angelnovo Angel Novo

Un chico recibe una herencia de su padre, una cabaña, pero al ir a ver la casa junto a su pareja, ambos se llevan una sorpresa.


Suspenso/Misterio Todo público.

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Una sorpresa para Cristal

Mi pareja y yo vamos en el coche por en medio de la ciudad, he ido a recogerla de la universidad, me pillaba de camino y así no tiene que coger el bus o venir caminando.

—¿Qué tal te han ido las clases?

—Bueno, dos de las cinco horas que teníamos hoy de clase, las hemos tenido libres, le ha pasado algo a la profesora pero nadie nos ha dicho nada. Y a ti, ¿Qué tal el trabajo?

—Se que parece extraño, pero ha sido un día divertido.

—Si que es extraño si, eres médico forense…

Cristal está muy guapa, como siempre, pero hoy está especialmente hermosa ya que hoy es su primer día desde que cambió su estilo, este le queda muy bien, uñas y labios pintados de rojo granate y ropa del mismo negro que su delineador, sumando el colgante que le regalé por nuestro tercer aniversario, y su pelo negro puro y listo que le llega hasta la cintura, todo va a juego con su complexión, muy alta y pálida.

—Se que ya te lo he dicho antes, pero te lo repito, tomaste una buena decisión con tu nuevo estilo.

—Entonces… ¿Te gusta de verdad o es solo para que me sienta bien? —Crista se sonroja

—Me gusta de verdad, te lo prometo.

—Estas jugando con fuego, tu casi nunca prometes.

—Para que veas que no miento.

Mientras ella se va a terminar un trabajo para entregar a final de curso, yo voy a ducharme y luego preparo la cena, hoy toca algo ligero.

Mientras espero a que termine de cocinarse, voy a avisar a Cristal.

Entro en la habitación, está sentada en una silla con un cojín en la espalda como de por costumbre, apuntando cosas en una libreta con una luz proveniente del flexo como única fuente de iluminación.

—Se que te lo he dicho varias veces, pero necesitas más luz, te vas a fastidiar la vista.

—Así me va mejor, me concentro mejor si hay poca luz.

—Ya… La cena estará lista en veinte minutos.

—¿Qué hora es? ¿Ya es hora de cenar?

—Si, hoy hemos venido un poco mas tarde.

—Si me doy prisa me da tiempo a ducharme y ya podremos relajarnos después.

—Tranquila, no hace falta que corras, la cena se puede comer fría.

—¿Ah si?

—Claro, ya te dije lo que íbamos a cenar hoy.

—A ver, si que me lo dijiste, es mejor comerlo caliente.

—Pues venga, ves a la ducha y luego cenamos.

Lo primero que hicimos al comprar la casa fue instalar un terrario para hacer una pequeña granja de hormigas, a mi nunca me han hecho mucha gracia, siempre he sido mas de arañas, pero a Cristal le gusta así que no voy a quejarme, además, ya les he cogido cariño.

Con la cantidad de insectos que pusimos a parte de las hormigas, tendría que ser un ecosistema sostenible, sin necesitar nuestra interacción, pero todas las noches me quedo unos minutos observando, me da la sensación de que nunca van a tener suficiente, y la satisfacción que me da al ver que se valen por si solas, es superior a mis ganas de querer darles mas comida.

No somos una pareja normal, criamos hormigas, ella estudia criminología y yo soy medico forense, nuestros gustos musicales no es que sean los mas comunes entre la gente, como nos encanta todo lo relacionado con el terror, nos gusta mucho poner bandas sonoras de películas y series que hayamos visto, pero no me refiero a las canciones que salen en los trailers, sino las que se pueden escuchar como música de ambiente. El dispositivo que tenemos para reproducirlo es bastante moderno, pero no hemos cambiado nada, simplemente el volumen, lo tenemos al tres por ciento, ya que es suficiente como para escucharlo de fondo y que nuestras conversaciones sean fluidas.

Justo cuando termino de preparar los platos y los pongo en la mesa, Cristal aparece con un pijama rosa de invierno, ya que estamos en diciembre y no es que haga calor.

—¿Que opinas de este pijama?

—¿Es nuevo?

—Si, me lo compré el otro día cuando fui de compras con el grupo.

—Menos mal, los otros ya tenían muchas lavadas, y este está muy bien, es muy rosa.

Los dos nos reímos y nos sentamos a la mesa.

Empezamos a comer y la veo nerviosa, cuando me pregunta.

