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Ficción adolescente Todo público.
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Evidencia - Tadeo Ibarra

Contenido del sobre: Carta.

Caso: Sindy Rodríguez.

Evidencia proporcionada por: Lourdes Sánchez de Rodríguez - Madre de la desaparecida.



Ciudad de Rosaluz, a 21 de enero del 2000

Saludos, mamá, espero que estés muy bien y que las cosas estén mejor en casa. Te escribo esta carta dado que me pasó algo increíble y que me tiene supercontenta. Ya sé por qué me dijiste que me haría bastante bien irme de casa a estudiar la universidad; he conocido muchísimas personas y definitivamente me sirvió bastante salir de mi zona de comodidad. Te quiero ofrecer disculpas por haberte dicho que lo único que querías era deshacerte de mí. Ya entendí que esa jamás fue tu intención.

Ahora te voy a contar el motivo por el cual te escribo esta carta. Necesito un consejo de mujer a mujer, y como siempre he admirado la relación que llevas con papá, decidí recurrir a ti. Pero primero tienes que saber que conocí a alguien. Sí, así como lo lees: tu hija, la más mustia, al fin conoció a alguien y al parecer las cosas van en serio. No sabes cuánto desearía estar viendo tu cara de sorpresa en estos momentos. Sé que es inesperado, pero tengo la certeza de que has de estar igual de emocionada que yo.

Es un hombre mayor que yo; espero y eso no te asuste, pero los chicos de mi edad no van conmigo, ellos aún se quieren comer el mundo y yo necesito a alguien más estable. Se llama Dorian —y me gusta molestarlo diciéndole Dory— y en realidad no es tan mayor, apenas seis años, pero para muchos esa diferencia ya es considerable.

Lo conocí porque un día se acercó a charlar conmigo mientras estudiaba en la biblioteca pública. «No deberías estar tan tarde afuera», fue lo primero que recuerdo que me dijo y su sonriza me derritió totalmente por dentro. Creo que desde que pronunció aquellas palabras me enamoré de él. ¿Quién se acerca a una extraña para decirle que se cuide? Solamente alguien lo suficientemente considerado.

Le pregunté que cuál era el problema y me dijo que han estado reportando desapariciones de chicas en el vecindario. Antes de que te comas la uñas de la preocupación, te aclaro que estaba al tanto de tales reportes, pero siempre terminaban encontrando a las muchachas en casa de algúna amiga o de viaje. No tienes nada de qué preocuparte. Te lo aseguro.

Estuvimos platicando un buen rato; es un hombre muy inteligente y me invitó a cenar y obvio que acepté. Seguí tu consejo de estar más abierta a conocer más gente.

El día que lo vi en la biblioteca fue un martes y la cita se concretó para ese mismo viernes. Me puse uno de los vestidos que me regalaste, y como hacía frío, me puse un abrigo de lana encima. Estuve considerando ponerme tacones, pero decidí que ya era demasiado y opté por un par de tenis que combinaban preciosísimo con mi vestido.

La cena estuvo deliciosa y él de vez en cuando rozaba con su mano la mía. Así como si

fuera por accidente, pero con cada roce sentía un poco de electricidad recorrer mi cuerpo. Seguro que ya conoces esa sensación. No voy a entrar en más detalles; estuvimos saliendo así como por un mes y medio; ya sé que no te conté nada en mis cartas pero primero tenía que estar segura de que todo iba en serio para poder comentártelo.

Tiene una personalidad increíble y trabaja en el área de finanzas en un corporativo aquí en la ciudad, entonces gana bien, no que eso sea relevante, pero definitivamente eso dice que es una persona trabajadora y responsable.

No había pasado nada entre nosotros —sé que en estos momentos te lo estás preguntando—, nada iba más allá de tomarnos de la mano y un discreto roce de labios; pero para serte sincera creo que él siempre ansiaba algo más.

Finalmente me invitó a su casa a cenar, después de que me rehusé a llevarlo a mi dormitorio compartido. Al principio me hice la difícil pero insistió tanto que acepté y me hice una nota mental de que no lo dejaría llegar tan lejos en caso de que lo intentara.

Su casa es preciosísima; tiene una chimenea gigante y además un piano de cola de color negro azabache. La sala es súper cómoda y el comedor es de una madera bellísima. Te volverías loca si lo vieras. Todo es precioso.

Muy caballeroso como siempre me invitó a pasar y a tomar asiento; además me dijo que me sintiera como en casa. Él dijo que como venía de la oficina, prefería darse una ducha antes de bajar a cenar y que esperaba que no lo consideraba un grosero. Ya sentía cierto nivel de confianza con él, así que le dije que subiera a ducharse y que por mí no había ningún problema en lo absoluto.

Cuando me quedé sola, me llamó la atención una pequeña cajita de madera que estaba en una de las estanterías. Me pareció muy antigua y llamativa. Así que me paré para ir a inspeccionarla.

Aquí es donde pido tu consejo.

Abrí la cajita y no creerás lo que encontré: eran varias licencias de conducir de varias chicas que eran un poco menores o uno o dos años mayores que yo. No las conocía pero por alguna razón creía ya haberlas visto en algún otro lado. El corazón me dio un vuelco.

¿Es normal que me sienta así? ¿Celosa?

Obviamente son sus novias anteriores y por alguna razón han olvidado sus credenciales y él las va recolectando. Pero son varias. Claro que debí haber previsto que alguien de su edad y categoría ya tenía mucha experiencia en relaciones, pero hasta ahora me cayó el veinte.

¿Debo enfrentarlo y cuestionarlo sobre por qué no había mencionado a ninguna de sus exnovias o eso me hará parecer como una «novia psicótica»?

¿Qué me aconsejas?

Cuando él bajó yo ya había acomodado la cajita en su lugar. La cena fue de maravilla, no pasó nada y con esto me refiero a que no me sugirió subir al dormitorio. Cuando acabamos de cenar vimos una película y después me llevó de regreso a mi dormitorio en la universidad.

Hemos salido a cenar varias veces y cada vez se interesa más por mí. Me gusta mucho y ya hasta siento que lo quiero. Aunque no se lo he dicho.

La situación de sus exnovias me da vueltas en la cabeza todo el tiempo y necesito solucionarlo ya de una vez.

Quizá con el tiempo me lo cuente, pero la verdad es que me siento muy ansiosa.

El fin de semana iremos de viaje a una de sus cabañas; no me dijo en qué lugar exactamente pero seguramente es cerca de aquí ya que dijo que no pasaríamos la noche ahí cuando vio mi cara de sorpresa. Espero y leas esta carta antes del fin de semana para poder leer tu consejo, mamá. ¡Es la primera vez que tengo novio! Ya podré hacer reuniones de pareja con mis hermanas y platicar con ellas e incluso pedirles consejos. La espera fue larga pero al fin lo logré.

Ya me despido de ti, estoy escribiendo esta carta de noche —casi de madrugada— y ya se me cierran los ojos del sueño.

Espero con ansias el verano para poder ir a visitarlos, verlos y de paso que conozcan a Dorian también.

Los extraño. Que te encuentres muy bien y saludos a todos. Los quiero.

Sindy.

20 de Mayo de 2021 a las 02:40 0 Reporte Insertar Seguir historia
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