brighteyes sueñoskj

Para Taehyung pensar en volver a enamorarse era casi una idea inimaginable. Su corazon habia sido totalmente roto por el hombre que habia amado casi la mitad de su existencia. Habia amado con cada fibra de su ser y habia sido desechado. Jamas volveria a enamorarse. Jungkook nunca se habia dejado desalentar por las dificultades que la vida le hizo pasar por ser distinto y menos ahora que creia haber encontrado al amor de su vida. El le iba a demostrar que la diferencia de edad no importaba, y que entre sus brazos podria volver a amar.


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

#amistad #vkook #taekook #diferencia-de-edad #]v
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1-La vida despues de ti

Taehyung miro el almanaque apenas colgado en la puerta de la cocina. Realmente no querría haberse percatado de la fecha, especialmente este día del año. La tristeza y los recuerdos invadiéndolo. Jamás pensó que este día en particular estaría solo y divorciado de quien fue por muchos años el primer y único amor de su vida.

Había conocido a Chan Min Ho a la dulce edad de 14 años. Recordaba a la perfección cada detalle del día que lo vio por primera vez. El venia distraído en quien sabe qué cosa que pudiera pensar un chico de su edad. Al llegar a una esquina se detuvo porque el semáforo estaba en rojo. Unos segundos después sintió que alguien se paraba a su lado. Al girar su rostro vio a un muchacho que igual que él, esperaba la luz verde para poder cruzar la calle. Sus ojos quedaron encantados instantáneamente con el chico. Debía tener más o menos su edad. Su porte elegante y ondulado cabello castaño lo fascino. El muchacho giro al notar la mirada del castaño y entonces le sonrió. Fue en ese momento exacto en que Taehyung supo que se había enamorado. Hasta casi pudo sentir su pecho ser atravesado dulcemente por la imaginaria flecha de un cupido que segundos atrás él hubiera jurado que no existía. Obviamente, luego de salir del estupor de haber sido golpeado por el amor, y sin emitir ni una palabra, respondió al saludo con una sonrisa de su parte.

Con el tiempo llego a verlo en varias ocasiones en los alrededores del barrio y finalmente en su mismo colegio. Al viajar más o menos en la misma dirección y el tomar el mismo bus para volver a casa después del instituto, indefectiblemente comenzaron a hablar. Min Ho le contó que había vivido toda su vida en Japón porque su madre era japonesa y que por un tema de trabajo se habían mudado a Seúl, para sorpresa de Tae, a solo unas pocas cuadras de su casa. Gracias a los contantes encuentros fortuitos terminaron haciéndose amigos. A veces caminaban juntos hasta su casa o bien se juntaban para realizar la tarea escolar para el día siguiente.

Por dos años enteros Taehyung estuvo secretamente enamorado del muchacho sin siquiera intentar nada porque estaba seguro que no sería correspondido. Eran vecinos y compañeros de colegio nada más, y estaba conforme con eso. En ocasiones lo había visto con lindas chicas colgadas de su brazo, aunque Min Ho siempre le había asegurado que ninguna de ellas había llegado a su corazon. Nunca ni siquiera en sus más remotos sueños pensó que podía tener la más mínima oportunidad con él hasta que el mismo chico se le había declarado de la forma más romántica. La imagen de esa cita nocturna en el parque había quedado guardada en su memoria. Min Ho le había dicho que había tenido problemas con su bicicleta y que necesitaba auxilio para volver a su casa. Tae llego al lugar sin siquiera tener idea de lo que le esperaba, hasta que lo vio allí con una hermosa sonrisa y un ramo de 24 rosas rojas en su mano, una por cada mes que había pasado desde que se conocieron para después hincarse en el suelo y decirle que estaba enamorado desde hace tiempo y que quería ser su novio. Está de más decir que Taehyung acepto su petición para finalmente arrojarse a sus brazos.

A partir de ese glorioso día la vida de Tae giro entorno de Min Ho. Pasaron por cada etapa de una relación amorosa, el enamoramiento, el amor profundo, las peleas, las cortas separaciones, el matrimonio y finalmente hace casi 2 años a la separación.