—Antes has dicho que hoy ha sido un día divertido ¿Que ha pasado?

Realmente tiene ganas de saber que tal me ha ido el día, su mirada lo dice todo.

—Bueno, para empezar hoy no hemos tenido mucho movimiento, ha sido mayoritariamente papeleo, pero nos lo hemos pasado bien, ha venido un chico de prácticas, y tiene el humor en las venas, al menos se nos ha pasado rápido el día.

Ahora me doy cuenta, esto es algo que Cristal hace mucho, me pregunta algo de mi día para que yo le pregunte algo del suyo, suelo preguntarle bastante, pero cuando hace eso es porque tiene algo que decirme.

—¿Qué has hecho hoy en clase?

—Lo de siempre, pero hoy ha sido un día muy bueno.

—¿Ah si? ¿Y eso?
—Bueno pues en primer lugar me han dicho que como este es mi ultimo año en la universidad, me toca hacer una especie de prácticas, y que con las notas que tengo, puedo elegir donde quiero ir.

—¡Estupendo!

—Pero eso no es lo mejor, a mitad de mañana, el decano ha entrado en clase y me ha reunido en su despacho, me ha dicho que ha recibido una llamada de la comisaria para la que trabajáis vosotros, y les gustaría que fuese ahí.

—¿Enserio? Eso es maravilloso, enhorabuena, con todo lo que has trabajado, te lo mereces.

—Si, ese sitio tiene mucho título.

—Así es, ahí están los mejores, nosotros tenemos suerte de trabajar con ellos.

Sin duda alguna es lo que estábamos esperando, ya sabia que ella iba a intentar entrar ahí, pero ¿Qué la llamen para solicitar su asistencia? Eso tendría que demostrarle que si quiere algo, puede conseguirlo.

Terminamos de cenar y lo recogemos todo, después de cenar, nos gusta tumbarnos en el sofá y ver algo con las luces apagadas, hoy era el último día de clase de Cristal y no empieza las prácticas hasta dentro de tres semanas, he cambiado las vacaciones, para poder estar juntos, pero ella no lo sabe, es una sorpresa.

Es algo que nos fastidia mucho, no pasamos mucho tiempo juntos, y trabajo casi todos los sábados, se que ella está deseando que nuestras vacaciones coincidan para hacer algo los dos sin depender del tiempo.

Las ganas de contárselo me pueden, y sin mas dilación, se lo cuento:

—Tengo una pequeña sorpresa para ti.

—¿Cómo que pequeña sorpresa?

—No es mucho, pero creo que te va a gustar.

—Está bien, pero no puedes demorarte mucho, piensa que mañana tienes que madrugar para ir al trabajo.

—De eso quería hablarte.

Deja de abrazarme y se sienta en el sofá, mirándome fijamente a los ojos, como si supiera lo que estoy por decirle, su cabeza está ligeramente inclinada hacia la derecha, mostrando curiosidad e interés, la verdad es que es muy sencillo leer sus sentimientos, ya que tiene peculiaridades para cada uno de ellos.

—Sabía que tendrías tres semanas de vacaciones y he adelantado muchísimo trabajo estos últimos días, por eso he estado tan liado.

Sus ojos se abren como platos, su expresión lo dice todo, definitivamente sabe lo que voy a decirle, pero no se espera que le diga que tengo mas de dos días libres.

—Y he hablado con mi jefe, me ha dicho que sí ya que he trabajado muy bien este año.

—¿A que te ha dicho que si?

Posa su mano sobre mi hombro izquierdo, se que en cualquier momento va a saltar.

—Vamos a pasar tus vacaciones juntos, tengo tres semanas libres.

Salta del sofá de alegría, y de su segundo salto, se sube encima mia, abrazándome intensamente.

—Veo que te alegras.

—¿Como no me voy a alegrar? Hoy es un día perfecto, primero me dicen que voy de practicas al mejor sitio que podría ir, y ahora me dices que tendremos mucho tiempo juntos.

—Que quieres que hagamos primero. —Le pregunto alegremente.

—Te voy a presentar a mis amigas.

Aunque llevemos tres años juntos, no hemos tenido mucho tiempo para nosotros, ella ha estudiado muy duro para sacar la máxima nota en la universidad, y yo he tenido mucho trabajo, los asesinatos se han multiplicado estos últimos cinco años. No se como, pero tuvimos tiempo justo para conocer a su familia, e imagino que una de las cosas que haremos, será organizar una comida con sus padres.

