chainedupgirl Deok Moni

La vida de Jeon Jungkook y Kim Taehyung cambiará drásticamente cuando se embarquen en el transatlántico RMS Queen Elizabeth 2 que viaja de Londres a California. Se embarcan a principios de 1988 como parte de la orquesta musical del buque. Jungkook como vocalista principal y Taehyung como saxófonista y vocalista secundario. Pero la vida de ambos artistas cambia radicalmente cuando, después de sólo unos meses de conocerse terminan emparejados, casados y esperando cachorros. Pareja principal: KookV Parejas secundarias: Otros ☆ Contenido ☆ BoysLove ❥ Omegaverse ❥ Adaptación de : 𝑱𝒖𝒆𝒈𝒐 𝒅𝒆 𝑮𝒆𝒎𝒆𝒍𝒂𝒔 ❥ Época : 80's - 90's - 00's ❥ Contenido adulto : +18 Comenzado en: 6 de Marzo de 2021 Actualizaciones muy lentas Días de actualizaciones: Miércoles © Todos los derechos reservados. Queda prohibido cualquier adaptación o copia sin permiso.


Fanfiction Películas Sólo para mayores de 18.

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Pʀᴏʟᴏɢᴏ



1 de abril de 1989




El chico de apenas veintidós años va tambaleándose por el camino que lo llevará hasta su camarote. Ha viajado en barcos muchas veces y su estómago se supone que está acostumbrado a ello, el constante movimiento y las vibraciones que producen las olas que chocan con el gran buque en el que viaja, nunca le han provocado ningún malestar, hasta ahora. Desde hace tres meses, le es imposible poner un solo pie fuera de la cama sin que los mareos y náuseas lo ataquen, y no se detienen hasta que devuelve el contenido de su estómago por completo o hasta que vuelve a recostarse.


Ingenuamente había salido un rato de su habitación para intentar tomar un poco de aire fresco en cubierta. Pero fue cuestión de llegar a la superficie del buque, acercarse a la barandilla y que la brisa del mar lo golpeara directamente en el rostro, trayendo con sigo el típico aroma a algas y sal, para sentir de inmediato como su estómago se contraía y el vértigo se apoderaba de su cuerpo haciéndolo sostenerse con la fuerza de ambas manos a la superficie de madera. No puede soportarlo más y baja de cubierta apresurado por llegar a su cuarto o pronto devolvería todo el contenido de su estómago sobre cualquier pasillo del lujoso barco.


Baja tambaleándose hasta el segundo piso donde está su camarote y visualiza la puerta de su habitación hasta el final del pasillo. El camino parece ser el más largo y tortuoso que hizo en toda su vida. Jadeando, logra llegar hasta su recámara y abre la puerta abruptamente sobresaltando al chico que está dentro de la habitación esperándolo.


—Te estaba buscando... —comienza a decir el chico de cabellos castaños que está sentado en la cama de la recámara del otro chico que entra jadeante a la habitación. El castaño se interrumpe y se levanta apresuradamente de la cama en cuanto mira el estado del otro chico. —¿Qué sucede? ¿Te sientes mal?


Pero el recién llegado no responde, pasa corriendo al cuarto de baño sin siquiera escuchar las preguntas del otro chico que lo mira preocupado y que se apresura a seguirlo al baño. Llega justo a tiempo para ver cómo el esbelto chico de cabello rubio se dobla sobre el váter y devuelve todo el contenido de su estómago hasta vaciarlo por completo y quedar rendido sobre sus rodillas, completamente exhausto. Pasados unos minutos puede reponerse y se pone de pie con ayuda del otro. El rubio se apoya en el lavamanos y mira su cansado rostro en el espejo, le asusta y sorprende lo que ve. Su rostro luce pálido, tiene unas ojeras levemente marcadas, y su cabello se ve opaco, sin vida. Lava su rostro y vuelve a mirarse en el espejo.


"¿Qué demonios le está pasando? ¿Esto duraría toda la gestación?". Se pregunta a sí mismo.


Hace una mueca y dice:


—Odio esto. Estoy horrible. ¿Esto será así los nueve meses? —pregunta esta vez en voz alta, viendo a su pareja a través del espejo. Este se posiciona detrás de él, contra su espalda y coloca ambas manos sobre los hombros del rubio. Quién suspira y continúa. —Si es así, no creo poder soportarlo.


