angelnovo Angel Novo

Amaya es una chica universitaria que deja los estudios para entrar en la academia de policía, cuando es ascendida a inspectora, tendrá que resolver un crimen del que no se sabe nada, ni la identidad del cadáver, ni como ha sucedido. A partir de ahí todo será una ardua búsqueda para encontrar pistas sobre una desconocida leyenda.


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.

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El primer cuervo

— Amaya, ¿Estas ahí?

— Si, perdone. —Digo nerviosa.

— Pues no lo parece, en dos semanas tienes la presentación de tu tesis, y aun no la has empezado.


La profesora tiene razón, ósea, si la he terminado, pero me falta pasarla a limpio, tendría que empezar hoy mismo, no puedo perder tiempo, la verdad es que no tengo muchas ganas de hacerla, ni de terminar la carrera, simplemente tengo ganas de huir de todo.


— Últimamente he estado baja de ánimos, y la verdad es que me falta la motivación.

— No puedes dejarlo así como así, has trabajado muy duro estos cuatro años, no me gustaría que lo dejases ahora.

— Créame que me lo estoy planteando...

— Sabes que te apoyo con las decisiones que tomes, pero eres insuperable con las matemáticas, sería una lástima que lo dejases...

— No se, la verdad es que tengo muchas cosas en la cabeza, me lo pensaré durante unos días, le prometo que será la primera en saber de mi decisión.


La profesora asiente con la cabeza y se despide, me pone una mano en el hombro y se marcha.

Tiene razón, a decir verdad se me dan muy bien las matemáticas, es como si tuviese algún tipo de don, aunque nunca me han gustado como tal, siempre me ha ido bien y me han medio obligado a elegir, porque tampoco me han dado opción a encontrar algo que realmente me guste.

En el campus hay bastantes apartamentos donde viven los alumnos, el mío es el mas lejano de todos, tampoco se que hago ahí, aunque si que es cierto que todas destacamos, no destacamos de la misma manera...

Llego a la casa y subo las escaleras hasta llegar a la puerta de mi habitación.

Apunto de abrir la puerta, noto que mi compañera de habitación ha puesto algo en el pomo, indicando que no esta sola dentro, probablemente con Ryan, su novio.

Para no molestar, bajo las escaleras, pero esta vez voy hacia la izquierda, al salón común, pero no está vacía.


— ¡Jessa! Que alegría ver que has salido de la habitación, ¿Ya has terminado de estudiar?

— Baja el volumen por favor, ayer salí de fiesta y acabo de llegar.

— Espera espera, ¿Has estado toda la noche de fiesta?

— Si... — Dice Jessa con voz ronca y rostro de cansancio.

— Creímos que estabas estudiando, por eso no entramos en tu habitación.

— A ver Amaya, ¿Cuándo me habéis visto estudiar?

— Supongo que tienes razón, lo que no entiendo es como no suspendes ni un examen.

— Diremos que tengo contactos.

— No esta bien hacer trampa. — Mi voz se eleva ligeramente y mi mirada se desplaza rápidamente hacia arriba.

— ¿Quién ha dicho que haga trampa? Por cierto te veo preocupada ¿Qué pasa?

— Quiero dejar la carrera.


Jessa se sorprende, sus ojos se abren al máximo.


— ¿Cómo que vas a dejar la carrera? Pero, si tienes unas notas muy excelentes y eres la mejor.

— Pero eso no quiere decir que me guste, la verdad es que nunca he tenido tiempo para probar cosas, mi padre es matemático, y mi madre física, y esperaban que yo les siguiese.

— ¿Y que vas a hacer ahora?

— Pues no lo se la verdad, supongo que darme un tiempo, pensar, y puede que encuentre algo que me apasione de verdad.

— Mucho ánimo con eso, si quieres puedo presentarte a gente, ¡O podemos hacer actividades juntas!


El rostro de Jessa ha cambiado de sorprendida a emocionada, su tono de voz ya no es ronco.


— Te recuerdo que la última vez que nos presentaste a conocidos tuyos, el asunto no acabó muy bien, pero me apunto a lo de las actividades.

— Yo ya he terminado mis exámenes. — Se sienta en el sofá con alivio. — Hoy no estoy demasiado bien, pero podemos hacer algo juntas mañana, me han contado que han abierto un centro comercial nuevo, ¡Podemos ir de compras!

— La verdad Jessa, eso tendrá que ser para otro día, he oído que han abierto un museo nuevo y no me apetece ir sola, el arte se disfruta de dos en dos.

— ¿Enserio me vas a decir que lo primero que quieres probar es ir a un museo?

— Por algún lugar se empieza ¿No?

— Y... ¿De que es ese museo?

