Cuento corto
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Único

Sólo podía escuchar los lloriqueos del mocoso a quien golpeaban. En realidad nunca me importaba en conocer el nombre o la edad de quien me tocaba golpear o molestar, tampoco si era de la misma edad o menor, incluso mayor a mi.

Lo unico que el chico que era el "líder" del grupo -porque le encantaba llamarse así él mismo-, quien nos daba nombres para ir y patear traseros, sabía bien que yo no daba palizas a la misma persona dos veces, mucho menos el tener información del porque se les molestaba, no lo encontraba necesario.

Tampoco era necesario saber si lo merecían o no, porque la parte coherente de todos eran concientes que la mayoría de esos mocosos no se merecían ese maltrato, era sólo diversión de MinHyuk.

Lo que no me parecía correcto y mantenía en mente siempre claro, era que parecía tener cierto gusto por ese chiquillo que se encontraba llorando y sangrando en el suelo, echo bolita y con cierto miedo a que en un descuido volviesen a paterlo.

El chiquillo tenía apenas 15 años, su problema, era ser vecino de MinHyuk, ser gordo y un nerd total.

Mis padres siempre me habían educado con la mentalidad de, ser gordo no te hace menos, ser aplicado no te hace susceptible a insultos o golpes.
En realidad nada tenía las razones suficientes, pero mi amigo tenía una idea completamente diferente.


-Vamos Yoon, nunca le has tocado un pelo, ya es tu turno -MinHyuk pasó su brazo por sobre mis hombros, arrastrandome de camino al colegio.

Sacudi estos para alejar su brazo. -Porque tanto empeño por lastimar a ese chico? Nunca te había visto tenerle tanto odio a una persona.

El moreno soltó una carcajada, empujandome con fuerza.

-Yah, no es odio. El mocoso sólo se lo busca, ya sabes, es gordo y no tiene amigos, es un enano feo con granos y voz de niña. A nadie le molesta cuando nos burlamos de él en el colegio ni hacen nada por defenderlo. Es un asco.

De inmediato sentí una molestia por su manera desdeñosa de referirse a ese mocoso.

-Como sea hyung, yo no lo voy a golpear. Mejor dile a NamJoon que él lo haga, sabes que lo disfruta.

El moreno no insistió más aceptando decirle al menor sobre su víctima recurrente.


Detestaba las clases del curso de musica que tomaba, hacer equipos con personas ya selectas por el profesor era un asco, en especial porque creaba parejas nada que ver con el enfoque que tenían.

Mi mala suerte sólo iba de mal en peor en ese curso, pues de pasar a tener un compañero idiota con el violonchelo, a una mocosa que casi babeaba mientras me miraba en lugar de concentrarse en la clase, o ese niñato con bastantes aires de superioridad -a quien termine golpeando por cierto-, me tocó la persona que menos hubiese deseado.

-Park JiMin y Min YoonGi -hablo con fuerza el profesor, con una sonrisita burlona en el rostro. Era consciente que el hombre me odiaba, siempre le contestaba o ignoraba en su clase, incluso lo confrontaba sólo por gusto y porque era un imbécil de primera. Pero eso ya era pasar una línea.
Nadie quería estar en equipo con él, no por ser un idiota o algo así, sino porque sabían como era la víctima constante de MinHyuk y sus amigos -me incluyo.

Todos se movieron de sus lugares para acomodarse, el mocoso castaño camino con dificultad hasta el asiento a mi lado, teniendo problemas por su mochila abierta, sus cuadernos y lápices en mano, sin contar el temblor de todo su cuerpo.
En definitiva me reconocía.

Rodé los ojos cuando llegó y se sento, en donde dejo caer sus cosas con torpeza, causandome sólo más irritación. De verdad odiaba a los mocosos inutiles como él.

-L-lo siento hyung -hablo en apenas un susurro, recogiendo todo lo que tiro y volviendo a acomodarse. Una costumbre de él era el morderse las uñas o los labios, y a mi parecer era demasiado desagradable, pero no podía simplemente decírselo porque de por si ya era un manojo de nervios, casi incluso podía sentirle hiperventilar.

-Sabes algo de piano? Leer partituras... hacer algo? -pregunté con la esperanza de comenzar con algo, pero estas murieron cuando le vi negar, esto sin mirarme o levantar la vista siquiera.

