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Baely Hanameh


¿Qué tan bella puede llegar a ser una flor? ¿Qué hace falta para que ésta se corrompa? En un mundo que roza la utopía no todo es tan perfecto. ¿Qué elegirías, la fortuna o la belleza?


Paranormal Lúcido Todo público.

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Prólogo- Abril

Era una bella tarde de abril en Siria. Las flores impregnaban el aire de dulzor y de alegría. Mientras, el bullicio de la preciosa ciudad resonaba en los oídos de Zahra. Ésta se encontraba descansando en el jardín de su ostentosa casa color marfil, que devolvía el calor al cielo, pero que se apropiaba de la luz que transmitían aquellos rayos poderosos e invisibles. Desde la hamaca en la que reposaba Zahra se vislumbraban todos aquellos altos edificios color crema, donde se encontraría en ese mismo instante su padre.


Él, trabajaba como redactor jefe en el periódico más famoso del país y era conocido mundialmente por sus artículos sobre la corrupción del gobierno de la Unión Europea. Zahra no entendía mucho de política ni de economía, pero sí sabía desde más pequeña que, tras una guerra entre el gobierno europeo y Estados Unidos, este último terminó por desaparecer. Ahora aquellos territorios pertenecían a la Unión Europea, cuyo líder era Henry Zigac, un ex-militante del Partido Nacionalista Polaco. Zigac tras años dedicándose a la política nacional, decidió allá por el 2009, que debía pertenecer a la élite política de la Unión Europea. Lo único que se sabe después de aquel cambio de rumbo, es que Zigac se reunió junto con otros altos dirigentes la noche del 8 de mayo de 2011. Un mes después de aquella misteriosa reunión, Estados Unidos y la Unión Europea discutían mediante el sonido atronador de las balas. La guerra culminó, cuando Zigac dio la orden de enviar a las costas de Estados Unidos unas cajas de madera. Cuando estas llegaron a orillas de la ciudad de Nueva York, solo hicieron falta 2 meses más para que el gobierno estadounidense se rindiera misteriosamente. Nadie supo el motivo de la rendición de la que había sido alguna vez la primera potencia económica del mundo. A día de hoy continuaba siendo un misterio. Era por este motivo por el que el padre de Zahra, Osiris Al Qadi, se encontraba en la oficina. Le había llegado hacía poco un testimonio importante sobre los sucesos que ocurrieron aquel verano de 2012 en Nueva York. Ahora, era su trabajo llegar hasta el fondo del asunto para tener pruebas de que el gobierno europeo no tramaba nada bueno. 'Cada vez estoy más cerca' decidía noche tras noche frente a su hija, a la hora de la cena. Zahra esperaba, con su aún inocente fe, que así fuera, para así poder pasar más tiempo junto a su querido padre. Aunque le gustaba tener sus secretos, propios de la niñez, sí que disfrutaba, y añoraba, cuando hacía unos 2 años ella y su padre iban al cine casi todas las semanas.


De todas maneras, a Zahra en ese momento no le importaba donde estuviera su padre, ni nadie en general. Ella, estaba físicamente en aquel gris pero bello mundo, pero su mente se encontraba en un lugar donde las colinas llegaban hasta el espacio, y donde los animales y los árboles bailaban con ella al ritmo de una animada melodía que sonaba a lo lejos. En aquel lugar Zahra jugaba a ser una princesa que vestía ropajes de seda color jade y que tenía como mascota un delfín. A veces, se convertía en una piloto de carreras que siempre cruzaba la meta en primer lugar, siendo la envidia de los demás conductores. Incluso, y esto su padre no lo sabía, a menudo se encontraba a sí misma viajando por infinidad de lugares con el propósito de escribir un artículo periodístico digno de ganar un Pulitzer. Al fin de al cabo, Zahra era una niña con mucha imaginación, que se veía potenciada por todas las posibilidades que Siria le otorgaba a sus habitantes.


Siria desde hacía ya años, se había convertido en uno de los países más desarrollados del mundo. No se debía a su tecnología ni a su economía. Para esos ámbitos ya estaba la Unión Europea. No, Siria destacaba por su historia y por sus gentes. Destacaba por las flores, que no morían ni en invierno ni en verano. Destacaba por su clima, que se había adaptado y ya no era extremo, sino que era gentil y amable. Además, Siria albergaba en su interior Alepo, la ciudad donde vivía Zahra. Alepo era en pleno 2015 una de las ciudades mejor conservadas del mundo. Mientras otros lugares como Galicia, en España; o Roma, en Italia; habían perdido todo su patrimonio cultural, sustituyéndolo por grandes edificios; Alepo seguía manteniendo aquellas estructuras que hace miles de años habían construido las civilizaciones antiguas árabes. Así, mientras unos sacrificaban la belleza en nombre del avance, otros, conservaban la misma para poder seguir viviendo en armonía con el medio.


Zahra continuaba ensimismada en sus bellos pensamientos cuando, de repente, un estruendo atroz se hizo eco en sus oídos, destrozándole los tímpanos. La sangre comenzaba a brotar y escapaba, tiñendo de rojo el lóbulo de la pequeña oreja de Zahra. Asustada, y con un continuo pitido azotandola, Zahra comenzó a gritar desesperadamente. Aunque ella no lo escuchara en aquel momento, el bullicio alegre de las calles se había transformado en un desesperado y angustioso griterío.

Para cuando la situación se estaba comenzando a tranquilizar, Zahra cayó en las manos del destino y se desmayó en el precioso patio de su casa, cuyas flores estaban ahora cubiertas de arena, ceniza y yeso.


3 de Mayo de 2021 a las 15:58 0 Reporte Insertar Seguir historia
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