masterturgon Master Turgon

La vida la pasamos entre fantasías y realidad, en algunas ocasiones ni siquiera podemos notar la diferencia entre la una y la otra. En estos relatos escritos por Agata, Axel, Alice y algunxs invitadxs plasmamos nuestros sueños, deseos y experiencias. Lo que vivimos y lo que nos cuentan los demás, esos secretos que muchas veces no pueden salir a la luz. El contenido NO ES APTO para mentes sexualmente obtusas. Hay material explicito y detallado sobre erotismo, relaciones sexuales, bdsm y poliamor. No discrimina orientación sexual o genero. Bienvenidxs las personas curiosas, divertidas y de mente abierta, los demás pueden pasar de largo. Recuerda seguirnos, darle me gusta al libro y añadirlo a la biblioteca para que no te pierdas las nuevas publicaciones. Esperamos sus comentarios.


Erótico Sólo para mayores de 18.

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Ex-citacion



#lesbico #trio #mhm #dp #licor

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Antes de conocer a mi esposa, estuvo envuelta en una relación bastante extraña con una pareja de lesbianas con tendencias bastante hippies. Fueron muy amigas, confidentes y compinches durante toda la universidad. Algunas veces, en esas quedadas nocturnas para hacer trabajos en grupo terminaban bebiendo, se le afloraba su lado lésbico y terminó con ellas en la cama.

Era algo prohibido que disfrutaba pero que le gustaba mantener en secreto. Cuando Soledad y Luna decidieron salir del closet para formalizar su relación con una propuesta de matrimonio en mitad del campus universitario, mi esposa decidió tomar un poco de distancia, primero que todo para no entrometerse en su relación y segundo para que no pensaran que ella también era del otro equipo.

Cuando éramos novios, nos reunimos en la casa de ellas unas cuantas veces y me parecieron una pareja muy especial, tierna y fiel. Al principio fue un poco difícil adaptarme a que se tratara de una pareja de mujeres, pero luego eso pasa a un segundo plano. Nos la pasábamos muy bien, ni siquiera llegué a sospechar nada entre las tres, pero cada que mostraba interés porque me contaran como es la vida de una mujer que ama a una mujer, el ambiente se tornaba denso y pensaba que era algo que incomodaba a mi esposa por ser hetero. Lo que tenía era miedo de que hablaran de más y revelan su secreto. Mi esposa se empezó a distanciar, les sacaba el cuerpo para hacer nuevos planes aduciendo ocupaciones del trabajo y así las cosas se enfriaron completamente entre ellas.

La verdad me sorprendió el día que sacó fuerzas para contarme, eso sí, con la ayuda de una gran dosis de alcohol encima. Era un gran peso que cargaba encima y desde ese día entendí que a veces iba a necesitar disfrutar también ese lado oculto, no fue fácil aceptarlo, pero es algo inevitable que prefiero saber cuando suceda y no darme cuenta después de que fui engañado.

Ahora tontea con ellas de forma natural, sin miedo y siempre me lo hace saber, no esconde sus conversaciones ni intenciones. Además hasta donde sé ella solo siente atracción por ellas y no por otras mujeres.

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Los años subsiguientes a duras penas se escribían en las fechas especiales, pero siempre había una constante por el mes de agosto, estoy seguro que algo raro pasó en esa fecha pero nunca me quiso contar. Se le notaba inquieta y los ánimos en las conversaciones se ponían candentes con demasiada facilidad, no puedo negar que aproveche más de una vez su libido a mi favor.

Además cuando las cosas no iban bien en lesbilandia, Soledad y Luna la usaban como paño de lágrimas o para hacerle dar celos a la otra. Volvían a aparecer para invitarla a salir y hacer algo más, pero a la hora de la verdad, una y otra vez la dejaron plantada. Regresaba deprimida con un mal genio que le duraba semanas. Claramente estaba frustrada por no poder tener esa dosis lésbica que su cuerpo le pedía a gritos.

La última vez tuvimos una discusión fuerte por el tema, no me gustaba ese comportamiento tóxico de sus amigas, siempre terminaba vuelta nada por su culpa. Traté de arreglar la situación y proponer contratar una prepago solo para ella pero eso fue peor.

- Nunca va ser lo mismo, no se trata de sexo pendejo --me dijo histérica--

Duramos varios días casi sin hablar, la invité a comer para pedirle disculpas y finalmente nos reconciliamos. Decidimos que yo no me iba a meter más, pero también, que tampoco iba a pagar los platos rotos cada que ellas hicieran lo mismo.

Obviamente eso no pasó, cada vez, mi hombro estuvo siempre para ella para desahogarse.

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Hace poco estuvimos de vacaciones, le tomé una foto a mi esposa en la playa donde se veía espectacular, aún más de lo que es. Más se demoró en ponerla de perfil de WhatsApp que Soledad en escribirle.

- Uy mamacita te pasaste de deliciosa en esa foto ¿cuando se va dejar robar?