Solté un resoplido. -Bien, entonces estas en blanco, que buen equipo me toco.

Le escuche suspirar. -L-lo siento, p-puedo pedirle al se-señor Kang un cambio?

Eso no sonaba mal, pero el hombre canoso no me daría ese gusto ni en sueños.

-Como sea, no me lo va a dar así que acostumbrate - hable con molestia.

El castaño sólo asintió.

Era una mierda el tener que lidiar con un mocoso que no sabía nada sobre ningún instrumento, literal, después de la segunda clase y al preguntarle sobre algun instrumento en el que ambos pudiésemos trabajar, que admitiera no saber tocar nada sólo me hizo querer golpearlo allí mismo.

No entendía por que mierda me tocaba eso a mi, o las decisiones del canoso hombre sobre mezclar de esa manera a los alumnos, no llegábamos a nada.

Aunque no todo era tan malo, el chico aprendía rápido y no hablaba de más ni hacía preguntas estúpidas, no me pedía explicarle más de dos veces lo que decía y para el final de mes, luego de unas 9 clases, sabía tocar una melodía que yo había compuesto, con mucha facilidad.


Hubiesen sido 10 clases, pero no llegó a esta última, y yo tenía un mal presentimiento a su falta, dado que el mocoso tenía un récord de asistencia excelente.

Apenas sonó el timbre de salida, tomé mis cosas y me apresure a buscar a los chicos por todo el colegio, llegando por último al pequeño patio cerca del estacionamiento, el cual se encontraba algo retirado de las aulas.
Allí estaba el mocoso en la misma posición de protección que adoptaba cuando dejaban de golpearlo, creyendo que eso haría los proximos golpes menos dolorosos.

-Yah! Que hacen aquí? -me queje apenas llegue, dejando en el suelo mi mochila.

-Ya terminó tu clase? Se me pasó muy rápido la hora -hablo MinHyuk, quien se encontraba con las mangas de su camiseta escolar arremangada. Sus nudillos rojos y unas manchas de sangre en su camiseta.

Él lo había golpeado esa vez. Que el chico nos mandara a nosotros a hacer ese trabajo era mejor a que él mismo los golpeara, porque no se detenía hasta dejarlos inconscientes, y al no ver movimiento del pobre chico tendido en el suelo, y la mirada con cierto pánico de NamJoon, pude darme cuenta del acierto.

-Como sea, vámonos antes que nos vean aquí. -Nos ordenó a todos, y yo no pude negarme a ello por mi bien.
Aún así, la preocupación por el chiquillo ese no me dejaba tranquilo.


-Hyung lo continuo golpeando incluso cuando el niño ya no respondía, y me dio miedo porque parecía que a MinHyuk no le importaba -NamJoon y yo llegamos a una cafetería para hablar sobre lo sucedido. Ambos eramos mejores amigos en ese grupo de nueve, por lo que a nadie le importaba si nos desviabamos ambos a otro lado.

-Y por que no le dijiste nada? -pregunte aún con esa molestia extraña, la cuál se presento en cuanto vi el cuerpo sin reaccionar tendido allí.

Mi amigo resoplo. -Claro que le dije, todos le dijimos pero no le importo, nunca le importa. Creo que ni siquiera le importaría si llega a matar a alguien.

Me encogi en mi lugar ante la mención de eso, todos sabíamos que MinHyuk necesitaba ayuda, pues considerabamos que en algún momento el chico podría llegar incluso a matar a alguien y no le molestaría en lo más mínimo.

-Nam, estoy en un equipo con ese chico -comenté no importando las reacciones de mi compañero. -No es nada a como lo describe Hyuk, es amable y aplicado pero no de esos típicos que se creen por ser sabelotodo, es... es un buen chico, no creo que se merezca nada de lo que le hemos hecho. Esta lleno de miedo, nunca me mira a los ojos ni saluda a menos que yo lo haga primero.

NamJoon me miraba de manera extraña. -Hyung la mayoría no se lo merece, pero no podemos hacer nada al respecto, lo sabes.

En casa mis padres sabían lo que hacía, y aunque no deseaban que yo anduviera por esos caminos, me dejaban ser siempre dándome la misma frase que me dejaba pensando.

