kookie_red7 ••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎••

Jungkook trabaja en los campos de agave de la familia Kim, donde conoce al hijo menor de estos, Taehyung. Un rubio del cual cae enamorado. Ambos inician un romance, escondidos entre los campos, seguros de que el señor Kim no aceptará su amor por sus clases sociales. Aún así, los dos sueñan con casarse, romper el estigma que los separa y ser felices. Eso hasta que Yoongi, la mejor opción para Taehyung según el señor Kim, logra inculpar a Jungkook de crímenes no cometidos, enviandolo a prisión por 3 años, mismos donde Tae creyó había sido abandonado. En la prisión, Jungkook deja de ser aquel ingenuo trabajador, ahora solo puede pensar en la venganza sin excepción a los Kim. Sin saber que al igual que el, Taehyung ha sido engañado. ●KookTae ●Historia 100% mía ●No copias|| No adaptaciones


Fanfiction Todo público.

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Cuento corto
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Único

Limpió el sudor de su frente con la manga de su camisa, la tela de algodón recogiendo el liquido que demostraba sus largas horas de trabajo, soltó el aire cansado, dio un largo trago a su botella de agua fresca, gotas escurrieron de las comisuras de sus labios hasta bajar a su pecho descubierto, su pantalón de mezclilla rasgado sobre sus muslos y rodillas, su torso expuesto mostrando el eight pack ligeramente bronceado por las horas bajo el sol, quitó su sombrero de fieltro de lana marrón para soplarse con él, liberando su cabello semi largo negro y ondulado, los mechones empapados de sudor pegándose a su cara, subió un pie sobre la pala que había dejado anclada en el piso de tierra, vio sus botas sucias, repletas de polvo y lodo, la punta desgastada y pelada, sonrió seguro de que su pago semanal se vería afectado por conseguir unas nuevas.

Aunque no quería volver a pensar en la oferta jugosa que recibió hace semanas, no pudo evitar recordarla. Si bien su ciudad era conocida por los grandes campos de agave, también se comenzaba a volver famosa por los terrenos de los "Park", unos mafiosos que habían llegado hace poco tiempo, ensuciando a gente honesta para llevarlos a trabajar donde sus cultivos de marihuana se volvían abundantes. Todos sabían que meterse a trabajar con ellos era la muerte segura, una vida llena de dinero, era cierto, pero también de amargura y descontrol.

Nadie que se uniera a los Park salía con vida, todo aquel que ensuciara sus manos con eso maleantes salía solo muerto, con un cajón repleto de oro, pero lágrimas y sangre que todo lo cambiaban. Por eso había declinado una y otra vez la oferta, incluso rechazo al mismo señor Park Jimin de frente, jurándole que nunca ensuciara su honor, sería un hombre honrado que se ganaría todo con esfuerzo.

― ¡Deja de perder el tiempo, Jeon! ―dijo alguien sobre su caballo detrás del pelinegro, provocando que bajara su pie de su instrumento de trabajo.

El mencionado tragó duro, dejo su bote de agua a un lado y se enderezo para girarse y ver a su "patrón". Aquel hombre de porte fino, pantalones de marca, botas de piel y sombrero hecho a mano de manera artesanal, mechones castaños y piel pálida. Min Yoongi era quien custodiaba sus largas jornadas en el campo de agave, el consentido del señor Kim, dueño de la destiladora más grande de la zona, productores del tequila más famoso del mundo "El Güerito".

Jeon Jungkook llevaba más de 7 años trabajando en aquel gran campo, cortando día a día el agave, cumpliendo con una de las funciones más importantes del proceso del tequila. El pelinegro no se quejaba, le gustaba su labor, era cansado e incluso sus manos duras le exigían que tuviera un descanso, pero para el la vida no era tan fácil, nacido en una casta de las más bajas, tuvo que comenzar a forjar su camino al éxito desde joven, empezando a trabajar desde los doce años, escondido entre los arbustos de tomate para leer sus libros, turnándose entre la siembra y la escuela, estaba acostumbrado a ser funcional, a sus 24 años había trabajado de casi todo, aunque su especialidad era ahora ser el mejor jimador.

Aunque aquel titulo no le beneficia de la manera que deseaba y añoraba, no se dejaba caer, para Jungkook el esfuerzo arduo y trabajo serían su camino para lograr sus metas, dejar la casta, remplazar la choza de madera y paja para tener su casa, ladrillo, mármol y candelabros, era su anhelo, la bicicleta vieja seria sustituida por una camioneta, de esa trocas que sus patrones siempre andaban, no le importaba lo difícil o absurdo que todos le decían que sonaba, el lo lograría, tenia un buen motivo para no olvidarlo.

― ¡Lo siento, señor Min! ―se disculpo Jungkook, pegando su sombrero en su pecho, sintiéndose apenado por la dura mirada que le dio el pálido al ver su torso desnudo.

