juansena1 Juan Ramón

Un angel enviado por Dios a la tierra para salvarla, enfrenta un destino peor que la muerte: reencarnar por siempre hasta encontrar al causante de todos los desastres que suceden en el mundo desde hace cientos de años.


Fantasía Épico No para niños menores de 13. © ©JuanSena

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EN EL PRINCIPIO

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En el principio de todo, cuando Dios creó los cielos y la tierra, presenció todo lo que iba a ocurrir en el futuro, por tal razón Dios creó al único ángel que habitaría en la tierra para que cuide de ella y todos sus habitantes.

Dios dijo — querido hijo mío te he creado con el propósito de velar por la seguridad y el bienestar de la raza humana, te criaras como uno de ellos, tus habilidades se te desarrollaran en el paso del tiempo, pasaras angustias, enojos, tristezas y lo más importante: que vas a encariñarte con personas de las que vas a aprender a ver el lado bueno y malo de la vida. Responderás por el nombre Laian y te reconocerán por El Ángel del equilibrio entre la paz y la destrucción — .

Una noche de primavera con el cielo lleno de estrellas unos trabajadores del rey veían a lo lejos una luz que brillaba como un lucero, cada vez se acercaba más y más hasta que impactó a lo lejano de las tierras del rey haciendo una enorme explosión, ante el impacto de tal estallido, todo el pueblo quedó perplejo.

Una mujer que estaba por los alrededores alimentando a su burro, vio también lo ocurrido, ésta sorprendida corrió a ver que había provocado aquella gran explosión; cuando llegó al lugar quedó impactada al ver un agujero tan grande y tan profundo, en el momento de su impresión se escuchaba un llanto de un pequeño niño. La mujer se asomó con una antorcha y vio algo envuelto en una manta, la mujer se preparó para bajar, se quitó la capucha y la capa, al quitársela se presenció una bella mujer joven de cabello negro, rostro perfilado y unos ojos color azul, esta escudriño en aquel agujero, quitó la manta de la cara y vio a un niño de piel trigueña que dejó de llorar cuando la mujer lo tomó en sus brazos, aquella miro a todos lados a ver si no había nadie más y volvió a cubrir al pequeño con la manta y se lo llevo.

En el camino a su hogar la mujer comenzó hacerle caricias al pequeño, el niño abrió los ojos haciéndole ver una visión donde ella se daría cuenta de lo que en realidad era el niño y como se llamaba. Cuando la mujer salió de la visión miro al niño con ternura y dijo: -con que te llamas Laian-.

Una vez la mujer llegó a su hogar vio a su padre muy preocupado y le preguntó:
— ¿padre que pasa?

— ¿Dónde estabas? Te he estado buscando por todos lados, ¿que no viste lo que sucedió? —. Dijo su padre enfurecido.

— Si lo vi.

— ¿No te hiciste daño verdad? Sucedió cerca de donde estabas.

— Si padre, lo vi y enseguida fui a ver lo que sucedió, y en el centro del gran agujero que hizo esa explosión encontré este hermoso niño. — dijo mientras apretaba la manta que sostenía.

Con una cara de sorpresa el padre preguntó — ¿Niño? ¿Qué niño Zenda? — .

Zenda con una mirada de ternura mira a su padre y entró a la casa junto con su antorcha y con solo un movimiento de aquello, encendió todas las lámparas de la casa.

Su padre con cara de preocupación le dijo — ¡Zenda, no hagas eso! sabes que si las personas de este pueblo se dan cuenta de lo que eres harán un escándalo — .

— ¡Ay papá no te preocupes tanto, nadie me vio! Además qué importa si las personas me ven, como quiera algún día tendremos que irnos de aquí como siempre lo hacemos

El padre dijo — hija... Sé que estás cansada de lo tanto que nos movemos de hogar, solo trato de protegerte y que nadie te haga daño por ese poder que heredaste de tu madre — Suspiró — No quiero que te pase lo mismo que a ella.