Me mostró el celular con una sonrisa de oreja a oreja y yo enrollé los ojos hacia atrás ¿cómo puede ser posible que caiga tan fácil de nuevo. Esperanzada decidió retarla y seguir su juego.

- Ya mismo, pero es la última oportunidad que tenes
- ¿Oportunidad de qué?
- De no calentar lo que no se va a comer
- ¿Ajueeee vamos con toda?
- Si, que pereza esa calentadera de siempre y nada de nada
- Listo, veámonos pues
- ¿Dónde?
- Te acuerdas del bar cerca de la U
- ¿El cuchitril?
- Si, ese mismo
- ¡Listo! ¿a las 9?
- A las 9 mamacita

Ya ganábamos dinero suficiente para no meterse a un bar de mala muerte, pero no le disgustaba la idea. Si se pasaba un poco de copas no iba a ser ningún problema si terminaba haciendo cosas indebidas donde nadie la iba a reconocer.

Se levantó de la cama enérgica, abrió el closet y comenzó a buscar ropa para la ocasión. Yo ni la miraba, ya sabía que iba a pasar, una vez más iba regresar vuelta nada, sola y aburrida. Aún así no dije ni una palabra y traté de ocultar mi expresión de decepción tras la pantalla del portátil. Se metió a bañar, se probó un par de pintas diferentes y mientras se maquillaba en el espejo me miraba esperando que le dijera algo.

- ¿A la final si vas a ir?
- Si, un ratito a verme con Sole
- ¿Si será?
- Eso dice
- A ver si no te deja plantada como siempre --no me pude contener--
- Será la última oportunidad

Se acercó a darme un beso de despedida. La tomé de la mejilla y la miré a los ojos.

- No pasa nada sino...
- Si no, ella se lo pierde
- Definitivamente

La besé de forma seductora invitándola a que se quedara, logré meterla en la cama pero en un descuido se levantó y se despidió de lejos para evitar la tentación. Ni modo, será dejar que se siga estrellando hasta que se canse.

Acostumbrado a que siempre pasara lo mismo, me di una ducha con agua caliente, me coloqué una pantaloneta y más bien me concentré en adelantar la tesis sentado en la cama con el ruido de la TV de fondo.

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Escuché las puerta abrirse y nada de ruidos, me suponía que estaba baja de ánimo y no quería que se lo recriminara. Se escuchaba subir las escalas con paso lento y torpe. Voltee a la derecha a mirar y la vi apoyarse en la pared fuera de la habitación, tambaleándose un poco, claramente alcoholizada. Continué escribiendo uno de los párrafos de conclusiones antes de que se me fuera la idea, la verdad era una excusa para no ver su cara de desilusión.

- ¿Cómo te fue? --le pregunté--
- mmmm podría decirse que bien
- ¿Si fue?
- No --contestó con tono alegre--
- ¿Entonces por qué estás tan contenta?
- ¿Te falta mucho?
- Hoy estoy inspirado ¿por qué?
- Porque el destino es una cosa maravillosa. Mira lo que me encontré

Hizo señas con su mano y vi pasar a una mujer blanca con cabello oscuro y ondulado. Entrecruzaron los dedos, le corrió el cabello de la mejilla de forma tierna y en medio de una risa picara se fundieron en un delicioso beso que me dejo atónito.

Mi esposa bajó sus manos por la espalda, las colocó en sus nalgas y las levantó con fuerza marcando sus caderas. Su amiga no paraba de reír, la besaba por el cuello y mi esposa me miraba fijo a los ojos sin poder aguantar sus muecas de excitación.

- ¿Te falta mucho? --preguntó de nuevo con tono burlón--
- ¡No! --cerré el portátil de golpe-- ya terminé
- ¿No te acuerdas de ella?

Me moví un poco para tratar de reconocerla pero no tenía como verle el rostro, su cabellera se interponía y solo podía ver como seguía besando su cuellos, le agarraba los senos y metía su lengua en la boca. La incertidumbre y esa risita traviesa me tenía a mil.

Mi esposa le pasó las manos por la cintura, le hizo dar la vuelta para que quedara de frente. Se corrió el cabello del rostro y al fin la pude reconocer.

- ¿Luna?- La misma que canta y baila...

Se llevó el dedo a la boca y sonrió con algo de vergüenza

- ...¿cómo estás?
- Yo muy bien y veo que vos también
- ¿Cierto que si? --afirmó mi esposa--

Ella sonrió, volteo a mirarla y robarle otro beso delicado y apasionado.

- ¿Y tu esposa? --le pregunté--
- ummm --levantó los hombros-- ni idea, ya no estamos juntas
- ¡wow! --abrí los ojos-- eso no me lo esperaba
- Yo tampoco, pero no vine a hablar de eso
- ¿Entonces que te trajo por acá?
- Esta mujer --volteó a ver a mi esposa-- y sus deliciosas locuras
- ¿Ya que te propuso?
- Un trío
- ¿Ah sí? ¿Y vos le dijiste que sí? eso esta como raro
- Ni tanto

El corazón se me quería salir del pecho, nunca en la vida hablamos de algo así y no me esperaba ese tipo de respuesta. Igual no estaba seguro, podía tratarse de algún tipo de broma pesada entre ellas. Luna le quitó las manos a mi esposa de la cintura y tomó su lugar quedando a su espalda. Le corrió el cabello del cuello y comenzó a besarla muy despacio sin quitarme la mirada.

