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Amistad...¿traicionada?

Enfundado en un entallado atuendo de cuero, Marco tocaba los últimos acordes de “Nearly Dead”, una canción de rock energético, pero con una letra ligeramente depresiva, que hablaba sobre la traición y el abandono por parte un ser muy querido. De pronto, sucedió algo que lo hizo desafinar de una forma brutal. Entre el público se encontraba alguien que lucía casi idéntico a Daniel, uno de sus amigos de juventud, del que se había terminado separando de una forma… que francamente, ni siquiera quería recordar, pero que de vez en cuando, le venía a la mente. ¿Acaso podrían haber salido las cosas de una manera diferente? Todo había pasado, hacía ya tanto tiempo, y a la vez, se sentía como si hubiera sido ayer.

Bajo la mirada inquisitiva de un gato negro, Marco y Daniel se habían hecho una promesa aquél día de verano de cuando ambos tenían 16 años de edad: No descansar hasta convertirse en el dúo intérprete del género musical urbano más famoso de todo el país. Haciendo todo el esfuerzo del mundo para compaginar sus vida familiares, amigos, escuela y su enrome ambición por estar soltando rimas un día sobre alguno de los escenarios más grandes del mundo. Cada que los muchachos podían, se juntaban en la cochera de la casa de Daniel para practicar y pasarse las horas viendo videos de los más grandes maestros del hip-hop. El muchacho de oscura cabellera le prestaba de buena gana a su amigo Marco el sitio para practicar, ya que este último vivía con sus padres y hermanita en un pequeño departamento.

Contrario a lo que el maestro de música de los muchachos les había dicho una y mil veces: ”Si ustedes tienen alguna clase de éxito en la industria musical, le juro a Dios que me trago mi sombrero”, Marco y Daniel comenzaron a hacerse un nombre en la escena local de la música urbana. Como “M&D”, abrieron un canal de internet, donde comenzaron a subir sus versos inspirados en el diario acontecer de sus vidas. Poco a poco, más y más personas comenzaron a ver sus videos, y un par de pequeños blogs dedicados a la música urbana se interesaron en hacer reseñas sobre su música. Al verlos en la calle, haciendo algo tan común como comer unos tacos, muchos de sus vecinos se les acercaban, y comenzaban a mirarlos con cierta clase de admiración. Y entre esos nuevos admiradores, estaba Dayana, una chica algo largurucha, con la piel pálida, pero la cara requemada por pasar largas horas jugando baloncesto en la cancha de la colonia. Ella se les acercó a los muchachos, diciéndoles que estaba impresionada con el talento de ambos y lo geniales que eran sus rimas. Tal vez ella no parecía salida de una revista para adultos, pero de su piel exudaba un encanto difícil de resistir. Después de mucho insistir, el dúo le permitió asistir a la chica a uno de sus últimos ensayos en la cochera, ya que Marco había conseguido que les permitieran practicar en la bodega de la tienda en la que trabajaba uno de sus primos. Desde el primer momento en que Daniel y Dayana cruzaron miradas, el chico de cabello castaño sintió que su corazón se aceleraba como un loco. Él llevaba casi dos años sin novia, y sabía que tal vez, esa chica pálida era lo que él necesitaba para sentirse de nueva cuenta vivo.

Además, tal vez ella lo encontraba atractivo. Todas las veces en la que ella había acudido a los ensayos, se la había pasado dándole unas miradas muy coquetas y sonriéndole seductoramente.

Pero, había un problema. Marco era muy dedicado al proyecto que tenían entre los dos, y seguramente se enojaría bastante si se enteraba que planeaba dedicarle menos tiempo al rap debido a una chica. Ellos dos siempre habían sido muy unidos, y jamás se habían ocultado cosas, pero siempre hay una primera vez para todo. Y además, sabía que si era lo suficientemente sigiloso, nadie tendría que enterarse.

Aprovechando que Marco iba a estar unos días fuera de la ciudad, visitando a una tía enferma, Daniel se decidió a invitar a salir a Dayana. Le tembló todo mientras escribía ese mensaje que decía “¿Quieres ir al cine conmigo?” Para sorpresa de él, la chica le respondió “¡Claro que sí!” Cuando ella llegó al lugar pactado, lo primero que hizo fue decirle al chico de ojos marrones “Me gustaste desde que te vi, pero creía que jamás te ibas a atrever a nada”

Esa fue la primera de varias citas que los dos tuvieron. Poco a poco se fueron conociendo, y viendo que a pesar de ser aparentemente tan diferentes, tenían bastantes cosas en común. Pero como Daniel no encontraba el momento justo para decirle a Marco lo que estaba haciendo, simplemente decidió mentirle. Cada vez que su amigo le preguntaba por qué no tenía tanto tiempo para ensayar como antes, él se excusaba con la escuela, o inventándoles dolencias a decenas de tías imaginarias. Curiosamente, Daniel tampoco parecía tener mucho tiempo para practicar, o extrañamente, parecía como si le diera igual.