Yoongi miró de mala manera a Jungkook, no le agradaba, le parecía un idiota soñador, le fastidiaba en exceso verlo rondando por su zona, pero no podía despedirlo, al señor Kim le agradaba demasiado el muchacho, y eso solo le hacía enfurecer más, ver a ese "zarrapastroso" como solía decirle, andarse con confianza por el patio de los dueños, saludando a sus futuros suegros con alegría y peor aun viendo a su novio con esa mirada enamorada que detestaba, Kim Taehyung era solo suyo.

― Acércate Jeon. ―pidió el pálido, esperó a que el mencionado estuviera cerca de su caballo, se agacho un poco para jalar por el cuello de la camisa abierta al menor. ― No me agrada tu actitud altanera, menos que te tomes privilegios de descanso en tus horas de trabajo, no te echo a la calle solo porque Namjoon te aprecia, ni yo entiendo por qué siente compasión por un pobre como tú, pero quiero que te vayas enterando que apenas me case con Taehyung y me vuelva dueño de todo esto, serás el primero en mi lista para mandarte a la misma mier...

― ¡Yoongi, suéltalo! ―gritó alguien, el relinchar del caballo causando que más de un trabajador se volteara. ―Te dije que sueltes a Jungkook. ―volvió a decir el recién llegado, colocándose aun lado del caballo de Yoongi.

El viento soplo de tal forma que el perfume del recién llegado se coló hasta las fosas nasales de Jungkook, causando que a pesar de que aun Yoongi lo sujetaba fuerte, cerrará sus ojos, embelesado por la fragancia, su favorita, sonrió inconscientemente como siempre lo hacía cada que Taehyung aparecía para salvarlo. Y para el jimador era imposible no idiotizarse con el rubio sobre el caballo blanco, el hijo menor de los Kim, ese precioso chico de piel morena, labios rosados y ojos tan verdes como dos piezas de jade, no solo podía elogiar la belleza física, también su hermosa forma de ser, nada que ver con el idiota que se hacía llamar novio.

Era cierto que Jungkook estaba perdidamente enamorado de Kim Taehyung, el chico elegante de prendas costosas, botas hechas a mano, sombrero de marcas que no podía ni pronunciar y sonrisa cuadrada que todo le hacía olvidar, incluso que sus clases sociales les indicaba no podían relacionarse, pero para el pelinegro solo eran detalles tontos, más cuando en el cuarto amplio de las barricas, el rubio piel canela le sujetaba por el cuello para besarle, sintiendo el dulce sabor de la finura colarse hasta su garganta.

No importaba nada más que saber que Taehyung le amaba igual que el, por eso luchaba por ser un gran hombre, uno que pudiera llenar al rubio de todo lo necesario para tenerlo en paz y felicidad.

― ¿Qué demonios haces aquí, Yoongi? ―cuestionó Taehyung molesto, su sombrero blanco cubriéndole del sol potente de medio día, su camisa de lino blanca pegándose a su espalda sudada y sus pantalones de mezclilla bien ajustados, las botitas cafés perfectamente boleadas y las suaves manos largas sosteniendo las riendas con fuerza por el enojo. Suavizo su mirada apenas sus ojos chocaron con los del jimador, tragó duro al ver el pecho que tantas veces besó sin prenda alguna, la cadena de oro que reconocía a la perfección, ese símbolo de promesa que el también cargaba, escondido bajo sus ropas, cerca de su corazón, sus mejillas se sonrojaron sin poder evitarlo. ―¿Estas bien, Ggukie?

Como si no estuvieran en el amplio campo, ni hubiera más personas observándoles, incluso sin Yoongi que todo miraba con rabia, Jungkook y Taehyung se hundieron en sus miradas, cómplices de los sentimientos impetuosos, conscientes de que sus corazones se reconocían, latiendo a la par, derribando los estigmas que la sociedad les había impuesto para amarse con libertad, una que ellos consideraban adecuada.

Un año en el que su amor había nacido entre el agave y el campo, besos tras las montañas y noches de pasión encerrados donde el tequila era procesado. Así lo habían decidido, esperar hasta que ambos tuvieran la libertad de juntos estar, aguardando por el momento indicado para que Jungkook pidiera la mano del bonito niño rico Taehyung, soñando con que el señor Kim Namjoon no pondría peros en ceder a su último heredero, el joven de 22 años.

― Estoy bien, señorito. ―respondió el pelinegro, relamiendo sus labios, controlándose para no ir hasta el caballo blanco, tomar a su chico de la cintura y bajarlo para besarlo. ―No debería estar aquí, el sol esta en su punto más fuerte. ―dijo, preocupado porque la preciosa piel canela se viera afectada por los rayos del sol de verano.

