yunsinai Giangel Avendaño

La relación entre Izuku y Eijiro es meramente fraternal pero eso las personas no lo entienden al ver el comportamiento de ambos y menos entienden que si un omega y un alfa viven juntos, el primero no tenga marca alguna. Katsuki es un alfa soltero de veinticuatro años con un cachorro de apenas un año, aún recuerda el día que el pequeño apareció en su puerta con tan sólo una nota del omega que se suponía, era su padre. Katsuki encontrará a su pareja destinada en circunstancias que no esperará e Izuku tardará en hacer entender al rubio que Eijiro NO es su alfa. |Advertencias: Toca temas delicados (sin profundizar) como lo es la trata de niños menores de edad, la pedofilia, las violaciones, la muerte y descuartización de los mismos (Esta última parte si será un poco más explicita). Leer bajo responsabilidad. Si eres una persona sensible ante este tipo de cosas recomiendo no leer.


Fanfiction Anime/Manga Sólo para mayores de 18.

#DabiKuro #JiroMina #OchaMomo #OjiTen #policías #omegaverse #kirikami #kirideku #katsudeku #bnha
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Capítulo 1

—¡No Jack! ¡Estúpida Rose, en la tabla entraban los dos!


Ahí estaba de vuelta un grito conocido para Eijiro, el pelirrojo veía con cansancio al pequeño omega sentado en el sofá-cama con un bol de palomitas entre sus piernas, un bote de helado de choco-menta en la zurda y un refresco sin azúcar tamaño mediano en la diestra, a un lado de su cuerpo tenía una caja de pañuelos que de vez en cuando soltaba el refresco para tomar un pañuelo para soplarse la nariz y secarse las lágrimas. Se dijo que no podía creer que otra vez estuviera viendo la misma película, se estaba hartando y se lo hizo saber a su compañero, apagándole la tv y colocándose frente a esta.


—¡No! ¿Qué has hecho, Eijiro?—Cuestionó alarmado el peliverde al ver la pantalla en negro y soltando todo para ir a por el control.—¡Dame eso! ¡Ya habían ido a rescatar a Rose!


—¿No te hartas de ver elTitanic, Izuku?—Cuestionó Eijiro de regreso, alzando el brazo derecho para que el pequeño omega no alcanzara el control.—Terminas llorando cada fin de semana que la ves y eso no es de hombres.


—¡Dame~!


Izuku ignoró completamente las palabras de su compañero para comenzar a trepar por el cuerpo de este y poder tomar el control remoto, pero no contó con que el pelirrojo lanzara el aparato al sofá-cama para rodear su cintura y llevárselo lejos de la sala y de su película.


•••••


La gente cuando los veía creían que eran pareja y es que,cuando un alfa y un omega que no tiene marca pero viven juntos, sólo puede significar—para las demás personas—que son pareja y se están"guardando"para el matrimonio. Pero ese no era el caso para ellos, Eijiro Kirishima era el mejor amigo del pequeño Izuku, desde que tienen memoria han vivido relativamente cerca, eran vecinos y desde que sus padres los presentaron, Eijiro se prometió cuidar a Izuku de todo y de todos.


Los padres de ambos chicos podían ver la cercanía que sus hijos tenían y les emocionaba la idea de que pudieran ser destinados, era tan obvio para Inko y para Yagi que su pequeño Izuku sería un omega al presentarse y les emocionaba la idea de que Eijiro fuera su alfa puesto que el chico no dejaba que nadie lastimara ni hiciera llorar a Izuku, a medida que crecían ambos chicos, su amistad se hacía más y más fuerte, tanto que Izuku prefería no tener ningún otro amigo más que Eijiro, éste último no entendía cómo hacía Izuku en sus clases ya que estaba dos años más adelantado que Izuku y por ende, no estaba con el peliverde en su clases.


Con el tiempo, a la edad de quince años Eijiro se presentó como alfa con un aroma a Cedro, pasando su primer celo encerrado en su habitación y soportando el calor del momento por veinticuatro horas, nadie en su círculo de amistad estaba sorprendido puesto el pelirrojo actuaba como un alfa y más cuando se trataba del pequeño Izuku. Tres años después se graduó y fue a la universidad para estudiar abogacía puesto que él sería el heredero a cargo del negocio familiar, mientras que, Izuku se había quedado solo en la secundaria.


