nonavkook Vale ♡

Jungkook es expulsado de su décimo instituto por la misma razón; enfrentarse a todo aquél que lo insulta por ser gay. Al entrar al nuevo instituto, dónde se reune lo peor de la ciudad, lo que menos se imagina es que un arrogante, engreído e intocable mafioso, que exuda heterosexualidad por todos sus poros, y que al parecer es el jefe entre esas cuatro paredes, podría meterse tan profundo dentro de él. Pero "Machos "Alfas" enfrentados, nunca es buena idea. • contenido homosexual • género ; romance, drama, humor. • menciones ; yoonmin - minsung • temas delicados a tratar. • alta dosis de smut, flutf, violence. • Jungkook ¡ top ; Taehyung ! bottom • prohibida su copia (parcial o total) adaptación u modificación de dicha historia; Registrada en SAFE CREATIVE ©nonavkook. Versión in Spanish ✦ Inicio Original: 27/01/17 Finalización: 01/06/17 Estado📌: Emisión | Editando.


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados

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O N E


N/A: Estoy algo emocionada por esta nueva novela, la verdad es que llevaba un tiempo guardada y sólo estaba esperando el momento para subirla, espero les guste.



« Conocimiento Del Medio »


Era la décima vez en dos años que Jeon Jungkook cruzaba las puertas de un nuevo instituto con veintiún años recién cumplidos, de cabellos grises ligeramente largo, piel blanca, ojos de un intenso color negro adornados por largas pestañas, un cuerpo de dios griego apto para su metro 79, su brazo derecho completamente tatuado y un aura alrededor que describía.


"Cuidado con el macho por qué muerde", nadie diría que la razón por la que había sido expulsado de sus antiguos institutos era por el hecho de ser gay, bueno, quizás no por el hecho de serlo si más bien por que otros no lo aceptaran. Pero ahí radicaba el asunto: él tampoco aceptaba que los demás no lo dejaran tranquilo, por lo que, de igual manera lo que entraba por aquéllas puertas, salía con sus nudillos cubiertos de una capa de sangre.


Sólo habían unas pequeñas palabras que hacían que Jungkook cambiara su modo habitual de tranquilo, serio y observador, a su modo pit-bull de: "te arrancaré la cabeza con mis dientes":chupapollas, sarasa, lameculos, y, por encima de todas. PUTO MARICÓN DE MIERDA.


Esta última era la razón por la que estaba entrando de nuevo a otro instituto. El pobre muchacho que fue destinatario de la rabia y los puños de Jungkook aún seguía en el hospital, con una costilla rota que casi había perforado el pulmón. Jungkook supo que le atraían los hombres desde que, un día en un lago, todos sus amigos se bañaron desnudos.


No entendía muy bien por qué no podía dejar de observarlos, viendo sus pequeños cuerpos bañados por el agua bajo el sol.


Sólo tenía doce años, pero tampoco le era desconocida la sensación que se centró en su vientre bajo y entre sus testículos, ya se había masturbado, sólo que nunca su centro de deseo había sido alguien definido, o varios, en este caso.


Desde que supo de su orientación sexual, nunca se reprimió por ello, y lo aceptó del mismo modo que si le "hubiese tocado" ser heterosexual. Perdió su virginidad a los dieciséis, una noche de fiesta. Había tenido a sus pequeños escarceos de besos, sobeteos, trabajos manuales y alguna qué otra mamada en aquéllos cuatro años, así que sintió que lo único que quedaba era el paso final.


Dolió, ¡joder!, dolió, pero finalmente terminó gustándole, sobre todo cuándo le tocó ser la parte activa. Personalmente se encontraba más a gusto en ese rol, pero ser versátil no era algo que le incomodara, al menos no mucho. Y ahí estaba, sentando en el despacho del director de su nuevo instituto, escuchando una perorata de las normas civiles y sociales que debía seguir y el horario de sus nuevas clases.


No es que fuese normal que el director se reuniera con cada alumno nuevo, pero debido a que lo hacía en mitad del curso escolar y con sus antecedentes de los "altercados" anteriores, estuvo durante media hora asintiendo como un borrego a cada explicación del hombre.


De todas formas, aquél instituto no era como los de antes, este se caracterizaba por su mala reputación respecto al elenco de seres que albergaba. Chicos y chicas con problemas de adaptación, familiares o sociales no es que fuera la tónica en todos los estudiantes tener algún tipo de clase social, pero si abundaba bastante.


Quizás esa fuese la razón por la que sus padres escogieron este lugar, quizás pensaban que podría redimirse entre esas paredes, quizás creían que en vez de ser él el que soltara los puños, podría toparse con alguien que se los devolviera a modo de escarmiento. Sinceramente, a Jungkook le daba lo mismo, era otro instituto más, otros estudiantes más con los que bregar, otro tiempo más que pasar.


