amapola_c Amapola _c

Durante su vida universitaria, Adela, una alegre veinteañera, se ve envuelta en un complicado triángulo amoroso. El primer amor, la empatía, los miedos, el desamor, la amistad, los malos entendidos y lo inesperado son el eje principal de esta historia.


Romance Erótico Todo público.

#adulto-joven #amistad
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CAPITULO 1

Hoy, 24 de mayo del año en curso, estoy sentada frente a la computadora que está en mi pequeña habitación, escribiendo la conclusión de una larga historia sobre lo que pudo ser, pero no fue. La escribo, principalmente, para sincerarme conmigo misma, para entender y asimilar mis propios sentimientos. Para arrancarme del corazón aquel amor que me condenó y me consumió hasta lo más profundo del alma. Después de tanto tiempo, esta es la primera vez que me confronto a mí misma. Siento como mis manos tiemblan cada vez que aprieto una letra en el teclado y los latidos de mi corazón han alcanzado unos límites insospechados.

Mi nombre es Adela y tengo veintitrés años. Desde que tengo memoria sé que quiero ser escritora, es un deseo que llevo grabado con fuego en mi corazón. Sin embargo, no esperen que este escrito sea una novela memorable, esto es más bien… sinceramente, no sé lo que es. ¿Un texto catártico, quizá? En un principio, mi intención era hacer de esto una historia que pudiera mandar a un concurso de becas para jóvenes escritoras en la universidad. No obstante, ahora que me he dado el tiempo de contemplar, apreciar, e incluso llorar, disfrutar y saborear con nuevos ojos cada uno de los momentos que la componen, no estoy tan segura. No sé exactamente qué haré con este documento, lo que sí sé es que al terminarlo no seré la misma persona que comenzó a escribirlo. Así que dada la naturaleza de este relato, me deslindo de su calidad literaria.

Comencé este escrito dos semanas después de hablar con Fabián (mi amigo más cercano y uno de los personajes más importantes de esta historia) sobre mi intención de postularme al concurso de becas para jóvenes escritoras. Fabián y yo estábamos sentados uno al lado del otro en una banca del parque Ixtlixóchitl, compartíamos un frappé de moka y en la lejanía sonaba nítidamente High and dry de Radiohead. Nuestra conversación giraba en torno a mi falta de experiencia en el terreno amoroso y sexual y la frustración que eso me causaba. Fabián me miraba con gesto reflexivo.

—Pero, Adela, el hecho de que tu relación con Eric haya sido fugaz, por así decirlo, no significa que no haya sido amor. No creo que el amor esté sujeto o determinado por el tiempo, ¿sabes? Creo que tu solita te estás bloqueando.

Eric es, por cierto, el hermano un año menor de Fabián. Le di un sorbo al frappé.

—No me estás entendiendo. Claro que he sentido amor, pero no se puede decir que lo haya vivido completamente. Me refiero a que Eric no me amó del mismo modo que yo lo amé. Quizá no me he expresado bien, pero lo que quiero decir es que no sé cómo es ser correspondida, no sé cómo es ser amada con la misma intensidad con la que yo he amado. Aunque no me haya sido infiel, sé que Majo estuvo todo el tiempo en lo más profundo de su corazón. Y yo nunca pude competir contra eso.

Fabián suspiró y giró su cuerpo hacia mi dirección. Yo también me acomodé para mirarlo de frente.

—Ya, empiezo a entender tu punto.

Me desparramé sobre la banca y recargué mi cabeza sobre el respaldo.

—Tuviste mucha suerte en tu relación con Evelyn. Eric y yo ni siquiera hicimos el amor una sola vez. ¡Una traba más para mis historias! ¿Qué es un escritor sin haber tenido sexo en plena veintena? ¿Cómo voy a escribir una novela siendo virgen? Uno no puede escribir sobre amor y sexo de puras oídas.

Fabián se sacudió el cabello, conflictuado.

—Tu caso es demasiado complicado. ¿Por qué nunca hicieron el amor?

— Por qué yo no pude— reconocí con pesadumbre. — La primera vez que lo intentamos me dolió muchísimo y, además, sangré tanto que tuvimos que parar. Claro que por ser la primera vez eso fue absolutamente normal, ¿no? Pero lo intentamos al menos otras tres veces y cada una fue un infierno. No por Eric, ¿eh?, él siempre fue muy paciente, muy respetuoso, pero la penetración era tan dolorosa que decidimos dejar el sexo de lado.

—No manches, ¡pero, entonces ya no eres virgen, Adela!

—Pues yo diría que más o menos. O sea, si ha habido penetración pero no he gozado, así que sigo siendo mitad virgen.

Ambos reímos.

—Al menos lo tomas con humor.

—En realidad me estoy riendo de desesperación

Fabián resopló.

—Chale. ¿Fuiste al médico?

-Sí. Dijo que era probable que fuera por la endometriosis. O por falta de lubricación. Ya veremos cuando pierda la otra mitad de mi virginidad después del tratamiento.

— Entiendo. Aunque el sexo no tiene por qué limitarse a la penetración. ¿Nunca intentaron algo más? Sexo oral, ¿por ejemplo?

— Bueno, claro que hubieron tocamientos y esas cosas, ya sabes. Y una vez yo le hice sexo oral… pero ya no tuvimos tiempo para experimentar más cosas.