—No digas tonterías, Tae. —dice el castaño masajeando los hombros de su pareja. —Estás tan hermoso como siempre, no vuelvas a decir que estás horrible. —continúa intentando animar al hermoso chico que está frente a él. Se abraza a la fina espalda e inclina su rostro hasta posicionarlo en la nuca del otro, justo donde comienza el crecimiento del cabello de raíces castañas y hebras rubias. Aspira el leve olor a frutas que desprenden las sedosas hebras y baja su rostro hasta la curvatura del cuello besando donde se dibuja la marca que reafirma la unión de ambos lobos. Besa la marca repetidas veces e intenta infundirle tranquilidad y fuerzas a su pareja a través del vínculo que los une de por vida. Vuelve a aspirar ahora perdido en la fuente de donde se desprende el olor peculiar que tanto le gusta. Y es que, el que es su pareja porta una perfecta combinación de olores que vuelven loco tanto a su lobo como a él mismo, es un olor exquisito a chocolate mezclado con vino más leves toques de jazmín, formando la fragancia perfecta que se ha convertido en su droga personal.


El alfa suspira aliviado al sentir a través del vínculo como la tranquilidad comienza a invadir a su omega y se recuesta más sobre la espalda de este, posando sus brazos alrededor de la ahora un poco ancha cintura, acariciando con sus manos el vientre levemente abultado. Su barbilla descansa sobre el hombro derecho de su omega, y conectan miradas otra vez a través del espejo.


—Además, no estás sólo en esto. Y no vas a estarlo nunca. —dice acariciando el tierno vientre donde se gesta su pequeño cachorro o cachorra. Cuando recibieron la noticia de que pronto serían padres ambos lobos se habían asustado, no se sentían listos, eran todavía muy jóvenes y el vínculo que compartían era muy reciente. Pero pasada la sorpresa inicial, al alfa le iba encantando cada vez más la idea de que pronto sería padre, la felicidad los inundó a ambos pero sobre todo al alfa quien quería cuidar de los dos.


En el pecho del joven de apenas veinte años se había instalado una nueva clase de instinto, deseaba proteger a su omega y a su futuro cachorro de todos y de todo, incluso de los malditos malestares del embarazo. —Yo estoy aquí para ambos, apóyate en mí, déjame cuidarlos. —dice volviéndose a perder en el exquisito aroma de su omega, y sin dejar de acariciar la tierna piel donde aseguraba podía sentir a su cachorro, incluso cuando todos le decían que todavía era muy pronto para que pudiera sentirlo, él seguía diciendo que cada vez que posaba sus manos sobre el vientre de su omega podía sentir las pequeñas vibraciones que daba su pequeño al saludarlo.


El omega suspira aliviado por sentirse completamente invadido por el calor y el olor de su alfa. Se siente respaldado y protegido. Y le gusta, ama la sensación de su alfa cuidándolo y acompañándolo en este proceso tan complicado que era el embarazo. Sin embargo el miedo no desaparecía, aunque las caricias de su alfa nunca fallaban en relajarlo. Seguía sintiendo miedo, miedo de no poder llevar el embarazo a término, miedo del día en el que daría a luz y sobre todo miedo de no llegar a ser un buen padre. No se siente listo.


Cuando se embarcó en el transatlántico nunca se imaginó que terminaría marcado casado, y mucho menos embarazado. En sus planes no estaba ser padre pronto, pero las cosas se habían dado de esta forma. Y a pesar del miedo y las inseguridades, también estaba feliz. Le parecía increíble como su vida había cambiado tanto de un momento a otro. Hace exactamente un año que se embarcó en el Queen Elizabeth, y cuando lo hizo lo único que quería era cantar y tocar el saxofón, quería recorrer el mundo en ese inmenso barco y entretener a la gente con su música. Quería ser libre, conocer y explorar todo lo que el mundo tenía por ofrecerle.


