abner-caraballo1618747804 Abner Caraballo

Una narración sobre la interracción de un abuelo y sus nietos en futuro despues de la pandemia.


Cuento Todo público.

#narracion #shortstory #cuento
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Narraciones post-pandemia

Era una tarde lluviosa del 9 de febrero de 2060. El reloj marcaba las 1:29 pm. Me senté en el sillón de la sala porque ya no soportaba mi espalda. Presioné el botón del sillón para bajar el espaldar y subir el soporte para los pies. Mientras lo mantuve presionado escuché pasos de niños corriendo, acercándose. Giré mi cabeza hacia mi izquierda y me percaté de que ya Angela y Karlos estaban al lado del sillón respirando agitadamente y con sudor en sus caras.

¡Abuelo!, ¡Abuelo! - expresó Angela con respiración agitada. ¿Qué pasó? - pregunté ansiosamente. Angela comienzo a sonreír con su melleta de diente de leche.

Abuelo, es que la “misi” de historia nos dijo que le preguntáramos a algún familiar como fue vivir en la pandemia del año 2020. - aclaró Angela.

¡Ahh!, ¡Bueno! Déjame buscarte un papel para que te limpies el sudor, añadí. Tomé una hoja de papel toalla de la cocina, mientras le secaba la cara semi-mugrosa a Angela y Karlos, me di cuenta de que Karlos tenía el pelo bañado en sudor, así que era mejor que se bañaran. En lo que mi esposa culminaba una reunión virtual, tomé agua de la nevera y le serví a ambos. Me senté en las sillas próximas a la barra de la cocina y comencé a narrarles como fue.

La pandemia fue algo que nos topó por sorpresa...expliqué.

¡Abuelo!, ¿Tu estabas vivo cuando pasó eso? -interrumpió Karlos.

¡Pues claro! Es más, yo estaba en mi último año de la Universidad de Puerto Rico cuando pasó y recuerdo que nos tuvimos que mantener en la casa porque el coronavirus es contagioso. Los niños me miraban sorprendidos. Continué: Los profesores de la universidad no sabían qué hacer, algunos tuvieron que enviar un solo trabajo para la nota final, ya que aún no estaban preparados para terminar el semestre en línea. Así que culminamos el semestre en nuestras casas, pero no acababa ahí.

Pero ¿por qué? -interrumpió Angela.

El virus comenzó en China y aun no se había encontrado vacunas todavía y en muchos países murieron muchas personas. Tuvimos que usar mascarillas como cuando tenemos que pasar actualmente por lugares contaminados. ¿Algo así como las máscaras que usamos cuando hay mucha contaminación? -preguntó Angela.

¡Sí! Algo así. -contesté. Así que estuvimos más de un año en nuestras casas, raramente salíamos y además se tardaron mucho en distribuir las vacunas. La universidad no había autorizado a volver presencialmente, así que los profesores tuvieron que tomar cursos para poder adaptar sus clases en línea y así hicieron, pero terminaron dando más trabajo, en comparación a las clases presenciales, el cual fue más agotante para nuestros ojos. Por eso es por lo que uso estos espejuelos gigantes (como ustedes le dicen). -añadí mientras me reía con ellos.

¡Wow! Abuelo, pero ¿cómo pudiste estar tanto tiempo encerrado? -replicó Karlos.

¡No fue tan malo! contesté. Nos pudimos adaptar algunos mejores que otros, pudimos aprender cosas nuevas en el hogar, como por ejemplo cocinar, cuidar las plantas. Así aprendí a cultivar plantas, sembrar frutas y vegetales. También aprendí nuevos platos de comida mexicana.

¿Como chilaquiles, Abuelo? -preguntó Angela.

¡Sí! y aprendí mirando un canal de YouTube! -contesté.

¡Qué rico! ¡¡Abuelo!!, a nosotros nos gusta cuando tú nos preparas chilaquiles. - añadió Angela.

Mirándole las caras sabía que tenían hambre. ¿Quieren verdad? -pregunté. Ambos se miraron con risa traviesa respondiendo: ¡¡SI!! Fin.



Abner Caraballo Otero © 2021

18 de Abril de 2021 a las 12:38 0 Reporte Insertar Seguir historia
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