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Marina Carrasco


Roxanne hija de una madre distante y un padre amoroso, es adoptada por una familia de las más influyentes de Nueva York tras un desagradable suceso. 18 años más tarde, Roxanne de 22 años de edad se siente agobiada, ansiando algo que nunca a podido tener, ni disfrutar...Su libertad, el hacer su propio camino y elegir como vivir.


Clásicos Todo público.

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28 de febrero de 1923




Avanzaba con miedo, desorientación y lágrimas en los ojos.


-¡Mamá! -exclamó la pequeña mientras seguía en línea recta por la oscura y húmeda acera de la ciudad-. Mamá, ¿dónde estás? ¡Mamá! -Volvió a gritar la niñita mientras apretaba su patito de peluche sobre su pecho-. No llores, no llores... debes ir a casa, seguro que papá y mamá están allí -Decidida, seca sus lágrimas con sus manos, abraza con fuerza su patito y sigue avanzando por la calle.


***********************


-¡Robert! ¡Vamos, debemos irnos! -dice extremadamente agitada, tomando su bolso, una pequeña maleta y encaminándose hacia la puerta.


-¡Elizabeth! Espera, ¿dónde está la niña? -Retiene a su esposa, tomándola de la muñeca.


- La niña, la niña... ¡argh, no hay tiempo para eso Robert! ¡Hay que largarse ya! -le grita a su marido mientras se libera de su agarre.


-Pero Elizabeth...Es nuestra niñita, unos padres decentes no harían eso -dice con tristeza.


-Pues eso es Robert. Nosotros no somos unos padres decentes, nunca lo hemos sido. -Le lanza una mirada fría y extremadamente cínica.


-Aún así te casaste conmigo y tuvimos a Roxie...y no me arrepiento de nada, Beth. -Sonríe desganado, como si intentara visualizar esas vivencias pasadas.


-Tú quizás no, pero yo sí. Sólo me casé contigo y tuve al desecho ese, porque mi madre me insistió -Lo mira con profundo asco.


-Pues sino vas tú, iré yo solo, no pienso dejarla -dice sosteniendo el pomo de la puerta.


-Tsk..., haz lo que te dé la gana, no me importa -replica con desdén.


-Perfecto. -Abre la puerta para salir, da varios pasos adelante y ve algo que lo deja completamente paralizado-. ¡MIERDA!


-Ni se te ocurra huir de nuevo condenado -dice una voz gruesa y áspera algo amenazante.


-No, no, se equivoca Señor D. -Se vuelve dándole la espalda a la puerta y encontrándose a un hombre de pelo castaño con un traje elegante de tonos oscuros-. Solo había recordado que tengo la caldera encendida y debo apagarla... qué despiste, ¿no cree? -Fuerza un tono amigable y tranquilo.


-Pues en ese caso, ¿por qué no entramos y la apagas? -Esboza una sonrisa cruel.


-¿Eh? ¿Entrar con usted? -pregunta con miedo.


-Robert... ¡Claro hombre! -Ríe-. Somos buenos socios y amigos, ¿cierto? -dice con cierto cinismo.


-Claro, claro. Pase Señor D. -Abre la puerta dejando pasar a su contrario.


*************************


La pequeña seguía avanzando por las oscuras y frías calles de París, cuando de repente se para frente de un bar bastante familiar para ella.


-Este es el bar de Gustav, así que mi casa está a dos casas a la derecha -dice alegre.


Al cabo de unos diez minutos, la pequeña niña llega a una puerta, donde se puede leer: "Le moulin noir, n°5".


-¡Es mi casa! ¡He llegado! -Mira feliz a su peluche, lo abraza y con algo de trabajo consigue tomar el pomo de la puerta para abrirla-. Am...¿Por qué está medio abierta? -Se pregunta a si misma y entra a su casa.


La pequeña camina feliz por el pasillo cuando oye un golpe seco.


-¡Aaah! ¿Eso que ha sido?...Parece que viene del salón. -Se precipita a la dirección del golpe quedándose oculta tras una puerta marrón caoba.


Espera unos segundos tras la puerta, cuando escucha dos voces conversar.


-¿Eh? Esas voces no son las de mis papás. -Entreabre la puerta del salón para ver un poco, alcanzando a ver dos sombras reflejadas en la pared-. Son dos hombres ¿Dé que hablarán? -Acerca un poco más el rostro para intentar escuchar la conversación.


-No es de buena educación escuchar conversaciones ajenas señorita -dice con una voz varonil con un deje amable.


La pequeña se sobresalta al oír la voz a sus espaladas, volviéndose en su dirección y quedándose paralizada en el momento. Ve a un hombre tras suya bastante alto, de pelo blanco peinado hacia la izquierda y vestido elegantemente con un traje de chaqueta azul oscuro.


-Y dime pequeña, ¿qué haces aquí? -pregunta el hombre.


-Yo...yo he venido a casa y se supone que papá y mamá debían estar aquí.


-Ajá, con que tus padres, ¿no?


-Sí señor ¿Usted sabe dónde están? -pregunta la cría con inocencia.


-Sí señorita, se dónde están, ven conmigo -Amable, le tiende la mano y la niña la acepta.


El hombre la acompaña en la planta superior. Una vez allí el hombre se detiene y le suelta la mano.