Taehyung mordió sus labios, deseoso de responderle a su hombre que nada le importaba en ese instante más que saltar del caballo para besarlo, hacer el amor una vez más sin importar que la noche anterior su garganta haya raspado por los gritos desenfrenados cada que las duras estocadas recibía sin parar, el rubor se extendió, su cuerpo reacciono ante el recuerdo cálido, se quitó el sombrero, soplándose con fuerza, dejando su melena rubia crecida aparecer, delgadas trencitas hacían una diadema sobre su frente que comenzaba a sudar.

― Yo... yo solo quería comprobar que estuvieras bien, digo que estuvieran bien. ―habló torpemente Taehyung. ―Les traje agua. ―llevó sus manos al asiento donde descansaba el bote enorme de agua fresca, hizo el amago de bajar del caballo.

Yoongi quiso bajar antes para sujetarlo, pero Jungkook le ganó, caminando hasta el rubio, tomándolo con esa confianza que odiaba, sujetándolo como si fueran algo más cercano, ambos sonriéndose mientras Taehyung se sostenía de los fuertes brazos del jimador. No lo soportaba, así que el pálido salto del animal, dando grandes zancadas para jalar el brazo del menor.

― El peón tiene razón, Taehyung, a tu padre no le gustara que estés aquí. ―soltó de manera brusca el castaño, apretando el brazo delgado del menor, poniendo tanta presión por la rabia que sentía que causo el rubio soltara un grito alto, pidiéndole que lo liberara.

Si algo odiaba Jungkook, era que lastimaran a su novio, por eso no dudo en mandar al diablo todo para rescatar de las duras manos de Yoongi a Taehyung, elevando su puño para impactarlo contra la mejilla del pálido.

― Le pidió que lo suelte. ―elevó la voz Jungkook.

En segundos una gran pelea se dio en el campo de agave, Jungkook y Yoongi golpeándose, rodando por la tierra, mientras Taehyung les gritaba que por favor se separaran, el rubio tuvo que pedir ayuda a dos jornaleros para separar a los dos hombres, y aunque sabía que su novio solo quería ayudarlo, no pudo evitar sentir que algo malo iba a pasar.

No se equivocó, pues esa tarde la sucia lengua de Yoongi convenció a su padre de despedir a Jungkook, diciendo que era un mal hombre, uno de esos que servían a los "Park", y aunque el sabía era mentira, pues conocia a su novio a la perfección, eso no evito que su padre dudara, no importó lo mucho que lloro y suplico a su mayor, este alego que la falta del jimador que amaba era imperdonable, intentó hacer ver a Namjoon que el pelinegro solo buscaba defenderle, pero las artimañas del pálido ganaron. Taehyung tuvo que escapar esa noche, dispuesto a curar las heridas de su hombre, a besar los labios y escuchar esos te amo que le harían sentir mejor, pero al llegar a la choza conocida solo pudo toparse con altas llamas, vecinos gritando e intentando frenar el fuego que envolvía la pequeña casa donde solía desnudarse para entregarse en cuerpo y alma.

― ¡Jungkook! Amor ¿Dónde estás? ―gritó desesperado el rubio, siendo contenido por los vecinos que lo frenaban de adentrarse a la casa en llamas.

― El se fue señorito Kim, lo vieron salir hace unas horas con sus cosas ―dijo alguien, postrándose a lado del rubio que lloraba. ―Jungkook se fue.

Taehyung no podía creerlo, el hombre que amaba no podía dejarlo, no cuando el iba en su búsqueda para pedirle que juntos escaparan, ya no necesitaba esperar más.

Los días, semanas y meses pasaron, mismos donde Taehyung se negó a aceptara que Jungkook lo había dejado, hundido en la depresión del desamor el tiempo avanzó, nadie sabía nada del hombre que amaba, parecía como si la tierra se lo hubiera tragado, no importaba lo mucho que se esforzara por buscarlo, siempre se encontraba con la nada.

𖥧𖥧𖥧


3 años después

El pitido del portón abriéndose le anunciaba que por fin estaba en libertad una vez más, tronó su cuello repleto de tatuajes apenas el aire fresco le pego en la cara, retiró el cigarrillo de sus manos, aventándolo al suelo sin importarle la queja del guardia, le lanzo esa mirada que sabía a todos doblegaba, ya no era aquel joven idiota que todos pasaban por alto, claro que no, Jeon Jungkook había muerto el día en que los Kim y Yoongi decidieron jugarle sucio, obligándole a ir a la cárcel sin motivos que lo culparan, con falsas pruebas, cayendo tras las rejas solo por su dinero, pagando tres años de condena solo por amar.