En el momento en el que Eijiro pisó la universidad e Izuku cumplió sus quince años, el mismo se presentó como omega en medio del pasillo yendo a almorzar, liberando sus feromonas y llenando los pasillos con un aroma suave y un poco picoso, manzana y canela era lo que los pequeños alfas que se encontraban en el lugar y tenían su olfato un poco más desarrollado, podían oler. Izuku sin darse cuenta había corrido hacia el baño para encerrarse en uno de los cubículos para evitar que los alfas se le echaran encima, sacó rápidamente su celular para usar la marcación rápida hacia la única persona que sabía que respondería aún si estaba en clases, sostenía con fuerza la puerta del cubículo mientras sollozaba escuchando el pitido de espera.


Uno, dos, tres... Eijiro respondió.


—Izuku estoy en clases ¿Qué...?


—Eiji.. ro..


El nombrado cortó la pregunta al escuchar un par de sollozos detrás de la línea, comenzando a sentir a su lobo rugir desde su interior.


—¿Izu que sucede?


Cuestionó con el ceño fruncido y apretando un poco el celular con la mano que lo sostenía.


—¡Quieren entrar! No sé qué me pasa... Tengo calor
y ellos... Me llaman...


Izuku seguía sollozando y gimoteando con miedo, habían dejado de golpear la puerta del cubículo pero ahora los alfas dejaban libres sus feromonas para hacerlo salir, Eijiro no necesitó preguntar a qué se refería puesto había escuchado perfectamente de su madre los síntomas que sentían los omegas en su celo, que eran diferentes a los de los alfas.


—¿En dónde estás?


—En el baño, encerrado en uno de los cubículos... Sólo iba a almorzar y de repente... Ayúdame Eijiro, por favor...


Izuku seguía sollozando son dejar de sostener la puerta ya que los tipos de de afuera pateaba y empujaban esta. Eijiro entró a su salón de clases para tomar todas sus cosas e ignorar a su profesor, sus feromonas
hacían que todos los del salón—Los alfas y los omegas—sintieran la pesadez y la molestia que sentía el pelirrojo.


—¡No salgas de ahí! ¡Voy a por ti!


Fue lo último que escucharon los presentes en el salón cuando vieron salir a Eijiro como alma que se la lleva el diablo y éste no le dio importancia a llevarse un par de personas por el medio, llegando al auto que le habían regalado sus padres en su cumpleaños número dieciocho, prendió el motor y arrancó el auto para salir del estacionamiento, pisando el acelerador y saltándose un par de semáforos, luego su padre pagaría las multas luego de darle su regaño pero él quería llegar rápido con Izuku, el peliverde lo necesitaba y él le había prometido que nunca dejaría que nadie le haría daño.


Eran muy pocos cambia-formas que podían pasar por un cambio completo, un treinta y cinco por ciento, pudiendo transformarse en su lobo y Eijiro era uno de esos pocos puesto estaba en su ADN. Por lo que ni bien llegó al estacionamiento de la secundaria, salió del auto un lobo de al menos dos metros y medio totalmente rojo con los pelos del lomo erizados, sus ojos tenían el mismo color que su pelaje pero al estar molesto, estos eran de un color más opacos.


El lobo gruñó molesto hacia todos los que se le atravesaban mientras que, habían otros que se hacían a un lado para darle camino a donde sea que se estuviera dirigiendo, los pasillos llevaban un tenue aroma que estaba dirigido justo al lugar al que iba, el baño de dicha secundaria y no había que ser muy inteligente para saber que aquel aroma era del recién presentado omega,suIzuku. Entró al baño, rugiendo hacia los cinco chicos que sostenían a Izuku contra el suelo, uno de ellos tapándole la boca para que no gritara, otros dos sosteniéndolo por los brazos y las piernas, uno de ellos encima de Izuku y el que faltaba, sólo tenía el pantalón desabrochado, todos los chicos voltearon de inmediato al escuchar el rugido y alzaron las cejas con sorpresa al ver al lobo grande y molesto que se acercaba a ellos.


—¡¿Qué carajos?!—Maldijo el chico sobre Izuku.


—Es un lobo—Murmuró otro, recibiendo un golpe de su compañero.


—¡Eso es más que obvio! ¡Idiota!


