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Laqhe Ezanjul


En la balanza de la existencia incluso un grano de arena puede convertirse en lo más importante para sobrevivir. El héroe y sus amigos se van a enfrentar contra un enemigo que sobrepasa el poder y la razón, llamados los sextos.


Fantasía Fantasía oscura Todo público.

#humor #fantasía #drama #sobrenatural
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Memorias

«Papá, mamá…», los llama Condorkan recordando aquellos felices momentos, sus más preciados recuerdos.

La agonía hace que algunas de sus lágrimas caigan adentro de la taza porque extrañaba sus voces, el calor de sus abrazos, la rica comida que su madre preparaba en las mañanas, los chistes que su padre contaba para animarlos, y sobretodo… sus sonrisas.

Con dolor en el corazón cierra los ojos, él no quería llorar, pero su dolor era demasiado. Para tranquilizarse bebe un poco del mate, entonces levanta la mirada a la distancia. Allí se encuentra una tormenta con la más rara oscuridad, las nubes parecían estar bañadas con sangre, y los relámpagos tronaban al ritmo de latidos cubriendo todo el horizonte; en esa tormenta él perdió su familia y su hogar.

Siete años atrás la guerra contra los sextos comenzó, él tenía solo 14 años, y fue testigo de la brutalidad de este poderoso enemigo cuyo propósito es la exterminación de toda la existencia. Ellos invadieron los universos de los magos, humanos, demonios y dioses, pero su mundo fue uno de los primeros en combatirlos. Tomó el sacrificio de muchas personas llegar aquí, no solo de guerreros, pero también de gente sin magia o poder alguno, muchos tenían gran conocimiento, otros valentía y coraje para ayudar de cualquier forma; incluso dando sus propias vidas.

Recordando como todo comenzó levanta la taza con sus dos manos, y se pierde en su contenido.

Ese día era el cumpleaños de la princesa Yudaxi, un gran evento para todo el país. Él a su vez tenía planeado darle un regalo a Fenira, su querida amiga. Regresando a su casa para recoger el obsequio observa como todos contemplaban con asombro esas raras nubes. Ellas aparecieron solo unos minutos atrás y ya estaban causando muchos alborotos, y admite que si no fuera por su amor, él también las estaría mirando con ellos.

Después de un rato adentro de su cuarto ve como sus vecinos corren hacia las cimas, pero pensando en ella lo ignora todo; quería darle los últimos toques a su regalo. Se imagina en lo feliz que se va a poner cuando vea los zapatos, tenía planeado ponérselos él mismo, también sueña en el beso que ella le prometió. Todo contento listo para salir, es cuando comienzan los gritos.

Él voltea a todos lados tratando de encontrar de donde provenían, pero el coro de llantos envuelven toda la casa. Apretando la caja finalmente se da cuenta de lo oscuro que se había puesto, no solo la luz se estaba fugando, no lo podía negar, pero su miedo lo estaba consumiendo. Mientras que se pone las botas trata de escuchar lo que el bullicio decía, algo acerca de los magos, entonces toda la tierra comienza a temblar.

Eran las 8 de la tarde con al menos 2 horas de luz, y en cuestión de segundos toda la casa adquiere una aterradora oscuridad. Ya no podía ver lo que estaba haciendo, no solo por la escasez de luz, pero también porque estaba preocupado por Fenira, sus padres y amigos.

A punto de ponerse la otra bota la tierra se sacude fuertemente seguido por el sonido de una explosión, el susto hace que lo tire al pasadizo; viendo lentamente como su bota desaparece en la oscuridad hace que su corazón se le vaya a las orejas y que escuche su terrible tamboreo.

En ese momento toda la gente afuera alaridaban con fuertes gemidos. Escuchándolos con moco y lágrimas se pone a buscar la bota, se le cruza en la mente que lo que está ocurriendo afuera, pronto lo va a alcanzar, pero ocurre un milagro; al menos eso es lo que piensa cuando logra tocar la agujeta. Un poco aliviado trata de borrar esos malos pensamientos y comienza a respirar nuevamente, no se había dado cuenta que lo había dejado de hacer.

Sin perder tiempo agarra la bota para ponérselo, pero la intensidad del estremecimiento incrementa aun más, era muy difícil hacer cualquier cosa, algo como mantener su equilibrio estaba más allá de sus habilidades.

