A
Andrew Grandchester


Eres Ambrose, estas sin nada ni nadie, solo tú y lo que traes puesto. Ves que el futuro que se aproxima hacia ti es desalentador, pero tienes la esperanza en tu corazón de que puedas volver a ver a tus padres de nuevo.


Aventura Todo público.

#magia #aventura #isekai #poderes-mágicos
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Capítulo #1

Una leve y fría brisa soplaba por mis mejillas, era sin duda la presencia de la noche en mi rostro.

—¿En serio comenzó a soplar el viento justo ahora? — dije mientras me alzaba de mi improvisada cama de hojas.

Ya una vez estaba de pie comencé a maldecir a los mil vientos.

—¿Por qué justo ahora?!

—Si hace un rato estaba sin nada de viento— murmuré entre dientes.

Ya sin nada que hacer creé una pequeña bola de fuego con mi brazo derecho.

—Ojalá que esto me ayude a pasar la noche.

Junto con esa bola de fuego me fui dirigiendo hacia un árbol, el cual tenía un puñado de ramas justo alado. Una vez estaba allí me incliné para recoger un par de ramas para prenderlo junto a mi cama de hojas.

“GRRRRRR”

En ese instante mi piel se erizó, ese sonido parecía provenir de algún animal y al juzgar por mi instinto, debía de ser muy grande.

“GRRRRR” “GRRRRRR” “GRRRRR”

De pronto ya no era solo un sonido, sino que provenía de varios lugares.

—Debe de ser una manada de lobos salvajes— me dije a mí mismo mientras trataba de divisar el origen de esos sonidos.

Y ahí estaba, entre la maleza un gran grupo de ojos rojos se asomaban. Tal vez esas bestias me tengan como merienda.

—Tranquilízate, tranquilízate, solo son un par de lobos— pensaba mientras mis rodillas comenzaban a moverse solas.

Lentamente me fui alejando de ese grupo de ojos, pero mientras más me movía, ellos perecían acercarse más y más a mí. En un intento de ahuyentarlos, puse mi brazo delante de mí a la vez que incrementaba el volumen de la llama.

—¡Bien! — dije con ánimos al ver que los ojos iban retrocediendo al ver la intensidad de la llama.

Pero mi alegría no dudaría mucho, cada vez más ojos se iban uniendo al ya muy grande grupo de bestias. Tan pronto como los otros lobos se unieron, el grupo dejó de retroceder y comenzó a avanzar de nuevo.

En vista de mi desventaja numérica me vi forzado a idear un mejor plan.

—¡Si ustedes lo pidieron! — grité a ese gran conjunto de ojos.

Fue en ese instante que varias garras peludas comenzaron a verse, entre la oscuridad estaban esas bestias. Como lo había pensado, se trataban de lobos salvajes, grandes bestias peludas iguales a lo lobos, pero con un tamaño mucho mayor, casi alcanzando el metro y medio de altura.

—¡¡Allá voy!! — Grité todavía más fuerte mientras comenzaba a correr hacia ellos.

A su vez, los lobos comenzaron a dirigirse hacia mí con gran velocidad. Fue ese preciso momento en el que puse a andar el plan improvisado que pensé hace unos minutos.

Con ayuda de mi control sobre la tierra, creé un gran montículo justo debajo de mis pies gracias al cual di un gran salto, por lo menos me encontraba unos 3 metros del suelo. Mientras me encontraba en el aire incrementé el volumen de la llama mucho más que antes, casi llegando a ser tan largo como yo.

—¡Aquí voy!¡Fuegooo!

Apunté mi brazo lo más rápido posible en dirección a los lobos y dividí mi gran llama para formar un grupo de bolas de fuego más pequeñas. Cada una de las llamas las dirigí hacia cada lobo, los cuales ya estaban apoyándose sobre sus patas traseras para saltar hacia mí. Justo antes de caer creé con brazo izquierdo una gran bola de agua. La disparé hacia el suelo y junto con mi control de tierra hice que se transformara en lodo, de ese modo pude aterrizar de forma más suave.

