athanatos Αθά νατος

No importa si el camino es muy oscuro. Lo importante es caminar hasta el final. El que persevera triunfa. Los sueños nunca son fáciles de alcanzar. Siempre habrá una luz al final del túnel, la cual indicará que ahí está la salida. Se recomienda leer primero OVA: Las dos mitades de la luna.


Romance Romance adulto joven Sólo para mayores de 21 (adultos).

#romance #siblings #hermanos #happiness #felicidad #comedy #comedia #forbidden-love #amor-prohibido
0
27 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Prólogo

Notas de autor: La trama de esta historia está ambientada en el universo D, el cual se rige por las mismas reglas que rigen el universo A, por lo que los personajes de dicha historia se rigen por las reglas de dicho universo, las cuales ya fueron explicadas y/o mostradas en el pasado.

Prólogo

El sol resplandecía inmensamente en el despejado cielo de aquel día de primavera. Una chica pelinaranja esperaba con una sonrisa de oreja a oreja en los labios que sucediera algo, que alguien se acercara nuevamente a ella. Fue entonces cuando sucedió algo inesperado en aquel parque en el que su persona se hallaba.

—¿Qué hace un ángel como tú en un lugar como este?. ¿Será que yo he muerto?—Preguntó con un falso tono tierno y cálido un sujeto de 1 metro y 94 centímetros de altura acercándose con los brazos cruzados a la chica pelinaranja.

Ella, comprendiendo lo que sucedía a la perfección, miró seria y con fría indiferencia al sujeto fijamente a los ojos.

—No es por ofender, pero usted no es mi tipo de chico—Le respondió la chica pelinaranja seria y manteniendo esa indiferencia gélida que podía congelar el mismísimo polo norte.

—Si me conocieras, hermosa, no dirías lo mismo—Respondió el chico castaño oscuro con una sonrisa muy forzada mientras se acercaba unos pocos centímetros más a la pelinaranja.

—Lo lamento mucho, pero no tengo ganas de conocerlo. Le recomiendo que se retire de inmediato—Contestó la chica de 15 años mostrando esa fría seriedad que la caracterizaba tanto en aquellas ocasiones.

El chico de cabello castaño oscuro hizo una mueca de molestia y volvió a sonreír falsamente mientras caminaba hacia la chica pelinaranja a paso lento, acortando así cada vez más y más la distancia entre ambos. La pelinaranja sabía que no podría huir, ya que la musculatura de aquel chico mostraba que su resistencia física a la hora de correr era superior a la que ella, que no estaba muy entrenada, poseía.

—(Si salgo corriendo, me perseguirá hasta acorralarme en alguna parte. Si no corro, me acorralará aquí mismo. Debo… Defenderme como pueda hasta que Luke regrese)—Pensó la pelinaranja con una gran seriedad retrocediendo más y más a cada nanosegundo que transcurría.

Cuanto más avanzaba el chico, más corta era la distancia que separaba a este de la fémina de piel clara y cabello anaranjado. Ella terminó teniendo la espalda apoyada contra un árbol bastante alto y bastante grueso que tenía flores verdosas y azuladas y quien la estaba acosando se lanzó hacia ella a toda velocidad para poder acorralarla entre el tronco y su cuerpo, lo cual funcionó perfectamente. Enseguida, la chica pelinaranja empezó a notar que le faltaba el espacio. La preadolescente se sentía insegura y su primera reacción fue tratar de empujar con las palmas de las manos haciendo uso de toda su fuerza a aquel sujeto que la tenía acorralada, pero… Desgraciadamente, dicho sujeto le agarró las muñecas con mucha fuerza y muy fácilmente de inmediato. Acto seguido, el tipo sonrió con arrogancia y la chica preadolescente de 15 años no tuvo más opción que tratar de darle un rodillazo con la rodilla derecha en la entrepierna, lo cual no surtió efecto, ya que el muslo izquierdo del chico se interpuso y el dolor que éste demostró sentir fue mínimo. Claramente, la pelinaranja estaba perdida.

Cuanto más se acercaba el rostro del adolescente de 17 años al rostro de la preadolescente de 15 años, más temor sentía ésta. Estaba acorralada y la respiración y el aliento de aquel irrespetuoso chocaban con su rostro, siendo la respiración de la chica en cuestión la propia de alguien que estaba entrando en un estado de pánico. El terror la había paralizado y esperaba resignada lo inevitable, ya que no tendría el tiempo suficiente para distraer al sujeto hasta que su confiable Luke regresara.

—(N-No… No… ¡No!. No puede ser. Va a besarme sin mi permiso y Luke no va a estar aquí para protegerme… ¡No!... ¡Luke!... ¡Luke!... E-Es el… Final…)—Pensó entrando en desesperación y completamente desesperanzada sin hacer fuerza, ya que hacerla sería completamente inútil, además de no poder hacerla porque estaba paralizada por el terror que sentía, la chica pelinaranja.