Pero ahora, era distinto, ya no quedaba nada de aquel joven del campo, era cierto que seguía siendo "el jimador", pero ya no uno que trabajaba arduas horas bajo el sol, esperando a que la tarde llegara para escaparse a las barricas y hacer el amor al hijo de su patrón. No, ahora era el jimador que en la cárcel se había transformado, aprendió que a veces es mejor irse al lado oscuro a seguir sufriendo. Y es que, aunque se negaba a aceptarlo, no podía olvidar como Taehyung le traiciono también, descubriendo por boca de Yoongi que ellos iban a casarse, se lleno de odio y rencor al ver que todos los Kim habían jugado con él.

Entró a la cárcel con el corazón destrozado, pero entre las rejas se transformó, tuvo la suerte de que uno de los socios de Park estuviera dentro, ayudándole a cambiar esa nobleza por fiereza, dejando la idiotez atrás y ahora pasando por encima de todos sin importar nada, el chico inocente del campo ahora era el heredero de un gran capo, sus riquezas y negocios llevaban su nombre y apellido grabado. Todos les respetaban en aquel reformatorio, en el tiempo que estuvo dentro supo ganarse el temor hasta de los guardias que lo custodiaban, su mirada llena de inocencia fue suplantada por ojos filosos, sus manos ya no eran las de un hombre del campo, ahora eran unas que anhelaban matar, sus sueños de amor habían sido destrozados, ahora solo podía pensar en venganza, a Yoongi, a los Kim y por supuesto que a Taehyung.

Jungkook no quiso voltear al reformatorio que dejaba atrás, no necesitaba recordar el lugar, nunca más volvería, eso era seguro. Apretó el saco que mantenía sobre su hombro, ya no vestía ropa corriente como siempre le dijeron, ahora trajes de marca y zapatos italianos.

― Nos vemos pronto "jimador" ―dijo un guardia con burla.

El mencionado no sonrió, en su lugar se detuvo frente al Roll Royce negro que esperaba por él, con una seña al hombre que le abrió la puerta, este entendió, elevando su arma al guardia que osaba dirigirse al jimador, recibiendo pólvora en la garganta, aniquilando su vida por un comentario que al gran Jeon le molestaba.

― No pienso volver. ―fue lo que dijo Jungkook, entrando al auto, comenzando a hacer las llamadas necesarias para regresar con gracia.

Todo el camino se la paso pensando en su venganza, en como iría haciendo pagar a sus enemigos de uno a uno, usaría todo lo aprendido por su padrino el señor Lee Minho, el mejor socio de Park, y tal como le había jurado antes de morir, se presentaría ante Jimin como su apoderado, mostrándole lo necesario para ser aceptado, para recibir su fortuna y su trabajo. El jimador ya no se dedicaba al agave, ahora los narcóticos eran su oficio, algo que le había elevado al estatus que siempre imagino.

Jungkook bufó, pegando su espalda al asiento de piel, mirando por la ventanilla esos campos que ahora eran suyos, sonrió con tristeza al pasar por la hacienda de los Kim.

― Detente. ―ordeno al instante, las llantas del auto rechinando mientras su mirada caía en aquel lugar.

Vislumbró ese portón alto y negro por donde tantas veces cruzó con la esperanza de un día ir a pedir la mano del rubio que amó, porque si, el jimador se rehusaba a seguir amando a Taehyung, ese amor quedaría sepultado en el pasado que enterraría una vez sus planes se realizaran, solo necesitaba mantenerse en silencio para comenzar a atacar de uno a uno, dejando al final al rubio que le lastimo de la peor manera. Se mantuvo por un largo rato, viendo el balcón con las luces apagadas, la noche cubriéndolo de la realidad, con el corazón acelerado, recordando besos apasionados, rechazando lo que su cuerpo suplicaba, ir tras el...

― Van a pagar por todo lo que me hicieron. ―su vista en la construcción enorme, sosteniendo entre sus manos la cadena que a pesar de todo lo pasado, no soltaba, ese dije en forma de corazón que el rubio ahora odiaba le había dado.

Pidió que avanzaran cuando una luz se encendió en esa habitación, se giró, no dispuesto a verlo, no aún.

𖥧𖥧𖥧


El llanto del bebé le hizo detener sus pasos, agachándose hacía el suelo donde la criatura rubia lloraba sin control, soltó el aire antes de cogerlo en brazos, arrullándolo e intentando que con sus besitos y palabras suaves el pequeño cesara su llanto. Se mantuvo con el infante entre sus brazos, meciéndose a mitad de la amplia sala, los juguetes regados, causantes del pequeño incidente, sonrió con dulzura al ver como los ojitos verdes le parpadeaban, anunciando que estaba a nada de caer en el sueño profundo.

― Deja de consentirlo tanto. ―habló alguien, irrumpiendo la tierna escena. El recién llegado caminó hasta el hombre que sostenía al rubio pequeño, tomándolo entre sus brazos. ―No entiendo como es que no te animas a ser padre, si eres tan lindo con mi pequeño Soobin. ―dijo hacía el contrario. ―Enserio Tae, debes dejar esas tonterías de Jungkook, el se fue hace tres años y en ese tiempo jamás volvió o te busco, creo que es hora de que te des cuenta...