Aunque lo de irnos a vivir juntos fue algo precipitado para los dos por la falta de tiempo, todo ha salido bien, al menos de momento, nos ha dado un poco mas de tiempo, y ahora es cuando estamos empezando a disfrutar.

—Me parece bien, tengo ganas de conocerlas.

—Y otra cosa que podríamos hacer es… —Cristal hace una mirada tímida.

—¿Que es?

—Me gustaría ir a ver a tu madre, hace tiempo que no vamos a visitarla juntos, y aunque vayas una vez por semana después del trabajo, me gustaría llevarle unas flores.

—¿Sigues sintiéndote mal?

—Me hubiese gustado conocerla un poco mas, solo eso.

—Os hubieseis llevado muy bien.

—¿Sabes si tu padre va a parar estas navidades por la ciudad?

—Hace tanto que no hablo con el que no se ni donde está.

—Es tu padre, deberías llamarlo de vez en cuando.

—Puede que sea mi padre pero apenas lo conozco, siempre está de viaje de negocios y ni vino al funeral de mi madre.

Ni Cristal ni yo tenemos mucho tiempo, pero al menos podemos estar juntos unas cuantas horas al día, mi padre no, aprendí lo que significaba ser un hombre de negocios, me refiero a lo de no estar nunca en casa, no tener tiempo e ir viajando de país en país diariamente.

La relación que tengo con mi padre es un poco extraña, se mucho de el, y nos vemos un par de días al año para celebrar alguna festividad.

—Se que hablar de esto te duele, cambiemos de tema.

—Te lo agradezco.

—Es un poco tarde, pero seguro que si pongo en el grupo para quedar mañana para conocerte, mas de una me contestará al momento, y como el resto son de madrugar, no creo que haya problemas, es mas, tienen muchas ganas de saber quien es mi persona especial.

Asiento y se levanta del sofá alegremente, coge su móvil y vuelve a tumbarse en el sofá con la misma postura de antes.

Escribe el mensaje, bloquea el dispositivo y me mira a los ojos.

—Tenía muchas ganas de poder pasar tiempo contigo.

—Yo también, ¿Que quieres que hagamos ?

—Aparte de las dos cosas que te he dicho, mis padres me dijeron que querían que nos juntásemos por navidad.

—Tengo una propuesta mejor, porque no les dices que vengan a pasar el día de navidad aquí, comemos, nos divertimos por la tarde y cenamos.

—Además sería un buen momento para enseñarles la casa, hace un año que vivimos aquí y aun no han podido verla.

—Ahora que lo pienso, ¿Cómo permiten que estemos juntos?

—¿A que te refieres?

—Hace tres años que salimos y llevamos viviendo juntos desde hace un año, antes de esto no quedábamos mucho, por no hablar de que solo me han visto dos veces, y aunque hace un tiempo ya, no han visto la casa aún.

—No lo se, supongo que me vieron muy enamorada y les pareciste un chico bueno.

—¿Soy un buen chico?

Con una sonrisa pícara y una mirada espeluznante mente sensual me contesta:

—Depende.

Tras ese comentario inesperado, nos reímos durante un rato, pero una notificación de su móvil nos distrae.

—Mira que bien, mañana la mayoría puede, el resto no han contestado aun.

—Diles que se vengan a cenar si les apetece.

—Eso estaría muy bien.

Nuestros ojos se cierran lentamente.

—Se nota que no estamos acostumbrados a estar hasta tan tarde.

—Si, deberíamos ir a dormir —Hago un pequeño gesto de cansancio.

Cristal se levanta rápidamente, coge el mando del televisor y lo apaga, me tiende la mano para ayudarme a levantarme.

Una vez en pié, me abraza y sin soltar mi mano, se dirige hacia nuestra habitación, llevándome con ella.

Es una noche fría, realmente tengo ganas de conocer a sus amigas, pero el sueño me vence, cierro los ojos.

Al volver a abrirlos, Cristal se está levantando. Con una voz ronca le pregunto:

—¿Qué hora es?

—Las ocho y media.

Mis ojos se abren como platos. Hacía tiempo que no dormíamos hasta tan tarde.

Mientras Cristal va a ducharse, yo preparo el desayuno, como de costumbre, para ella una infusión de menta junto a unas fresas, para mi algo mas simple, un café, no soy de desayunar mucho.

Espero a Cristal, que aparece en cuestión de minutos.

—Buenos días —Me sonríe.