Y así lo hizo por unos meses, hasta que conoció al talentoso castaño y todo su mundo colapsó. La atracción que sintieron fue tal que a los pocos meses de conocerse ya se habían enlazado, meses después se habían casado y ahora casi un año después de conocerse esperaban un cachorro. Ni si quiera les habían contado a sus padres que estaban enlazados, mucho menos casados y esperando su primer hijo. En este su último viaje en el buque, justamente iban de camino para encontrarse con los padres del alfa y darles todas las noticias. Esto también asustaba a Taehyung pues no conocía a sus suegros y ellos no lo conocían a él. Su padre tampoco conocía al que ahora era su pareja, y el omega temía por la reacción de sus progenitores al enterarse de todas las nuevas noticias.


—Jungkook tengo miedo. ¿Y si no les agrado a tus padres? ¿Qué tal si piensan que soy muy mayor para ti? —dice el omega afligido mientras ambos salen del cuarto de baño y se sientan sobre la mullida cama. El alfa hace que su omega se acurruque sobre su regazo para así comenzar a acariciarlo y hacerle mimos que sabe lo calmaran. Pero el omega ni siquiera lo mira, mira un punto fijo en el piso mientras sigue exponiendo todos sus miedos e inseguridades. —¿Y si te obligan a alejarte y dejarme? ¿Lo harías? ¿Me dejarías?


Pregunta el omega asustado y esta vez si ve a su pareja a los ojos. El alfa lo mira con infinita ternura, y acaricia su cabello rubio como si lo que su pareja acaba de decir fuera algo sin importancia alguna. Y es que para el alfa así lo es, eso que su pareja le pregunta nunca pasaría y no le importaría repetírselo mil veces hasta que el omega le creyera.


—Cachorro no has entendido nada, ¿cierto? —susurra el alfa sin dejar de acariciar el cabello rubio.


—No me digas cachorro cuando soy mayor que tú, Jungkook. —espeta el omega con los nervios a flor de piel. El alfa sonríe, acostumbrado a los constantes cambios de humor de su pareja y sabe que sus constantes cambios de humor se deben, en su mayoría, al embarazo. Aunque bien sabe que su omega puede llegar a tener un carácter bastante fuerte, tiene una dualidad que lo cautiva terriblemente, puede ser tierno y dulce pero al siguiente instante puede convertirse en alguien apasionado y feroz. Sin dudas es un alfa con suerte y no piensa abandonar a su precioso omega solo porque sus padres lleguen a estar en desacuerdo con que estén juntos, se necesita mucho más para separarlo de su precioso esposo y de su futuro cachorro.


—Eh, cariño. No debes preocuparte por cosas como esas. Mírame. —le pide el alfa con infinita ternura. El omega le rehúye la mirada pero termina cediendo cuando el castaño acerca su rostro al suyo. —Nada ni nadie me va a separar de ti y de nuestro cachorro o cachorra. Solo tú tienes el poder para alejarme de ustedes, pero no pasará ¿cierto?


El omega lo mira por unos segundos y niega con la mirada perdida haciendo sin darse cuanta un pequeño puchero. Y Jungkook no puede creer lo increíblemente tierno que puede llegar a ser. Se acerca hasta unir sus labios en un dulce beso. El omega se acurruca más en el pecho del alfa y este comienza a hacerle mimos y caricias en su espalda y vientre. Así pasan un buen rato hasta que el malestar del omega pasa.


Antes de quedarse dormidos recostados y abrazados en la pequeña cama, escuchan a alguien tocar la puerta del camarote que comparten desde que se enlazaron. Se trata del amigo de ambos y doctor que ha llevado el embarazo de Taehyung estos meses que han pasado en alta mar. Está ahí para recordarles que ese día toca hacer la primera ecografía de su bebé. Esta sería posible de hacer porque milagrosamente en el buque iba hospedado un médico radiológico que viajaba con su ecógrafo desde Londres hasta Los Ángeles para ejercer y profundizar en la rama en la que se especializa. Este médico se había ofrecido amablemente a realizar la primera ecografía del cachorro que está en camino, y la pareja había aceptado feliz de poder ver a su pequeño y que este fuera el primero en estrenar el aparato del novato doctor.


Salen de su camarote acompañados por el doctor amigo de ellos y rápidamente llegan al camarote del otro doctor. Este al verlos llegar los saludo con entusiasmo y se prepara para realizar la ecografía.