Eijiro sólo veía cómo discutían entre ellos, viendo al que sostenía las piernas de Izuku, alejarse para quedarse en una esquina. Por supuesto que había reconocido al lobo pero no por el color de su pelaje sino por el color de sus ojos, se aclaró la garganta para llamar la atención de sus compañeros que lo vieron extrañados por el lugar donde estaba.


—¿Qué haces allí idiota?—Gruñó el que parecía ser el segundo mayor entre ellos.—¡Ven aquí y vuelve a agarrar las piernas del omega!


—El lobo...—Empezó, temblando al sentir el peso de las feromonas alfas del lobo, sintiendo a su lobo perder el orgullo e inclinar su cabeza.—Es... Es el alfa del omega que está en el piso.


Ante esa información todos voltearon de vuelta hacia el lobo quien ya había agarrado a uno de ellos para lanzarlo contra la pared y noqueándolo por el golpe, haciendo que los otros tres se tensaran, el chico que estaba tapando la boca de Izuku se hizo a un lado con el otro chico en una esquina y ni bien Izuku tuvo su boca libre, soltó un sollozo que activó más el lado asesino del lobo que se fue encima de los dos que faltaban para dejarlos igual o peor que el que había golpeado antes, sólo le faltaban los otros dos pero no pudo avanzar más cuando ya tenía a Izuku abrazándolo, sólo así fue que dejó marchar a los otros dos.


Luego de ese día, Izuku había comenzado a tomar supresores para su celo e inhibidores para que sus feromonas no fueran tan fuertes, Eijiro se había puesto el triple de sobreprotector, usaba sus feromonas para impregnarlas en algunos de sus suéteres para dárselo a Izuku y que éste los usara, aunque le quedaran enormes. Lo iba a dejar en el instituto para evitar que algún alfa se quisiera pasar de listo y así como lo iba a dejar, también pasaba a buscarlo, quedándose apoyado en su auto y esperando a Izuku para que todos vieran que el pequeño no estaba solo ni disponible, bueno eso último si, pero nadie debía saberlo porque Izuku es su pequeño y no tenía edad para tener novio, y ningún alfa era digno de estar con su pequeño.


En pocas palabras, Eijiro era el hermano celoso que daría su vida por Izuku y a éste último no le molestaba del todo ser consentido por el mayor puesto cada que salía de clases, todos veían cómo el rostro del peliverde se iluminaba al ver al hombre pelirrojo que lo iba a buscar, el mismo hombre que aumentaba sus feromonas al estar cerca de Izuku para que ningún alfa lo viera.


•••••


Desde entonces están juntos, Eijiro se había graduado hacía un año y medio con veintitrés años, tomando el puesto como presidente en la empresa familiar y, aunque en un principio su idea haya sido mudarse solo, no pudo simplemente dejar a Izuku por su cuenta cuando éste había empezado la universidad. Izuku fácilmente podía tener un dormitorio en la universidad pero Eijiro estuvo presente con el peliverde cuando fueron a ver dichas habitaciones, de inmediato dijo que no, al ver que no era nada seguro.


"—No te dejaré quedarte en esta pocilga—Dijo sin importarle la mueca de disgusto que dio la sub-directora de la universidad.—No hay un guardia que proteja a ninguno de los omegas de aquí y si llegas a entrar en celo no quiero que pases lo mismo que aquella vez, así que es un rotundo no."


Fueron las palabras dichas por el pelirrojo luego de salir de aquel lugar mientras caminaban por los pasillos, fue así como terminaron viviendo juntos. Inclusive, cuando le dijeron a sus padres que vivirían juntos,
estos fueron los que más feliz fueron pero ambos sabían que era porque pensaban y creían que por fin, estaban haciendo pública"su relación", ya no sabían cómo explicarles que entre ellos no había ninguna relación romántica, lo suyo era más fraternal y ambos estaban bien con ello puesto que, ambos esperaban a su pareja destinada, aquella que la madreLunahabía creado para ellos y la persona con la que estarían hasta viejos.


