susy-buisson1603067048 Susana Buisson

Cuando Nacho regresa de viaje despues de un año para ver a Javier, se enfrenta a la tarea más dificil de su vida.


Drama No para niños menores de 13.

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Consecuencia


Hace una hora que Nacho está sentado adentro del auto mirando la reja de la entrada. El césped con manchones secos y un poco crecido, denota algo de abandono.


El sol se refleja en los ventanales delanteros como siempre y desde afuera es imposible notar que la enorme casona está deshabitada y casi vacía.


Esa semana se habían llevado casi todo. La empresa de limpiezas especiales que se había encargado de quitar la sangre también se había encargado de llevarse la mayoría de los muebles a un depósito de alquiler hasta que alguien decidiera qué hacer con ellos.


Le habían asegurado que ya casi no había olor rancio dentro de la casa, pero Nacho dudaba porque lo seguía sintiendo igual, era como si ahora lo llevara impregnado hasta en la médula, desde esa mañana en que llegó del aeropuerto y se encontró con la sorpresa.


Era lo habitual que Javier no contestara nunca los mensajes, incluso que respondiera los audios con días de retraso, y ese cuelgue lo tenían desde que habían sido compañeros de casa en la facultad, así que en medio del nuevo trajín que tenía su vida con la rutina en la empresa en NY que lo había contratado en enero del 2020, la vocecita de alarma que le decía "llamalo al flaco para ver si esta vivo", se quedó enredada como un ruido de fondo en medio de otras tantas cosas hasta que una noche, se dio cuenta de que había pasado más de un mes desde el ultimo"visto" y lo llamó.


Que la llamada cayera directamente al buzón le encendió otra alarma y se fue a chequear los perfiles de Instagram y Twitter, pero Javo no tenía actualizaciones recientes tampoco, y ahí se dio cuenta de que Nicky, la hermana que estaba en Brasil, y los otros chicos del grupo, también le habían dejado en comentarios algún que otro "da señales de vida" "atendé el celu colgueti" "llamáme si ves esto", y nada…


La imagen de esa mañana se le va a quedar metida para siempre en la retina, lo sabe, y como en parte siente que todo esto es su culpa, es que se ofreció, ya que estaba por un mes en Buenos Aires, a encargarse de todo, porque a los viejos con esto de la pandemia, mejor ni moverlos de Comodoro Rivadavia, y Nicky, la única hermana de Javo, todavéa se estaba recuperando de las secuelas del Covid, y no le daba para hacer ese viaje y volver a dejar a los pibes solos, por más destrozada que estuviera, después de pasarla negra en la internación.


Y los otros, los amigos, bueno… situaciones como éstas siempre decantan las cosas, y además no hay excusas, se trataba de Javo, su alma gemela, y lo que pasó entre los dos, o mejor dicho lo que nunca pasó, así que de esa parte, la peor parte, sabe que ahora le toca encargarse a él. De ahí a que junte el valor de bajarse del auto es otra cosa.


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Lo único que queda intacto en toda la casa es la habitación que da al parque trasero de la planta alta. Con todo lo demás ya había lidiado un poco él mismo, un poco con la ayuda de los de la empresa durante la semana: guardar los libros, las cosas de la cocina, los discos… vaciar las vitrinas del pasillo con la colección de comics y muñequitos, que Javo atesoraba más que a cualquier cantidad de guita, y estaba seguro de que también valían cualquier cantidad de guita.


A la habitación la había esquivado toda la semana, apenas si había podido asomarse una vez, desde la puerta entreabierta, solo para cerrarla ceremoniosamente y ponerle llave.


Mientras gira el pestillo se da cuenta de que fue ahí que los dos tomaron todas las decisiones que los llevaron a ésto, a él a mudarse a Nueva York hacía un año, y a Javo a terminar con todo en el jacuzzi de la planta baja, un año exacto después de ese día.


Nunca va a perdonarse no haberlo visto venir. Ni haberse escapado de lo evidente como un cobarde.

Lo evidente era el lazo que los unió los últimos ocho años, desde que se conocieron el primer día de facultad, y al que nunca cuestionaron, pero tampoco quisieron ponerle un nombre, o un lugar público hasta que un día a Nacho, las presiones patriarcales lo obligaron a tomar distancia.


Habían compartido casa durante toda la universidad, un departamento para estudiantes en La Plata, al que los dos se habían mudado desde el interior medio a ciegas, pero después de seis años, cuando terminaron la carrera, que Nacho dijera en las fiestas que de ahí se mudaban juntos a Palermo, a una casa de la familia de Javier, despertó un reguero de pólvora que no dejó de explotar hasta que una noche Nacho apareció con Paula para una cena familiar, y eso calmó las cosas. Después empezaron los viajes de trabajo al exterior, diagramados por su padre, y la burbuja que habitaron tanto tiempo, cada vez desaparecía más.


Ahora entiende que Javo rompió con él solo para acabar con el fuego cruzado, y que a él no le quedó otra que irse para seguir viviendo, y que después, a la idea de volver y recuperarlo, se le atravesó que el mundo entero se puso en pausa con uno en cada lado del mapa, y él se distrajo tanto que se perdió todas las señales…


El dolor que va a cargar por siempre es el de la revelación de que Javo lo amó más… y de que ahora es tan tarde para todo.


Se merece la tortura de descolgar sus camisas, y guardar uno por uno sus sweaters en bolsas, de ir removiendo el aroma ausente en todo lo que toca, que se le mete al alma, y se le pega a la piel, haciéndolo sentirse en una sola y enorme llaga en carne viva.


Se merece sentir que el corazón se le rasgue, todavía un poco más, cuando en el fondo del cajón de las remeras se encuentre con todas esas fotos Polaroid, testigos de todo, en los siete años que compartieron. Se merece notar que están guardadas dentro de la caja de chocolates que él le dio como primer regalo de cumpleaños durante aquel primer año, cuando todo era tan claro y a la vez tan confuso entre ellos.


Se merece el iPad lleno de videos, todos guardados en una carpeta con el titulo "lo que nunca pude decirte" debajo de las fotos.


Se merece preguntarse cómo va a respirar sin Javo a partir de ahora, y llorar, hasta quedarse dormido con el sol en la cara en esa cama de mantas grises que todavía tiene su olor en la almohada.


(Mundial de Escritura© 2021)

21 de Junio de 2021 a las 02:28 4 Reporte Insertar Seguir historia
9
Fin

Conoce al autor

Susana Buisson Poeta (fotógrafa de emociones) Psicóloga, madre, mujer multitarea, lectora compulsiva... aprendiz de ser humano. Escribo desde toda la vida porque si no escribiera hubiera muerto o explotado. Participante de convocatorias de cuento y poesía publicadas en Editorial Dunken (ROI 2017, 2019, 2020 y algunas otras...) También Escribo en https://www.dunken.org/convocatoria/index.php?id_autor=7236&perfil=publicar%20obra%20en%20la%20red%20de%20escritores

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Leónidas G. Leónidas G.
Me gustó muchísimo. En cuál disparador te inspiraste?

Rocío Schnettler Rocío Schnettler
Este relato angustió mi corazón, pude sentir cada momento de dolor y desesperación. Excelente!!!
June 22, 2021, 04:00

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