Salió del despacho del director cargando en sus brazos los nuevos horarios de sus clases, un plano del instituto, una libreta y bolígrafos, y en su mente un sermón de educación que le atormentaría el cerebro por días. Plano en mano, se dirigió a su primera calse. Había repetido 1° de Bachiller debido a las entradas y salida de los centros en tan poco tiempo por lo que los estudiantes con los que compartía estudios, eran un año menor que él.


Se sentó en el primer asiento vacío que vió y comenzó a observar a sus compañeros. Observar, sí, esa era la mejor virtud que poseía Jungkook. Gracias a su gay-radar nunca lo había defraudado en todos éstos años.


Cómo en una película tonta americana, comenzó a separar en grupos a los estudiantes; estaba el típico grupillo de los nerds, sentados al principio de la clase con sus libros ya abiertos por la lección de día. Cómo no, estaban los chulos, sentandos al final, con sus aires de superioridad de "a nosotros no nos toca nadie". Y mezclados entre ellos, observaba un vario pinto collage de punks, góticos y algún que otro normal. Sin embargo, había un ambiente distinto a sus otros centros. Se palpaba esa reputación de marginación social por la que era conocido el instituto.


Jungkook no le dió más importancia a ese hecho ni al que algunos de sus nuevos compañeros lo escrutaran cómo si fueran a diseccionarlo al igual que en una clase de ciencias. Las dos primeras horas transcurrieron con normalidad, a excepción de varías regañinas por parte de los profesores al grupo de final por no prestar atención. La campana sonó, dando finalizada la segunda clase y dando paso a la medía hora del receso.


El peligris no había entablado conversación con nadie, por lo que, cogió su bandeja y, sólo, se dirigió a la cafetería para desayunar. Compró un café y un sándwich de atún y se sentó en las escaleras fuera de la cafetería a tomárselos. Una risita juguetona y femenina le hizo levantar la mirada de su desayuno. Junto a la puerta de la cafetería, se encontraba una chica de complexión delgada, cabello largo, liso y rubio, con los labios pintados de un color rosa suave y de largas pestañas negras. La muchacha volvió a reír, pero está vez de una forma más sensual, acompañando aquélla sonrisa con una caricia de su mano sobre el pecho de un muchacho. Jungkook siguió aquél movimiento, paseando instintivamente su mirada por el rostro del chico. "Joderr..." fue el único pensamiento que llegó a su mente.


Aquél chico, piel morena y hermosa como el otoño, de ojos azúl intenso y delineados con rímel negro de forma coqueta, algo más bajo que, con poca musculatura que él pero tan deseable y femenino, con esa chaqueta negra de cuero que acentuaba con el color dorado de su cabellera cayendo por su frente y la sonrisa... aquélla sonrisa, dibujando en sus mejillas los hoyuelos más profundos que Jungkook había visto en toda su vida.


Masticaba el bocado que había dado a su sándwich lentamente, mirando casi embobado al chico, con esa mirada profunda que se caracterizaba en Jungkook cuando su mejor virtud se ponía en funcionamiento: Observación.


La chica agarró del cuello al muchacho y acercó sus labios a su oído.


—No mires ahora Tae, pero al tipo sentando en las escaleras lo han expulsado de dos institutos distintos en dos años —la muchacha le acarició el cuello sensualmente y prosiguió— ¿Y sabes porqué? Por que es maricón y se peleó a puñetazos con los tíos que lo insultaban— Jungkook vió como el chico dejaba entrever una ligera sonrisa entre sus labios con respecto a lo que sea que la muchacha le había susurrado al oído.


"Vaya... Dejaría de pajearme una semana si me sonrieras así, precioso..." pensó Jungkook, mientras se comía lo que quedaba de su desayuno.


—¿Y cómo te has enterado de eso, nena? —preguntó Taehyung, sin dejar esa media sonrisa en su rostro, aunque ya sabía la respuesta.


—Ser la querida sobrinita del director tiene sus ventajas, lindo —contestó, lamiendo suavemente el lóbúlo del rubio y el ronco gemido que éste emitió, no le fue indiferente al peligris quién casi se atraganta con el último sorbo de su café.


Podía hacerse una clara idea de lo que la rubia estaría haciendo oculta en la curva de ese cuello sinuoso y con una nítida vena palpitando, haciendo su recorrido desde la clavícula hasta ocultarse bajo aquélla chaqueta negra. En ése mismo momento, los ojos azules de Taehyung desviaron su mirada de la cabellera de la chica y fueron a posarse justo sobre los negros de Jungkook.


Ninguno apartó la mirada, ninguno mostró más que un semblante recto, mirando... observando... escrutando el uno al otro. Y allí lo vió Jungkook. Sintiendo cómo el último trago de su café se deslizaba dentro de su garganta, aquéllos grandes ojos azules le decían que estaba ante uno de los tipos más salvajes y fuertes del instituto, aunque no le pareciera y que, probablemente, sería él quién manejara los hilos en aquél lugar.



2 de Julio de 2021 a las 19:38 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Evelyn Ricaldes Evelyn Ricaldes
Me encantó Modo pit-bull jajajaja jaja
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