—Ya vas a ser mía—Susurró al oído izquierdo de la chica preadolescente el chico de 17 años con una sonrisa triunfante mientras se mostraba más y más estremecido a cada nanosegundo que transcurría.

—(L-Luke, no te culpes a ti mismo si me ves llorar. La culpa no habrá sido tuya…)—Pensó la chica pelinaranja esperando lo que consideraba inevitable mientras le temblaba mucho todo el cuerpo.

En aquel instante, el chico adolescente sintió el fuerte impacto de algo muy duro y soltó a la pelinaranja con expresión de molestia. Se giró acto seguido y se encontró con un adolescente pelinegro de 16 años de edad cuya piel era tan clara como la de la chica pelinaranja. Los ojos de aquel sujeto que lanzaba una pequeña piedra de color gris oscuro al aire con la mano derecha y la recogía con la misma mano constantemente mostraban una furia creciente que ardía infinitamente mucho más que el fuego infernal. El Infierno sería reducido a cenizas si se exponía a esa mirada.

—Conque tú me has lanzado esa maldita piedra, miserable rata—Dijo muy molesto el adolescente de 17 años apretando los puños con toda su fuerza y apretando los dientes fuertemente justo después.

—Tú… ¡Ibas a hacerle algo malo a mi hermana!. ¡Maldito infeliz, voy a matarte!—Respondió el chico pelinegro con una furia imposible de controlar para él mismo.

—¡Luke!—Exclamó muy emocionada, muy aliviada y muy feliz la chica pelinaranja quedándose donde estaba y sin temblar ya, ya que había dejado de hacerlo cuando su salvador había alcanzado a su objetivo con la primera piedra.

—¡Melody, quédate donde estás. Tu hermano mayor se ocupará de esto!—Exclamó Luke, el chico de 16 años, conteniendo su furia y mirando con seriedad y determinación a su hermanita a los ojos fijamente.

Ella asintió con la cabeza una sola vez y sin decir nada y el adolescente de 17 años se lanzó furioso hasta más no poder contra el adolescente pelinegro. Éste lanzó la piedra contra su frente con la mano derecha usando toda su fuerza y le acertó en el punto deseado, haciendo que su oponente gritara muy fuerte debido al dolor que sentía.

—¡Maldito desgraciado de mierda, voy a matarte aquí y ahora!—Exclamó el adolescente de 17 años tratando de golpear el rostro de Luke con su puño derecho cerrado usando toda su fuerza, pero el chico le sujetó el puño derecho con la mano izquierda usando toda su fuerza y comenzó a esquivar varios rodillazos dados con una furia incontrolable que se dirigían hacia su vientre y varios rodillazos dados con la misma furia que se dirigían hacia su entrepierna.

Luke esquivaba cada golpe de su adversario y éste sólo se enfurecía más, pero, en un momento dado, el adolescente pelinegro pasó de estar a la defensiva a estar a la ofensiva.

—Ahora… ¡Vas a pagar, maldito hijo de puta!—Le dijo Luke ardiendo más que el Infierno mientras le daba un potente rodillazo en la entrepierna con la rodilla derecha.

Logró debilitarlo de esa forma y le golpeó con el pie derecho usando toda su fuerza el vientre, lo cual le permitió golpearle la pierna izquierda por la parte del muslo con toda su fuerza acto seguido usando el pie izquierdo y volverle a golpear la entrepierna con el pie derecho usando también toda su fuerza. Acto seguido, Luke le puso la zancadilla a aquel chico que había tratado de besar forzosamente a su hermana y le dio un golpe en la frente con toda su fuerza mientras soltaba un inmenso grito de furia que él era incapaz de controlar.

—¡Aaaaaaaaarg!—Exclamó afligido por el dolor el adolescente de 17 años mientras sentía el verdadero terror al ver cómo su muñeca izquierda era sujetada con una gran fuerza por la mano derecha del pelinegro.

—¿Quieres piedad?—Preguntó Luke sonriendo sádicamente en aquel instante—Vamos, miserable monstruo. Suplica piedad o te romperé la cara y ni tu madre podrá reconocerte—Su expresión sádica se volvió una expresión de pura furia—¡Vamos, maldita basura!.

Cuanto más era retorcida la muñeca de aquel sujeto, más probabilidades había de que ésta acabara rota. A Luke parecía no importarle éso, ya que aquel desgraciado se lo merecía por haber molestado a la persona más importante para él.

—P-Piedad. P-Piedad, por… Por favor—Suplicó casi consumido por el dolor y ya consumido por el terror aquel adolescente de 17 años casi en susurro.

—No puedo escucharte bien—Le dijo sádicamente Luke mirando fijamente sus aterrorizados ojos y su expresión facial con gran disfrute.

—P-Piedad, por favor—Dijo en voz más alta el sujeto de 17 años mientras una risa sádica salía de los labios de Luke.