Se decía entre las personas que aquello era casi imposible de conseguir y que sólo había un número pequeño de cambia-formas que conseguían a su pareja, que era mejor que se enamoraran de quien quisieran y no esperaran por algo que podría no llegar nunca, o podría llegar cuando ya le quedara pocas horas de vida, incluso podía llegar en el momento y su destinado podría tener otra pareja con familia ya formada. Pero Eijiro e Izuku mantenían la esperanza de que su pareja destinada estaba allí afuera, en alguna parte del país o del mundo y no se rendirían, ambos chicos querían una relación y una historia como las que sus padres tenían, porque ellos estaban destinados los unos a los otros.


—¿No tienes que dar clases mañana o cuidar cachorros?—Cuestionó Kirishima dejando a Izuku sentado en su cama para pasarle la pijama.—Estoy casi seguro, un noventa por ciento que mañana debes estar en el preescolar y no quiero que te quedes dormido al ser tu primer día de trabajo allí.


—Si tengo, pero estaba por terminar de ver la película hasta que llegaste, aguafiestas—Respondió Izuku cruzándose de brazos con el ceño fruncido.—Estoy un poco ansioso, sé que son mis vacaciones pero aún así quería comenzar a trabajar—Comentó mientras jugaba con sus dedos, viendo fijamente el suelo bajo sus pies.—Y estoy feliz de haber conseguido un trabajo donde me darán la oportunidad de tomar experiencia para mi carrera.


Eijiro se había detenido frente a Izuku, dejando la pijama sobre la cama y agachándose frente al menor para poder verlo a los ojos y que éste lo viera también.


—¿Qué te preocupa, Izu?—Cuestionó preocupado, sentándose a su lado para abrazarlo contra su cuerpo y dejando libre sus feromonas para tranquilizar al más pequeño.


—No quiero hacer algo mal, me preocupa que, al ser mi primera vez con cachorros, algo salga mal y luego los padres terminen demandándome—Murmuró en respuesta, trepándose de vuelta sobre el mayor.


Eijiro lo recibió con tranquilidad, abrazándolo mientras se reía por las palabras de Izuku, su pequeño a veces era un omega miedoso, inseguro de sí mismo y aunque haya intentado muchas veces que confiara más en sí, aquello no había sido muy posible; incluso cuando estaba en su semana de celo, era muchísimo más inseguro y miedoso, por lo cual no permitía que nadie se acercara al apartamento mientras Izuku pasaba por ello e igualmente pasaba al revés, Izuku cuidaba que nadie se acercara a Eijiro mientras éste tuviera su celo.


Ninguno tocaba al otro en su etapa de celo y sin embargo, para calmar a sus lobos, usaban la ropa del otro e incluso Izuku usaba más ropa de Eijiro para hacer lo que los omegas llaman"el nido", Eijiro no sabía lo que era hasta que su madre le explicó que era como el lugar de refugio de los omegas, hacían exactamente eso, un nido con la ropa de su alfa o la de sus padres—En el caso de ellos, unalfa muy cercano al omega—para sentirse seguros y protegidos, si alguien se atrevía a entrar sin su permiso, los omegas saltarían hacia el intruso y rasgarían su cuello sin piedad alguna.


«—¿No es un poco exagerada tu explicación, madre?—Cuestionó Kirishima por el celular mientras observaba a Izuku hacer el nido.


—Por supuesto que no, es la verdad pero Izuku y tú son pareja hijo, no es necesario el nido en el celo de un omega si el alfa lo pasa con él o ella—Respondió la mujer desde el otro lado de la línea.—Pero si Izuku está haciendo un nido, significa que eres un mal alfa que no sabe como complacer a su omega, voy a tener que hablar con tu padre y con Yagi para que te expliquen y enseñen cómo complacer a tu omega.


Eijiro ante aquellas palabras estaba del color de su cabello, escarlata por la vergüenza y sin más, terminó despidiéndose de la mujer y colgando sin esperar la respuesta.»


Eijiro terminó suspirando ante aquel recuerdo y decidió desecharlo para prestar atención a las inseguridades que sentía Izuku por su primer trabajo.


—Nada va a salir mal, Izu tú adoras a los niños y desde hace mucho he visto cómo los tratas y los cuidas, estoy un cien por ciento seguro que te va a ir de maravilla y nada va a pasar—Respondió el pelirrojo con tanta seguridad que incluso Izuku le creyó.


—¡Bien! ¡Entonces mañana la voy a romper!