Todo atónito con ganas de gritar se acuerda de su padre y uno de sus malos chistes, sonriendo en pleno desastre siente algo que se mueve por su detrás, ¡no puede ser! Un monstruo, pero ellos no existen. No quería voltear a ver, pero el armario que se encontraba en la oscuridad lo saca de la casa cuando se cae rompiendo todo su contenido.

Con solo un zapato le sigue a la gente, y lo primero que ve son los truenos a la distancia. Que esta pasando, todo el cielo estaba totalmente rojo. Aun lado de la calle habían muchos mirando desde sus techos, quería gritarles, advertirles que era muy peligroso hacerlo, pero no puede porque muchos lo estaban empujando. A la distancia se encontraba una colina con al menos doscientas personas, todos ponen aun más atención, si eso era todavía posible cuando los truenos incrementan de tamaño. Otra cosa era que el viento se estaba calentando, y el olor de algo podrido estaba llenando todo el ambiente.

Llegando en medio de la multitud no podía ver nada, ni escuchar lo que decían, pero poco a poco pudo entender, de como los magos se estaban cayendo de los cielos. No lo podía creer, pensaba que la gente debe estar equivocada, entonces sus ojos le demostraron el horror de toda la situación, todo su cuerpo se puso tieso de terror; cuando ve enormes monstruos comiéndoselos en el aire.

Terminando ese recuerdo mira que su taza estaba vacía, su mate es el testimonio de sus padres, de todo el amor y cariño que le dieron.

Si no fuera por esa tormenta uno diría que este lugar es un paraíso. La isla es pequeña llena de vida, con ruidos vibrantes hechos por muchos animales, también tiene un olor mezclado de las diferentes frutas tropicales. Puede ver aves cantando atrayendo sus parejas y monitos que lo estaban mirando de entre los árboles, la playa tiene arenas finas con pequeños crustáceos que corren de un lado a otro.

De acuerdo con su anillo son las 8 de la mañana, y piensa que ya es hora de planear las estrategias con las chicas. Entonces observa como Yudaxi miraba la tormenta detenidamente, y como de costumbre Zachin continuaba durmiendo.

La maga no podía dejar de observar aquella tormenta, en ella se encuentran sus enemigos que no solo destruyeron su país, también devoraron a muchos de ellos.

Ella es la última princesa de Quinton, cuando fue una niña siempre quiso ser como su madre Ansaidifel, alguien que fue poderosa y hermosa, valiente y amada por todos.

«Madre… me hubiera gustado decirte el orgullo que tengo. ¿Si estuvieses aquí, me juzgarías o me podrías perdonar?», se pregunta en su frustración. Por más que trate no podía recordarse de los bonitos momentos, pero solo la agonía de sobrevivir una pesadilla.

Arreglándose el cabello sigue pensando en aquel día donde lo perdió todo.

No se acuerda exactamente a que hora todo sucedió, pero puede ver a su madre terminando su discurso, y cuando llega su turno se le olvida de todo lo que iba a decir. Con la ayuda de sus amigos logra comenzar y a la mitad de su alocución se pone nerviosa cuando ve al público murmurar. No se había percatado de las nubes que se estaban formando a su atrás.

Todos tenían expresiones de confusión y asombro, porque las tormentas nunca se formaban en la capital.

No toma mucho tiempo cuando las explosiones estallan en los cielos, parecía que la tempestad había traído poderosos enemigos. Al principio sus magos guerreros salieron a enfrentarlos, ella al igual que el resto no podía ver lo que sucedía. Entonces una luz resplandece en medio de las nubes revelando los invasores, eran enormes monstruos con horribles siluetas.

La gente voltea en desesperación cuando un mago cae del cielo, no sabía si era ansiedad o una tonta curiosidad, pero ella se acercó a ver. Por unos segundos nadie quería decir algo, incluso ella misma se quedó muda al ver el cadáver, era el de una pobre maga sin cabeza, también le faltaba un brazo y una pierna.

Sus guardianes rápidamente la agarran para llevársela, jalándola entre la multitud observa como muchos no querían aceptar lo que estaba ocurriendo, pero sus ojos revelaban un terror incondicional, entonces un grito los despierta a todos; absolutamente todos comienzan a huir. Más magos siguen cayendo al suelo con sus cuerpos destrozados.

Su triste expresión cambia a uno frío recordando lo siguiente.

En la conmoción Yudaxi fue llevada al palacio junto con las otras princesas. Adentro ellas tratan de ver lo que estaba ocurriendo, y observan lo que muchos gritaban, los magos habían perdido sus poderes y estaban siendo destruidos. Entre ellas tratan de consolarse durante la batalla que parecía durar una eternidad, entonces las princesas deciden darle sus regalos, toda asustada con su maquillaje corriéndose en su rostro los abre uno por uno.

Cuando parecía que todo estaba perdido, escuchan las noticias de que la diosa Kurun pudo romper las líneas enemigas. Sus amigas y ella pudieron respirar de alivio otra vez, para todos la diosa Kurun era la más poderosa de todos los dioses.

Yudaxi puso su fe en que todo iba a salir bien, de que mañana iba a ver a su madre y a sus amigos. Llorando y temblando siente como su prima Fenira la abraza tiernamente, mirándola no podía creer que alguna vez la haya maltratado, pero ahora son inseparables, todo gracias a su amigo Condorkan.

Mirando su cálida sonrisa no puede hacer otra cosa que disculparse por todo lo que le había hecho. En ese triste momento las grandes ventanas revelaron la cruel-realidad, de que las fuerzas enemigas no tenían fin, de que lo único que las estaban protegiendo son las últimas fuerzas de defensa. Las chicas gimiendo y llenas de terror observaron como toda la gente se estaban escapando de la capital.

Yudaxi no se acuerda mucho de lo que transcurrió después porque entró a un estado de sobresalto, aparentemente su madre luchó hasta el final protegiendo la capital.

Terminando ese recuerdo se pregunta, ¿que pasaría si ellos de alguna manera pudieran ir a ese día? Condorkan le prometió que al final todos iban a regresar, todavía no sabe cómo lo va a hacer, pero cada vez que lo ve asustado, no puede dejar de pensar que lo va a perder.

Dentro de ella hay una pelea, de un lado se encuentra toda la gente que murió, y del otro su esposo. Con solo pensar eso siente como su corazón le muerde todo su ser, se supone que ya había aceptado su destino, pero aún así no está dispuesta a perderlo, tiene que haber alguna forma de salvarlo.

Zachin estaba soñando vívida mente aquel evento, nunca se va a olvidar sus gritos de terror cuando la capital fue consumida por la soledad. Sus hijos y su marido fueron parte de la última línea de defensa junto con todos los demonios y ángeles que podían pelear comandados por la diosa Kurun.

Esa noche Zachin planeó un gran banquete para su familia, una especie de celebración para el nuevo miembro de la casa, para su querida hija Yudaxia. No pudo ir a la ceremonia de la princesa porque estaba cerca por dar a luz, pero estaba al tanto de todo lo que ocurría.

Cuando la batalla comenzó Zachin fue visitada por otras demonios que se estaban preparando para ir a los albergues. Durante el viaje estaba pegada a la ventana observando el cielo lleno de relámpagos producidos por la Diosa Kurun, también escuchó que los magos habían perdido sus poderes algo difícil de creer. Cuando llegan ven que el albergue se encontraba repleta de gente.

Ella dependía bastante de sus sirvientas y amigas porque le costaba moverse, caminando entre la gente escucha como muchos de ellos no podían encontrar miembros de sus familias, un hermano, una madre, un abuelo, una hija, ¡qué horrible situación!

Mirando sus rostros piensa en sus queridos hijos y se llena de mucho orgullo, ellos estaban protegiéndolos a todos. Sus hijos no eran tan fuertes como su esposo o ella, pero aún así pudieron convertirse en valiosos guerreros. Terminando de pensar eso se pregunta por qué la gente había dejado de hacer ruido, y comienza a escuchar repetidamente las palabras, ¡silencio!

Lo que escucha después le destroza el corazón, las campanas dan la señal que la capital había caído, como miembro del ejército eso significa que ya no los va a volver a ver.

Toda la gente sale de los albergues y observan el caos total, toda la capital estaba siendo destruida, enormes monstruos estaban tratando de entrar, pero todavía las fuerzas de Kurun los estaban protegiendo. Entonces las amigas de Zachin se la llevan a un centro de evacuación, y milagrosamente logran huir en uno de los últimos transportes.

Escapando junto con otros demonios pudieron ver la destrucción de la capital. Ella vivió allí por casi 20 años, conoció el amor de su vida y tuvo dos hijos que le dieron tanto orgullo y felicidad que era imposible creer que todo estaba terminando. Quería pensar que ellos todavía estaban vivos en algún sitio. Viendo la diosa descender en una luz la hizo gritar de desesperación, porque ya no tenía su armadura, sus hijos, sus queridos hijos.

La luz consumió toda la capital, Kurun peleó hasta el final y antes de que los monstruos devoraran a los sobrevivientes ella se sacrificó en un acto de compasión.

Abriendo sus ojos observa el día claro que le era muy familiar, y sentándose en su bolsa de dormir expone su cuerpo semi-desnudo, no se da cuenta que Condorkan estaba tratando de saludarla, pero ella se levanta y desaparece entre los árboles tropicales sin decir nada, con muchas ganas de vomitar.

(La noche anterior ellos compartieron sus recuerdos de las familias y amigos que obtuvieron durante su largo camino, se rieron y lloraron, al final terminaron cantando una canción vieja de Quinton).

Condorkan observa que su esposa todavía estaba mirando el mar, y para no disturbarla se sienta lentamente a su lado.

El cabello rojo de Yudaxi resplandecía casi como el fuego, y hoy siendo un día especial se lo había arreglado bien bonito, su cuerpo bronceado-muscular está lleno de cicatrices, pero había una que era más prominente de una mordida en su clavícula izquierda.

Ella mide 6,1 pies de altura, su cabello solo le llega a sus hombros y sus ojos son de color turquesa. Traía una blusa blanca que le llegaba al ombligo con su típica apretada-pantaloneta de color azul. Para él ella representa su coraje y su desafío contra lo inevitable, del grupo Yudaxi es la más fría y aveces hasta cruel.

En algunas ocasiones casi mata indiscriminadamente, pero hasta ahora ha sido detenida por sus amigos. Condorkan sabe más que nadie quién es ella, y es por esa razón que no le puede revelar todos sus secretos. Sin darse cuenta mira como su mano estaba temblando, y forma un puño para poder calmarse.

Sintiendo la frustración de su querido esposo le agarra de la mano con una tierna expresión.

—Estoy segura de que todo va a salir bien. —le dice inclinándose en su hombro.

Mientras que sostiene la mano de Condorkan se pone a pensar que después de seis años todavía depende de él, no solo para seguir peleando, también para no caer en su terrible depresión. Sabe que es débil porque aveces es difícil controlar su furia, pero estando a su lado su corazón siempre se calma. Se pone alegre al observar aquel rostro que le es muy familiar y que probablemente no pueda vivir sin verlo.

La cara de Condorkan está llena de imperfecciones, en el lado derecho tiene una marca que fue creada por la desolación cubriendo parte de su cachete llegando al labio y mentón. Su cabello es corto de color marrón, parte de sus flequillos tienen una extraña-permanente forma de cola de ave, se acuerda de los muchos apodos que su prima y ella le dieron cuando eran niños, pero su sonrisa fue la que la cautivó, una sonrisa que después de todo lo que les pasó él no la perdió, algo que no puede decir de sí misma. Alentándolo mueve sus piernas para seducirlo.

—Ya no hay nadie que nos pueda vencer, gracias a ti podemos cambiar el rumbo de esta guerra. Como te lo prometí yo siempre voy… —le dice tocándose sus flequillos mirando al suelo para que no vea su rubor, pero él ya le había dejado de escuchar.

Condorkan estaba pensando en aquella promesa. No se acuerda exactamente que pasó en el último día que lograron escapar los reinos de los magos, pero le dijeron que Yudaxi regresó por él, una persona tan importante como ella había decidido morir a su lado, pero milagrosamente fueron rescatados por el dios original Kurun. Mirando su rostro hace un esfuerzo para no ser seducido fácilmente, y para fastidiarla un poco piensa en esos rumores de como las sirvientas gastaban 3 horas cada mañana para arreglarla.

—¿Te acuerdas que tú tenías tu cabello bien largo? Brillaba tanto en el día como en la noche, pobrecitas sirvientas, les debió tomar mucho tiempo tratar de mantenerlo. Si me acuerdo bien, tu siempre salías con unos extravagantes diseños.

Aquella interrupción la sorprende y se enfada un poco, porque no le había escuchado todo este tiempo. «Qué chico… y eso que me había arreglado para ti», se dice tratando de no perder su paciencia, y recordándose de esos absurdos rumores decide apretarle la mano.

—¿Mi cabello? Ah quizás ya es hora de que me lo deje crecer. Si eso es lo que tú prefieres. Mi preciado esposo. —le dice sin poder esconder su fastidio.

Con el apretón de mano se da cuenta que había dejado de temblar, entonces le acaricia su mejilla.

—Perdóname mi vida, me acordé de aquellos días en Quinton. Muchas cosas han cambiado, incluso nosotros. Tú me guías el corazón y eres todo para mí. También me gusta verte cuando te enojas, porque es más fácil hacer esto. —le dice reafirmando su amor.

Esas palabras hacen que Yudaxi se sonroje otra vez, de repente siente la mano con los labios de Condorkan, esto la pone aun más roja, porque estaba usando su lengua moviéndola de lado a lado. Ella trata de zafar su brazo, pero no la deja, entonces tratando inútilmente de contener sus emociones levanta su cabeza y trata de hablar, pero su garganta la traiciona y con una voz temblorosa comienza:

—Te estaba diciendo que gracias a ti pude salir de mi depresión, me inspiras a continuar, a no rendirme.

Al escuchar eso él deja de jugar, pero mueve su mano para acariciar su cuello.

—Gracias, pero a veces es difícil pensar que tú alguna vez ayas necesitado mi ayuda. Eres increíble, especial y muy hermosa. Soy afortunado al tenerte a mi lado. Pase lo que pase, acuérdate que mi corazón va a estar en tus manos. —le declara con los labios mojados y con una mirada de trance.

Sintiendo que todo su cuerpo estaba a punto de derretirse y antes de perder toda la razón, ella muerde ligeramente los labios para poder continuar.

—Mi amor, te voy a seguir hasta el final. Te amo.

—Yo también te amo, hasta el último momento de mi vida. — él le dice con una sonrisa pensando en lo hermoso que estos meses han sido.

Yudaxi siente como la mano de Condorkan comienza a bajar a lo largo de su columna hasta llegar a sus hoyuelos, después de muchas noches con él su cuerpo responde con anticipación. Condorkan prosigue a masajearla tocándola entre sus nalgas, esto hace que se incline terminando en su pecho, su voz cambia totalmente a una más dramática y casi cerrando los ojos ella le revela algo dentro de su corazón.

—Voy a ser honesta. Hubo un tiempo en el que yo odiaba esa parte optimista de ti, aún cuando me perdonaste. Yo me preguntaba por qué un simple humano me había robado el corazón, incluso pensé que no eras digno de mi amor. Que tonta fui. Al final no soportaba que tú también me ibas a abandonar, quería que caigas, que te rindieras, así al menos íbamos a estar juntos, pero afortunadamente me equivoqué. Sabes… yo me enamoré de ti aún más antes de la guerra, quería robarte de las manos de Fenira. No estoy arrepentida. Al contrario, ¡estoy muy feliz a tu lado! —le declara con un poco de dolor y se mueve terminando encima de su regazo.

Ella lo había atrapado con las piernas, Condorkan observa esa nueva expresión reservado solo para él, una invitación para hacer lo que quiera. Cautivado y con ganas de tomarla dice algo para terminar la conversación:

—Voy a restaurarlo todo, por todos ustedes y en especial, por mi bella esposa.

Justo cuando los dos iban a soltar las manos para comenzar a besarse, una figura sale de los arbustos. Ellos voltean al mismo tiempo y cuando ven a Zachin rápidamente se sientan como dos niños tratando de cubrir un accidente. El demonio se encontraba de mal humor por los sueños que tuvo estos días, pensando que tal vez ese sabroso mate la pueda relajar, lo comienza a oler profundamente para ver si todavía estaba fresco, pero también percibe un extraño olor, tranquilamente agarra una taza y observándolos se sirve.

No le toma mucho tiempo para darse cuenta de que ese olor era feromonas y mira que Yudaxi estaba envuelta con ellas. Yudaxi trata de no chocar miradas con Zachin, porque las dos no se llevaban bien, y sintiendo su ataque voltea a verla. Zachin le da una mueca de desaprobación, porque después de todo ella es una tramposa en los ojos de muchas mujeres. Las dos se quedan mirándose mientras que Condorkan desaparece en el fondo.

12 de Mayo de 2021 a las 10:51 0 Reporte Insertar Seguir historia
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