aniramlynx Aniram Lynx

"Se supone que no debería pasar por este tipo de situaciones. Jamás creí que yo estaría recibiendo esta noticia. Pareciera que he vivido engañado todo este tiempo y realmente no sé qué voy a hacer. Esa persona no está consciente de lo que está pasando, pero de seguro no le va alegrar nada esto. En estos momentos solo pienso en llorar. ¡Aún no termino la escuela!" ❁ Pareja principal: Giyuu x Tanjiro ❁ Género: Omegaverse | Drama | Romance ❁ Los personajes no me pertenecen. ❁ Créditos a Shino por la bella portada que hizo. ♡ ❁ Si no te gusta la obra o la shipp, favor de abstenerse en comentar cosas negativas.


Fanfiction Anime/Manga Sólo para mayores de 18.

#drama #fanfic #omegaverse #258
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Mad Love

"Me gustas"

Las relaciones inician con ese tipo de frases y si eres correspondido las cosas irán más allá.

No recuerdo desde cuando comencé a sentir este sentimiento por esa persona, incluso creo que es una pésima idea, pero por más que lo niego no puedo dejar de pensar en él.

Siempre que pasa cerca de mi puedo oler un aroma que desprende, es como si fueran flores dulces, mucha tranquilidad y paz. Mi corazón se acelera demasiado y siento hasta como mis piernas tiemblan con tan solo verlo.

Si fuera un omega, podría detectar el aroma amargo que desprende mi cuerpo cada vez que me pongo nervioso al verlo.

Trato de ser muy cuidadoso y que nadie se de cuenta de lo que siento por él. No quiero que me critiquen o genere algún problema.

No puedo llegar y decirle eso, porque esto va en contra de las reglas escolares.

Creo que esto es a lo que llaman "gusto por lo prohibido".

—¡Tanjiro! ¿Puedes venir un momento?

Me levanto de la cama y me siento en la orilla para no marearme. Después de unos segundos bajo para encontrarme con mi mamá.

—Tanjiro, tengo una entrega a domicilio. ¿Puedes ayudarme? —ella está preparando una canasta llena de panes.

—Claro, ¿cuál es la dirección? —pregunto al acercarme.

—Es para la familia Kocho.

Mi familia tiene una panadería, mamá y mis hermanas se dedican a hornear el pan y cuando alguien realiza un pedido, me encargo de ir a entregarlo. Con este negocio salimos adelante y no nos hace falta nada.

En cuanto me da la dirección salgo hacia donde me indica. Es un poco tarde, pero no tengo problemas de ir a dejarlo. Además de que el cliente es alguien de confianza.

Coloco el pedido en la parte detrás de mi bicicleta, una canasta enorme.

Disfruto el aire del verano, es un poco frío ya que se acerca el otoño. La mansión de los Kocho no es muy lejos, al contrario, por eso llego rápido.

Las chicas de ese lugar me reciben, les entrego su pedido y me voy. Algunas de ellas van a la escuela y si mal recuerdo, una va en el mismo grado que yo.

Voy en preparatoria, estoy a un y medio de poder graduarme y comenzar una carrera. Eso me mantiene motivado, siempre me esfuerzo en mis estudios, aunque hay materias que se me complican demasiado.

Antes de ir a casa, decido ir a comprar un tazón de ramen. No debería hacerlo, pero realmente tengo hambre. El puesto que ofrece el mejor ramen está casi al centro de la ciudad. No tengo ningún problema de llegar ahí.

El hombre me conoce, así que él ya sabe como me gusta que preparen mi platillo. Solo lo saludo y ya en cuestión de minutos me da mi orden.

—Buenas noches, ¿me da un tazón?

Escuchar esa voz hace que la piel se erice. De todos los lugares que hay en la ciudad, coincidimos en un puesto callejero. Alzo la mirada para encontrarme con la persona que acelera mi corazón.

No sé si me ha visto, pero no ha dirigido para nada la mirada hacia a mi. Dejo a un lado mi tazón para intentar calmarme, pero el aroma que desprende me mantiene un poco alterado.

—Buenas noches, Kamado —dice sin mirarme.

Volteo lentamente para ver a Giyuu Tomioka a mi lado. Sigue sin mirarme, pero al menos sabe que aquí estoy.

—Bu-buenas noches —contesto con nervios.

No suelo ser así, pero tener a la persona que me gusta a un lado me altera ligeramente. Le dejan un tazón y comienza a comerlo.

—No esperaba encontrarlo por aquí —sonrío levemente.

No contesta, solo se dedica a comer. Volteo mi rostro hacia el tazón y continúo comiendo. Esos ojos azules serios me gustan, me puedo perder en ello.

—Kamado, ¿qué haces tan tarde por aquí? —pregunta.

Me pongo un poco nervioso de que se dirija hacia a mi, que casi me ahogo con la comida. Sigue sin mirarme, lo que me inquieta más.

