marilynrossfc Marilyn Cevallos

Su mirada emana fuego. La Caperucita se comió al lobo, sí se lo comió y ambos tocaron el cielo en un vaivén de pasiones.


Erótico Sólo para mayores de 18.

#amor #pasión #deseo #sexo #lujuria #pervertido
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Pequeña traviesa

Su dulzura atrapó mi alma en la más atrevida aventura, llena de fuego en las venas sabe como sacar mis oscuros pensamientos. Mi pequeña traviesa, así la conocí yo, llena de inocencia. Una niña que solo deseaba ser amada y yo un hombre que quería darle más que flores, amor.


Me encanta verla posar sobre mis caderas, juega conmigo hasta hacerme erupcionar y eso me fascina. Toca mi cuerpo con sus dedos y yo solo me dejo llevar por sus deseos, me encanta que experimente conmigo, sus besos son tan suaves que recorren mi piel desde mis labios, oreja, cuello y pecho hasta llegar justo ahí donde me hace levitar.


A veces siento que es ella quien me enseña a follar, su inocencia se transforma, es como ver un dulce gatito a un terrible león hambriento; pero no esta mal, para nada mal ser la víctima de su insaciable apetito.


Me fascina su melena cuando se empieza a mecer sobre mí, me pone muy loco su atrevimiento, me mira y me sonríe de manera picara porque sabe que me muero ante su húmedo vaivén.


Exclamo su nombre con sutileza, mientras ella me besa la oreja, me toma de la camisa y me lanza hacia el sillón besándome con tal pasión que me quita la respiración, poco a poco me desnuda y ella simplemente sigue jugando con este su servidor.


De pronto, para el desenfreno y me mira fijamente, pone su dedo sobre mi boca para que no hable. Venda mis ojos y ata mis manos, siento un calor intenso recorrer en mi cuerpo.


Después de unos minutos escucho una música de fondo y a lo lejos una ráfaga se aproxima, poco a poco siento sus pasos venir a mí. Sus labios empezaron a recorrer nuevamente mi cuerpo hasta que por fin me quito el vendaje y simplemente me dejó sin habla, allí estaba ella vestida con un sensual babydoll negro de encajes rojos y en su mano un látigo y en la otra un vibrador.


No puedo evitar sonreír y disfrutar del momento, siento que he creado un monstruo de lujuria, pero me encanta ver esa faceta en ella.


La música suena y ella se empieza a mover alrededor del tubo, subió en él y danzó para mí dejándome boca abierto, dio un giro que me hizo dar cuenta de su fuerza, marca el estilo con un Split y me hace ver lo flexible que puede ser. Gira y gira mientras su cabello también baila, toma el tubo como si se tratara de un simple juego, lo hace ver tan fácil y encantador al mismo tiempo. No puedo evitar emocionarme al sentirla mía, solo mía.


Se acerca a mí dejándome sin aliento por sus movimientos pélvicos, baja lentamente recorriendo mi cuello hasta quedar sobre mis tetillas, las muerde con sutileza y con su lengua recorre su contorno hasta succionar, lo hace una y otra vez hasta que saca de mí ser los gemidos que quería ocultar; entonces aprieto su cuerpo frente al mío y la muy malvada sigue jugando conmigo.


Toca mi pene con sus manos mientras me besa, siento claramente como su vagina desborda fuego sobre mis piernas. Se levanta y empieza a quitarse ella misma la ligera prenda, se sienta nuevamente sobre mí, moviendo sus caderas. La siento tan húmeda que no sé cómo penetrarla; pero ella sigue en su macabro juego y realmente me está enloqueciendo.


De repente, me da la espalda y sin previo aviso ella misma se penetra, estaba tan apretada que sentí su gemido llegar al cielo, hizo sus manos hacia atrás aferrándose de mí para moverse como toda una pervertida. Me envuelve su pasión, simplemente es tan ella, tan mía en la oscuridad de la intimidad.


Me desata las manos y como títere de sus deseos me hace tocar su clítoris en suaves movimientos. Yo acelero en busca de tomar el control y lo consigo, su cuerpo se estremece y de pronto se desmaya sobre mí, sus piernas temblaban al punto de parecer canicas.


La levanté y la cogí entre mis brazos mientras ella envolvió sus piernas sobre mi cintura, maldita perversa sé lo que buscas. Y sí, la volví a penetrar con intensidad, su respiración era agitada, me miraba pidiendo más y más mientras me besaba apasionadamente.


Ahora soy yo quien la tira sobre la cama, separo sus piernas y empiezo a recorrerlas llegando justo ahí al edén; mi lengua subía y bajaba sobre sus labios vaginales, ella acariciaba mi cabello mientras la tocaba; me enloquecen sus gemidos. Meto mis dedos muy adentro de ella y chupo su clítoris hasta sentir temblar nuevamente sus piernas; su vagina esta tan húmeda que está lista para sentirme nuevamente, yo su maestro, su primer cuerpo.


Abro sus piernas y me acerco a ella, mi pene, sin duda, la desea al igual que nuestras almas cuando se chocan. Voy sobre ella, mientras nuestras miradas no se alejan, me hala apretando mi espalda y a penas puede entierra sobre mí sus garras.


Nuevamente toma el control de mi cuerpo poniéndose sobre mí y es que le encanta sentarse encima, es brutal cuando se pone arriba, sus movimientos pélvicos son acelerados como si se tratará de una autopista.


No lo vi venir, tomo el vibrador y empezó a tocar sus pezones con eso, estaban tan duros que sin explicación su vagina apretaba mi pene por dentro, se contraía una y otra vez; entonces la tomé de la cadera y la bajé con presión, ambos tocamos el cielo para caer en el infierno.


Me encanta ponerla en cuatro es cuando más la disfruto, me fascina ver sus nalgas y golpearlas hasta ponerlas coloradas, es placentero verla tan sutil cuando la pongo así. Me acelero al punto de no aguantar y erupcionar en ella muy adentro de su ser.

21 de Noviembre de 2021 a las 04:23 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Marilyn Cevallos Hay quienes ahogan sus penas a través del licor, otros que gritan su dolor con la melodía de una canción; y, yo me desahogo mediante las palabras, contando mis tristezas a través de las letras. Instagram: marilynrossfc

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