Algún día te darás cuenta por ti mismo que lo que le haces a los demás no es correcto.

Lastimas a alguien que no merece un trato así -Fue lo que mi padre me dijo esa tarde cuando le comenté lo que había pasado.

Después de una larga charla con mi padre sobre lo que era correcto y lo que pensaba respecto a lo que hacía, tomé una decisión.

MinHyuk siempre nos decía donde quería interceptar a quienes quería golpear, la hora y el día, para que nos prepararamos y no hiciéramos planes o buscaramos la forma de escaparnos alguna clase.

Comencé a utilizar esa información para avisar a Park JiMin por medio de notas, de manera que no supiera que era yo, y evitará esos lugares.
Obviamente las primeras advertencias no las creyó, pero conforme se daba cuenta que las advertencias eran reales comenzó a hacer caso, siendo los planes del moreno frustrados.

Honestamente el ya no ver las marcas de golpes en el chico me alegraba un poco, en especial cuando continue conociendole más, sabiendo que por nada del mundo dejaría a ese idiota tocarle de nuevo.
Habíamos incluso hecho una clase de amistad, en donde deje en claro que yo jamás había sido parte de quienes lo golpeaban y como hasta cierto punto me molestaba eso, y JiMin me contaba sus miedos cada que una nueva nota del "chico misterioso", -como lo había apodado-, aparecía.

Creía que en algún momento le darían una falsa advertencia sólo para burlarse sobre como él se creía fácilmente que alguien le estuviese ayudando. Hasta había sospechado de mi, interrogandome sobre aquello, pero yo era bueno mintiendo, por lo que me salve.

Y no era que no quisiera que supiera que era yo, simplemente sentía que yo no merecía su gratitud, pues por mucho tiempo nunca dije ni hice nada, sino hasta después de conocerlo.


-Por que mierda nunca lo encontramos? -bramo MinHyuk furioso, tomando a DongYul del brazo, estampandolo contra la pared.

El pobre rubio era quien se aseguraba en acorralar a las víctimas como si fueran una presa, mientras el resto llegaba. Yo siempre iba con ellos para no levantar sospechas, teniendo también que atacar con palabras al chico sólo para no llamar la atención de nadie.

Sabía que me estaba arriesgando, pero por JiMin lo haría el tiempo necesario. Porque el mocoso me había demostrado ser mejor de lo que en un principio creí, era un excelente amigo, quien siempre se preocupaba por mi y mis malas notas, así como si comía bien o no.
Claro únicamente demostrandolo en clase de música, ambos sabíamos que no era bueno que nos vieran siendo cercanos.

-N-no no lo se, siempre que vengo a asegurarme aquí está pero cuando llegan él ya no... -el moreno estampo su puño en su nariz, callandolo y haciéndole sangrar.

-Con una mierda, de una vez les digo, si mañana no lo atrapamos a todos les ira mal. -Caminó a un lado del chico sin importarle la sangre, tomó al rubio por el cabello. -Mañana que vayas a buscarlo, no te vayas de aquí, y si vez que se quiere largar detenlo o siguelo, pero no quiero otra falla, entendiste!?

El moreno se fue echando humo de las orejas, seguido de sus dos fieles perros, el resto levantó al rubio para llevarlo a enfermería.
Y yo debía avisar a JiMin que al día siguiente no fuera, o no se presentará en gimnasia, pero NamJoon me detuvo antes de tomar un camino diferente.

-Tu tienes algo que ver? -pregunto en un susurro, mirando a todos lados por si alguien aparecía de sorpresa.

Me hice el confundido. -De que hablas?

-Primero me dices que el chico no merece nada malo y después por alguna razón se salva de todas las palizas que tiene pesadas para él. Tu le estás ayudando?

NamJoon era mi mejor amigo, pero no sabía si debía confiar en él o no, nadie me aseguraba que no iría al "líder" a advertirle.

-No -negué de inmediato. -Que crea que no lo merece no significa que seamos amigos o si? -intente sonar ofendido.

Fue lo único que dije antes de irme de allí.
Me escondi en los sanitarios para escribir una notita advirtiendole al chico, en los post-it que le había robadoa noona desde hacia unas semanas.
Camine con rapidez a su casillero para dejar la nota y que la encontrara a la mañana siguiente.