― El volverá. ―respondió firme, de la misma forma que siempre lo hacía. Pues Taehyung nunca llegó a saber lo que en verdad pasó, se quedo con la idea de que su Jungkook se fue, y aunque lloraba todas las noches pidiendo por una explicación, esta nunca llegó. ―No pretendo que lo entiendas, Jinnie, solo que respetes mi decisión, yo amo a Jungkook y siempre lo hare.

SeokJin suspiro pesado, era imposible convencer a su hermano menor, Taehyung se rehusaba a aceptar lo que todos veían como la verdad. Así que como no estaba de ánimos para discutir, solo se acercó a su hermanito, cargando a su hijo con un solo brazo para con el otro dar un ligero apretón en el brazo contrario.

El mayor entendía que ese jimador había sido el primer amor de su hermano, por eso la intensidad con la que esperaba, aun así, no entendía porque no le daba una oportunidad a alguien nuevo, a Yoongi específicamente, un hombre que llevaba años tras él, solo recibiendo el desprecio de Taehyung sin nada a cambio. Y es que el hijo mayor de los Kim poco sabía de lo que en verdad paso, no era conocedor de que su padre y el hombre que aspiraba a cuñado eran quienes habían roto el corazón de su menor.

― De acuerdo, solo no pierdas la cabeza, eres joven y hermoso, no te cierres al amor por alguien que no esta aquí. Te pido por favor que te des una oportunidad. ―vio la mirada triste del rubio. ―Solo piénsalo ¿sí?

Esa noche Taehyung no pudo dormir, se mantuvo dando vueltas en su cama hasta que no pudo más, caminó hasta su balcón, encendiendo la luz, asustándose cuando escucho el chillido de unas llantas arrastrarse sobre el asfalto, su pecho acelerado obligándolo a correr al exterior de su balcón, soñando como siempre que era Jungkook, pero bajando la cabeza cuando no había nada.

― Por favor, vuelve mi amor. ―suplicó hacía la luna, llorando sin parar.

Cuando los rayos del sol amenazaron con asomarse, Taehyung aceptó por fin, después de tres años, se dijo que tal vez ya era momento de avanzar, dejar atrás a Jungkook, cerrar ese capitulo que siempre recordaría con amor, tomó su dije en forma de corazón y lo beso, pidiendo perdón por querer dejar de sufrir, iba a dejar que la vida le llevara a un nuevo camino, uno que esta por formarse.

𖥧𖥧𖥧


4 meses después

Estaba cansado de que sus trabajadores disminuyeran, con el aumento de poder de los Park, la mayoría de los jornaleros prefería dedicarse a el cultivo ilegal que, a un trabajo honrado, pero no mejor remunerado que el contrario. Taehyung sabía que, si seguían así, era solo cuestión de tiempo para que entraran en una crisis. Soltó el aire y caminó bajo el sol, entre los agaves, a nada de soltarse a llorar por la situación que le aquejaba. Uno de los pocos trabajadores que le quedaban se acercó a él, retirando su sombrero de paja en señal de respeto.

― ¿Estamos en problemas? ―preguntó el rubio al trabajador, esperando por una negativa pero solo recibiendo más malas noticias.

― Lo siento, joven Kim. Más jimadores se han retirado esta semana, si seguimos así, no podremos sacar la meta en el tiempo estipulado.

El rubio apretó la mirada, echo su cabeza atrás, sintiendo el aire caliente golpearle en la cara, empuño sus manos y movió su nuez de Adán, conteniéndose para no gritar. Abrió los ojos, seguro de que las lagrimas hacían su camino. Escucho palabras de consuelo por parte del trabajador, y aunque agradecía los ánimos, solo deseaba volver a casa, eso hasta que algo llamo su atención, revolucionando sus sentidos, frenando su propio corazón con un fuerte golpe que le hizo boquear por aire.

― ... Como le digo, esos rufianes nuevos están acabando con todo, la gente es cegada, creen que servirle al jimador los hará mejores...

Taehyung no se resistió a esa tarde indagar por su cuenta quien era ese "jimador" del que todos hablaban. Logró informarse muy poco, no había tanta información como pensaba, casi todo eran rumores de un hombre relativamente joven con un pasado tormentoso, tiempo en la cárcel, juventud rodeada de pobreza, alguien duro y despiadado, pero también leal a su gente. Y aunque el rubio quiso detenerse de seguir buscando, no pudo, menos cuando se enteraba que ese hombre de negocios turbios era el que estaba comprando los campos de todos los socios de su padre, mismo que regalaba lotes a una pequeña zona a las afueras, un ejido que conocia a la perfección, pues ese sitio fue su refugio de amor por mucho tiempo atrás.