- ¿Le hacemos el amor a esta mamacita? --me preguntó--

Al fin entendí. La imagen típica de un trió en el que el hombre es el centro de atención era lo que tenía en mente, pero ahora estaba claro que era mi esposa el centro de atención. Igual no iba a perder esta oportunidad.

- ¿Jugamos el mismo juego, pero en diferentes equipos?
- ¡Exacto!
- Me parece justo

Acá falta una parte de la historia ¿no?. ¿Cómo va ser que salga a buscar a Soledad y regrese con Luna? ¿con ganas de hacer un trío? ¿que demonios pasó en ese bar?

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Mi esposa llegó puntual al bar y después de un par de cervezas se dio cuenta que una vez más Soledad había hecho honor a su nombre. La había dejado plantada.

Decepcionada y sintiéndose como una idiota pidió un trago mas fuerte y se quedó en silencio en la barra pensando. No quería seguir siendo la misma con la que jugaban sin consecuencias. Le marcó varias veces a Soledad y al ver que siempre le colgaba le dejó un mensaje de voz pidiéndole que nunca más en su vida la volviera a buscar.

Colocó un billete sobre la barra para pagar la cuenta, dejando una buena propina y el vaso medio lleno. Agarró su bolso para irse con prisa, caminando mientras guardaba su billetera sin mirar al frente y justo antes de salir levantó la mirada para esquivar unas personas que entraban y se llevó una gran sorpresa.

- ¿Lu...luna?
- ¡No puede ser!

Ella le dio un gran abrazo, temblaba de susto pensando que en cualquier momento iba a llegar Soledad y las iba a descubrir.

- ¿Qué haces acá?
- Me iba a... ¿y Soledad?
- Ay amiga mía, tengo tanto que contarte

La tomó del brazo y la devolvió al interior del bar. La presentó con sus amigas e invitó a sentarse en la misma mesa sin mezclar las conversaciones. Era como si ellas no existieran.

Resultaba que ellas ya habían terminado hace unos meses precisamente porque Soledad le había sido infiel varias veces, Luna la había perdonado pero la gota que derramó el vaso fue cuando la descubrió con otro hombre en su propia cama.

- Lo siento mucho amiga
- Yo no, prefiero vivir sin una venda en los ojos y en un mundo de mentiras
- Es verdad y creo que te tengo que confesar algo
- Yo sé que ustedes también hablaban, fresca. Si hubiera sido con vos no tendría problema
- No solo eso, hoy quedamos de encontrarnos acá, pero me dejo plantada
- No me extraña, su nuevo novio es un controlador y celosos excesivo

Pasaron de largo del tema de Soledad, no merecía que le dedicaran más tiempo a alguien como ella. Pidieron algunos tragos más, se colocaron al corriente de lo que ocurría con sus vidas, recordaron travesuras universitarias y hasta le contó algunos detalles de nuestra intimidad. Algo que al parecer encendió las cosas más de lo que esperaban.

- ¿Me acompañas al baño? --Luna le preguntó--

No lo pensaron demasiado. Se cerró la puerta y mi esposa se le tiró encima a Luna comiéndose sus labios con desespero, todo ese deseo incontrolable por tener una mujer de nuevo la superaba. Luchaban por tomar el control e iban de una pared a la otra, sus manos parecían tentáculos queriendo aprovechar cada milímetro de su cuerpo.

toc toc toc tocaban insistentemente la puerta. Luna la separó para mirarla a los ojos algo asustada con la respiración agitada.

- Ellas son del trabajo y no saben que yo...
- Tranquila que no voy a decir nada

Se arreglaron rápido la ropa, el cabello y salieron como si nada hubiera pasado. Era una mujer de otra mesa quién las había interrumpido.

Se sentaron de nuevo, guardando su distancia y trataron de guardar silencio prestando atención a la conversación de sus amigas. Trataban de no delatarse pero era imposible con las miradas que se daban, era obvio que se gustaban.

- Ya venimos, vamos al baño --dijeron sus amigas--

Ellas se voltearon a mirar, las cogió un ataque de risa. Sus amigas se tomaron de la mano y sonrieron pícaramente; al descubrir que Luna era del mismo equipo tampoco lo tenían que esconder más. Cuando las dejaron solas aprovecharon los pocos segundos que tenían.

- Luna, yo se que...
- Vámonos, yo también quiero
- ¿Para mi casa?
- ¿Estas sola?
- No, pero --hizo una corta pausa-- por eso te estoy invitando
- ¿Quieres...
- ... un trío, si
- Vos sabes que yo no...
- Yo no dije eso
- ¿Quieres que --terminó con duda-- te comamos entre los dos?
- Él es muy respetuoso

Luna agarró su bebida, miró el vaso que estaba a la mitad y lo terminó de un solo trago. Se quedó mirando los hielos moviéndose en círculos sin saber que hacer. Cuando sus amigas se sentaron, salió de su estado de trance, sacó su billetera y se ofreció a pagar la cuenta.