— papa te entiendo pero no puedo negar mi propia naturaleza ,además algún día todo el pueblo se dará cuenta de lo que soy. — dijo Zenda, decidida.

— ya que no me haces caso hija, dime ¿Qué haremos con el niño?

Zenda lo miró con una sonrisa de felicidad y le dijo

—Nos lo quedaremos.

— ¿Qué? — con preocupación dijo — ¿Y qué haremos si la gente del rey se da cuenta de que tenemos este niño?

— padre, nadie se dará cuenta solo confía en mí. —. decía mientras lo miraba dulcemente.

— Está bien solo espero que no te metas en problemas.

Al día siguiente el rey mandó a una parte de sus hombres a investigar el lugar donde ocurrió la explosión. Y sus hombres al ver que no había nada se lo informaron al rey. El rey no se dio por vencido y dio la orden de hasta que no se encuentre lo que provocó la explosión que no vuelvan.

Un hombre con angustia dijo — pero mi señor, lo que sea que esté buscando ya no debe de estar allí.

El rey, mirándolo fijamente, le dijo al hombre — acércate a mí.

El hombre se acercó lentamente y se arrodilló ante el rey

— Levántate y dime tu nombre.

El hombre temblorosamente alzo la cabeza y dijo con voz nerviosa — Leopoldo.

— mmm... muy bien Leopoldo, entonces quieres que me rinda así de fácil ¿te atreves a limitarme a encontrar lo que busco? — decía con un tono desafiante, enojado.

— ¡No… no mi rey! solo quise decir que se nos hará difícil encontrar lo que busca.

El rey sin más que decir sostuvo el cuello de Leopoldo, levantándolo y asfixiándolo apretando fuertemente su garganta; Leopoldo con corta respiración rogaba piedad a su rey, todos los hombres desconcertados sin poder hacer nada miraban como el rey ahorcaba a su amigo hasta matarlo.

Luego de tal atrocidad el rey lanzo el cuerpo sin vida ante los compañeros de Leopoldo, el rey muy sonriente y sereno pregunto

— ¿Quién más desea limitarme a encontrar lo que busco?

Todos los soldados al ver la crueldad con la que el rey había matado a su compañero quedaron estupefactos y dijeron: ¡sus deseos son órdenes!

— Perfecto, así me gusta. — dijo el Rey.

Mientras tanto, Zenda alimenta y juega con el pequeño Laian. Al rato llega un viejo amigo de Zenda llamado Irem que va de visita cada cierto tiempo a ver a su madre Azori.

—¿Cuándo llegaste? — dijo Zenda sorprendida — Hace mucho no te veía por aquí.

— Hace dos días, pero me quedé por los alrededores del reino estudiando un poco como es la cosa por aquí.

— ¿Y por cuánto tiempo te vas a quedar?

— No sé, en realidad solo vine a ver como está mi madre, pero creo que me quedare lo suficiente como para hacerme notar.

— Jajá ya veo que no has cambiado nada Irem—. Decía Zenda entre risas fingidas.

— Pues ya me conoces, no va conmigo eso de cambiar y esas cosas. — Hablaba mientras, caminando a la habitacion sentia que alguien lo miraba.

— ¿Y quién es este pequeño diablillo de ojos verdes que me está mirando?—. Preguntó acariciando las pequeñas mejillas del bebé.

— Pues es una larga historia, prefiero contártelo después.

—¡Está bien! entonces mi querida Zenda, llegaré a casa de mi madre, posiblemente mañana venga de nuevo de visita.

— Claro ésta casa es tuya, puedes venir cuando quieras.

Más tarde cuando Irem fue a ver a su madre, su madre le reclamó pacíficamente

— Vas primero a visitar a otras personas y no llegas a casa de tu madre.

— perdón madre, pero ya sabias que yo estaba aquí ¿Ya sabes que Zenda tiene un niño? —. Preguntó con curiosidad.