Nuevamente el plan de MinHyuk fue frustrado, tomando a golpes a DongYul, a pesar que este se tomó horas en encontrar a JiMin, quien se había ido temprano ese día.

MinHyuk estaba tan molesto que despues de golpear hasta cansarse al chico, comenzó con insultos y amenazas hacia el resto, no entendiendo como el mocoso ya ni se lo encontraba camino a casa o por las mañanas. Era casi como si hubiese desaparecido, sólo que no era del todo así, sólo tomaba atajos sin conocer por el moreno, por lo que el castaño se salvaba.


-Hyung -me llamaron de detrás de un edificio, mientras caminaba con calma para llegar tarde a una clase y que no me dejaran pasar.

Voltee y camine hasta donde un castaño JiMin con las mejillas sonrojadas se encontraba.

Frunci el ceño. -Que haces aquí?

Trago saliva antes de levantar la vista de sus zapatos para mirarme. Ese día llevaba un hoodie negro demasiado grande, con el cual si era un intento de ocultar su panza, le fallaba, pues se veía más gordito, sin embargo se veía algo tierno con el puesto.

No me contuve a acercar mi mano a su mentón para hacerle levantar la cabeza y mirarme. El sonrojo sólo se extendió más por su cuello y orejas.

-Bueno?

-MinHyuk hyung estaba esperando fuera de mi aula y me escondi. -Asenti ante lo dicho, era lo único lógico que hasta yo hubiese pensado de saber que el chico lo buscaría entre clases.

-Hyung... eres tu quien me deja las notas. -Esta vez no fue una pregunta. Al menos no había sonado como tal.

Frunci nuevamente el ceño, antes de negar. -Ya te dije que no soy yo Park, por que insistes?

El castaño rebusco en su mochila hasta dar con la nota que deje el día anterior, seguido del cuaderno de notas que le había prestado para unos apuntes de la clase de música.

Mierda.

-Es tu letra, hyung. Por que...—

-Porque estoy cansado de ver como se ensañan contigo JiMin, estoy cansado de escucharte rogar por que se detengan y de verte llorar allí sintiendo miedo de que no paren por un buen rato. Estoy harto de ver como te lastiman a pesar que no les has hecho absolutamente nada.

Me acerque a él, logrando ver el miedo que adorno su rostro de inmediato.

Pero poco me importó, porque apenas vi su expresión estampe mis labios sobre los suyos, besandole como si de algo común se tratará.

Porque en ese tiempo tratando al chico me di cuenta de muchas cosas buenas sobre él, y en especial sobre lo que yo comence a sentir.
No era común que yo me fijará en alguien, tenía 17 años y nunca me había atraído alguien, JiMin era el primero y agradecía ello, pues el chico era demasiado lindo e inocente, no era en nada similar a todos los demás en el lugar, él era único.

En especial agradecía que el mocoso no se hubiese alejado, sino contrario a lo que creí, pasará sus manos por mi cintura en un impulsó.

-Y porque creo que me gustas mocoso, así como yo te gusto a ti.

El pequeño castaño se sonrojo nuevamente, intentando apartar su mirada de mis ojos, más no lo permiti.

-C-como... como supo? -pregunto bajito, yo sólo reí antes de besarle de nuevo.


Gimnasia era la última clase de ese día, y como siempre, MinHyuk tenia planeado acorralar al pequeño mocoso.
De igual manera me había asegurado de avisar a JiMin antes de todo, como siempre.
Ahora, menos que antes, permitiría que lo lastimaran.
Caminaba con el moreno, quien me sostenía de los hombros.

-Que es eso? -pregunto de repente señalando un post-it en el suelo, cerca del casillero del castaño.
Entre en pánico casi de inmediato al ver al mayor agacharse y tomar la pequeña hojita en sus manos.

-Leelo, debe ser importante -me tendió el papel, animandome a leerlo.

Lo tomé, pensándolo mucho en abrirlo, intentando pensar en algo para salvar mi pellejo.

Pero el moreno me insistió en abrirlo y leer lo que adentro de este decía. Algo extrañado lo abrí, pues en ese momento el papel parecía ser más importante para hyung en ese momento.

Con algo de miedo termine de desdoblar y leer su contenido. No era lo que yo había escrito en la tarde.

