blacktiger Y.C sanchez

Bethia se ha quedado sin familia ya que una desconocida la dejo abandona en The Colt State uno de los parques más inmensos del condado a las afueras de Londres. Pero la vida de aquella recién nacida cambió cuando una ilustre abogada de familia millonaria llamada Sarah la encontró a la intemperie, el tiempo pasaba mientras que la joven crecía sin saber de dónde provenía y haciendo visibles sus habilidades. Su inicio en la preparatoria fue normal, pese a que por su personalidad introvertida e insegura le costaba hacer amigos logró relacionarse a la perfección con personas que al parecer llegarían a ser muy importantes para ella acompañándola en su gran aventura para detener las intenciones del hombre de la máscara y su decisión de gobernar el Verenize, nombre con el que se bautizó a los planetas en general. ¿Acaso Beth Thompson es una Trumps sobreviviente que pertenece a una de las familias más poderosas de los tres mundos?


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EL COMIENZO PART I

Devastador. Así es como se podría describir una traición por parte de la persona de quien menos la esperabas. El sol estaba a punto de salir y se les estaba haciendo tarde. Debían dejarla a salvo lo más pronto posible o esta sería realmente el fin para la humanidad. Noruega tenía en sus brazos a un pequeño niño recién nacido el cual dormía plácidamente calientito en sus trapos.

Mientras Gregory hacia todo lo que se hallaba a su alcance para que los hombres de Azud no lograran atraparlos, el correr ya los tenia agotados sin mencionar la cantidad de veces en las que utilizaron sus habilidades de teletransporte pues dispersar tu cuerpo de un lugar a otro requiere de mucha energía y de habilidades sorprendentes pero para un demonio de sangre roja como Gregory parecía ser pan comido. Lamentablemente no se podría decir lo mismo de su compañera, Noruega se encontraba en su límite y el niño que traía en brazos no les facilitaba la cosa. Azud iba por ellos a como diera lugar.

Ambos se detuvieron para mirarse el uno al otro, sabían que de nada les serviría escapar. La mujer acaricio la suave mejilla de su bebe mientras que lo dejaba acomodado debajo de la sombra de un árbol, esta era una despedida o tal vez un hasta pronto.

-Ella va a estar bien- dijo Gregory mirándola a los ojos –Es fuerte como su madre-.

Noruega soltó una lágrima. Desde lo más profundo de su ser deseaba que todo lo que su esposo le había dicho fuera cierto pero a diferencia de Gregory, Noruega tenía una habilidad aun más poderosa. Ella podía ver el futuro.

-El está aquí- Afirmó. Invocando con sus manos hielo.

Un agujero gusano apareció en frente de ellos y de él salieron proyectados hilos delgados de color negro que cortaban diez mil veces más que numerosas espadas. Estos eran controlados con los dedos y su filo era tan aterrador que podía cortar la cabeza que cualquier demonio, Grintter o humano que se atravesara en el camino.

Gregory saltaba de un lado a otro esquivando cada ataque lanzado por aquel extraño adversario pero este no se daba por vencido y decidió aumentar la velocidad de sus ataque, en lo que el demonio de sangre roja fue herido someramente en el rostro decidió hacer uso de la espada que llevaba consigo en la espalda.

Haciendo movimientos oscilatorios con ella desafió al otro demonio de sangre negra con el que combatía.

La espada había sido un regalo del padre de Gregory en su cumpleaños número quinientos cincuenta y cinco en pocas palabras se trataba de una reliquia familiar. Y muy poderosa de por cierto.

La espada tenía un aspecto muy antiguo, su empuñadura era de color dorado con rojo y traía la forma muy parecida a una diadema incompleta en su guarda, el color de la hoja era de un intenso plateado.

Los movimientos de los hilos cortantes iban a los compas de la velocidad de Gregory mientras que Noruega se encargaba de dejar a salvo a su pequeño bebe. El ejercito de Azud ya se encontraba cada vez más cerca así que debía darse prisa y dejar a su bebe junto con el botón dorado de la familia Shall.

En el intento por acercarse al demonio de sangre negra Gregory logro cortarle la mano y así pudo detener los ataques por un momento aunque esto solo iba a ser posible por un corto periodo no de horas si no de minutos en lo que la extremidad volviera a regenerarse.

-Está listo- exclamó Noruega.

En lo que Shall asintió con la cabeza.

Ya era la hora.

El demonio no se veía por ningún lado y pasaron cinco minutos sin que ambos pudieran detectar su presencia. Todo se encontraba en completo silencio.

El agujero se abrió nuevamente y dejó paso a una figura con dos inmensos cuernos que sobresalían de su ovalada cabeza y otros dos pequeños cuernos más que se ubican por debajo de los más grandes, los ojos eran completamente negros, su nariz desfigurada en forma de rombo destilaba una mucosidad desagradable y los afilados dientes que no le permitían si quiera cerrar por completo su boca. Sin mencionar los puntiagudos y terroríficos huesos que le sobresalían de la espalda.

-Dame al niño- dijo con voz enfurecida y llena de odio.

Su voz era similar a la de una persona poseída por cientos de ángeles caídos y el poder del ente se podía percibir en el ambiente.

-Primero tendrás que asesinarme a mi- expresó Noruega quemando la mitad de la cara del demonio con hielo, a lo que este soltó un grito desgarrador.

La mujer trato de salir corriendo hacia donde se encontraba su marido.

-Noruega…

Pero como era de suponerse el demonio de sangre negra le atravesó el pecho despojándola inmediatamente de este mundo.

Gregory no soportó ver tal escena. La mujer que amó toda una vida estaba muerta.