— si ya lo sabía, ya lo había predicho mucho antes de que vinieras.

— ¿no te parece extraño? — Balbuceaba caminando a todos lados, se preguntaba cómo no se había enterado antes.

— no, ese niño es muy especial y fue enviado por alguien que sabe que lo necesitamos.

Irem se quedó muy sorprendido al saber que su madre a pesar de estar ciega sabía lo que Zenda ocultaba en su casa.

Azori (su madre) con el rostro serio le dijo — y deja de estar metiéndote en sus asuntos. — como si descifrara los pensamientos de su hijo.

— ¡Ay ya madre! No es para tanto, siempre estás de exagerada.

Pasada la tarde, el padre de Zenda le encargó que fuese a buscar algunas cosas al pueblo para comer, más lo que no sabían era que había una persona observando para ir con una noticia al rey. Cuando Zenda salió usó sus poderes para desaparecer hasta llegar al gran pueblo de Cilios, el observador sorprendido vio que Zenda era bruja y fue corriendo, montó su caballo para ir a darle las noticias al rey sobre que en sus tierras al parecer había una bruja.

Observador— mientras la vigilaba, por un instante la escuche hablando con alguien, haciendo referencia a que ella ocultaba lo que había caída la noche anterior.

— Con que hay una maldita bruja en este reino —. decía para sí el rey, muy encantado de escuchar la noticia.

En la misma noche del mismo día el rey dio la orden de ir a capturar a la bruja, no obstante los guardias junto al observador se dirigieron a la casa de Zenda, una vez allá tocaron la puerta y el padre de Zenda abrió y los guardias entraron y preguntaron:

— ¿Dónde se encuentra su hija?

A lo que el padre respondió asustado— ¿Por qué la buscan? Mi hija no ha hecho nada malo.

— Claro que si es una bruja y sabe que las brujas no son permitidas en este reino.

Por todo el escándalo que había, el bebé despertó y se puso a llorar, los guardias oyeron el llanto del pequeño — ¿qué es lo que se escucha? — preguntó uno de los guardias.

— N-no es nada. — respondió el padre de Zenda, atemorizado.

— Es el niño que le conté al rey. — dijo el observador

— ¿Con que un niño eh? — Preguntaba otro guardia perpetrando la casa

El padre de Zenda estaba tan aterrorizado y desesperado de lo que podía pasar que comenzó a gritar; Los guardias toman la acción de sostener al padre de Zenda mientras que otro entra a ver el niño, en ese mismo instante llega Irem y ve a todos los guardias que están sosteniendo el padre de Zenda.

— ¿Qué está pasando aquí? — pregunto en un tono enojado

— ¿Y tú quién eres? — respondieron los guardias

— Pues soy un amigo de las personas que viven aquí. Y quiero saber que rayos está sucediendo.

— No importa quién diablos seas, al fin y al cabo no te incumbe ¡ya lárgate de aquí!

— Ay ya me voy, no tienen que tratarme así — dice Irem con un tono de burla — tampoco es para tanto.

Irem da media vuelta y sale de la casa y con un movimiento de sus manos hace desaparecer al padre de Zenda de las manos de los guardias haciéndolo aparecer al lado de él. El padre de Zenda pregunto — ¿Qué pasó? — .

— Quédese aquí — le respondió Irem.

— Busca al niño, está todavía dentro— rogaba aun alterado el padre de Zenda.

— Tranquilo confíe en mí—. Irem nunca rompe sus promesas — Lo protegeré con mi vida, no tiene de qué preocuparse.

Los guardias salen de la casa al darse cuenta de que el señor había desaparecido, grito uno de los guardias: (Ese tipo es un brujo).

Irem con cara de preocupación mira a todos los guardias — ¡no que ya éramos amigos! — Dice sonriendo.