Ve detrás del aula de esta mañana.

-Crees que no me iba a dar cuenta? -hablo el moreno tomándome del brazo para llevarme a rastras hasta donde el aula estaba.

Tenía una sonrisa maniaca en el rostro, una que en sólo una ocasión había visto, y por nada significaba algo bueno.

Intente zafarme de su agarre, pero al llegar NamJoon y DongYul me sostuvieron por ambos brazos mientras veía como entre los otros cinco restantes golpeaban y pateaban a un JiMin jadeante.

-Basta! -llamo la atención de todos, dejándome ver al pequeño sangrando y escuchando sus sollozos.

Se me partio el corazón de verlo así, siendo todo por mi culpa, mientras los demás sólo se burlaban.

-Vaya que me sorprendió ver hasta donde llegaste con este enano Yoon, en serio comprendo un poco que quisieras defenderlo, siempre has sido débil para las palizas pero, besarlo? Que te guste está bolsa de grasa?

Señaló al chico quien continuaba llorando. Hizo una seña para que me sostuvieran con más fuerza, mientras él se encargaba de continuar golpeando a JiMin, ya no siendo patadas, sólo golpes con tanta fuerza al rostro del chico.

Los sollozos y quejas de un momento a otro se dejaron de escuchar, más mis suplicas fueron cada vez en aumentó. Desatando incluso mi llanto cuando el imbécil dejo de golpearlo después de un rato, dejando a un chico inconsciente y sangrando demasiado, como jamás habíamos visto antes.

La burla continuo en su rostro, alejándose de allí sin hacerme nada a mi, pues el mayor daño fue el hacerme ver y no poder hacer nada para detenerlo.

Después que me soltaran, me deje caer de rodillas, acercandome a gatas hasta donde JiMin se encontraba, con las mangas de mi camiseta limpie un poco su rostro de sangre siendo inútil por la gran cantidad y como está seguía brotando.

-Ten, aquí -NamJoon me llamo, extendiendo un paño húmedo por el agua de su botella.

Luego de pensarmelo y tomarlo, le pedí al chico aún con algo de resentimiento, que fuera hasta enfermería por ayuda.

Las lágrimas aparecieron de nuevo apenas se fue, junto a sollozos incontrolables.

-Lo siento tanto JiMinie, de verdad lo siento por no haberte podido salvar, por haberte fallado al final en mi tonto intento por protegerte.


**


-Ya, por fin graduados de la estupida tortura de la Universidad -grito NamJoon apenas llegamos al restaurante donde nuestros padres y hermanos nos esperaban.


Después de esos sucesos dolorosos en el colegio, la familia de JiMin puso una denuncia por haber permitido llegar a ese extremo con su hijo, dentro de las instalaciones.

Se llevaron al castaño a otro lugar, e incluso se mudaron de ciudad para darle una mejor vida a su pequeño, y la verdad lo comprendí, en especial cuando no quisieron darme ni una sola noticia sobre su salud, poco antes de irse. No podía culparlos.

Concluimos el colegio y continuamos con la universidad, centrándonos únicamente en estos, y no en citas.

E incluso aunque no hubiese sido regla estricta de ambos, yo no podría haberme fijado en nadie, pues de mi cabeza no podía sacar a cierto chico castaño tan tierno y siempre atento.

Y aunque aún me dolía no haber podido pedir perdón, creía que eso tal vez era lo mejor para él.


Después de una cena emotiva con nuestra familia, nuestro grupo de amigos de la universidad, decidieron hacer una salida a un pub en donde todos nos encontramos para celebrar.

Todos bailaban, yo sólo me dispuse a beber en la barra mientras veía a esa bola de ruidosos disfrutar de la noche.

Además de NamJoon, conocimos a otro chico en la misma licenciatura de música, un pelinegro llamado HoSeok, quien a su vez era amigo de un apenas un año antes que nosotros, graduado, SeokJin. Un interés amoroso de NamJoon, por cierto.

Además de otros dos chicos estudiantes para docentes, TaeHyung y JungKook, quienes se nos unieron para festejar, y porque les gustaba el alcohol.

-Felicidades, por graduarse -una voz poco familiar sonó tras de mi.