- Fresca, la próxima invitas vos --la miraron con lujuria--
- Claro que si

Esa noche Luna tenía sospechas de sus compañeras de trabajo e iba a tantear el terreno a ver que resultaba, ahora estaba segura de poder entrar con mas confianza la próxima vez y no perder la oportunidad que se le presentaba de volver a estar con mi esposa e inclusive sacarse la espinita, quería saber qué fue lo que sintió Soledad para cambiarla por un hombre. Aún con sus dudas, tomó a mi esposa de la mano y apretando con fuerza le dijo.

- ¡Esta bien, vamos!

Mi esposa aplaudió de emoción y no pudo aguantar el impulso de darle un beso delante de todo el mundo. Algo sin importancia en ese lugar, pero un paso enorme para ella que nunca lo había hecho abiertamente.

Al salir del bar pidieron un Uber. Mientras esperaban, se quedaron abrazadas de frente, sonriendo. Mi esposa aprovechando la adrenalina y el alcohol que recorría por sus venas para sentirse valiente y darle unos besos. Si, ahí en la calle donde todos los podían ver y tal vez eso era lo que quería vivir con ese miedo permanente a ser juzgada.

Camino a la casa secreteaban como adolescentes y se reían de sus planes. Aún no sabía como contarme, era algo que nunca habíamos hablado, no sabía que reacción iba a tener yo, pero estaba decidida a vivir esa experiencia con un hombre y una mujer.

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Mi esposa es una persona completamente erótica y sensual, sobrepone todo el ritual de juegos al sexo y para ella es esencial, es lo que mas enciende su fuego y la hace mojar.

Abrí la mesa de noche y guardé el portátil. Hice la cobija a un lado tirándola de la cama y me senté al borde de la cama apoyando ambos pies y en dirección a ellas. Luna sin parar de besar su cuerpo y acariciar su torso, empujó a mi esposa hacia adelante. La recibí metiendo mis manos por debajo de su camisa, besando su vientre, metiendo mi lengua en su ombligo, dando pequeños mordiscos debajo de las costillas, acariciando su piel con suavidad y apretando con los dedos de vuelta.

Luna me miraba por encima de su hombro, sonreía al escuchar sus gemidos sin control y su cara me decía cuanto le estaba gustando tenerla al límite y solo estábamos empezando.

Pasé mis manos por su vientre y comencé a subirlas hasta sus senos donde encontramos nuestras manos, yo por debajo y ella por encima de la ropa, levanté su camisa y Luna muy atenta terminó de ayudar a quitarla.

Traté de evitar a toda costa no propasarme con la invitada, sabía que estaba ahí para ella y no para mí, no quería ser impertinente y hacer que se acabara todo. Trataba de esquivar el contacto con sus manos, pero ella me hizo saber que no era una molestia.

Mientras mi esposa gemía de placer al sentir nuestras manos y labios sobre su cuerpo, entramos en confianza y Luna inclusive tomaba mis manos y las llevaba junto con las suyas para que acariciamos sus senos sobre el sostén, apretaba su mano sobre la mía y me indicaba como acariciarla.

Besé su esternón y bajé siguiendo una línea recta, besando y pasando la lengua por su ombligo hasta encontrarme con su jean. Cuando desabroche el botón su vientre se aplano aguantando la respiración y al bajar el cierre recuperó su forma normal exhalando un delicioso gemido agudo que salió más duro de lo que pensaba, se tapó la boca y se puso a reír.

- Ay no... no me han hecho nada y estoy que me vengo

Ninguno de los dos se lo reprochamos ni contestamos. Ella se encargaba de su parte superior mientras yo jugaba metiendo los dedos alrededor por debajo de sus tangas, bajando el jean lentamente y metiendo mi lengua entre su piel y su ropa interior. Metí las manos por detrás para poder sacar el jean y dejar al aire libre sus deliciosas nalgas, las cuales obviamente Luna les dio una mirada y bajó una mano para apretarlas.

- No voy a aguantar

Bajé su jean lentamente, le quité los zapatos y la ayudé a levantar cada pie para sacar la ropa. Metí mi nariz en su sexo para oler su aroma, luego apoyé mis labios exhalando el calor.

- ¡Ay no!

Pude sentir como sus tangas se mojaban lentamente hasta sentir el sabor en mis labios. Sonreí para mí al darme cuenta que eso era más que sus jugos. Subí lentamente mis manos por la parte trasera de sus piernas, acariciando con la punta de mis dedos muy suavemente de forma sensual y entre mas me acercaba a la parte trasera de su rodilla con más fuerza gemía.

- ¡Así no!

Ni siquiera tuve que esperar sus tangas pasaron de estar mojadas a convertirse en un mar de fluidos y sonreí dichoso. Pase mis manos hacia adelante apoyé todas las manos tomando sus muslos y pase mis pulgares por su sexo levantando las tangas sutilmente para usar sus fluidos y acariciarla de arriba a abajo.