—Había dejado un encargo de mi mamá y decidí pasar a cenar algo antes de ir a casa —comento con una sonrisa tímida.

—Ya veo.

Muchos dirán que le veo o cómo fue que empezó todo este sentimiento, como dije no recuerdo cuándo, pero sí en qué momento me di cuenta que estaba perdido. Es popular en la escuela, a muchas chicas y chicos les atrae, pero siempre es tajante y frío cuando alguien le dice algo. En San Valentín recibe muchísimos chocolates

Siempre me regaña cuando ve que traigo mis aretes y también a mis amigos. En realidad siempre está revisando que las normas de vestimenta se cumplan. Aunque muy a fondo siempre he visto que es una persona muy agradable, un poco solitario y no convive con muchos.

Recuerdo mucho una mañana que estábamos en clase de actividad física, hicimos unos ejercicios y me torcí el tobillo. Cómo fue tanto el dolor, no pude levantarme.

Él solo llegó a mi lado y me cargó hasta la dirección. Estando cerca de él pude detectar ese aroma dulce como las flores, la atención que me brindó ese día e incluso se quedó a que terminaran de vendar mi pie y me acompañó a la siguiente clase. Después, todas las mañanas durante mi recuperación preguntaba cómo seguía.

Eso fue un gesto que me cautivó por completo y me di cuenta que el sentimiento venía desde antes. Pero Giyu Tomioka no es para mi.

Al terminar de comer, me doy cuenta que él ya lleva rato con el plato vacío esperándome. Luego veo que mete su mano en el pantalón y saca un billete para pagar.

—Pagaré el tazón de este chico —dice con seriedad.

El vendedor y yo nos quedamos pasmados por unos momentos, sin entender el porqué está haciendo esto.

—¡N-no es necesario! ¡Puedo pagar el mío! —exclamo.

Pero no hace caso y el vendedor acepta el billete. Eso es lo que me llama la atención, es demasiado amable con las personas aun sin importar nada.

—Vamos, te acompaño a tu casa —dice mientras se acerca a mi bicicleta para empujarla—. No puedo dejar que estés tan tarde fuera de casa.

En realidad no pasan de las 10 p.m. y aún hay movimiento entre las calles. Siento como mi rostro se sonroja y miro hacia otro lado.

—D-de acuerdo.

Me apena mucho que él esté llevando mi bicicleta, como si no fuera capaz de hacerlo yo. Además, este incómodo silencio me pone demasiado ansioso, ¿qué debería decirle?

—¿Ya has pensado alguna carrera? —pregunta.

—Eh… no, aun no me decido que quiero estudiar y si es que tengo la oportunidad —contesto.

—¿Ya hiciste el examen de habilidades?

—Lo haremos cuando estemos en último año.

—Ya veo.

Siempre que termina una conversación con esas palabras, no se me ocurre que otro tema abordar. Lo que si es que disfruto de su compañía, aunque las mariposas en el estómago revolotean demasiado al grado de dejarme incapaz de poder pensar.

Veo mi casa al final del corredor, por lo que me detengo y tomo mi bicicleta. Él me mira esperando que diga o haga algo.

—Mi casa está cerca, seguro que ya lo desvíe demasiado de su camino —comento.

—¿Aún tienen pan?

—¿Eh? ¡Ah sí! ¡De seguro debe de haber alguno!

Sin soltar mi bicicleta continuamos el camino hasta llegar a casa. Coloca mi bicicleta hasta donde normalmente la dejo y entra al pequeño negocio que aún está abierto.

—Bienvenido —escucho decir a mi hermana saludar—. Oh, profesor Tomioka.

—Buenas noches.

Si, es por eso que él es alguien prohibido ante la vista de muchas otras personas. Es profesor de actividad física y al menos es mayor que yo unos 6 años o más.

Mi hermana se da cuenta que estoy cerca de la entrada mirando al profesor tomar el pan que se llevará. Por más que me grabe en la mente que él no es para mi, no podrá ser posible eso. Además de que solo soy un beta común y el un alfa.

—Te veré en clases, Kamado —dice al salir de la tienda—. Y no lleves esos aretes a la escuela.

Sonrío levemente y alzo la mano para despedirme.

—Hasta mañana.

Lo veo partir por la calle y hasta que dejo de mirarlo, entro al local para ayudar a cerrar con mi hermana. Para mi es una suerte que lo haya encontrado, es una de las mejores noches que tuve desde hace mucho.

—Eres demasiado obvio, Tanjiro.

No me di cuenta en qué momento mi hermana se acercó demasiado a mi como para susurrar eso. Por supuesto que brinco desde mi lugar.

—¡¿De qué hablas?! —exclamo.

—Tu amor imposible con el profesor Tomioka.

Si, un amor imposible. Nezuko fue capaz de decir las palabras exactas que incluso me dolió demasiado.


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Continuará.

30 de Junio de 2021 a las 02:47 0 Reporte Insertar Seguir historia
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