compañía esta noche?


- Bueno la acabas de espantar - sonrió.


- Déjala tranquila, es una buena muchacha.


- Acaso no m dijiste que yo lo era a las 19 horas del martes 12 de julio? Recuerdo mal?


- Es impresionante como recuerdas todo con tanta claridad, tu mente podría haberle sido útil a la humanidad, lástima que seas un vago.


Auch


- No es impresionante en absoluto, que recuerde cosas, pero claro, si quieres creerlo... Te apuesto a que puedo encestar la bolsa en el contenedor desde aquí.


- Te denunciaré a la policía el día que te vea haciéndolo.


- Claro, yo también lo haría contigo, el deber es lo primero - Deysi se rió, tenía una risa escandalosa, pero armónica, alegraba el ambiente.


- Eres de lo peor.


Al votar la basura nos dirigimos al puesto de hamburguesas de turno, donde Carlos, un emigrante mexicano con sueños de grandeza, pero que no tiene ni puñetera idea sobre cómo llevar un negocio, lleva desde que lo conozco perdiendo dinero, pero no se deja ayudar, es de esas personas que siempre tienen la razón, y por quérazón molestarme con él cierto?

Nunca pelees con el chef o te escupirá en la comida. Lamentablemente eso lo digo desde la experiencia.


- Y a dónde irás cuando te canses de aquí?


- No lo sé, ese es el punto de todo esto, que nunca sé qué vendrá luego.


- Eso es una estupidez.


- Exacto. Pero acaso no es ese el sentido de nuestras vidas?


- Hacer cosas estúpidas?


- Ajá.


- Explícate, y no me vengas de nuevo con aquello de " piensa Einstein ", porque te enterraré el tenedor en una de tus preciosas y cuidadas manos.


- Preci, qué? - ahora me daban curiosidad mis manos, nunca me había fijado en ellas, sin embargo lograba recordar las preciosas manos de 82 preciosas mujeres. Bueno, no. Sólo quería resaltar el hecho de haberme tirado a 82 mujeres - Piénsalo, las personas hacen cosas estúpidas porque quieren incertidumbre en sus vidas - creo que con Deysi debía ir más despacio. Por el amor de dios - digamos que vuelves a ser niña otra vez, incluso, viajemos al pasado, eres una adolescente de 17 años, en la flor de la vida...


- Ay... Qué recuerdos...


- Deysi, concéntrate - odiaba que me interrumpieran, y ella lo sabía - Eres joven, tienes un futuro por delante, estás en tu baile de graduación, en el cual fuiste elegida reina del baile, con tu novio el " sin futuro " - Deysi se echó a reír - del cual estás jodidamente enamorada, pronto irás a la universidad, a estudiar leyes, que es lo que tus padres quieren que estudies, lo que tú quieres estudiar, tienes planeada tu vida hasta los 30 años, incluso tienes pensados los nombres de tus futuros hijos, Pedro, Lucas, Mateo, por poner ejemplo, todo es perfecto e ideal. Y de momento tu novio te dice al oído " cásate conmigo " ?


- Wow.


- Si. Qué harías?


- Vaya, no lo sé, me sorprendería mucho.


- Anjá.


- A donde quieres llegar con todo esto?


- Por un lado tienes tu vida hecha, la vida de tus sueños, la que has vivido en tu mente miles de veces... una vida en la que sabes qué va a pasar en cada día, cada uno de ellos por el resto de los siguientes 10 años, o el resto de tu vida tal vez, una vida totalmente predecible, y sin el amor de tu vida, sin ese " sin futuro ". Por el otro lado tienes una vida de la cual no puedes esperar nada, una aventura, una moneda tirada al aire, una moneda de mil caras en donde sólo 1 de ellas algo sale bien, él te promete la luna y las estrellas, tú sabes que eso no pasará, que las probabilidades están muy en vuestra contra, no tiene sentido, no puedes simplemente irte con él así sin más. Qué podrá más? La razón o las emociones?


- Vaya... me dejas pensando. Pero si tengo que elegir, elijo la vida predecible, al fin y al cabo tu título universitario nunca te dirá que ya no te ama y tampoco se irá con otra más joven.


- Y eso me lo dice quién? La voz de la experiencia o de la juventud? - la dejé pensando - todos necesitamos hacer cosas estúpidas, ese ejemplo pudo no haber sido el mejor para que entendieras mi punto, pero sé que tengo razón, una vida sin sorpresas no tiene sentido, una vida predecible no vale la pena ser vivida, no la estarías viviendo, serías tan sólo una esclava de esa vida, la estupidez surge de la necesidad que todos tenemos de, por un momento, no poder ser capaces de predecir el futuro. Ahí es donde radica lo divertido, lo que vale la pena recordar.


- Vaya... puede que tengas razón, no sé. Pero eso explicaría muchas cosas acerca de ti.


- Eso explica todo acerca de todos.


Ella sonrió.


- Entonces, resumiendo...


- La gente es estúpida.

...


Más tarde, mientras estaba sentado en el borde del muro de la azotea de mi edificio me llega un mensaje. Era de Luisa. Poco amistoso, iniciaba así:

" Eres un imbécil... "


La compañera debió haber ido con ella a contarle lo sucedido entre ella y yo, menuda crack. Aunque en el fondo sabía que no podía ser de otra manera, sabía que ella iría tarde o temprano a contarle, no podría con la culpa. Luisa, que no la necesita tanto como la otra a ella, la echaría de su apartamento de inmediato y cortaría relaciones sin pensarlo 2 veces, y claro, esperaría a que yo la llamara para cantarme las cuarenta. Por supuesto que se dio cuenta de que yo no la iba a llamar, así que se dejó vencer por la ira y me mandó este mensaje.

Un clásico.

Ambas deben estar devastadas, sobretodo la otra, cuál era su nombre otra vez?

- " La compañera ". Así será. Otra relación arruinada a cuenta de David Sánchez. Brindemos por ello.

8 de Agosto de 2021 a las 05:10 0 Reporte Insertar Seguir historia
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