- ¡¡¡Amor amor!!!

Por debajo de su ropa interior pasé un pulgar y luego el otro en su rajita de arriba a abajo y turnándome para meter la primera falange hasta dejarlos empapados con sus fluidos. Me levanté besando su cuerpo lentamente, pasando entre sus senos y quedando frente su rostro muy cerca de sus bocas, esperando que Luna dejara de besarla.

Pegué su frente a la mía y mientras nos besábamos apasionadamente ofrecí mi pulgar a Luna para que probara sus fluidos. Mientras nos besábamos veíamos como ella lo saboreaba con gusto y chupaba mi dedo con gran destreza. Volteamos a mirarla y quedamos muy cerca, nos miramos a los ojos y fue un tanto incomodó pero mi esposa nos sacó del trance aprovechando para besarnos por turnos a cada uno.

Le hice dar la vuelta para que me quedara de espaldas y levante los brazos de Luna para que los pasara por el cuello de mi esposa, luego tomé los de ella y los pasé por su cintura. Me encantaba ver esa sensualidad de sus besos, tiernos, apasionados y carnales. Ver sus lenguas pasar de una boca a otra.

Le besé el cuello por la parte de atrás, mientras Luna metía sus dedos en mi cabellera y me miraba de reojo entre abriendo los ojos. Abrí sus nalgas y acomode mi miembro palpitante entre sus nalgas. Subí mis manos por su espalda hasta quitar el broche de su brasier, liberando sus senos los cuales Luna tomé de inmediato sin abrir los ojos.

Me hice a un lado para poderlas ver mejor y empujé un poco hacia adelante hasta que cayeron en la cama riendo, sin parar de besarse. No dejaba de ser increíble para mi, ver a mi esposa con otra mujer en nuestro lecho matrimonial era algo que nunca pensé que llegara a pasar y lo mejor de todo es que se veían hermosas haciéndolo.

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Yo sabía que estaba ahí para ella, esto no era un regalo para mi ni mucho menos. Decidí tomar distancia un momento, dejarlas disfrutar y mientras tanto darle un toque romántico a la habitación.

Apague la luz, cerré las cortinas y coloqué música acorde a la situación en el TV con un fuego como fondo de pantalla. Encendí algunas velas y las coloque alrededor de la cama en el piso. Ellas seguían perdidas en lo suyo y cada vez menos ropa las acompañaba, me encargaba de recibir sus prendas sin interrumpir, evitando que cayeran sobre las velas y ocurriera un accidente.

Veía como se besaban, acariciaban y consumían lentamente sin afán alguno, como sus cuerpos se retorcían, la piel de gallina aparecía tras el erotismo de sus caricias y sus pezones endurecen al salir de sus bocas. Luna comenzó a bajar por sus senos, su vientre hasta enredar sus dedos en sus tangas y quitarlas con calma y reír sosteniéndolas entre sus dedos mostrándole lo empapadas que estaban. Se corrió el cabello hacía un lado para que yo pudiera ver como se clavaba en su sexo con esa sonrisa de maldad que me estaba matando.

Mi pene daba tumbos de placer levantando la pantaloneta. Mi esposa abrió los ojos y al verme ahí de pie se corrió un poco a un lado de la cama...

- Eso sobra --señalando mi pantaloneta--

...y con la palma de la mano me invitó a acostarme a su lado.

Me desnudé y a ella le gustó mi fuerte erección. Apoyé la espalda en la cabecera, ella acomodó su cabeza en mi hombro y nos quedamos viendo como Luna disfrutaba de su inmersión en las profundidades. Nos comenzamos a besar y no parábamos de sonreír, de verdad parecía un sueño y no tenía ganas de despertar.

Mi esposa cerró los ojos, llenó de saliva su mano y sin parar de besarme. Empezó a masturbarme con la yema de los dedos, muy despacio acariciando cada vena, cada pliegue, apretaba mi pene y pasaba su dedo pulgar sobre mi prepucio.

Escupía su mano, acariciaba mis testículos e iba un poco más allá pasando sus dedos por mi nies lo cual debo aceptar me gusta, pero me daba un poco de vergüenza delante de la invitada. Traté de correrle la mano, me abrió los ojos regañándome con la mirada y me quitó la mano para que no estorbara. Se llenó la palma de saliva y fue directo por mi nies pasando por mi ano de vez en cuando con sus dedos.

Mi mayor sorpresa fue cuando sentí la mano de Luna acariciar mi muslo. Miré de reojo pero ella seguía con los ojos cerrados y muy concentrada en darle sexo oral. Mi esposa al notarlo, sonrío y me colocó su mano sobre los ojos para que los cerrara.

- Ya sé, solo relájate --me dijo--

Tampoco se lo esperaba, pero no iba a impedirlo, es más, notando su timidez acudió por su mano y la llevó hasta mis testículos sin siquiera voltear a mirarlas. Mientras Luna me acariciaba, mi esposa se inclinó un poco hacia adelante para darle unas cuantas chupadas a mi pene y derramando saliva por montones para que Luna pudiera usarla.

