patypixie Patricia Pixie

Inspirada por "English Summer Rain" de Placebo. Cada gota de lluvia le recuerda ese dulce amor.


LGBT+ No para niños menores de 13.

#bailarina #vida #amor #actrices #lgbt
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Gotas de lluvia

"Always stays the same

Nothing ever changes
English summer rain
Seems to last for ages"

English Summer Rain-Placebo


Abriendo como platos sus lindos ojos azules, Valerie miraba cómo las gotas de lluvia caían, terminando sus breves existencias en cuestión de segundos. Ante tal espectáculo, la joven mujer no podía evitar pensar en qué tan breves son aquellas cosas que pensamos eternas. Como el amor. Sobre todo el amor.

En días como esos, ella siempre recordaba a Candy. La diminuta beldad, que eternamente enfundada en pantalones vaqueros, se encargó de poner su universo de cabeza. No le costó demasiado el hacerlo. Candy era una auténtica fuerza de la naturaleza, eternamente despeinada. Pero es no importaba. Su rojiza melena le daba un cierto aire de desgarbo que le iba muy bien.

Ella y Valerie coincidieron cuando las dos ingresaron a la escuela de actuación. Aunque sus circunstancias no podían haber sido diferentes: La pelirroja era hija única de una familia adinerada, mientras que Val había tenido que trabajar medio tiempo como camarera para poder pagar sus estudios.

Ninguna de las dos se le fue encima a la otra cuando se conocieron. Amabas sintieron un cierto grado de atracción, pero, en un principio, se limitaron a observarse desde la distancia. Dejaron que sus cuerpos se fueran conociendo en cada una de las clases de expresión corporal que tomaban juntas. Pero aun así, entre ellas, al principio, no hubo no huno ese “click” del que muchas parejas hablan. Val pensaba que Candy era una chica un poco descocada, y la pelirroja pensaba que la de ojos azules era demasiado pretenciosa como para tener un origen tan humilde. En un principio, entre las dos pareció crecer un poco de animosidad. Val parecía tener un talento natural apara la danza, mientras que esa área era la que más dificultades le causaba a Candy, a pesar de sus clases privadas.

La pelirroja parecía dispuesta a rebasar académicamente en todo lo posible a la rubia de ojos azules. Poco le importaba danzar después de clases hasta casi caer rendida.

—Esa rubia escuálida va a dejar de sentirse tan superior — le decía Candy a sus amigas, que se preocupaban al verla tan cansada por tanto practicar.

Val, por su parte, en practicar sus mejores agudos para poder alcanzar su sueño de convertirse en una vocalista destacada. No podía entender por qué la diminuta pelirroja estaba tan obsesionada con barrer el piso con ella.

Sus compañeros de clase se imaginaban que esas dos iban a terminar agarrándose a golpes un día, sin embargo, no esperaban lo que sucedió entre dos chicas tan temperamentales.

Con la misma rabia con la que Candy bailaba hasta que le dolían las articulaciones, ella besó ellos carnosos labios de Val en una fiesta organizada por uno de sus compañeros.

— ¿Q-Qué rayos te pasa? —tartamudeó la rubia, pero, sin romper el abrazo de la pelirroja.

—No sé —murmuró la pelirroja — Tú dime…

Sin embargo, ninguna de las dos se atrevió a romper con el momento. Se quedaron mirando fijamente, como queriendo encontrar en los ojos de la otra alguna clase de respuesta para la angustia que las consumía por dentro.

El lunes siguiente, las cosas entre las dos lentamente comenzaron a cambiar. Val se encontró a sí misma sonriendo al ver a la diminuta pelirroja por los pasillos de la escuela. Ya no la odiaba tanto, y al parecer, la actitud de ella había cambiado un poco.

Ninguna de las dos esperaba que un beso impregnado del suave aroma del licor, fuera el inicio de un par de años que se transformaron en un torbellino desenfrenado que las hizo conocer a ambas, lugares que nunca imaginaron que pudieran existir dentro de sus corazones.

Valerie pensaba que esas historias de amores que revolucionan tu vida eran únicamente un invento de Hollywood, para conseguir que miles de incautos vean películas melosas. Ella nunca pensó que en los brazos de la diminuta pelirroja ella encontraría algo que llenaría su alma del más tibio calor. Candy, por su parte, aprendió a danzar bajo la tormenta junto con una rubia que poco a poco la ayudó a ver el mundo desde una perspectiva diferente.

Las dos se tomaron de la mano y recorrieron un camino complejo que las hizo crecer como mujeres. Aprendieron a dejarse llevar por el ritmo de la vida, y a no temer caminar por un sendero al que otros le sacaban la vuelta.

Largas caminatas bajo la luz de la luna. Fiestas que terminaban en carcajadas de sabor etílico. Besos que parecían no tener fin después de las extenuantes jornadas de la escuela. Impulsadas por la ingenuidad propia de la juventud, por un instante, las dos pensaron que su amor podría ser tan fuerte como para resistir cualquier desafío que la vida pusiera en su camino.

Pero así, como después de la lluvia las gotas se secan, el amor entre las dos se fue apagando gradualmente. Hicieron el intento de permanecer juntas, de verse lo más frecuentemente posible. Pero las ocupaciones propias de la vida adulta las hizo irse alejando más y más. La pelirroja terminó asentándose en España, habiendo recibido una oferta de una compañía internacional de teatro.

Valerie, se quedó en Londres, siendo invitada a volverse parte de un pequeño grupo de danza contemporánea. Durante los primeros meses de su separación, ambas intercambiaron mensajes y video llamadas, pero pronto, las dos chicas perdieron esa costumbre.

Un par de años han pasado, y Val, en los días lluviosos, gusta de cerrar sus ojos y de viajar por unos minutos al país del recuerdo. Allí, ella y su chica de cabello rojizo, detuvieron el cruel paso del tiempo, y todavía, entre sombras de la memoria, sus cuerpos se unen en el más ardiente de los abrazos. En el mundo de los sueños, ellas se beben su deseo gota a gota, como si no existiera nada más en el mundo. La rubia sabe que cuando abra los ojos tan dulce sensación se irá con el viento, pero no le importa. Sabe que la vida le dará otra ocasión para que una lluvia de recuerdos caiga sobre ella otra vez.

23 de Junio de 2021 a las 13:33 0 Reporte Insertar Seguir historia
2
Fin

Conoce al autor

Patricia Pixie Poesía y microrrelatos son mis pequeños grandes placeres a la hora de escribir.

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