A la pareja los acompañan dos doctores, uno el amigo de ellos que ha llevado el embarazo y el otro el doctor radiólogo. El omega está con el vientre descubierto recostado en la camilla en la que le van a realizar el proceso. Su alfa mira atento todo, no muy contento con que un extraño, aunque se trate del doctor, vaya a acariciar el tierno lugar donde vive por el momento su cachorro, pero a la vez ansioso por ver por primera vez la carita de su cachorro o cachorra.


El doctor termina de preparar todo y comienza con el examen. La primera imagen del cachorro, o de lo que parece ser, pues la pareja no logra distinguir nada con claridad, se muestra en la pequeña pantalla. Ambos chicos están tomados de la mano, se miran y sonríen ansiosos. El doctor continúa en silencio, moviendo el aparato sobre el vientre un poco abultado del omega. El doctor frunce el ceño cuando logra captar algo en la pantalla para al instante sonreír y mirar a la pareja sorprendido, pero no dice nada y vuelve a mover el aparato sobre el vientre como intentando confirmar algo. Ambos doctores parecen consultarse entre ellos y no es hasta que están completamente seguros de lo que descubrieron, que se dirigen a la pareja. La cual los mira confusa y expectante.


—¿Qué ocurre doctor? —pregunta el omega ansioso.


—¿Está todo bien? —pregunta esta vez el alfa intentando transmitirle tranquilidad a su omega incluso cuando él mismo está nervioso.


—Está todo en perfectas condiciones. —dice el doctor radiólogo con una gran sonrisa. Y continúa señalando la pantalla para mostrarle algo en específico a la pareja de padres primerizos. —¿Ven este punto pequeño de aquí? —pregunta. La pareja solo asiente con la cabeza al unísono. Por lo que el doctor continúa. —Bien, ese punto de ahí es la cabeza de uno de sus cachorros.


—¿U-Uno de nuestros cachorros? —pregunta más nervioso el alfa sin comprender del todo las palabras del doctor.


—¿Cachorros? —pregunta también el omega confuso y asustado.


—Van a tener mellizos. Aquí pueden ver la cabeza del otro cachorro. Y estas son las dos bolsas individuales en las que vienen cada uno de sus cachorros. —dice el doctor radiólogo emocionado. Pero ninguno de los dos chicos ahí presentes lo seguía escuchando. Habían quedado perdidos desde que escucharon salir de la boca del doctor la palabra mellizos. No son capaces de reaccionar hasta pasados unos minutos.


—¿E-Ellos están bien? ¿A-Ambos? —pregunta el alfa todavía conmocionado por la noticia.


—Ambos están perfectamente. —aclara el doctor que ha estado llevando el embarazo. —Esa puede ser la razón por la que Taehyung ha estado sintiendo más achaques de los regulares, además claro que es primerizo, y los omegas primerizos suelen sufrir esta clase de molestias. Pero todo está completamente normal. Solo debe seguir con los cuidados de rutina...


El doctor continúa hablando y dando indicaciones pero el único que pone atención es el alfa que asiente y pregunta cosas al doctor hasta que se da cuenta del estado de completa mudez en el que se encuentra su pareja y preocupado se dirige a este.


—Tae, ¿te encuentras bie... —pero no puede terminar de preguntar porque es interrumpido por el omega.


—Alfa estúpido. Te dije que no me anudarás. —dice con molestia el omega. Muerto de miedo ahora que sabe que se trata no de un cachorro, si no de dos. Ambos doctores ríen con gracia por el comentario del joven omega y el alfa también ríe aunque un poco avergonzado por el reclamo de su pareja.


Los médicos terminan de dar recomendaciones básicas y la pareja sale de la habitación y se dirige a la propia disponiéndose a dormir en la que será su última noche en el buque transatlántico. Al día siguiente desembarcarán en el puerto de Los Ángeles desde donde partirán hasta Napa al norte de California, lugar en el que viven los padres del alfa. Quiénes los esperan ahí para nada contentos con la noticia de que su hijo está emparejado. Sin imaginarse que además de eso pronto serán abuelos de dos mellizos cachorros de lobo.






~𝑳𝒂 𝑫𝒊𝒐𝒔𝒂 𝑳𝒖𝒏𝒂 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒔𝒆 𝒆𝒒𝒖𝒊𝒗𝒐𝒄𝒂~

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22 de Junio de 2021 a las 16:56 0 Reporte Insertar Seguir historia
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