Los guardias con un grito de lucha se dirigen a donde esta Irem con sus armas en las manos y al momento de intentar matarlo, Irem agarra la espada de uno de los atacantes con las palmas de las manos y levanta la pierna derecha dando un pisotón haciendo levantar a los guardias en una columna de piedra. Uno de los guardias impactado por lo que había hecho Irem grita pidiendo ayuda a los demás, cuando los demás guardias vieron esa enorme columna de piedra, van corriendo hacia Irem e Irem también va corriendo hacia los guardias comenzando una pelea de uno contra todos. Demostrando su destreza como guerrero le dio muy buena pelea a todos; El padre de Zenda preocupado por Irem sabiendo que no podía ayudarlo dijo — lamento que por mi edad no pueda hacer nada para ayudarte. — De un momento a otro vino una gran ventisca haciendo algunos guardias volar cayendo hacia el suelo, unos muriendo en medio del ataque y otros quedando ilesos ante la gran ventisca. Irem sorprendido mira hacia atrás y ve a su madre al lado del padre de Zenda.

— Madre ¿qué haces aquí? — Pregunto Irem con preocupación.

— Hijo no te preocupes por mi, ve y salva al pequeño antes de que los guardias se lo lleven.

Irem movió su cabeza señalando que si yéndose rápidamente, mientras un guardia se levanta diciendo — maldita vieja.

Azori (la madre de Irem) respondió — Haré que te retractes de haberme faltado al respeto.

El guardia miró fijamente Azori reconociéndola y diciendo — con que es Azori una de las dos brujas legendarias, pensaba que estaba muerta como la otra.

— Ya ves que no lo estoy. — Respondió Azori

— Pues no lo será por mucho tiempo.

— Espero que uses tus poderes, Zafiro ¿o debo llamarte Leo?

El guardia, de nombre Leo, dijo para si sorprendido (¿cómo se dio cuenta que soy uno de los doce zodiacos?)

Leo atacó a Azori con llamas de fuego que sacaba de sus manos, Azori defendiéndose creó un muro de agua para evitar que las llamas la quemaran. Mientras Irem entró a la casa a rescatar a Laian, los otros guardias lo estaban esperando, Irem hizo levitar rocas para lanzarlas a los guardias protegiéndose con sus escudos,

— Ríndanse ahora — gritaba Irem — o no tendré compasión con ustedes —.

Enseguida una voz desconocida le respondió tirándole un ataque de agua lanzando a Irem y haciéndolo chocar contra la pared. — ríndete tú o no tendré compasión contigo

Por otro lado, Leo lanzó hacia Azori una pequeña bola de fuego y en un abrir y cerrar de ojos el padre de Zenda se cruzó en medio del ataque para proteger a Azori causándole grandes quemaduras en todo el cuerpo; Azori al oír quejidos, con voz triste y lágrimas en sus ojos le preguntó — ¿Por qué sacrificaste tu vida por mí?

— No podría dejar que te maten y quedarme tranquilo —. Le dijo el padre de zenda, con poca fuerza y entre quejidos, agonizando.

Azori muy enfurecida comenzó a desprender de su cuerpo una energía muy fuerte que hizo llamar la atención de Leo tirándole otro ataque de fuego y Azori ni se inmutaba al recibir el ataque.

Leo sabía que estaba en aprietos

— Me estás haciendo verme obligado a enseñarte el verdadero poder de un zodiaco —. Dijo, intentando provocarla.

Azori lanzó un ataque de viento que no le hizo nada a Leo.

Leo levantando sus manos dijo — furia de mil leones. — Haciendo aparecer muchos leones de fuego los cuales con un movimiento de mano de Leo atacaron a Azori, cada león al acercarse a Azori la mordía arrancando pedazos de piel hasta llegar al último león el cual saltó encima de Azori haciéndola caer, el león con sus garras filosas le desgarró la cara a Azori desprendiéndole un ojo.

— ¿Quieres decir tus últimas palabras? —. Esto le divertía

— Espero muy pronto nos encontremos en el infierno.

Leo se agachó y puso sus manos en la cara de Azori — maldita bruja — las manos de Leo se prendieron en llamas y le quemó la cara.

