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aldec01 Aldeco René

Ahora estaba seguro de que únicamente me quedaba el escalar, subir hasta donde el aire fuese más limpio y encontrar por fin mi escapatoria. ¿Por qué me encontraba en este lugar? ¿Acaso lo merecía? Debo aceptar que aún me acompañan mis errores, y que de muchos de ellos no me arrepiento, pero no creo que la naturaleza de alguno me haga acreedor a esto. No tengo ningún buen consejo que recordar de mis padres, pues de aquel varón que definió mi sexo jamás conocí su rostro, y de aquella mujer que me engendro no recuerdo una sola caricia.


Cuento Todo público.

#leeabismo
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Abismo.

“Soy aficionado de ellos, de los seres inferiores del

abismo, de los que están llenos de anhelos”.

Richard Wagner.


Pequeñas gotas continúas a la par de su propio eco, desperté; la oscuridad era tan densa cual si mantuviese mis parpados caídos. Comencé a tener taquicardia mientras mi respiración e imaginación danzaban con la humedad, desesperado, observé hacia arriba implorando no admirar el filo de aquel péndulo inquisidor, afortunadamente la muerte tenía otras prioridades. Estire mis brazos intentando palpar el muro más cercano, mientras mis manos eran acariciados por una briza miserable de la cual desconocía su procedencia; mi cuerpo tiritaba. En cuantas direcciones mirase la oscuridad era absoluta, necesitaba reconocer mi entorno o por lo menos su circunferencia, tal vez me hubiesen arrojado en algún poso o sencillamente me encontraba en un sótano.

Al fin pude tocar una pequeña parte del contorno que me rodeaba, descubrí que se trataba de una mezcla heterogénea compuesta por rocas, tierra y tepetate. Me encontraba en un hoyo cavado tal vez con la finalidad de ser una fosa común, aunque dudaba de esta última conjetura por la ausencia de luz alguna. Podía creer también que este profundo sitio estuviese dispuesto a ser utilizado con alguna otra finalidad, se podía deducir que se encontraba en un estado prematuro, ya que las salientes de roca denotaban la falta de mucho por definir... o por agregar mientras yo estuviese dentro. Me mantenía en pie con un poco de dificultad, solía resbalar por el exceso de lodo o caer al no evitar pisar una roca. Decidí solucionar esto hundiendo mis dedos en la tierra blanda para desplazarme pausadamente, no sabía con exactitud cuanto tiempo tenía en este miserable agujero o cuanto continuaría en él, así como también desconocía el origen del infinito trepidar de aquella nota única. Pero..., por otro parte, no podía negar mi deseo por conocer el diámetro de aquel espacio, pues por mucho que ignorase cuantas horas transcurrieron desde mi despertar, mi cuerpo no dudaría en recalcármelo. Voltee en sentido contrario al muro al que me encontraba asido, procurando no hundir mi pie derecho en algún cumulo de lodo o en aquellos huecos que no dudase faltaran en aquel sitio. Afortunadamente al estar descalzo y después de ciertos fallos pasados, comencé a ser más prudente al dar mis siguientes pasos, desafortunadamente no podía llegar muy lejos. En determinado momento dude del extraer mis dedos de la tierra, falsamente experimenté la seguridad de que si no me movía nada sucedería y pronto alguien acudiría en mi auxilio. Mis ojos comenzaban a acostumbrarse a la oscuridad, ya no había más manchas rojizas danzando en el espacio.


Alguna vez disfrute del aroma a petricor, pero en este lugar apestaba a “guardado”, ese aroma peculiar que suelen tener ciertas personas, algunas prendas y ciertos lugares una vez que uno las olvida. Estaba solo y la naturaleza de este hueco no permitiría que muriese ahogado. El eco enfermizo del agua golpeando el agua forzó a mi mente a deducir su origen: caía. Boquiabierto imagine una enorme tabla o roca cubriendo la única salida, por ende, deberíamos seguir en el mes Junio o Julio donde las lluvias solían ser bastante proliferas. Quedaba claro que no moriría de sed. Intente alejar mis pies de aquella masa que comenzaba a devorarme, era bastante incomoda la sensación en mi entrepierna del lodo al mezclarse con mi sudor.


Ahora estaba seguro de que únicamente me quedaba el escalar, subir hasta donde el aire fuese más limpio y encontrar por fin mi escapatoria. ¿Por qué me encontraba en este lugar? ¿Acaso lo merecía? Debo aceptar que aún me acompañan mis errores y... que de muchos de ellos no me arrepiento, pero no creo que la naturaleza de alguno me haga acreedor a esto. No tengo ningún buen consejo que recordar de mis padres, pues de aquel varón que definió mi sexo jamás conocí su rostro, y de aquella mujer que me engendro no recuerdo una sola caricia.

6 de Diciembre de 2021 a las 05:35 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Aldeco René Permíteme contarte todas aquellas historias sin final feliz.

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