Debió haberse dado cuenta, pero estaba tan cómodo con la felicidad que en ese momento reinaba en su vida y tan seguro de ser absolutamente correspondido que no lo vio venir. Tanto que habían hablado de la posibilidad ya bastante concreta de adoptar un niño. Incluso habían llegado a visitar un hogar un mes antes de la catástrofe. Jamás vio dudas en él ni tampoco alguna indicación de que no estaba de acuerdo con su matrimonio. Por eso cuando esa noche lo sentó en el living del comedor y le dijo que debían hablar solo se le ocurrió pensar en que como su cumpleaños número 28 estaba cerca, seguramente quería que planearan algo especial como lo hacían cada año. Faltaban solo dos meses para dicho día y siempre los festejaban con bombos y matracas. Estaban acostumbrados a planificar este tipo de fiesta con bastante anticipación.

Pero ese día no fue como esperaba. Cuando le dijo que estaba enamorado de alguien más se rió, a carcajadas pensando en lo tonta de su broma, pero cuando vio que no correspondía a la diversión y que su rostro estaba serio, sus risas se esfumaron de a poco. Fue entonces que entendió que no estaba hablando en broma.

Su vida se vino abajo en menos de unos segundos.

Como todo buen manipulador, solo se echó a si mismo la culpa de lo que había pasado. Lo suficiente para mantener su boca callada y evitar reclamos más de lo necesario. Estaba tan shockeado que no pudo poner reparos a nada de lo que tuviera que decirle.

Cuando le contó quien era su nuevo amor, casi se da la cabeza contra la pared. Park Shi-Hye. La preciosa chica de apenas 20 años quien era su tierna y dulce secretaria desde hacía más o menos 6 meses. Esa muchacha a quien el mismo había invitado en más de una vez a su casa desde el día en que supo que trabajaba con su esposo. Incluso le había comprado un regalo de cumpleaños para ella. Que pedazo de idiota había sido!. Había notado las miradas que Shi-hye le lanzaba a su marido pero pensó que solo era un pequeño crush que la chica tenía con el guapo de su jefe. Y en ese momento no la culpo, es más la entendió completamente. Sabía el efecto que Min Ho tenía en la gente, porque era totalmente hermoso, pero estaba tan seguro de su amor que jamás sintió ni una pisca de celos.

Los primeros días a su confesión creyó que quizás todo había sido un desliz, porque Min Ho no volvió a mencionar nada y vivían juntos como si nada hubiera pasado. Una noche luego de volver de su trabajo Min Ho le hizo el amor, de forma tan ferviente que pensó que todo volvería a ser lo de antes, incluso pensó en perdonarlo y continuar con la vida maravillosa que tenían. Pero su felicidad duró poco cuando al día siguiente mientras el aún dormía, había empacado sus cosas y se había marchado. Para siempre.

Lloro por horas por su estupidez, por haber dejado que lo tomara de nuevo y lo llenara de falsas esperanzas cuando solo lo había hecho como forma de despedida.

Lloro más cuando se enteró que se fue con ella a Japón, a la casa que habían pagado con el esfuerzo del trabajo de ambos. Esa casita que habían elegido juntos apenas hace un año atrás y que había sido su sueño desde que se habían casado. Por supuesto le dejo la casa de Seúl, casa donde actualmente vivía como consuelo, uno muy pobre por cierto porque allí todo le recordaba a él y a los años que había vivido en una fantasía que solo él se había creído.

Meses después luego de un rápido divorcio, decidió por consejo de su hermana Sooki comenzar de cero, lejos de los recuerdos que lo carcomían. Vendió la casa y se mudó de Seúl a Busan, a un barrio pequeño pero pintoresco. Su nueva casa era sencilla pero muy acogedora. Estaba en una zona alta por lo que por las noches podía ver desde su jardín trasero las luces de la ciudad. Había pasado muchas noches en el fondo de esa casa observando las brillantes luces, con una taza de café caliente en sus manos.

Así que allí encontraba en ese día en especial, con la sombra aun nítida de lo que su vida había sido pocos meses atrás, recordando inevitable y dolorosamente solo, las fiestas que años atrás hacían para su familia y amigos al festejar un año más de matrimonio. Todos decían que eran la pareja perfecta.

Obviamente no lo eran para Min Ho.

Una tristeza profunda lo invadió de golpe. Era la primera vez que pasaría solo esta fecha. La anterior vez había estado rodeado del amor de su hermana y sobrinos, protegiéndolo de la tristeza con mimos y atenciones. Pero hoy no sería así.

Las lágrimas no tardaron en llegar luego de mantener la compostura por meses. Lloro todo aquello que tenía acumulado y que su orgullo herido no había dejado mostrar antes al intentar ser fuerte frente a una preocupada Sooki.