-Ella me obligó a hacerlo. Tu más que nadie sabias cuanto la amaba- expresó el demonio que ahora contaba con apariencia de hombre mientras que mantenía una de sus manos en la cara –No lo repetiré Gregory ¿En donde esta?-.

-Nunca lo sabrás- comentó entretanto caminaba lentamente hacia atrás.

Azud. El demonio que había llevado a la miseria la vida de todos en el Verenize por sus egoístas y “placenteros” deseos huyó al darse cuenta de la llegada del amanecer.

Los demonios son vulnerables al calor y por ende a la luz más intensa de todas EL SOL.

-Nos volveremos a encontrar Bethia-.

Esas fueron las últimas palabras de Sir. Gregory Shall el joven noble que confió en la persona equivocada.


AÑOS DESPUES


Greenfield en el distrito número 13 de Blame Oklahoma Esquina Letsait

-Algo está sucediéndome- dijo una joven de cabello crespo mientras veía como desaparecían sus manos.

-Espera no te vayas, por lo menos dime cuál es tu nombre-.

-Helena, mi nombre es Helena Taylor-.

De repente la mujer se desvaneció y al escuchar los recurrentes toqueteos en la puerta de su alcoba Beth despertó bruscamente dejando escapar un ligero suspiro.

-Responde, voy a tumbar la puerta- repetía Sarah una y otra vez.

-Se vio tan real - Decía la chica aun sin poder creer lo que había soñado mientras se lavaba el rostro con agua en el baño de su habitación, al tanto escuchaba los tormentosos gritos de su madre desde afuera.

-No fue nada mama, solo me había quedado dormida-respondió ella abriéndole la puerta mientras estaba alistándose para salir rápidamente pues ya se le había hecho tarde.

-Beth, es la cuarta vez de esta semana que ha pasado lo mismo ¿no crees que deberías contarme? - preguntó Sarah con un aire de inmensa preocupación pues antes de ayer la había encontrado desmayada en la cocina, con la piel pálida y marcas de extraños símbolos que aparecían en su pecho, abdomen, brazos y cuello.

-Ya te dije que estoy bien- volvió a repetir apartando las manos de su madre las cuales acariciaban tiernamente su rostro al segundo que salía con mucha prisa de su habitación.

Beth bajó las escaleras, tomó un trozo de pan tostado y salió pensando en si iba a llegar temprano a su primera clase.

Para ella ya no era cómodo estar en casa desde hace semanas atrás Sarah se comportaba muy extraño, aunque la vida en la escuela no era tan diferente que digamos, La Institución era la única que se encontraba cerca de Greenfield, esta era inmensa y contaba con tres grandes canchas una de tenis y las otras dos de Básquet y Softball, también tenía equipo de natación y talleres de artes plásticas, teatro y literatura, Beth hacia parte del primero.

-Buenos días jóvenes, espero que este año vengan con mucho entusiasmo para aprender - exclamó el Profesor Garret.

- ¿Ya vieron al nuevo? Está que arde- dijo una chica de piel morena, cabello oscuro, ondulado y largo la cual lucía un gran moño que combinaba a la perfección con su uniforme de porrista.

-Carne fresca he- manifestó Bethany mientras mordía el borrador que finalizaba el cuerpo de su lápiz.

-Hola, Mi nombre es Alex MCclein es un gusto- dijo brindando un gran saludo de manera formal.

-Hola, mucho gusto Bethia Thompson pero me puedes llamar como todos lo hacen. Beth-.

-Sí, ya sé quién eres-.

- ¿Perdón? -.

-Olvídalo de pronto te confundí con alguien más, oye ¿puedo hacerte una pregunta? ¿Conoces a aquel grupo de chicas? -divulgó Alex señalándolas indiscretamente con su dedo pulgar.

- ¿Al cuarteto de las artificiales muñecas de plástico? Por supuesto, quien no las conoce. Esa de allá es Bethany Fells, la líder de aquel grupo de porristas, gracias a ella la preparatoria ha sido condecorada ya que recientemente han quedado como ganadores en el concurso de Ka-boom Oklahoma.

-Vaya, algo me dice que no se la llevan- comentó Alex con una sonrisa llena de picardía.

Después de que pasara toda una mañana llena de clases aburridas y cuchicheos absurdos por parte de los estúpidos pero sexys atletas del salón Alex volvió a establecer una conversación.

-Entonces Thompson, ¿crees que podamos ser amigos? - preguntó el muchacho mientras acomodaba su maletín de clases a un lado.

-Bueno, con tal de que no estés utilizando una minifalda y agitando pompones en mi rostro y además no poseas ese ridículo atuendo de aquellos retrasados creo que si nos podríamos llevar muy bien-.

-¿Qué?- dijo el joven con una gran sonrisa pero un poco desorientado.

-Solo estoy bromeando- expresó Beth.

-Jajajaja así que si tienes sentido del humor. Entonces allí nos estamos viendo chica cool- expresó el muchacho con otra sonrisa siguiendo su camino.

Al llegar a la casa encerrándose en el único lugar donde podía ser ella misma, su habitación Beth no podía dejar de pensar en el sueño de anoche y no solo eso ya comenzaba a tener pequeños destellos de color blanco en su cabeza -¿porque?- era lo que se preguntaba e invadiendo su mente cada vez más sin tener una forma de escapar decidió cambiar su pijama por una camiseta manga larga, vaqueros y un par de tenis para luego tomar sus llaves y optar por caminar al aire libre.

5 de Junio de 2021 a las 23:02 0 Reporte Insertar Seguir historia
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