Exclamó Izuku con demasiada emoción, saltando del regazo ajeno para desvestirse y quedarse con su bóxer deAll Might, sin importarle que Eijiro estuviera presente.


Igual no hay nada que no haya visto antes;se dijo mentalmente en lo que se vestía con su pijama.


—Esa es la energía que buscaba en ti—Comentó Eijiro, levantándose de la cama ajena para ir hacia Izuku y apretarle las mejillas.—Pero procura no romper nada, ni siquiera literalmente, luego me tocará pagarlo y si es muy valioso, me vas a dejar en bancarrota ¿Entendido?


Izuku se mantuvo quejándose pero aún así dio una respuesta afirmativa, Eijiro lo soltó y salió de la habitación con un pequeño omega detrás suyo que se dirigía hacia la sala para ordenar todo y luego irse a cepillar los dientes.


—Mañana te llevo, debo estar en una reunión temprano, así que pon el despertador para ambos y si no me ves despierto, sabes que hacer.


—Patearte hasta la muerte—Respondió Izuku con demasiada emoción de repente y recibiendo a cambio un zape por parte del mayor.


—No,idiuku—Respondió con su juego de palabras, uniendo"Idiota e Izuku"y frunciendo el ceño.—Me pones el despertador a medio volumen cerca para yo despertar pero estoy casi seguroque no me voy a quedar dormido.


Izuku asintió mientras se sobajeaba la cabeza haciendo pucheros con el cepillo de dientes en la boca, viendo feo al pelirrojo que sólo le sacó la lengua y se metió a su habitación, deseándole buenas noches. Izuku respondió a los deseos ajenos, deseándole un buen sueño al mayor y terminando de cepillarse, hizo sus necesidades y luego de lavarse las manos, fue hacia su habitación para colocar el despertador y apagar las luces para meterse a la cama y dormir hasta el día siguiente.


•••••


Al día siguiente Izuku se levantó primero que el despertador, se sentía tan ansioso que no durmió demasiado por lo que aprovechó el tiempo para levantarse, escoger la ropa que se pondría y caminar hacia el baño para ducharse primero, aunque hacía un frío del demonio, se dijo en lo que hacía sus necesidades mientras el agua regulaba su temperatura, preparó su cepillo de dientes con pasta y se metió a bañar mientras se cepillaba.


Luego de unos minutos terminó de bañarse y cepillarse los dientes, salió de la ducha para secarse y luego vestirse, viéndose en el espejo hacia su cabello, aquella maraña no tenía solución alguna y ni siquiera intentaría cepillarlo, así que sólo salió del baño con la pijama y el bóxer para dejarlos en la cesta de ropa sucia. Observó la hora y sólo faltaban unos minutos para que sonara, así que llevó el despertador a la habitación ajena y colocarlo en la mesita de noche, notando a Eijiro dormir esparramado en su cama, no tenía una posición que pudiera describir para explicar cómo estaba durmiendo.


Salió de aquella habitación para ir hacia la cocina y prepara el desayuno para ambos, dejando la tv encendida para escuchar las noticias mientras cocinaba, era un poco torpe para algunas cosas pero Eijiro le decía siempre que para cocinar, él era mejor, pero que aquello no podía decírselo a su madre porque luego cuando la visitaran no le daría de comer. Y era totalmente cierto, a Eijiro se le había salido decir que la comida de Izuku era la mejor y la madre del primero no le sirvió comida hasta que Eijiro se disculpó con la mujer por sus palabras.


—Buenos días—Saludó Eijiro, acercándose para abrazar por detrás al pequeño que parecía perdido mientras cocinaba.—¿Madrugaste?


Izuku soltó una maldición al escuchar y sentir los brazos ajenos, dándose la vuelta con la cuchara de madera en la mano, amenazándolo con esta.


—¡Me asustaste, idiota!—Chilló del susto Izuku sin dejar de mover la cuchara para amenazarlo.—Buenos días y si, desperté una hora antes de que sonara el despertador, así que me levanté para aprovechar el tiempo.


Eijiro sólo se reía, el omega siempre lo amenazaba con la misma cuchara de madera, era como su primer saludo antes de que que Izuku respondiera como debería ser, le parecía sencillamente adorable y en cambio, asintió.