Sabía que el amor que había tenido por su ex esposo ya no era el mismo y que se había convertido en otra cosa. Ahora era algo más parecido al rencor y la vergüenza por su estupidez. Porque lo que más le costaba dejar atrás era el dolor de haber amado tanto a alguien que no lo merecía y que jugó con él de una forma tan descarada. Estaba casi seguro que ya no lo amaba, por lo menos no tan ciegamente como antes.

Debía darle tiempo al tiempo, tampoco era tan fácil borrar casi 14 años de amar a alguien simplemente porque un papel lo diga. Pero el proceso era muy difícil, un proceso doloroso y solitario.

De pronto algo húmedo mojo una de sus piernas que estaban apenas cubiertas por el pantalón pijama de algodón que usaba para dormir. Al principio se asustó y a pesar de las lágrimas su cuerpo reaccionó saltando de su asiento, para finalmente comprobar que solo se trataba de un pequeño perro blanco con una manchita adorable en la punta de la nariz bastante cómica. El inesperado visitante lo miraba estirando su boca casi como si estuviera sonriendo moviendo la cola frenético de un lado al otro.

La tierna imagen, lo hizo sonreír sin querer. Se limpió torpemente las lágrimas en sus mejillas y agachándose para estar más a su altura le habló.

- Hola hermoso, y tú quién eres?. Obviamente el perrito no le contestó, solo continuo con el veloz meneo de su colita. Taehyung pudo vislumbrar una plaquita en forma de huesito en su collar. “Me llamo Toyi y mi dueña vive…”

Noto inmediatamente que la dueña del perro vivía a solo unas casas más allá, así que decidido a devolver al can a su hogar, se cambió el pijama y levantando al animalito en sus brazos, mientras recibía una que otra lamida cariñosa de Toyi, se dirigió para el encuentro con su dueña.

No le costó más de unos pocos minutos llegar a la dirección. Las luces en la ventana le indicaron que había gente. Tocó el timbre e inmediatamente una mujer mayor con los ojos visiblemente rojos e hinchados le atendió la puerta. Apenas vio a quién tenía en brazos se tiró sobre el llorando de alegría.

- Toyi, mi bebe, pensé que te había perdido cariño, Donde te habías metido?. Hablo con el perrito mientras lo llenaba de besos y era correspondida por amistosas lamidas por parte del cachorro.

- Hola soy Kim Taehyung vivo en esta cuadra a unas casas más al sur. Lo encontré en el fondo de mi jardín.

- Oh mil gracias Taehyung. Mi nombre en Yunna, Jeon Yunna y esta sabandija me tuvo desesperada por las últimas 3 horas. Pensé que lo había perdido definitivamente. Gracias por devolvérmelo.

- No hay de qué, los dejo. Intento despedirse en castaño.

- Oh no por favor pasa, lo menos que puedo hacer es recompensarte con un té. Tengo biscochos que hice esta mañana. Te aseguro que son deliciosos. Por favor, déjame agradecerte por traer a mi bebe a casa.

Tae lo dudo un momento pero la dulzura de su vecina y la soledad que le esperaba en casa lo hizo aceptar.

Ya instalado en la cocina, recibió una taza de té y unas galletas de chocolate que le supieron a gloria.

- Perdón muchacho pero vivo aquí hace casi 20 años y estoy segura que nunca te había visto. Un rostro tan hermoso como el tuyo es difícil de olvidar. Eres nuevo en el barrio?.

- Si, me mude hace apenas unos meses desde Seúl.

- Ya me parecía. Vives solo?. Estas casado?

La simple pregunta borro de forma instantánea toda alegría de su rostro. Tanto que Yunna reconoció rápidamente que había cometido un error.

- Lo siento, no quise ser indiscreta. A veces me paso un poquito de metida y me pasan este tipo de cosas.

- No te preocupes, no es tu culpa que mi vida sea un desastre. Tae intento sonreír quitándole importancia al suceso, pero la sonrisa le salió algo más parecido a una mueca grotesca.

- No nos conocemos desde hace más de unos cuantos minutos pero si necesitas con quien hablar aquí estoy. Soy muy buena escuchando. Trabajé por muchos años en un instituto como consejera de adolescentes. Sé que no tienes la misma edad pero pareces un buen chico y me gustaría ayudarte si esta a mi alcance, en serio, aquí estoy, vamos suéltalo todo. Dijo la mujer acomodándose mejor en la esquina del sillón y esperando paciente que Tae tomara la decisión de hablar.