—Buenos días, ¿Qué tal has dormido?

—El insomnio no me ha despertado hoy, es un avance.

—Ya te dije que era culpa del estrés.

—Y yo no te lo negué —Se ríe tímidamente.

La curiosidad se apodera de mi cuerpo.

—Oye Cristal ¿A que viene lo de las infusiones?

—¿A que te refieres?

—Cada día desayunas una infusión de menta con unas fresas, ¿Hay algún motivo en concreto?

—Cuando era pequeña lo tomaba los domingos, mi madre me acostumbró así, y cuando empezamos a vivir juntos, no se, supongo que me gustó aun mas.

—Curioso, nunca te lo había preguntado.

Al terminar el desayuno me levanto, para recoger.

—No te preocupes Liam, hoy lo recojo yo —Dice mientras bebe un sorbo de la infusión.

—Está bien.

Me acerco a ella, le doy un beso en la frente y me voy a duchar.

Entro al baño, sigue caliente, cosa que es de agradecer, aunque sea invierno, no suele hacer tanto frío.

Salgo de la ducha y al salir veo que Cristal está haciendo una video llamada con sus amigas, y le pregunto:

—¿Ya habéis quedado a alguna hora?

—Si, ya están de camino, no creo que tarden mucho.

—¿Vienen ahora?

—Si, Kate tiene planes por la tarde, y Ava tiene que acompañar a su hermano al médico o algo así, así que ahora es el único rato que pueden venir.

—Eso es maravilloso pero…

—¿Pero…

—¿Tendría que vestirme antes de que llegasen no?

Se ríe, hacía tiempo que no la veía tan contenta.

—Estaría bien.

Del móvil de Cristal proviene la voz de Kate.

—¿Cristal, que lleva puesto tu novio ahora?

—Una toalla, acaba de salir de la ducha.

—Si es el mismo de la foto que nos enseñaste, no me importaría que no se pusiera nada mas.

Todas se ríen, parece que Ava y Kate van en el mismo coche, creo recordar que Cristal me dijo que vivían muy cerca la una de la otra, así que tiene sentido que vengan juntas.

Hago una breve pausa y digo:

—Que buena Kate, esa me la apunto.

Dicho esto, voy a la habitación, indeciso, me pongo el jersey que me regaló Cristal, es un jersey muy bonito he de decir, no me gusta mucho este tipo de ropa, y no se si es porque me lo regaló ella o es porque de verdad me gusta, pero me lo pongo bastante a menudo.

Preparado, vuelvo al comedor, Cristal ya ha colgado.

—Me han dicho que están aparcando.

—Bien, veo que sigues con el estilo de ayer.

—Si, es que como me dijiste que te gustaba tanto, y siendo sincera, a mi también me encanta, he decidido seguir así.

—Es que te queda muy bien, una cosa, ¿Qué vamos a hacer con tus amigas?

—¿Cómo que que vamos a hacer?

—¿Vamos a hablar? ¿A jugar a algo?

—Pues no lo se, no he planeado nada, ya veremos, seguramente tengan curiosidad —Se ríe.

—¿Curiosidad?

—Si, seguramente hoy sea un interrogatorio, creo que te harán muchas preguntas.

El timbre suena un par de veces, Cristal va a abrir, la sigo.

Recibimos a Kate y a Ava y nos dirigimos hacia la sala de estar.

Ava me mira y dice:

—¿Dónde puedo conseguir a alguien como el?

Cristal se ríe, y Kate le devuelve la broma.

—Si saltas por esa ventana lo encontrarás.

Tienen un humor un poco extraño, pero parecen buenas personas.

Kate sigue hablando:

—La verdad Liam, cuando te conocí por video llamada, no me pareciste tan alto.

—Estaba sentado.

Ava, medio molesta pregunta.:

—¿Ya os conocíais?

—No como tal, pero estaba hablando una vez con Cristal y yo la saludé.

Cristal se había ausentado un momento, y al volver, vuelve con un bol de palomitas enorme.

—Bueno chicas, creo que tengo una idea, quiero que lo conozcáis, así que, ¿Por qué no jugamos a un juego?

Ambas preguntan que juego quiere jugar.

—El es un chico único en su especie, así que podéis hacer preguntas, y si os responde con algo que no esperabais, os llenáis la boca con palomitas e intentáis cantar una canción.

Ava mira a Kate, luego mira a Cristal, y vuelve a mirar a Kate:

—Eso fue divertido cuando nos fuimos de acampada, pero no se si es lo mas oportuno ahora.