Eso fue indescriptible, de verdad era algo único que me hacía respirar fuerte de la emoción. Luego volvió a su puesto, sonrió y acomodó sus dedos sobre mi glande... los subía y bajaba lentamente como si se tratara de una araña, me hacía estremecer y tener que hacer un esfuerzo extra para controlar mis ganas de venirme.

- Uy amor, que tortura
- ¿No te gusta?
- Si --respiraba profundo-- mucho

Volteé a mirar a Luna y ella entendió que obviamente me estaba imaginando que era ella y me dio algo de vergüenza.

- Si amor, yo también --sonrió pícaramente pensando lo mismo--

Nos comenzamos a besar con pasión, mi miembro cada vez se ponía más duro y Luna cada vez imitaba más los movimientos previos de mi esposa interesándose en mi nies y mi ano.

- No amor, lo siento así no --le dije--
- Relax, disfrútalo

Me dejé llevar cerré los ojos y como dijo mi esposa solo me concentre en el placer, esperando poder aguantar.

- ¿Pueden apagar el TV? --dijo Luna--
- ¿y eso? --le preguntó mi esposa--
- No quiero que --levantó su rostro de su sexo y le sonrió-- me vean

Mi esposa dedujo sus intenciones, se estiró para alcanzar el control y al apagar la pantalla quedamos casi en penumbras solo con la luz de las pocas velas que había encendido. Ella se acomodó de rodillas y tomó mi miembro entre sus manos...

- ¿Me enseñas? --le preguntó a mi esposa--
- Claro mamacita

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¿No se suponía que era a mi esposa a la que le íbamos a hacer el amor? ¿y esto que fue? No me voy a quejar, tampoco soy estúpido, pero ya no entiendo.

Mi esposa un poco sorprendida se acomodó de rodillas, se empezaron a besar y con sus manos combinadas me iban masturbando. Ella le decía cómo acariciarme, dónde, cuándo, por cuánto tiempo y con cual cantidad de presión.

Ahora si estaba a punto de reventar, el suspenso me mataba y el tiempo pasaba como en cámara lenta mientras veía como se besaban y dejaban caer gotas de saliva sobre mi pene.

Se inclinaron un poco hacia adelante y tomaron mi glande entre sus labios pasando la lengua sutilmente entre mi pene y sus bocas. Pasaban la lengua lamiendo y se turnaban para chuparlo sin ningún afán. Se tomaban el tiempo para acariciarlo mientras se besaban y volvían a compartirlo. Combinaban sus lenguas, chupaban una al lado de la otra, las escuchaba hablar en secreto y mientras lo chupaban con ganas juntaban sus manos en mis testículos y se morían de la risa cada que pasaban su dedo meñique por mi ano.

Mi esposa se percató que en esa posición no me dejaba verlas y se acomodó al lado de ella, le corrió el cabello con las manos para que la pudiera ver y se quedó mirándome mientras ella me lo chupaba de forma deliciosa.

- ¿Te gusta? --me preguntó--
- A mi si... pero a ella...

Luna abrió los ojos, mirando directo a los míos y mientras me masturbaba se metía y sacaba el pene con gran habilidad de su boca, bastante bien como para ser la "primera vez" que lo hacía.

- Tu que crees

Respondió mi esposa sonriendo mientras pasaba su mano por detrás de ella, metía su dedo en su sexo para mojarlo y luego se lo introducía lentamente en el asterisco. Se notaba que ya habían pasado por esas en sus encuentros anteriores y no me extrañaría que mi esposa haya descubierto con ellas su deleite por el sexo anal.

Mientras se divertía en el patio trasero de su amiga se inclinaba hacia mí para hacerle compañía, se acomodaron cada una a un lado de mi miembro y me toco cerrar los ojos para poder aguantar lo delicioso que se sentía sus bocas de arriba a abajo de mi pene.

Luna levantó mi pierna izquierda y mientras mi esposa me lo chupaba atragantándose con el pene hasta la base, ella me chupaba las bolas. Esta es la hora que no se ni como termine acostado de lado y con su lengua en mi trasero, la movía en círculos y la apuntalaba en mi interior. Era como estar en el maldito paraíso y sólo gracias a que mi esposa apretaba en el lugar correcto con sus manos no le llené la boca de semen cuando metió una falange en mi interior.

Luna al ver a mi esposa como se atragantaba con mi miembro hasta la base, afortunadamente abandonó su lugar y mi trasero pudo descansar. Trató de hacer lo mismo pero no era capaz de lograrlo.

- ¿Cómo haces?
- Años de práctica, pero si te acomodas así...

La ayudó a ponerse encima mio, abriendo sus piernas y dejándome su sexo a la altura de mi boca.

- ...es mas fácil

Le empujó las nalgas hacia abajo y sus labios vaginales se abrieron para mí mostrando ese pequeño botón abultado que fue inevitable no recibir en mi boca, deguste cada rincón de su vagina y practiqué en ella todo lo que mi esposa me había enseñado hacerle.