-Adelante pequeña, tu padre está ahí dentro -dice mientras la mira con una expresión neutral.


-¿Seguro? -dice mientras le mira con cierto temor.


-Sí, entra y lo compruebas tu misma -dice abriendo la puerta y dejándole paso a la pequeña.


La niña asiente y con un leve movimiento entra en la habitación. En su interior, conforme avanza, empieza a ver un extraño rastro de sangre. La niña atemorizada sigue adentrándose en la oscuridad de la habitación, hasta se encuentra el cuerpo de su papá sin vida bordeado por un charco de sangre.


-¡¡NO!! ¿¡Papi? ¿Porqué estás así? -gritó la pequeña angustiada mientras lloraba y abrazaba a su patito. -Señor...¡Señor!


-¿Si pequeña?- responde a las espaldas de ella.


-¿Us...Usted a...a sido quien le ha echo es...o tan malo a mi papá?


-¿Quién sabe? quizá sí, quizá no.- Sonríe con cinismo. Y ahora tú te vienes conmigo, querida. -La agarra con fuerza por los brazos.


-¡¡No suéltame!! No quiero...¡¡PAPÁ, MAMÁ AYUDAA!! -forcejea y patelea intentanto liberarse.


*************************


-¿No está tardando mucho mi hermano?


-Pues sí, no sé porqué. La casa es pequeña de cojones, no creo que se haya perdido en ella -rie.


-Voy a ver dónde está, a lo mejor ha encontrado algo prometedor -Esboza una sonrisa cruel.


-Ojalá. -Saca un puro de su chaqueta y lo enciende-. Yo os espero aquí, se está tan bien sentado al calor de la chimenea.


-Vaya jodido flojo que eres, nunca cambiarás. -Lo mira con enfado y sale del pequeño salón, rumbo a la planta de arriba.


************************


-Ya está decidido nos quedaremos con ella y la apadrinaremos. -Suspira- Espero que mis hermanos no monten un escándalo por mi decisión. -Baja las escaleras con la mirada en los gastados y viejos peldaños.


-¿Eh? ¿Qué coño es eso? -dice una voz proveniente del pasillo.


-Me la he encontrado entrando en la casa. -Termina de bajar las escaleras, posicionándose en frente de él.


-¿Para qué cojones traes a esa cosa en tus brazos?


-Porque la vamos a apadrinar, hermano.


-Ni de coña, me opongo a adoptar a la hija del mierdas ese. Prefiero matarla antes.


-¡Guillermo! ¿Cómo puedes ser así de cruel?


-Porque es la verdad, es una D'Angelo. No existe razón alguna para conservarla con vida.


-Sabía que actuarías así, te conozco.


-Entonces, ¿porqué carajos no la has acabado con ella?


-Te lo he dicho, quiero adoptarla.


-¿Y porqué a ella? Si quieres adoptar una mocosa, podemos ir a una casa de acojida y así la elegimos a nuestro antojo.


-Ya la he elegido y pienso que será una buena Dragomir. -Ríe y mira a su hermano.


-Tsk...que remedio, tú ganas. -Suspira- La adoptaremos.


-¿Y eso? Vaya cambio repentino has dado.


-Calla...Solo me he resignado debido a que siempre llevas razón, y seguramente también la lleves ahora. Eres un maldito por eso.


-Já lo se, Guillermo. Me alegra que lo hayas comprendido.


-Pero como no lleves razón esta vez...¡Te juro que te mato Pietro Dragomir!


-Oh, ¿enserio matarías a tu propio hermano?- hace una mueca teatral.


-No preguntes cuando sabes la contestación de sobra, imbécil.


**************************


En mitad de la noche una enorme y lujosa limusina, avanza por las solitarias calles de París.


-Señores, perdonen mi atrevimiento pero...¿Y esa cría? -pregunta con desconcierto el conductor.


-Se la encontró mi hermano husmeando por la casa y ha decidido que la adoptemos.


-Efectivamente Marco, esta pequeña...Tengo muy buen presentimiento. -Mira el rostro de la cría inconsiciente en sus brazos.


-Entiendo, y...¿ustedes están de acuerdo con su hermano?


-Obviamente. Mi hermano nunca se equivoca, por tanto nunca voy a dudar de él. -Responde el más joven de cabello castaño claro.


-Más le vale tener razón. -responde el más mayor.


-Tranquilo Guillermo, sabes que sí. -retira el cigarro de su boca- Además no me importaría tenerla con nosotros, así Aiden estará más contento y tendrá a alguien con quien jugar.


-Tsk...¡No soporto que siempre estés a favor de él!


-Anda no seas ridículo Guillermo, sabes que después terminas cambiando de parecer.


-¡Calláte Marco!


-Y bueno señores, yo también creo que puede ser un beneficio para el señorito Aiden. Cambiando de tema, ¿Habéis encontrado lo que buscabais?


-Nada...no había nada.


-Vaya, lo siento señores...¿Y ahora que piensan hacer?


-Mañana mandaremos a Barone, Sullivan y Vargas a la zona este, quizá Silver y los suyos sepan algo.


-Comprendo, buena opción señor.












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Pronto publicaré el siguiente capítulo!!😊

7 de Julio de 2021 a las 16:02 0 Reporte Insertar Seguir historia
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