No supo porque lo hizo, ni tampoco lo pensó en ese momento pero le contó todo. Cada uno de los detalles, incluso muchos más de lo que les había contado a su hermana. Y lloro abrazado a esa desconocida que le brindo su hombro en un día tan duro para él.

Quizás fue el destino que le mando a ese ángel cuando más lo necesitaba. Desde ese día se sintieron como si se conocieran de toda la vida. Tae perdió a un marido traicionero pero conoció a Yunna quien hizo que todo desde ese día en adelante fuera una carga mucho más fácil de llevar.

Yunna, era casi 20 años mayor que él pero era joven de espíritu. Era viuda y había perdido al gran amor de su vida cuando su único hijo apenas tenía 7 años. Su bebe como ella lo llamaba, tenía 20 años pero era un total genio, a tal punto que había terminado la secundaria de forma adelantada y le faltaba menos de un año para recibirse de ingeniero civil. Cada día desde que se conocieron Yunna lo lleno de datos de su niño. Jungkook vivía en Seúl y contaba los días para tenerlo de nuevo en casa, rogando que quisiera ejercer su carrera en Busán.

Desde ese día, casi cada tarde después de que Tae volvía del trabajo tomaban algo ya sea en su casa o en la de su amiga y se quedaban juntos hasta altas horas de la noche, hablando o viendo algo en la televisión sentados en el sillón.

Agradecía a Dios la llegada de Yunna a su vida, porque no sabía cómo habría soportado solo esos momentos en donde sentía que era mejor dejarse morir del dolor que luchar para salir adelante.

Varios meses después de haberse conocido Tae se encontraba en casa de su amiga como era costumbre, frente al televisor viendo una película de comedia que a ambos le encantaba. La pelinegra hablo emocionada.

- Sabes, Jungkook llega la semana que viene. Estoy tan feliz de tenerlo de nuevo conmigo después de tanto tiempo. Seguro te llevaras de maravilla con él. Sé que tiene 21 años pero es muy maduro para su edad. Es uno de los pocos inconvenientes que tuvo durante toda su vida escolar. Sentía que no encajaba con sus compañeros. Quizás sea su CI de 152 que no le permite llevarse del todo bien con los chicos de su edad. Durante su estadía en la universidad todos sus amigos eran mayores. Lo bueno es que vuelve a casa, estoy tan ansiosa. Decidí hacer una cena de bienvenida en su honor, a la cual estas invitado. Solo tú, Jungkook y yo. Asumo que vendrás?.

- Por supuesto que sí. Estoy ansioso de conocer al dulce retoño de mi mejor amiga. Aunque pensé que querrías estar a solas con tu hijo después de estar separados por tanto tiempo. No seré molestia?.

- Para nada. Le hable tanto de ti que el realmente quiere conocerte. En más casi me lo exigió. A mí también me encantaría que estuvieras con nosotros. Ya eres como de la familia para mí. Por favor, me gustaría mucho que festejaras su regreso con nosotros.

- Bien, aquí estaré, pero solo con la condición de que me dejes traer el postre para compensar.

- Acepto. Que tal tu pastel de arándanos?. A Kookie le encantan este tipo de cosas y tu pastel es legendario.

- Hecho. Entonces espero me confirmes fecha y hora, y aquí estaré.

- Excelente. Lo vamos a pasar tan bien. No veo la hora de que llegue al fin.

Tae estaba feliz por Yunna, sabía que la separación había sido muy difícil para ella y que la soledad a veces la abrumaba. Quizás por eso se habían hecho tan amigos. Compartiendo su soledad cada día fue mucho más llevadero.

Después de eso no volvieron a hablar del tema y terminaron de ver su película favorita en medio de risas.

Al despedirse esa noche, Tae ya estaba haciendo un recuento mental de lo que debería comprar para hacer el postre prometido, sin siquiera imaginar que una semana después su vida daría un vuelco de 360 grados.

18 de Mayo de 2021 a las 15:38 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Fanny Segales Fanny Segales
Hola autora. Habrá nuevos capitulos?? La historia continuará bajo el mismo nombre???
August 24, 2021, 21:18

  • sueñoskj sueñoskj
    Hola. La historia ya va por el capitulo 12. Es extraño que no puedas verlo. August 24, 2021, 21:53
~

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