tacon142 Antonio Tacon

Reflexiones y ensayos breves. Otro desinterés al que estar apegado. La tristeza mirada con los ojos correctos.


Historias de vida Todo público.

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El árbol.

Sale de mi pecho, invisibles e imparables las ramas de este árbol caduco, invariable en el tiempo, como buscando luz. No tiene hojas, solo débiles ramas que me rasgan la carne al salir. Notos sus quejidos, resquebrajándose, mutilándose, espoleadas por la oscuridad que yace por dentro y le quita la vida.

Dolorido, arranco estas finas maderas, haciendo que llore de angustia, y tiro de ellas hacia afuera, haciendo que se pueda visualizar esta madera vieja, cansada. Podrida y enmohecida. Abandonada y recubierta de una salvia sombría y apenada.

Intento mirar en la oscuridad que libera mi interior, pero no veo nada. Intentar indagar es muy doloroso. Tanto quien prefiero tumbarme y dejar que este árbol se libere. Que luche por sobrevivir y que me use de jarrón. Jarrón quebrado y machacado. Es más sencillo ver como se alimentan de ti que luchar por tu propia vida. La bondad suicida. El filántropo del alma.

Me revuelvo a causa del dolor punzante y me envalentono para palpar con mis manos estas ramas que salen, Y enfango mis manos en mi propio pecho. Siento una cálida sensación al hacerlo. Y no es por sentir una liberación. Me doy cuenta que mis manos están calientes de intentar zafarse, y mi interior, completamente congelado.

Veo ya un gran tronco, que llega angustiado hasta mis órganos internos, pero no veo las raíces, no logro ni palparlas, la raíz de todo.

El origen.

Se esconde, es esquivo. Y aun así lo siento. Su cepa buscó humedad por todo mi cuerpo y de tristeza estaba lleno. Se arraigó a mi, en todos mis mundos internos, desde mis dedos hasta mis sueños, desde mi hígado hasta mi recuerdo, y extrae de mi todo mi alfabeto. Absorbiendo incluso las palabras que salen de mi boca.

Peleo hasta hacerme daño, como de costumbre.

Corto sus ramas sabiendo que amputo partes de mi. Pero las raíces están dentro. Marchitas. Livianas. Pero adheridas a mi, en la forma y en el tiempo. No tengo miedo, pues esto no es desconocido, es solo parte de mil. Que se evapora pronto, pero que siempre estará aquí. Modificándome y extenuándome.

El árbol que me daba sombra y me hacía sombrío.

La madera que combustionaba para crear el odio que siento por mi mismo.

Siempre sin hojas y desnudo, pero irreconocible. Con ramas débiles y quebradizas, pero irrompibles.

El árbol donde radica todo, cuyas raíces no se ven.

La sombra eterna. La fría brisa que tañe las maderas que se sueltan de mi ser.

Dentro de mi, infecto, una oscuridad que me abraza.
Dentro de mi, dando vida, una sombra que me tapa.
Sale hacia afuera, en la soledad, sus egos disfrazados de perdón.
Sale hacia afuera, con angustia, buscando algo más adonde se pueda agarrar.

Por que noto que se marchita, no hay mas de lo que se pueda alimentar. Aún así, me tranquilizo y lo miro con mis penas, me doblega y me tumba.

Solo soy un cuerpo putrefacto que sirve de abono para este árbol de las animas.

Ya tañen sus ramas.

13 de Junio de 2021 a las 21:37 0 Reporte Insertar Seguir historia
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