Mientras Luna gemía, mi esposa sonreía y no paraba de besarla encaminandola hacía mi pene que sostenía con su mano.

- Tramposa

Luna le replicó, tratando de disimular, pero en realidad le gustaba demasiado la idea. Mi esposa la tomó de la cabeza y la empujo hasta meter mi pene hasta el fondo y así no pudiera "quejarse" mas.

Lo intentó un par de veces pero terminó tosiendo y muerta de la risa, al menos se divertía. Mi esposa se le acercaba al oído y le daba indicaciones de como se debía acomodar y con un par más de intentos por fin lo logró. Ella con los ojos aguados y la barbilla llena de saliva salía orgullosa a besarla y luego regresaba a repetir su hazaña.

Eso terminó de calentar los ánimos de mi esposa quien comenzó a besarla con deseo, hasta que su amiga terminó de rodillas sobre mi rostro y ella con mi pene en su interior, al fin tenía para mi su húmeda y caliente vagina. No se alcanzan a imaginar lo deliciosa que es.

Entre gemidos y besos se daban placer acariciando sus senos, metiendo la mano en su sexo y la calentura de Luna era tal que movía su cuerpo de adelante hacia atrás para que mi lengua pasara de su sexo a su ano. Se apoyó en el hombro de mi esposa, abrió los ojos y colocó su mano en su sexo presionando su clítoris para tratar de detener lo inevitable, pero al darse cuenta que no iba a ser capaz se empezó a masturbar rápidamente, acomodó su sexo en mi boca, sus piernas empezaron a temblar y recibí su delicioso orgasmo.

- AHHHH AHHHHH AHHHHHHHHHHHHHH!

Se colocó la mano en la boca y sus piernas no paraba de temblar de la emoción hasta que relajó su cuerpo, descargando su peso sobre mi nariz que quedó dentro de su vagina dejándome sin respirar unos segundos.

- No lo puedo creer! Dios mio!

Sonreía como niña en dulcería y llenaba de besos emocionada a mi esposa por todos lados porque desde que se había separado no había podido tener un orgasmo con alguien más y le parecía aún más increíble que uno de los culpables de que eso sucediera fuera un hombre.

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Se levantó a buscar algo en su bolso, riendo pícaramente sacó un arnés con un dildo y se lo empezó a poner velozmente.

- ¿Vos ya ibas preparada a todo cierto? --le preguntó mi esposa--
- Claro, ya sospechaba que ellas eran de mi equipo
- ¿Por qué no te fuiste con ellas?
- Porque encontré algo mejor

Luna se acomodó detrás de mi esposa, llenó de lubricante el dildo y lo acomodó en su trasero.

- Ni creas que...
- ¡¡¡Si!!!
- ¡¡¡No!!!
- ¡¡¡Si!!
- No Luna así no... ahhhh

Yo no tenía ni idea de que se trataba ese juego de palabras entre ellas, pero me encantaba la idea de hacerle una doble penetración a mi esposa. Eso con toda seguridad la iba a enloquecer.

- ¡Que no Luna! ya sabes que pasa!

Tiró las manos hacía atrás para correr el dildo pero yo la tomé de las muñecas y no la dejé mover. Le dije las mismas palabras que ella me pronuncio.

- Relax --mirándola a los ojos-- disfrútalo
- Es que...
- Nada, relax!

Ella cerró los ojos, los apretó con fuerza al sentir como Luna encendía la vibración del dildo y comenzaba a meterlo lentamente. Se tomó su tiempo, fue delicada y amable, espero a que dilatara naturalmente.

La vibración la podía sentir en mi miembro porque el dildo estaba literalmente a milímetros de distancia en otra cavidad. Se apoyó sobre mi pecho y me enterró las uñas soltando un grito desgarrador cuando se lo metió hasta el fondo.

- Amor es que...
- Shhh, es que nada, disfrútalo!

La verdad nunca había visto así a mi esposa. No fue para nada delicada y empezó a cabalgar, moviéndose de adelante hacía atrás con fuerza, sus nalgas rebotaban contra la pelvis de Luna y mi miembro entraba y salía a toda marcha. Su cuello se empezó poner de color rojo y muy pronto su cara desfiguraba me miraba con remordimiento.

La tomé de la cintura y Luna se apoyó sobre mis manos en el mismo lugar, la movíamos a nuestra voluntad y penetramos con fuerza lo más duro y rápido que podíamos.

Perdió la fuerza en las manos y apoyó su frente sobre la mía con su boca abierta dejando caer la saliva en la mía.

- Amor, de verdad ahhhh paremos paremos

Ni le hicimos caso, seguimos penetrándola sin descanso. Luna se inclinó sobre ella rozando su espalda con sus senos, apoyando sus pies sobre la baranda inferior de la cama para penetrarla con más fuerza, gemía sobre su hombro tratando de besarla mirándome fijamente a los ojos.