Con los nervios de punta cogió su camioneta, se encaminó a ese ejido que no visitaba hace algunos años, tamborileando la punta de sus dedos contra el cuero duro del volante, suspirando pesado cuando entró, viendo que ya no quedaba nada de las viejas chozas, ahora yacían pequeñas construcciones, un camino bien pavimentado, sistema de drenaje e incluso electricidad. Aunque en su Lincoln avanzaba, protegido en la carrocería elegante, no pudo evitar sentirse expuesto ante la gente que se giraba para mirarlo atraves de los cristales no polarizados.

Bajó de la camioneta con las piernas temblorosas, dejo su sombrero en el interior, caminando con nervios, sin saber el rumbo exacto que buscaba, solo siguiendo a su corazón ansioso.

― ¿Señorito Kim? ―preguntó alguien detrás del rubio, logrando que este se girara con temor, pero suavizando su cuerpo al comprobar era alguien que recordaba. ―¿Qué hace por aquí? No me diga que vino a buscar a Jungkook, que diga al Jimador ―se corrigió al instante. ―No entiendo ese afán de ese muchacho por ser nombrado así, por favor convénzalo de volver a su nombre. ―pidió con una sonrisa, una que Taehyung no pudo devolver, pues estaba petrificado ante la confesión del mayor. ―Pero como le decía, el esta en los campos del fondo, le recomiendo lo espere en su antigua casa. ―señalo donde debía estar esa choza que se quemo hace tres años, pero donde ahora había una casa modesta.

Lo siguiente que Taehyung supo, fue que caminaba en piloto automático hasta la casa, con el corazón demasiado acelerado, sus manos sudorosas y lagrimas traicioneras ante la idea de volver a ver al hombre que había prometido olvidar, el mismo que le dejo tres años atrás. Caminaba en círculos, respirando pesado, apretando y liberando sus manos, soltando exhalaciones sin control, ignorando que la noche se adentraba, que debía llegar a casa para la cena donde pensaba decirle a su familia que por fin le daría una oportunidad a Yoongi.

Cuando vio que las horas avanzaban, se dispuso a aceptar que nada era real, solo su imaginación, Jungkook no había regresado, se encaminó hasta la puerta del nuevo lugar, frenándose cuando un hombre conocido se adentró, provocándole liberar un grito ahogado, y aunque se dijo que al volver al ver al jimador, lo primero que haría sería enfrentarlo, pedir explicaciones, las cosas no fueron así, se lanzó con confianza sobre el pelinegro, abrazándolo con fuerza, llorando con fuerza, esperando por recibir de vuelta el tacto, pero no paso.

Jungkook se quedó inmóvil, tres años planeando sus jugadas, practicando sus palabras y actos para cuando se reencontrara con Taehyung, y ahora lo tenía sin pensarlo abrazado a su torso, llorando sobre su pecho, justo por donde aun conservaba ese dije que el rubio le había dado. Quiso ser fuerte, separarse, grítale en la cara que lo odiaba, pero no pudo, solo se quedo quieto, esperando por el momento de enfrentarse.

Ambos se mantuvieron en silencio, hasta que Taehyung se animo a enfrentar al mayor, elevó su mirada cubierta de lágrimas, limpió sus mejillas con el dorso de sus manos y soltó el aire para despegarse un poco del jimador. Entonces pudo verlo con claridad, ya no era su Jungkook, ese joven de sonrisa tierna y ojos brillantes, ahora un aura oscura le dominaba, ya no vestía su ropa sencilla, trajes caros que le quedaban a la perfección, cabello largo amarrado en una coleta media, tatuajes sobre la piel blanquecina sin marcas de sol. Tragó duro, asustado de perder de forma definitiva al hombre que amaba.

― Regresaste, por fin volviste... ―dijo el rubio con la voz cortada, mordiendo sus labios al final.

Decir que no sentía nada por Taehyung, sería mentir, más cuando moría por impactar sus belfos contra el contrario, se odio a sí mismo, recordó las palabras de Lee, las veces incontables que le dijo debía soportar, no dejar que el jimador del pasado regresara por unos labios rosados. así que antes de que su ex amor hablara, lo calló con las palabras necesarias, era hora de su venganza.

― No volví por ti Taehyung. ―habló firme, causando que el rubio diera dos pasos atrás, temblando ligeramente, casi tropezando con las estatuillas de mármol. Contuvo el aire mientras avanzaba los mismos pasos que el menor retrocedía, arrinconándolo contra la pared.

El jimador inhaló esa fragancia, la misma que le enloqueció años atrás, cerró sus puños a sus costados para luego llevar la palma de sus manos a la pared, por encima de la cabeza rubia, tragando duro ante la carencia de palabras.