Me volví en mi banquillo, dejando de ver a mis amigos bailar, para encontrarme con aquel rostro sonriente tan similar...

Me atragante con mi propia saliva al reconocer a la persona, quien aún me sonreía, a pesar de verme un poco preocupado.

Mierda, mierda, mierda.

-Ji-JiMin? -Era él? O acaso tan poca tolerancia al alcohol tenía después de un par de años en abstinencia.

Su sonrisa volvió a ensancharse, logrando que sus ojos se hicieran en dos pequeñas lunas. Mi corazón comenzó a golpetear en mi pecho al saber que no lo estaba imaginando como en muchas ocasiones anteriores había sucedido.

-Hola hyung, tanto tiempo -su sonrisa flaqueo un poco, pero logro conservarla.

-JiMin -volví a llamar su nombre, no sabiendo que más hacer. Pues lo único que se me ocurría era llorar como un bebé allí mismo.

-JiMin, l-lo lamento tanto, todo yo... no pude cuidar de ti, n-no pude protegerte -un nudo se formó en mi garganta, más no calle. -Todo lo que hice fue lastimarte más y, en verdad yo quería...

El -ahora rubio- colocó una mano sobre mi boca para hacerme guardar silencio.

-Hyung tu hiciste más de lo que nadie jamás hizo por mi. Te arriesgaste a que te atraparan solo para cuidar de mi cuando no debías, y me enseñaste lo que tener un amigo era... incluso sobre como se siente gustarle a alguien. -En su rostro no había nada más que una hermosa sonrisa, y aunque quisiera besarlo para saber que no era un sueño, sería desubicado de mi parte si resultaba ser real.

Repare en un detalle muy importante cuando agache mi cabeza en un intento por disipar esa loca idea de mi cabeza.

Levanté nuevamente la vista para encontrarme aún con su sonrisa. -Estas delgado?

Soltó una risita y asintió. -Me enfoque en perder peso para evitarme posibles nuevos malos tratos, aunque durante el proceso eso jamás pasó, sino que tuve apoyo de los amigos que hice.

Mi ceño continuaba fruncido, logrando que la hermosa sonrisa desapareciera.

-N-no te gusta? -pregunto con miedo, le mire a los ojos negando con la cabeza. El chico se vio decaído casi de inmediato.

-Me gustaba mucho un chico con una pancita que lo hacía demasiado adorable para mi, y sus mejillas eran la cosa más hermosa que nunca había visto, siendo tal abultadas. El Park JiMin que veo ahora es hermoso pero nunca creí encontrarte tan cambiado... nunca crei encontrarte de nuevo -susurre lo ultimo, sintiéndome tan nostálgico de repente. Tal vez el alcohol ya me afectaba más que antes.

El chico me tomó por las mejillas, logrando captar mi atención nuevamente. Si bien ya no era el mismo, sus sonrojos seguían siendo iguales, y lograba verse tan tierno como antes.

-Ya no seré ese chico nunca más -hizo una pequeña pausa, tragando con fuerza. -Pero me gustaría ser la nueva versión de mi, ac-acompañandote de ahora en...

Ni siquiera terminó de hablar cuando me acerque a besarle. Ya habían sido demasiadas palabras en donde me decía que aún existía ese gusto por mi, sabiendo que no era sólo yo quien lo quería de la misma manera a pesar de haber pasado 6 años.

Creí que jamás lo volvería a ver, que jamás podría pedirle perdón por no haberle protegido como debí en su momento, y por no haber tenido la oportunidad de enseñarle sobre lo que el amor podía hacerle sentir.

Más nunca me espere encontrarlo en el lugar menos esperado y que aquel bonito y honesto sentimiento que hubo en nuestros años de adolescencia, existiesen en ambos aún con la misma intensidad de aquel momento.

Siendo ambos capaces de demostrarlo una vez más, con la única diferencia de por fin poder estar juntos sin alguien ni algún miedo de por medio.

Porque al final si pude salvarle de un infierno que vivía a diario, así como él me salvo a mi de ese mismo con su ternura que en su momento creí era odiosa.

Al final si me había enamorado de ese chiquillo gordito, a quien podría decirle todos esos sentimientos que por años crei nunca más le podría demostrar.

21 de Junio de 2021 a las 03:41 0 Reporte Insertar Seguir historia
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