— Es de origami.

— ¿Ori que?

— Origami, es el arte de doblar papel.

— ¿Enserio me vas a hacer ir a un museo en el que hay papel doblado?

— Puede ser divertido... y luego puedo presentarte a alguien... — Una sonrisa pícara se me dibuja en el rostro.

— Veo que han cambiado las tornas, ¿A quien me vas a presentar?

— Se que Antoine te gusta desde el año pasado, y aún no le has dicho nada, le conozco bastante bien.

— Vaya ojo que tienes, serías una buena detective.


Ambas nos reímos, de la nada, unos sonidos vienen del piso superior, nos miramos y volvemos a reír.


— Parece que Liza se lo está pasando en grande ¿Sabes si Ryan está con ella?

— Si no lo fuese me enfadaría mucho con ella, además, llevan horas ahí dentro. — Jessa no para de mirar al techo.

— Voy a hacerme un café ¿Quieres uno?

— No... pero te aceptaría una aspirina, la cabeza me está matando.

— Te dije que tenías que aprender ir de fiesta, parece que no tienes límite.

— Si... mis padres me llevan diciendo lo mismo desde que tengo catorce años.


Me levanto del sofá y abro la caja de los medicamentos, de un lanzamiento, le paso las aspirinas.


— Gracias...No se que haría sin ti.


Oigo como la puerta de la habitación se abre, y unos pasos que bajan las escaleras. Jessa y yo nos asomamos por el pasillo.


— Adiós Ryan.

— Hasta pronto Ryan.

— Nos vemos chicas. — Dice sorprendido.


Liza cierra la puerta y se nos queda mirando.


— ¿Enserio no tenéis nada mejor que hacer?

— Veo que has estado muy ocupada. — Consigo aguantarme la risa.

— No se de que me estas hablando, comparto casa con dos cerebritos y ninguna de las dos me ayuda con las matemáticas, obviamente he tenido que buscar una alternativa...


Tras unos segundos de silencio, nos reímos las tres, durante mas de un minuto.


— Ven Liza, que Amaya tiene noticias.

— Dadme un momento, tengo que ducharme, las matemáticas hacen sudar mucho.


Liza sube las escaleras rápidamente mientras Jessa y yo volvemos a sentarnos en el sofá.


— ¿Sabes que ayer por la mañana asistí a un simposio?

— Algo me dijiste. — Es extraño que Jessa me cuente cosas.

— Pues al terminar, Marc se acercó a mi.

— Espera, ¿Qué Marc? ¿Mi Marc? ¿El que me dejó tirada para la presentación del trabajo final el año pasado?

— Si, se interesó mucho por mi, pobre... no sabe que no tiene ninguna oportunidad.

— Vaya cosas... — Dibujo un semicírculo con la mirada.


Liza baja y se sienta en el sofá con nosotras, le cuento mi plan de dejar la carrera y también parece sorprendida, intenta convencerme para que no lo haga, pero ya he tomado la decisión.


— ¿A que no sabes que? Mañana vamos a ir a un museo de orogama.

— Origami...

— Eso, ay Amaya, no te rías de mi, no sabia de su existencia hasta esta tarde.


Liza se ríe.


— Pues yo solía hacer cuando era pequeña. — Dice Liza con una sonrisa de oreja a oreja. — ¿Puedo venir?

— Por supuesto que si, el grupo al completo.


Las tres nos reímos, aunque sabemos que Ariel, nuestra cuarta compañera de piso, nunca aceptará, a ella no le interesa eso, ella es mas de cenas privadas, comidas caras... Y tampoco es que esté mucho en el piso, solo va a dormir, y es bastante raro coincidir con ella, cuando está en el piso se pasa el día en su habitación.


Cenamos algo rápido y subimos a las habitaciones, que Liza y Jessa tienen que madrugar mañana, y a mi no me importaría, así puedo probar alguna cosa nueva mientras las espero.


Liza y yo estamos en la habitación, una enfrente de la otra, no para de repetirme lo que va a hacer cuando termine la carrera, irse a vivir con su novio... Es empalagoso, lleva unas semanas hablando únicamente de eso.

Le recuerdo que mañana debe madrugar y nos vamos a dormir.


La luz de la luna entra por la ventana, que está medio abierta, iluminando casi por completo la habitación. De la nada, aparece un cuervo, y entra a la habitación. Aterriza en mi cama, no me asusto pero el cuervo me está mirando sin parar, pasan los minutos hasta que me harto e intento ahuyentarle, parece dar resultado, ya que el animal vuelve a salir de la habitación.









8 de Junio de 2021 a las 11:16 0 Reporte Insertar Seguir historia
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