Azori lanzó un grito tan alto que llamó la atención de su hijo Irem.

— ¡Madre! — vociferaba, como si se desprendiera una parte de su alma.

Irem callo y el otro guardia le dijo — tú oponente soy yo.

Laian al oír los gritos comenzó a llorar.

El mocoso comenzó a llorar, mejor iré a ver que tiene. — dijo un guardia acercándose a la habitación del bebé.

Irem enojado le dijo al guardia — no te atrevas a acércate al niño imbécil.

El guardia le dio una patada en la cara a Irem diciéndole — cállate.

Mientras el guardia se acercaba al niño, sentía un gran poder, mientras que el bebé seguía llorando la casa comenzó agrietarse. Irem miraba alucinando al guardia que se iba acercando más y más al bebé, el bebé seguía llorando y comenzó a temblar la tierra; Cuando el guardia se acercó el bebé gritó tan fuerte que creó una onda haciendo volar al guardia a la pared, dándose un golpe en el cráneo muriendo al instante.

Zenda llegó viendo el gran desastre que había de personas muertas. Preocupada, entró a la casa y vio a Irem y a un guardia tirados en el suelo, le revisó el pulso a Irem notando que solo estaba inconsciente e intentó despertarlo. luego de unos minutos Irem comenzó a despertar.

— ¿Irem que paso aquí? — preguntaba Zenda aturdida — ¿Dónde está mi padre y el niño?

Irem débilmente intentó levantarse con ayuda de Zenda

— Busca al niño.

Zenda preocupada busco al niño, encontrándole sano y salvo, lo cargó en sus brazos dando un suspiro de alivio. Camino de regreso a donde estaba Irem, nuevamente le preguntó

— ¿Qué ha pasado y dónde está mi padre?

Irem débilmente le dijo

— Los guardias del rey nos atacaron... dejé a tu padre a cargo de mi madre que vino a ayudarnos.

— ¿Dónde están ellos?

— Están afuera.

Irem acompañó a Zenda hacia afuera a buscar a sus padres.

Zenda encontró el cuerpo de su padre sin vida todo quemado y desfigurado y empezó a llorar, Irem busco a su madre con un hechizo de búsqueda encontrándola irreconocible y desfigurada por las quemaduras, Irem al ver a su madre quedó traumatizado, con lágrimas en sus ojos se hincó y dio un grito de dolor. Abrazó el cuerpo sin vida de su madre jurando que vengaría su muerte.

Irem enterró el cuerpo de su madre poniendo sus manos en la tierra y haciendo que el cuerpo se hundiese poco a poco hasta quedar sepultada completamente entre la tierra y levantó una cruz de piedra para marcar donde quedó enterrada su madre.

Luego se dirigió hacía Zenda para hacer lo mismo con su padre. Zenda, llena de dolor, no quiso alejarse del cuerpo.

— Sé que es duro, pero hay que seguir adelante —. Le dijo Irem aún con profunda tristeza — le daremos digna sepultura.

— Tienes razón. — Zenda no podía contener los gritos.

Se puso de pies, dejando que Irem sepulte el cuerpo de su amado padre, para un día vengarse de quien lo asesino con tal brutalidad.

Pasadas estas cosas, Zenda e Irem deciden marcharse con el bebe para protegerlo, criarlo y entrenarlo para que algún día sea un hombre.

******

¡Estás en el primer capítulo de Las dos partes de la misma alma, gracias por ser parte de esta increíble historia!

Algunos textos presentados en cursiva son de personajes irrelevantes en la historia, que aparecen una sola vez, o tienen un único dialogo.

14 de Junio de 2021 a las 13:26 2 Reporte Insertar Seguir historia
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R Rainier
Está muy buena la historia, la seguiré cada semana 👌
June 22, 2021, 05:05
Ismael Rodríguez Ismael Rodríguez
Wow, increíble comienzo
June 18, 2021, 00:47
~

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