—Eso es bueno, gracias por dejar tu despertador más lejos, ya había apagado el mío e iba a seguir durmiendo pero sonó el tuyo y me pude levantar—Le comentó en lo que se separaba del menor para dirigirse hacia afuera de la cocina-comedor.—Me iré a duchar entonces, ahorita vemos que hacemos con tu maraña de cabello.


—No vayas a resbalar mientras te duchas y mi cabello ya no tiene remedio, lo sabes.


Eijiro asintió de acuerdo para no dejaría que saliera pareciendo una escoba vieja, mientras Izuku siguió haciendo el desayuno y el almuerzo. Era una costumbre que había tomado Izuku una vez que el mayor terminó en el hospital y cuando supo que era porque se saltaba las comidas, se propuso a hacer la comida para ambos, las tres comidas e incluso le ponía merienda; a veces unas galletas, un pedazo de pastel, un cupcake, bombones de chocolate y todo aquello que viera dulce por la calle, exceptuando los que tenían chocolate blanco, él era alérgico y a Eijiro había dejado de gustarle cuando por poco Izuku muere, por lo que ninguno comía chocolate blanco.


Luego de una hora y cuarenta minutos, ambos chicos habían desayunado y preparado sus cosas, guardando el almuerzo y colocándose sus chaquetas, aunque Eijiro le tendió uno de sus suéteres a Izuku puesto no creía poder ir a buscar al chico cuando saliera de trabajar y no quería que por la calle los alfas se le acercaran a buscar algo más.


—¿Llaves? ¿Billetera? ¿Almuerzo? ¿Celular?—Cuestionó Eijiro a Izuku mientras él también revisaba que tuviera las mismas cosas.


—¡El celular!


Izuku salió corriendo hacia su habitación para buscar su celular y salió mientras guardaba el mismo en su bolsillo y levantó la mirada hacia el mayor.


—¿Tienes los documentos para la reunión?—Cuestionó ya más tranquilo de tener todo lo antes nombrado y vio a Eijiro negar, por lo que Izuku fue por los papeles para llevárselos al mayor.—¿Y si se te fueran olvidado? No iba a estar para llevártelos.


—Ya lo sé, iba a pasar vergüenza... Gracias Izu, no sé qué haría sin ti.


El nombrado asintió con una sonrisa y salió primero que el mayor con el suéter en un brazo y su mochila detrás, llamando el ascensor mientras esperaba a que Eijiro cerrara bien la puerta y así ambos subieran al ascensor,
marcando el piso del estacionamiento. Izuku se mantuvo tarareando la cancioncita del ascensor mientras Eijiro mantenía su cara de asco por la misma, era un sonido fastidioso y hartaba bastante rápido. Agradeció cuando las puertas se abrieron, terminando con su miseria y dejándolo salir para dirigirse hacia su auto, quitó los seguros del mismo y entró a este, encendiendo el motor mientras Izuku se acomodaba en el asiento.


—El cinturón, Izu.


El chico asintió rápidamente para colocárselo mientras Eijiro se lo acomodaba y se luego se coloca el suyo para salir del estacionamiento, saludando al guardia para ir hasta el lugar de trabajo de Izuku, no quedaba muy lejos del apartamento por lo que sólo tardó diez minutos en auto, dejarlo en frente del lugar.


—Genial, llamamos la atención de los otros trabajadores—Murmuró Izuku con vergüenza.


—Al menos sabrán que no estás solo—Respondió Eijiro alzando los hombros y acercó a Izuku cuando se quitó el cinturón para abrazarlo y besar su mejilla.—Ten buen día bonito, nos vemos más tarde, te pasaré un mensaje cuando venga por ti.


Izuku se sonrojó por aquella acción, dejándole un beso en la mejilla al mayor para salir del auto con la mochila y el suéter, cerró la puerta y se acercó a una de las maestras, despidiéndose de Eijiro y saludando a la chica que no salía de su estupefacción ante lo que había presenciado, los demás que habían estado cerca, estaban igual o más sorprendidos que la chica e Izuku no entendía la razón de sus expresiones y poco le daría importancia, él de todas formas estaba allí para trabajar, aunque por culpa de Eijiro llamaba la atención de todos allí, luego hablaría con él para evitar llamar la atención seguido... Aunque dudaba que el mayor cooperara.

21 de Abril de 2021 a las 07:19 0 Reporte Insertar Seguir historia
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