rin Rina Ipóliti

Una carta que Federik guardó hasta el día de su partida... Un anexo de los microrrelatos "El sacerdote Federik es mi papá".


Inspiracional Todo público.

#hijo #paternidad #iglesia #sacerdote #catolico
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Fragmento de una carta.

[...] ¿Recuerdas ese día? Aquel día que te vi solito, en un rincón alejado de los demás, como si estuvieras en penitencia. Parecías un <<bicho bolita>>, no molestabas a nadie y siempre tenías ese rostro triste. Yo te miraba preocupado de lejos, no estabas contento y no hacías amigos en el orfanato pero cuando te encontraba en el jardín, tu mirada cambiaba cuando llevabas tu vista al cielo. Te gustaba y te sigue gustando la naturaleza, cómo volaban los pájaros, la forma de las nubes y, cuando te bajaba el sueño, te dormías en el césped y luego yo te llevaba a tu habitación.

Cuando empezaste a crecer, ya notaba tu felicidad en el rostro aunque no sabía la causa, pero eso me ponía feliz. Seguías siendo un poco torpe, siempre corrías en casa y te golpeabas al chocarte los muebles y tu llanto podía despertar a medio pueblo, entonces yo iba a consolarte; te alzaba y te estrechaba junto a mi pecho para que lloraras por dentro mientras buscaba el botiquín para curarte las heridas. <<Cielos Pietro... ¿Cuántas veces te he dicho que no corrieras en casa?>>, cuántas veces te lo he dicho a eso, ¿verdad?. Cuando tenías problemas en el colegio, tú no decías nada pero siempre tuve un pájaro mensajero que me contaba todo (obviamente es el Padre Carlo), él llegaba asustado a la casa parroquial y me contaba que te habían pegado y que no hacías nada por defenderte, simplemente dejabas que te pegaran una y otra vez mientras sufrías en silencio igual que Jesús cuando lo abofeteaban antes de morir. Estabas abrumado y enojado por lo que te decían en el colegio, aceptabas forzosamente las críticas hacia mí y no decías nada, simplemente dejabas que esas duras palabras dejasen entrar en tus pobres oídos para luego llegar a casa y llorar.

<<¿Quiénes son tus verdaderos padres?, ¿Seguro que estás bien con él, no te hace nada malo?. Ten cuidado, puede hacerte daño más adelante. ¿Enserio es tu papá? Vaya a saber qué habrá hecho ese tipo>>. Todas estas y más críticas te hace doler hasta el alma, ¿verdad?... Sé que intentabas explicarlo pero en este mundo hay gente ignorante y no quiere saber ni conocer qué pasa en el exterior de su zona de confort, sólo quieren quedarse ahí y vivir bajo sus propios ideales y no cambiar ni un poco su forma de pensar.

Cuando estabas triste, te tomaba de tus manitos e íbamos a la plaza a jugar, veías a los demás niños con sus padres y me preguntabas quién era tu madre. No quería decírtelo en ese momento porque eras muy chico pero mi corazón se quebrajaba en miles de pedazos al no poder explicarte lo que te había pasado, no me animaba a decirte nada, tenía un nudo en la garganta que no me dejaba pronunciar ninguna letra y mis ojos retenían las lágrimas al verte esos ojitos tristes y desolados.

A medida que ibas creciendo, tu mente maduraba y pensabas en grande, te gustaba mucho leer al igual que ahora y te entusiasmabas demasiado con los libros que ya ni dormías. También me preguntabas que cuándo ibas a hacer la primera comunión, estabas ansioso de que llegara ese día... y llegó. Me permitieron darte la comunión ya que, por razones eclesiásticas, no podía hacerlo. Supongo que...estabas más feliz que cualquier otro al recibir la Eucaristía. Creo que... imaginamos exactamente lo mismo ese momento; aquel momento en que el Espíritu Santo se engancha como un ancla en todas las dimensiones del alma, recorriendo cada parte de nuestro ser e invitándonos a formar parte de la Nueva Alianza.

¿Sabes otra cosa, Pietro? Mi corazón saltaba de alegría aquel día al escucharte decir con esos ojos brillantes y tu sonrisa de oreja a oreja que querías ser sacerdote. Lo recuerdo muy bien, palabra por palabra, la voz de mi niño que decía <<¡Quiero ser como usted!>> no entendía a qué te referías con eso pero después me explicaste <<Quiero ser sacerdote como usted>>...casi me da un infarto pero de alegría, jamás pensé que dirías eso. Es... algo extraño pero... me refiero a que casi ningún chico de tu edad piensa en eso...digo... casi todos quieren seguir una carrera pero tú elegiste una vocación que está en decadencia... la verdad es que aquellos que siguen el camino del sacerdocio son como una pequeña luz en medio de toda la oscuridad que hay en este mundo. De verdad me alegró escuchar eso, eres una esperanza para nosotros, para la Iglesia. [...]

Empezaste estudiando eso de relaciones internacionales o eso de enfermería, no recuerdo bien; ahora te has metido de cabeza con Ciencias Sagradas y Teología y debe ser que te gustó mucho porque ya estás en el Seminario Mayor. Has hecho dos amigos inseparables, dos seminaristas que parecen hermanos cuando están juntos, tengo muchas esperanzas de ustedes, quizás cambien algo en el interior de la Iglesia, algún cambio de imagen y también en el método algo antiguo de hacer las cosas.

Cómo pasa el tiempo, ¿no?... los jóvenes están llenos de energía, de ideas, con ganas de cambiar las cosas que están mal... Siento mucho no haber podido acompañarte en tus momentos más felices. Perdón por mentirte cuando te decía que no tenía hambre y luego descubriste que yo no podía comer algunos alimentos porque me hacía tan mal que empezaba a toser sangre... luego descubriste sobre mi enfermedad... Perdón, mi niño... [...]

Este asqueroso y horrible cáncer me está matando desde que tenía veintisiete años, me está carcomiendo demasiado, me agota las energías, escupo cualquier cantidad de sangre por la boca, me veo más delgado... ya ves... no puedo hacer nada, ni siquiera los médicos. Es tan... difícil vivir así, con tantas complicaciones y sentir que no puedes hacer nada, que se acerca el día de tu muerte poco a poco... pero de todo esto rescato algo positivo, me gusta ayudar a los demás que sufren igual o peor que yo. Al menos he logrado criar un hijo adoptivo que me ha traído demasiada alegría (aunque con un poco de enojos porque eras caprichoso), me hiciste sentir por primera vez lo que se llama la paternidad. Gracias por todo, mi niño que ya está grande... [...]

Tu papá adoptivo, el que te quiere mucho,

Federik.

5 de Mayo de 2021 a las 19:16 0 Reporte Insertar Seguir historia
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