—Yo creo que puede ser divertido —Kate dice con emoción.

Ava parece la guardiana del grupo, la que se encarga de que las demás no hagan tonterías, y Kate parece alguien que está dispuesta a probar muchas cosas, pero no voy a mentir, ahora tengo ganas de que canten una canción con la boca llena de palomitas por algún motivo que no alcanzo a entender.

—Esta bien, si no quiere empezar Ava, empezaré yo.

Kate se acomoda en la silla.

—Por lo que tengo entendido, eres medico forense, que es lo mas extraño que has visto.

—No se si realmente queréis saberlo —Digo confuso.

—No estoy diciendo lo peor que has visto, digo lo mas extraño.

—Esta bien, esto sigue siendo el chiste en nuestro lugar de trabajo, y hasta el chico que ha entrado de prácticas lo cuestiona, una vez nos encontramos un ejército de soldados de plomo dentro de un hombre, lo que terminó con su vida, cuando los agentes indagaron mas sobre el tema, vinieron a mi y me dijeron que la hija les había contado que el tenía una colección, hasta que un día le dio por comerse uno por algún motivo.

Sin saber que decir, se miran entre ellas, y sin decir nada, cogen un puñado de palomitas y Cristal les dice que canten la canción que crearon cuando tenían catorce años.

No entiendo el motivo, pero es divertido, no se les entiende nada, pero lo mejor de todo es que sus risas son muy contagiosas.

Se marchan un par de horas mas tarde.

—Ha sido un placer conoceros chicas.

—Igualmente —Dice Ava.

Kate me mira, se ríe y dice:

—Espero que volvamos a repetir lo de hoy, ha sido divertido.

Cerramos la puerta y pregunto a Cristal.

—¿Lo de las palomitas lo habíais hecho antes?

—Una vez de campamento, era de noche y no teníamos sueño, ahí fue donde nos conocimos, y para nuestra sorpresa nos caímos muy bien.

—Me han parecido muy majas que lo sepas.

—Me alegro, creo que también les has caído bien.

—¿Sabes que estaría bien para rematar el día?

—Sorprende me, no se como lo haces, pero siempre lo consigues.

—¿Y si vamos a ver a tus padres esta tarde? En plan sorpresa, seguro que no se lo esperan.

—Guau, no me lo esperaba ni yo, está bien, o mejor aún, les podemos decir que vengan, que aun no han visto la casa.

—Eso sería maravilloso.

Cristal coge su teléfono y llama a su madre, mi móvil suena, es Samantha, mi compañera de trabajo.

—Buenos días Sam, ¿Qué tal?

—Hola, tranquilo no te preocupes, no ha pasado nada, es que me han dicho que te habías cogido vacaciones.

—Si, ya las necesitaba, ¿No te lo había dicho?

—Si, pero así tenía una escusa para llamarte.

—Uy, ¿Qué pasa?

—Llevamos trabajando un par de años juntos y aun no he conocido a tu chica, es decir, se que ha venido un par de veces por aquí y tal.

—Y quieres conocerla, es normal, claro, pero tu trabajas, ¿Qué te parece este sábado?

—Pues estaría de lujo.

—Nos vemos el sábado pues.

Cuelga la llamada, me giro hacia Cristal.

—¿Qué te ha dicho tu madre?

—Me ha dicho que hoy no están en casa, pero mañana si pueden, pero creen que estas trabajando, será una sorpresa.

—Se que a tu madre le gustan las sorpresas, pero creo que a tu padre no.

—Ya veras como si, le caíste muy bien, eres el único chico que he llevado a casa que lo consigue.

—¿Ah si? —Digo sorprendido.

—Si, ¿Te han llamado del trabajo?

—No exactamente, me ha llamado Sam, me ha dicho que ahora que tenemos un hueco, quiere conocerte.

—¿Sam? ,Ah Samantha, tu compañera, pero ya la conozco.

—De vista, pero no se, quiere conocerte.

—Uy que extraño —Cristal parece sorprendida.

—No creas, paso unas doce horas diarias seis días a la semana con ella, somos uña y carne, yo lo se todo sobre ella y ella lo sabe todo sobre mi, es mi mejor amiga, es normal que tenga curiosidad.

—¿Qué día tiene libre?

—Hemos quedado este sábado.

—Perfecto entonces.

11 de Junio de 2021 a las 12:49 0 Reporte Insertar Seguir historia
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