Luke reía a grandes carcajadas y aquel sujeto se resignó a lo que sabía que vendría a continuación. Luke no iba a perdonarlo y él lo sabía perfectamente. De inmediato, la risa de Luke se detuvo y éste miró con furia incontrolable para su propio ser al sujeto que había osado intentar ultrajar los labios de su querida Melody.

—¡No hay piedad para la basura inmunda!—Exclamó Luke a punto de romperle la muñeca.

—¡Basta!—Exclamó Melody comenzando a derramar lágrimas de tristeza y con la voz quebrada.

Éso llamó la atención de Luke, quien soltó al adolescente de cabello castaño oscuro de inmediato y dejó de hacer fuerza. El sujeto salió corriendo despavorido y con cierta dificultad y Luke se giró para mirarlo con un odio inmenso en sus ojos, ojos que miraron enseguida a una llorosa chica pelinaranja y se centraron en los ojos de ella enseguida.

—Melody, ese hijo de puta merecía más… Él quiso… Besarte a la fuerza. No iba a dejar que se fuera ileso a la casa de su puta madre…—Dijo Aiden Luke Patterson con una furia que trataba de controlar, pero él no podía controlarla, por lo que su expresión se volvió iracunda de nuevo y sus puños comenzaron a cerrarse con toda la fuerza posible otra vez—¡Si lo vuelvo a ver, lo mato!...

—No. Hazlo por mí, hermanito. No lo mates. Déjalo en paz si no me hace nada. Por favor, te lo ruego. No más violencia. Contrólate. No seas cruel y sádico. No eres esa horrible bestia en la que te transformas. Eres mi adorable, perfecto y maravilloso hermano mayor, Luke, mi Luke, mi guardián, mi protector. No te rebajes al nivel de la basura. Tú vales oro, diamantes, sabiduría, fortuna—Le dijo Melody Emma Patterson suplicante a su hermano Aiden mirando sus ojos fijamente con lágrimas en ellos, lágrimas de tristeza.

—Yo…—Dijo Aiden Luke Patterson calmándose completamente—Lo haré, pero sólo porque no quiero que llores.

La chica preadolescente se lanzó hacia su hermano mayor a toda velocidad, la cual era una velocidad inferior a la que el pelinegro podía alcanzar, y abrazó su cuello delicada y tiernamente con todo su cariño y con toda su fuerza sin hacerle a su salvador el más mínimo daño.

Aiden correspondió al abrazo de su hermana no queriendo soltarla jamás.

—Melody, te prometo que nunca más volveré a dejarte sola, como lo hice hoy. Podría haberte besado aquel sujeto asqueroso de no haber sido porque llegué casualmente en el momento oportuno…—Dijo con una tristeza inmensa y con gran determinación Aiden agachando la cabeza por un instante.

—No fue culpa tuya. No sabías que alguien vendría a molestarme. Además, me salvaste en cuanto me viste en peligro. Es éso lo que cuenta, hermanito—Le dijo Melody a Aiden con una sonrisa cálida que sólo a él le dedicaba y con una gran ternura en su mirada—No tengo nada que perdonarte, de veras.

—Entonces, me esforzaré más por ti. No temas, Melody. Nunca más volveré a dejarte expuesta a una posible situación de peligro. Yo… Romperé la cara al imbécil que quiera hacerte algo indebido, sea quien sea ese imbécil. Si debo romper la cara del ser más poderoso del universo para defenderte, lo haré—Dijo Aiden con alivio al inicio y con seriedad y determinación a partir del “No”.

—Cuento con ello, Luke. Mi príncipe, siempre serás único y especial para mí. Siempre has estado ahí para mí. Te has desvivido por mí en todo momento. Nunca podré agradecerte lo suficiente todo lo que haces por mí. Te quiero mucho, Luke. Te quiero como y cuanto no te imaginas ni te imaginarás jamás de los jamases—Dijo Melody felizmente y llena de gratitud—Gracias, Luke. Gracias por defenderme.

Un dulce y tierno beso marcó la mejilla derecha de Aiden Luke Patterson y éste se sintió extremadamente feliz en aquel instante.

—No hay nada que agradecer. Somos hermanos y debemos protegernos mutuamente, ya que éso hacen los hermanos. Yo… Siempre te protegeré. Es una promesa—Dijo Aiden sonriendo con calidez especial y mirando con una inmensa alegría a su hermana menor fijamente a los ojos.

Un dulce y tierno beso en la frente por parte de Aiden Luke dejó una marca de amor invisible e imborrable que permanecería ahí por toda la eternidad, una marca tan duradera como la marca de la mejilla derecha del pelinegro.

La felicidad de Melody no podía ser mayor. La felicidad de Aiden tampoco podía ser mayor. Ambos hermanos estarían juntos para siempre. Pasase lo que pasase, no iban a separarse jamás.

17 de Junio de 2021 a las 00:24 0 Reporte Insertar Seguir historia
0
Leer el siguiente capítulo Capítulo 1: Cenizas

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 11 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión