lepquezada LEPQuezada

Un grupo de personas se encuentran en medio de una guerra entre cielo y el infierno, ellos deberán sobrevivir por cien días antes de que todo el planeta vuelva ser como antes. Un grupo selecto de portadores de acero se ha reunido para luchar contra ambos bandos, representando a los humanos en esta guerra, para que así, los más aptos sobrevivan.


Post-apocalíptico Sólo para mayores de 18. © Reservados

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Capítulo I

Mi vida cambió de una manera repentina y totalmente abrupta, cuando un día sin mayor problema, en el que yo iba de camino a mi casa luego de haber estado jugando videojuegos con un amigo, me topé con algo que en un principio no logré reconocer, sin embargo, cada centímetro, cada metro que me acerqué, noté con amplitud lo que era. En el centro de la Avenida Dostoyevski, había una figura humana parada ni hacer nada, mas que estar presente, me asusté un poco. Una enorme luz roja, como la que produce un enorme fuego procedente del cielo comenzó a iluminar mi camino, en ese momento me detuve de golpe, después la figura ascendió al cielo gracias a unas enormes alas de plumas blancas, entendí entonces que, el apocalipsis había comenzado.

Me di cuenta de la hora ya que mi amigo me marco al celular totalmente asustado. Eran las tres exactas y él parecía ser perseguido por algo, pero no logré comunicarme con él, aparentemente se le había marcado el celular mientras huía de lo que fuese que lo perseguía, no hice nada, solo me quedé parado a media calle esperando a que él dijera algo, pero la llamada solo se cortó. La luz del cielo se había extendido a todas partes a las que miraras, y lo siguiente me hizo correr; un poderoso terremoto abrió parte de la calle causando grietas enormes, provocando derrumbes de los edificios aledaños a mi ubicación, luego vinieron los gritos, gente que salía de las casas, pidiendo ayuda solo para darse cuenta que afuera era peor que dentro, aunque negué esa afirmación tras ver como una casa de dos pisos era tragada por una enorme grieta, de la cual parecía salir el mismo infierno.

—Esto es malo —dije para mi mismo mientras subía de nuevo a mi patineta para continuar con mi viaje a mi casa.

Pero antes de subirme del todo, una voz me interrumpió.

—Lo es si lo miras de una perspectiva simple —dijo la voz detrás de mí. Se escucha tranquila, como si supiera una forma de sobrevivir a lo que estaba pasando—. Puedo ayudarte a que no te pase nada.

Me giré y la persona que veía era sumamente atractiva, de cabellos rubios y ojos tan azules como el cielo mismo, el cual ahora era rojo, mientras en los cerros había fuego.

— ¿A que te refieres? —pregunté.

Otro terremoto volvió a sacudir la tierra, provocando la explosión de una gasolinera que estaba cerca a mi ubicación, otras cosas también explotaron pero no logré ver que fueron.

—El fin ha llegado, y yo puedo darte la forma en la que sobrevivas a estos cien días de sufrimiento —dijo el hombre avanzando hacia mí. Él vestía de túnica blanca, solo dejando ver sus manos a sus costados de una forma como si no pudiera moverlas o algo similar.

— ¿De que se trata? —pregunté.

—Bueno, vas a creer que estoy loco, pero debes matar a los ángeles que van a bajar al amanecer —dijo el hombre—. Te dejaré esto.

La persona clavó una espada de un metro ochenta de alto frente a mí, para luego desaparecer con un enorme destello, el cual no me afectó en lo absoluto.

— ¿Cómo se supone usare esta cosa? —me pregunté al ver que la espada además de ser muy larga, era demasiado gruesa, al menos de la forma correspondiente que debería tener por el tamaño.

—Es mucho más ligera de lo que parece —dijo la voz del hombre desde alguna parte—. Otra cosa, no estás solo, también debes tener cuidado con los demonios que saldrán de las grietas, esto se ha convertido en la guerra del cielo y el infierno.


La luz del sol comenzó a brillar en lo alto, mientras el rojo seguía vivo, de alguna manera, el sol se habría paso sobre este, hasta que despareció. El sol dejó de verse sobre las nubes, para pasar a ser nada, ni un solo destello que se supiera era del sol, todo era producto de este extraño brillo rojo que había desde la noche. La gente seguía gritando, huyendo y algunos hasta disparaban sus armas de fuego contra algo que no podía ver desde el techo de mi casa. Decidí que haría lo que el hombre me dijo, sin embargo, no estaba del todo seguro de que fuera real.


Mientras daba una caminata por los alrededores de mi colonia, escuché un grito de ayuda de una mujer, corrí y logré ver algo que mis ojos no pensaron ver jamás, o al menos jamás en vida; un ángel estaba de pie frente a la mujer, este sostenía una espada de color oro, o de oro, no supe cual era la verdad, pero la tenia acorralada conta un auto, el cual parecía haber sido cortado, la mujer lloraba con fuerza mientras sostenía a un bebe en brazos el cual parecía estar muerto.

— ¡Por favor no! —exclamaba la muer entre los enormes llantos que ella misma dejaba escapar.

El ángel levantó la espada por encima de su cabeza y cuando noté la intención de golpear a la mujer con el artefacto, grité sin darme cuenta.

— ¡¿Por qué lo haces?! —pregunté cuando e vi al ángel detener su ataque.

—Esto no te incumbe humano —dijo con una voz fría.

—Te equivocas —dije intentando dar algún paso hacia delante, pero mi cuerpo no reaccionaba, mis piernas parecían estar pegadas al suelo, era una sensación horrible de impotencia.

—Como quieras humano, te acabaré también a ti —la espada descendió con furia y velocidad, cortando a la mujer de manera vertical, dejando ver como su cerebro caía en dos partes fuera de su cráneo, la sangre debajo de ella hizo un gran charco y el bebé cayó a ambos lados, dejando ver sus pequeños intestinos.

— ¡Eres un desgraciado hijo de puta! —exclamé intentando moverme una vez más, pero ahora si logré moverme. Di dos pasos hacia el frente, con la espada sobre mi hombro derecho. La empuñé hacia el frente de mí, listo para la batalla.

El ángel en un movimiento rápido, golpeo el filo de mi espada con la suya lo que provocó una pequeña onda expansiva la cual me arrojó hacia atrás, para luego impactar contra una pared tan violentamente, que mi vista se nubló, las intersecciones del lugar se volvieron confusas y cuando vi, el ángel estaba decapitado en el suelo, mi espada estaba clavada frente a mi y una hermosa figura se acercó donde estaba yo, antes de quedar completamente inconsciente.

—Fue valiente, pero te falta fuerza —dijo una voz muy bella mientras todo se nublaba—. Ahora estás a salvo. Descansa.


5 de Mayo de 2021 a las 03:28 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Kireth Garcia Kireth Garcia
Te amo sigue buscando tu sueño verás que pronto se cumplirá ✨
May 05, 2021, 06:35

  • LEPQuezada LEPQuezada
    Yo más. Grácias amor, verás que estaremos juntos en eso May 05, 2021, 06:37
~

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