Todo eso lo hice en un par de minutos, en el aire y con mucha adrenalina corriendo por mis venas; todo esto era fruto del entrenamiento que recibí por parte de mis padres.

[Papá estaría orgulloso de verme hacer esto]

—¡Vengan más de ustedes, que puedo acabar con todos los que aparezcan! — grité a todo pulmón con una gran confianza al ver muchos de ellos marcharse con su pelaje chamuscado.

En ese instante un pequeño silbido se escuchó detrás de mí.

“fiuuuu”

—¡¡¡Ahhhhh!! — grité porque en el hombro izquierdo sentí un fuerte dolor punzante.

Creyendo que era un lobo que no había visto giré mi cabeza. A lo lejos una luz amarilla se iba asomando, haciéndose más y más grande.

—¡¿Quién eres tú?!! — cuestioné a aquella luz, que de un momento a otro había dejado de moverse.

—¡Ven hacia acá, que puedo acabar contigo también! — añadí mientras mi visión se iba tornando borrosa y mis extremidades se volvían más pesadas.

“GRRRRRR”

—OtRa vEzz UsteDEss— dije con mi boca casi dormida a los nuevos lobos que se acercaron a mí, posiblemente por el escándalo que había hecho.

Instintivamente levanté mi brazo de nuevo para crear una nueva llama, pero ya mi cuerpo se sentía extremadamente cansado y mi visión era casi nula. A razón de esto, me desplomé hacia delante de mí y con los ojos entreabiertos podía ver a la nueva manada de lobos salvajes acercándose hacia mi cuerpo, pero antes de que mis parpados se cerraran vi como una sombra muy rápida se hacía cargo de esos lobos salvajes.

En ese instante me sentía lo más relajado posible, era como si estuviera durmiendo encima de un millón de ovejas o como si estuviera flotando sobre una nube.

Estaba en una habitación inmensa, tan grande que no podía ver el fin.

—¡Ambrose! —escuché dos voces diciendo mi nombre.

Al escuchar eso, mis ojos fueron buscando el origen de ese par de voces, eran muy familiares.

—¡¡Ambrose!! — se oyó otra vez a lo lejos.

Fue en ese instante que pude verlos, eran dos sombras, una con una silueta femenina y la otra masculina.

—¡¡Ven Ambrose!!¡¡Ven hijo!!

Eran las voces de mis padres, ambas sombras eran mis padres.

—¡Ven hijo! — decían las sombras al unísono, mientras extendían uno de sus brazos sobre el hombro del otro y con el brazo libre hacían un gesto que querían que me uniera a ese abrazo.

—¡Allá voy papá y mamá! — gritaba mientras corría hacia ellos.

No importaba cuánto corriera, siempre estaban lejos. En el sueño habían pasado horas e incluso así no podía alcanzar.

—¡¡Allá voy!! — dije entre lágrimas mientras extendía los brazos y de pronto….

—¡Ahhhhh ¡— me levante de un grito.

[Todo fue un sueño. Ya era de día]

Luego de tranquilizarme de aquel sueño, me percaté de que estaba dentro de un carruaje. Para ser sincero nunca me había subido a un carruaje y al juzgar por su estado, no estaba tan cuidado. Si bien tenía una cubierta de tela, había varios agujeros atravesando todo, la madera crujía por el más mínimo movimiento. Fuera de ese primer vistazo a las condiciones del carruaje, vi que en un costado había una gran funda de tela y una especie de cofre.

—Veo que ya has despertado— dijo una voz muy relajada.

En ese instante giré mi cabeza para encontrarme con una chica, la cual aparentemente era la que estaba conduciendo el carruaje.

19 de Julio de 2021 a las 22:23 0 Reporte Insertar Seguir historia
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