― ¿Qué te paso? ―se atrevió a preguntar el rubio, lagrimas traicioneras bajando sin control, mismas que Jungkook moría por limpiar con cariño. ―Tu... tu te fuiste sin avisar... me dejaste. ―dijo al final en un susurro audible para el contrario.

Lo dicho por el rubio le hizo llenarse de odio, soltando una risa nasal por lo que el creía era una burla por parte del menor de los Kim. Se rehusaba a creer que Taehyung no era parte del plan de Namjoon y Yoongi. Aun así, estaba listo para mostrarse como el nuevo jimador, un hombre peligroso e incapaz de amar.

― ¿No lo sabes? ¿No te lo contó tu papá o tal vez tu prometido? Bueno, a estas alturas, seguro ya es tu esposo ¿no es así? ―no dejo que el rubio respondiera, no iba a callarse ahora que tenía algo de valor, inconscientemente se pegaba más y más al rubio, llenado sus fosas nasales de la fina fragancia que ahora podía costear. ―Tal vez deba refrescarte la memoria a hace tres años cuando tu esposo y tu padre me inculparon de ser uno de los Park, condenándome a prisión, hundiéndome sin pruebas, quitándome mi libertad, privándome de seguir con mi vida.

Abrió su boca sin emitir palabra alguna, no sabía que decir, menos cuando Jungkook le gritaba y miraba de esa forma, lloraba en silencio, su mirada sobre el pelinegro, no entendía nada de lo que decía, el nunca lo supo, solo se quedo con la idea de que su gran amor había escapado, huido lejos de él, bajó la cabeza, sintiéndose como un idiota por nunca considerar las posibilidades de que su padre y Yoongi estuvieran implicados.

― Yo no lo sabía, te lo juro, Jungkook... ―dijo entre sollozos, llevando sus manos al pecho del hombre contrario, sintiendo el rechazo al instante.

El mayor se separó, riendo alto por lo que Taehyung decirlo ¿no sabía nada? Eran solo mentiras para excusarse de los años que sufrió, ya no confiaba en ningún Kim, ni siquiera en ese de sonrisa cuadrada.

― ¡Mientes! El mismo Yoongi me lo confirmo, te burlaste de mí, me hiciste creer que me amabas mientras planeabas una boda con ese imbécil. Eres igual a tu familia. ―gritaba sin importarle que todo al exterior se escuchara, estaba cansado de las mentiras.

― ¡Dios! Te lo juro, no se de que hablas, yo nunca me case con Yoongi, no lo hare, menos ahora que me dices todo esto. ―replicó el menor, envuelto en lagrimas sin control, necesitado de sentir el calor del hombre que amaba. ― Jungkook, yo te esperé, no supe de tu paradero y aun así volví por un año aquí, buscándote sin obtener nada, me hiciste falta por tres años, mismos en los que jamás pude estar con alguien más porque te sigo amando.

Soltó un ruido con la garganta, apretó su mirada, no quería escucharlo, no podía doblegarse ante la confesión de amor, se suponía que debía ser fuerte para seguir con su plan, pero falló, pues en segundos se pegó a Taehyung, tomando con rabia los mechones rubios para jalarlo hacía su boca, chupando los labios, bajando sus manos tatuadas por la espalda, reconociendo la piel por encima de la tela, apretando el cuerpo delgado contra el suyo, liberando años de tensión en ese beso.

Taehyung se dejo tomar, sintiendo las manos del mayor sobre sus nalgas, impulsándose para brincar y enredar sus piernas en la cadera ajena, cruzó sus brazos por detrás del cuello, sin dejar de besar a Jungkook, gemía sin control al sentir las caricias que lo llevaban al mismo cielo, se restregaba sin pudor, necesitando sentir el amor una vez más. Ni siquiera notó cuando dejo de estar en la sala para ahora yacer recostado en un amplio colchón, su ropa desvaneciéndose con velocidad mientras sus caderas se impulsaban hacía adelante buscando más.

Jungkook se colocó encima del menor, besando cada parte de la piel con desespero, necesitando olvidar todo por un instante y solo centrarse en el chico que admitía lo tenía encantado, tres años de odio se hacían nada entre la boca de Taehyung, su venganza se esfuma mientras su adentraba sin control, gimiendo cuando las pieles chocaban, abrazado con fuerza al rubio, sus manos impulsándolo a menearse hacía adelante, su boca traicionera repitiendo las palabras de amor que silencio, la cadena a la par del menor de los Kim enredándose con la suya, como si fuera el símbolo de ese amor.

En el cuarto oscuro, Taehyung se entregaba al jimador una vez más, no cerrando sus ojos mientras su amado le penetraba, necesitaba ver todo, enterrando sus uñas a la espalda ancha, dejando líneas rojizas a los costados de la tinta que decoraba ahora la piel blanca, besando las marcas de peleas que seguro gano en el encierro injusto que su familia le dio, lloró cuando su orgasmo le llegó, debilitado ante Jungkook, sus piernas abiertas dispuestas a ser usado si solo de esa forma el pelinegro nunca más se marchaba, y aunque escuchaba a lo lejos al mayor susurrarle palabras de amor, también era consiente de la forma en que palabras de odio se colaban.