—¿¡Él nunca te hizo sexo oral!? — preguntó, sorprendido. Negué con la cabeza.

—No. No quise. De hecho, no me imagino recibiendo sexo oral.

—¿Por qué no? — inquirió, atónito. Me encogí de hombros.

—No lo sé. Siento que no me va a gustar.

—¡Ay, Adela! ¡Pero si es delicioso! Aunque es tu decisión y es muy respetable. En cuanto a tu problema literario… ¿no has pensado que tal vez estás tomando la temática equivocada? Es decir, te has enamorado, pero no has sido correspondida cómo tú quisieras, ¿no?

Asentí.

—Bueno, pues usa eso. Escribe sobre tu experiencia. El desamor tiene una belleza muy particular y lo qué pasó con Eric puede funcionar muy bien cómo historia. —Fabián bebió del frappé. — Tus escritos tienen una voz muy especial, sólo tienes que encontrar la manera de ensamblar tus pensamientos.


Fabián se despidió con un abrazo antes de subir a su camión. Caminé un pequeño tramo de la avenida principal y luego giré a la izquierda. Me arrebujé en mi suéter para menguar el frío que se colaba a través de él. Aunque era un día de primavera, aquella tarde soplaba un viento gélido.

La convocatoria decía que la extensión de la novela no debía rebasar las treinta páginas, así que, mientras caminaba hacia mi casa, hice el recuento de los momentos más significativos de mi relación con Eric. Repasé cada uno con mucho cuidado, como si se tratasen de las escenas más emblemáticas de alguna película. La sugerencia de Fabián comenzaba a germinar en mi cabeza, mis latidos se aceleraron ante la repentina inspiración. Fabián tenía razón, el desamor tiene una belleza muy particular.


***

—¿Cómo me dijiste que estudian una pieza en la música? — le pregunté a Fabián un fin de semana después. A partir del comienzo de mi “novela” Fabián y yo comenzamos a salir una vez a la semana como parte de mi proceso creativo. Hablar con él siempre le daba una frescura especial a mi historia.

Aquél domingo desayunamos en el restaurante del Museo de Arte Contemporáneo, en el Centro Cultural Universitario. El CCU era un refugio para la inspiración y el restaurante “Nube 7” no era la excepción. Estaba rodeado de vegetación, tenía unos hermosos ventanales y el piso de cristal descansaba sobre la característica roca volcánica de Ciudad Universitaria.

Fabián había pedido unos hot cakes con miel de maple y yo un plato de fruta con queso cottage. Ambos acompañábamos nuestros desayunos con una taza de café americano.

—Eso depende. Si es una pieza nueva, lo primero que hago es darle una lectura a la obra completa. Luego, la analizo y la empiezo a tocar, la voy descubriendo poco a poco. — Fabián derramó la miel de maple sobre los hot cakes — Si es una que ya conozco, entonces busco una buena grabación y verifico lo que creo saber. Como ya tengo la idea completa, me dedico a interpretar, a perfeccionar y a dialogar con ella, por decirlo de alguna manera.

—¿Cómo qué dialogas con ella? — pregunté, curiosa. Engullí un pedazo de fruta.

Fabián me miró con expresión concentrada.

—Bueno, el trabajo de interpretación requiere de mucha concentración y sensibilidad musical. Debes despojarte de cualquier idea que no sea la que estás trabajando. A eso me refiero con dialogar. – explicó, mientras cortaba los hot cakes — No conozco mucho de procesos creativos, pero creo que es algo que deberías hacer con tu novela. Ya que conoces la trama, comienza a examinarla, dedícate a pulirla y a dialogar con ella.

Entusiasmada, estiré mi mano para tomar la suya. Sonreí.

—¿¡Qué haría sin tus consejos!?

Fabián me devolvió la sonrisa.

—De nada.

Más tarde ordenamos una crepa poblana y unos huevos con machaca, respectivamente. Luego, dimos un paseo por el CCU y terminamos meciéndonos en el columpio doble que se encontraba en la explanada.

El CCU era un lugar significativo en nuestra amistad, no sólo por su belleza arquitectónica y su encanto íntimo, sino porque entre sus tantos edificios se encontraba la magnífica sala Nezahualcóyotl, la sala de música más importante de Latinoamérica y la casa de la OFUNAM, la orquesta con la que Fabián había colaborado varias veces y a la que pretendía unirse en algún futuro.

Lo primero que hice aquella tarde al llegar a mi casa fue “dialogar” con mi obra. ¿Quiénes son mis personajes? ¿Por qué son cómo son? ¿Qué ambicionan? ¿Qué los aqueja? ¿Qué los hace felices? Un sinfín de preguntas por el estilo atiborraban mi cabeza. ¿Cuál era la línea qué seguiría la historia? ¿Cómo debía empezarla? Qué buena pregunta. Permanecí un buen rato planteándome el inicio.






30 de Julio de 2021 a las 02:56 2 Reporte Insertar Seguir historia
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AL Abi Larios
Qué interesante que abordes una inquietud femenina como esa, Amapola! Estaré atenta a los próximos capítulos 👀
August 02, 2021, 19:22

  • Amapola _c Amapola _c
    Muchas gracias, Abi! 💕 Espero que te siga gustando. Un abrazo! August 05, 2021, 19:02
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