Así continuó por mucho tiempo, hasta que un día, saliendo de tomar un café con Dayana, y justo después de darle un besito a la sonrojada muchacha, Daniel sintió una mirada penetrante sobre su espalda

—Chicos, buenas tardes…

—M-Marco— Tartamudeó Dan, sintiendo que su tostada piel palidecía como la de un fantasma—¿Qué te trae por acá?

—Oh, nada. Simplemente estaba paseando, iba rumbo a tu casa a buscarte, pero ya ví por qué andas tan ocupado últimamente.

—Te juro que yo no…

—No te preocupes. Yo también tengo importante que confesarte. Mejor, hablamos mañana, después de la escuela. —replicó Marco, extrañamente sereno.

Durante toda esa noche, Daniel no pudo dormir. Se la pasó imaginando mil y un escenarios en su cabeza, y en todos ellos, terminaba siendo torturado por mil demonios que le escribían TRAÍDOR sobre todo su cuerpo.

No se pudo contener cuando llegó la hora de hablar con su amigo.

—B-Brother. Te puedo explicar. Te juro que jamás fue mi intención. ¡Pero es que ella es tan linda!

—No te preocupes. Es tu vida. Puedes hacer con ella lo que quieras y salir con quien quieres. Te cité para decirte con todo el dolor de mi corazón que M&D se termina hoy.

— ¿Es por lo de Dayana, verdad? Mira, te pido me disculpes. Si quieras ya no nos vemos…

—No, no es eso. Es porque, la verdad, yo ya no voy a poder continuar con el proyecto.

— ¿Por qué, brother? ¿Pasó algo malo?

—No, nada malo. Es que, honestamente, quiero hacer algo nuevo. Sin que lo supieras, he estado buscando oportunidades, y me ofrecieron algo en la capital. Un apoyo para estudiar música

— ¿Ah, sí? ¿Y por qué no me habías comentado nada?

—Porque lo más probable es que tenga que enfocarme en otros géneros para tener la beca. Sabes que lo urbano no les gusta mucho en las escuelas.

— ¡Eso es genial! —Replicó Daniel— ¿Pero por qué no me dijiste? ¿No que somos amigos?

—Porque sabía que te ibas a molestar. Además, te recuerdo que tú no me dijiste lo de Dayana.

— ¡Pero no es lo mismo! Tú tenías planeado terminar con esto desde hace tiempo

—Pero por lo menos, no anduve matando a tías imaginarias para irme a besuquear con una chava

— ¡Bah, por favor!

Esa fue una de las últimas veces en que los dos coincidieron, antes de que Marco se alejara por mucho tiempo de su ciudad natal, y del que había sido su mejor amigo por varios años…Daniel se quedó siempre con la duda: ¿Su amigo lo había planeado o lo había hecho por venganza, al sospechar que allí había algo raro?

Terminando el concierto, Marco le dijo a una de las personas del lugar, que le pidiera al hombre que se parecía a Daniel, que lo acompañara a los camerinos para charlar unos minutos.

— ¡Dan, grandísimo bribón! — Sonrió el roquero cuya oscura cabellera lucía larga y sedosa— ¿Qué te trajo a uno de mis conciertos?

—Pues ni yo lo sé del todo—replicó el castaño, que ya comenzaba a mostrar sendas entradas en la frente— Las últimas veces que nos vimos, temía que fueras a tomar venganza…

— ¿Por qué yo habría de vengarme, si eras, además de mi compañero musical, mi mejor amigo?

—Por lo de Dayana… Aunque, menos de seis meses de que te fuiste de la ciudad, me mandó al demonio

— ¿En serio? ¿Por qué?

—Se consiguió de novio a un productor. Creo que ya casi saca su tercer disco. Al final, logró lo que siempre quiso.

—No sabes cuánto lo siento…Si gustas, te paso mi teléfono, y te puedo presentar algunas amiguitas… Creo que le gustarías a Mati, ella ama ir a la playa a tomar el sol. ¿Te gustan los reptiles todavía? Ella adoptó un par de serpientes. Se llevarían bien.

—Gracias, pero te puedo preguntar ¿por qué estás tan amable conmigo? Pensé que creías que yo era un traidor.

—Pues tal vez sí, sí lo pienso— sonrió el roquero— ¿Pero acaso yo no lo soy? Te recuerdo que yo también rompí nuestro pacto.

— ¿Cómo? No te estoy entendiendo.

—Como podrás ver, decidí que el rock es lo mío. No más género urbano. Te fallé. Por eso no es bueno prometer nada de adolescente.

—Entonces…

—Así es, amigo. Los dos somos un par de traidores. Así, que en asuntos de lealtad, estamos al parejo. ¿Por qué mejor nos olvidamos de lo que pasó?

Los dos hombres estallaron en carcajadas, antes de darse un apretado abrazo. Hay amistades que nunca lograr romperse del todo.

4 de Agosto de 2021 a las 00:09 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Patricia Pixie Poesía y microrrelatos son mis pequeños grandes placeres a la hora de escribir.

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