Aunque sus caminos eran distintos, se permitieron olvidar todo una vez más, ahora no buscaban callar su estatus social, en esa ocasión necesitaban solo dedicarse a amarse sin palabras, a reprimir la verdad, Jungkook deseaba venganza y Taehyung olvidarse del daño. Aun así, sus labios fueron quienes sellaron un nuevo trato, dejar que el amor fluyera, destilando sentimientos oscuros para dejar la pureza de aquel inicio hermoso de tres años atrás.

Cuando amaneció, Taehyung seguía enredado al cuerpo firme, besando los tatuajes del pecho, sus dedos largos acariciando el rostro más maduro, sollozando entre ratos por el temor de no volver a ser amado con intensidad.

― ¿Qué pasara ahora? ―preguntó el rubio con miedo, sus glúteos recibiendo la mano callosa que dejaba caricias hasta subir a la espalda suave.

Miró al rubio, el rubor por las horas que llevaban haciendo el amor, los labios hinchados por los besos dados, el mayor llevó su mano libre a la mejilla del menor, acariciando con cariño, besando con sutileza los labios, queriendo ser solo Jungkook ante él, dejando su máscara de jimador ante su amante, pero el doloroso pasado colándose.

― Voy a vengarme de tu padre y de Yoongi, los hare pagar por hacerme daño. ―dijo sin titubeos.

Taehyung lloró una vez más, apretando sus puños sobre el pecho contrario, mordiendo sus labios para que sus sollozos no escaparan.

― ¿Me harás daño? ―cuestionó con curiosidad, su pecho acelerado a tal grado que aseguraba el pelinegro podía sentir el palpitar desenfrenado.

Relamió sus labios, jugando con su pulgar sobre la boca hinchada, mirando esa cadena que unía su promesa pasada a un día casarse con Taehyung, hacer las cosas bien. Ya no era ese hombre, ahora solo sabía jugar sucio, no importaba que admitiera amar al rubio, su sed de venganza seguía latente en el alma del jimador. Entonces Jungkook soltó el aire, viendo al techo, confuso de lo que estaba por decir.

― No, no te hare daño porque aun te amo, Taehyung, pero no me hagas elegir entre tú y mi venganza... ―miró al menor, sosteniendo la barbilla opuesta, vislumbrando la tristeza ante la espera de palabras que terminaran su amor. ―Porque te voy a elegir, y enserio necesito hacer que paguen por lo que me hicieron, por como nos separaron. Así que, te lo ruego mi amor, no te interpongas en mis planes.

El menor abrazó a Jungkook, escondiendo su rostro entre el cuello y hombro, llorando con fuerza, apretándose sin control. Una parte suya totalmente feliz por estar una vez más en brazos de su amado jimador, y otra asustado por lo que a su padre podía pasarle, confuso entre quedarse o ir tras la familia que le traiciono.

Lo único seguro era que el jimador y Taehyung estaban juntos una vez más, sin armas para defenderse de lo que en verdad sería un problema ante sus planes... su amor prohibido.

[๑๑๑Fin๑๑๑]




Tenia esta idea desde hace un tiempo, buscaba hacer algo más extenso, pero por el momento me limité a este pequeño Os, esperó les guste y muchas gracias por leer.




9 de Abril de 2021 a las 04:18 12 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎•• ホぁ !estas entrando a un sitio de pornoche. ⠀⠀⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⠀ →Sweek: kookie_7 →Ao3: kookiered_7 →Wattpad: GgukSeven

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•◦ೋ•◦❥•TaeTae•◦ೋ•◦ •◦ೋ•◦❥•TaeTae•◦ೋ•◦
Amo tanto lo que escribes y sin duda alguna muero por una segunda parte ❤
July 13, 2021, 17:37
eg elizabeth garcia
Harás una segunda parte?
April 22, 2021, 17:54

  • k karina
    Yo quiero que haga otra parte✌🙏 June 15, 2021, 17:54
🎀Anaís 🎀 🎀Anaís 🎀
Pensaba que el Jimador era algo relacionado con Jimin kajdkakjs
April 13, 2021, 08:04

Lin M Lin M
Me encantoo, me dejó con ganas de más. Gracias por la historia <3
April 09, 2021, 06:37
winter bear winter bear
En serio AMO COMO ESCRIBÍS REYNA✨💜, me encantó mucho mucho, quisiera leer la venganza de Jungkook aaa, siempre quedo queriendo más de tus OS
April 09, 2021, 06:32

k karina
Va a ver otra parte? 🥺 es que me gusto mucho.💜
April 09, 2021, 05:13

~