- ¡¡HÁGANLO!!! ¡¡HÁGANLO!!! --grito mi esposa--

Me abalance hacia su boca y nos besamos con rabia y desespero. Mi esposa reía entre gemidos y buscaba la forma de besarnos al tiempo.

Luna se hizo de rodillas y tomó la primera prenda que alcanzó con sus manos. La pasó por delante del cuello de mi esposa y apretó con fuerza sus puños jalando hacia atrás hasta dejarla sin respiración. Vaya sorpresa me llevé, 8 años de casados y no tenía ni idea que le gustaban ese tipo de juegos.

Me miró como si estuviera poseída, apoyó sus manos en la cabecera, su ritmo bestial y frenético hacía andar la cama por la habitación. Cerró los ojos, miró al techo, los espasmos al interior de su vagina succionaba mi pene y no aguantaba mas, pero justo cuando iba a explotar me apretó tan fuerte como si lo fuera a estrangular y no pude venirme, fueron un par de segundos en los que sentía la misma sensación del orgasmo pero sin poder expulsarlo.

Se sentó sobre mi, su vagina se relajo por unos segundos y explote como nunca en mi vida, ella al sentir el chorro en su interior volvió a apretar pero ya no iba parar de llenar su vagina con mi semen.

- AY NO!! NO NO NOOOOOOOOOOO!! --me miró con vergüenza-- AMOR LO SIENTO LO SIENTO!!!

Al principio trato de contenerlo colocando sus dos manos sobre su sexo pero tuvo que apoyarse en la cama para no caerse.

- AHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHH HPPPP!!!!!!!!

Podía sentir como mi pelvis se mojaba y las humedad bajaba por mi piernas y testículos como una cascada.

Luna soltó su cuello y metió su manos por debajo de sus brazos hasta su sexo, separo sus labios vaginales y un chorro salió directo hacía mi, bañándome y empapando no solo la cama sino hasta la pared.

- ¡LO SIENTO! ¡LO SIENTO!

------

Yo estaba asombrado, no podía creer lo que había pasado pero no se me borraba la sonrisa de la cara, eso había sido increíble. Mi esposa jadeaba sin parar y ocultaba su mirada, estaba avergonzada por lo que acaba de pasar.

- Lo siento amor! Lo siento! --con su voz de puchero--

- ¿Qué? ¿estás loca? esto fue lo mejor del mundo

Le levanté la mirada, la abrace y le dí un beso. Luna apareció por detrás abrazándola y uniéndose a nosotros. Esta vez más natural y sin misterio, nos besamos los tres como si lo hubiéramos hecho toda la vida.

- Viste, te lo dije

- ¿Esto ya había pasado? --pregunté--

- Si --contestó apenada--

Esa noche al fin pude conocer cuál era el súper secreto que tenían entre ellas y el motivo del aumento de conversaciones calientes cada agosto. Ya había tenido un orgasmo con la misma intensidad con ellas y por eso no quería una doble penetración, porque ya sabía cómo iba a terminar, pero lo que no sabía, era cómo lo iba a tomar yo.

No se si por hacerla sentir mejor o para que no fuera la única avergonzada, Luna dijo que a ella le atraían más las mujeres, pero que en realidad se sentía atraída por las personalidades, pero por estar con Soledad nunca lo decía. Lo que la llevó a confesar que en realidad ya se había masturbado pensando en tener un trio con nosotros, no sabía porque, pero esa idea le rondaba por la cabeza desde que fuimos de visita a su casa y por eso también trató de evitarnos, porque sabía que no iba a poder decir que no si llegaba suceder.

Terminamos entre risas, acostados juntos en medio de la inundación, también en parte para que mi esposa se diera cuenta que no era algo a lo que había que tenerle asco. Lo gracioso es que ahí acostados se les ocurrió que la mejor idea de vengarse de Soledad por ser tan HP era tomarnos una foto juntos y enviársela.

Luna no tardó en tomar una selfi, se acomodó en el medio mientras nosotros le dábamos un pico en la mejilla. Ella irradiaba una gran sonrisa porque claramente se podía notar la ausencia de ropa y lo que estábamos haciendo. Abrió su WhatsApp y junto con la imagen le mando el mensaje:

"El Karma es una perra. Los que valen la pena terminamos juntos disfrutando la vida y el resto en soledad. ¡Hasta nunca!"

Esa noche no solo aprendí cosas secretas de mi esposa, también aprendimos a no tener miedo de hablar, disfrutar e inclusive hasta tener invitadas.

Luna se convirtió en una amiga muy muy muy cercana. Esa noche fue más larga, después del mensaje se calentaron los ánimos de nuevo y nos divertimos hasta el amanecer. Con ella ahora tenemos más confianza y aprendimos experimentar cosas nuevas... pero eso hace parte de otra historia.

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Idea: Natasha + Agata
Escrita: Axel




30 de Julio de 2021 a las 23:29 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Dulce deLeche Dulce deLeche
Ooohhh Que bueno el mensaje último. Ya me gustaría tener las cosas tan claras.
August 12, 2021, 22:32
~

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