joselin-ayala1617486188 Joselin Ayala

Tras siglos de guerras entre humanos y demonios. Finalmente Inu No Taisho logra paz e inclusive amor entre ambas especies. Su hijo mayor Sesshomaru tiene 23 años. Sesshomaru es un demonio al igual que él. Sin embargo, su hijo menor, Inuyasha de 18 años es un híbrido. Producto de su amor clandestino con una joven llamada Izayoi. Sesshomaru acaba de terminar su carrera, y ha comenzado otra. Mientras que Inuyasha está en el último año de bachillerato, durante el cuál conocerá a Kagome Higurashi. Una humana. Al principio no la soporta porque le recuerda a Kikyo... una joven a quien todos creen muerta y que era la novia de Inuyasha. Inuyasha termina enamorándose de Kagome. Pero su pasado regresa para atormentarlo. Después de 5 años, Kikyo regresa, viva. Pero no está sola... Esta con un tal Naraku.


Fanfiction Anime/Manga No para niños menores de 13.

#sessrin #inukyo #Inukag
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Se parece a ella.


Inuyasha va caminando hacia la escuela, pensando cómo siempre en su querida Kikyo, que murió hace 5 años.

Hasta que se topa con alguien.

—¡Fíjate por dónde vas idiota!

—¿A quién llamas idiota, Inuyasha?! Tú, híbrido repugnante.

—Ah, eres tú Sesshomaru.

—Sí, y el que debe fijarse por dónde va eres tú Inuyasha. Deja de pensar en esa mujer! Solo te quitaba el tiempo. Un tiempo valioso para que aprendieras a usar tu espada.

—Ah sí, colmillo de acero, la gran espada que nuestro padre me regaló.

—Y fue un error, claro está. Esa espada debía ser mía. Pero no voy a juzgar lo que mi padre decidió.

Sesshomaru siempre mostraba su semblante serio e indiferente.

A veces parecía que no tenía sentimientos, pero no era así. Sesshomaru tiene sentimientos pero, sabe disimularlos bien.

—Rin— murmuró Sesshomaru.

Rin es una joven de 13 años. Va en la secundaria, y de vez en cuando trabaja con su madre en la mansión de Sesshomaru y su madre, Irasue. Para Rin, Sesshomaru es su amor platónico.

—Joven Sesshomaru.

—¿No deberías estar en la escuela?

—Sí, de hecho voy de camino a la secundaria, y llegaré tarde si no me apuro.

—Puedo llevarte, si quieres, llegaremos rápido.

Rin asintió con una sonrisa y sus mejillas sonrojadas. Sesshomaru subió a Rin a su espalda y comenzó a correr.

Inuyasha rodó los ojos.

—¡Sesshomaru, consigue una mujer de tu edad!— gritó Inuyasha, sabiendo que su hermano lo escucharía.

—¡Púdrete Inuyasha!— respondió Sesshomaru, antes de perderse entre las calles hacia la secundaria de Rin.

Inuyasha siguió su camino.

Han pasado 5 años desde la muerte de Kikyo. La mayoría de sus compañeros ya la han olvidado, pero Inuyasha... Él simplemente no puede hacerlo. Su mejor amigo, Miroku, le aconseja que deje atrás el pasado, que se deje llevar, y se enamore de otra chica.

Pero Inuyasha simplemente no puede.

Kikyo era una joven muy especial, quizá la chica más especial del mundo, la única que logró cautivar a Inuyasha. Nadie podría hacerlo sentir así de nuevo. Nadie.

De pronto se encontró con el pequeño Shippo. Un pequeño demonio zorro de 9 años.

—¿Que tal inútil?

—Shippo...

—Tranquilo Inuyasha, o le digo a tu papá.

—¿Qué quieres Shippo?

—Nada, voy de camino a la primaria.

—Ah, yo voy al bachillerato. Ya es el último año.

—Que bien. Oye, Miroku me dijo que una amiga de Sango va a entrar este año a su escuela.

—¿Y eso qué? ¡Miroku es el mujeriego, yo no!

—No seas idiota, Inuyasha! Miroku prometió no pretender a la nueva, para que lo hagas tú, ¡Y que te olvides de Kikyo de una vez por todas!

—¡Enano metiche! Shippo, ella era mi novia, Kikyo y yo nos amábamos, no la voy a olvidar así de fácil.

—¡Pero murió hace 5 años, Inuyasha! ¡Ya olvídala, sé feliz con alguien más!

—Para mi, no habrá nadie más que Kikyo. Aunque ella ya no esté... Ella siempre será mi gran amor.

—Eres un terco.

Inuyasha rodó los ojos nuevamente y siguió su camino.


♥️🗡💚🏹


Kagome Higurashi, acaba de ingresar al último año de bachillerato. Pero está vez entró a la misma escuela que su amiga Sango. Ya que antes iba a un instituto solo para chicas. Pero por una extraña razón, decidió cambiarse de escuela.

Quizá porque Sango la convenció.

—Ya me voy mamá, no quiero llegar tarde a mi primer día en esa escuela.

—Mucha suerte Kagome. Y dile a tu amiga Sango que le mando saludos, y que puede venir cuando quiera.

—Sí mamá, nos vemos más tarde, adiós!.

Kagome salió corriendo, su primer día en una nueva escuela, no podía llegar tarde.

Kagome y Sango han sido mejores amigas desde niñas. Pero como en ese entonces, a pesar de estar en el siglo XXI, las guerras entre humanos y demonios estaban vigentes, y la familia de Sango se dedica a exterminar demonios desde hace varias generaciones... se separaron por seguridad de ambas.

Las guerras terminaron hace 5 años.

Cuando una sacerdotisa llamada Kikyo murió a manos de un ejército de demonios.

Entonces un demonio llamado Inu No Taisho, detuvo la guerra. Ordenando a los demonios que detuvieran los ataques. Porque la sacerdotisa a la que habían asesinado era la novia de su hijo híbrido, Inuyasha... Un dolor que no le desea a nadie, ni a su peor enemigo.

Vio a un chico que lucía extraño mientras corría, pero lo ignoró y continuó corriendo. Afortunadamente llegó a tiempo a su salón y se sentó junto a Sango y su amigo Miroku.

—¡Kagome!

—Sango! Me alegra tanto verte.

—A mí también, ven, te presento a mi amigo Miroku.

—Un gusto conocerla señorita.

—Igualmente Miroku.

Miroku le sonríe y le da un beso en la mejilla a modo de saludo.

—Y espera a que conozcas a Inuyasha...— Sango le guiñó un ojo a Kagome con una sonrisa cómplice.

—¿Inuyasha?

—Sí, es el mejor amigo de Miroku.

—Sango, las clases comienzan en unos segundos, no llegará a tiempo. Tendremos que esperar hasta el receso para presentarle a Inuyasha.

—Tienes razón.

Justo en ese momento entró el profesor de ciencias. Todos ocuparon sus respectivos asientos. Pero Inuyasha no llegaba.

Hasta un par de clases más tarde durante una hora libre, llegó Inuyasha, pero Kagome estaba hablando con Sango, y ninguno de los dos se han visto o presentado directamente.

Inuyasha simplemente se sentó con Miroku, e ignoró a los demás que murmuraban, el hecho de que el hijo del gran Inu No Taisho había llegado tarde a clases.

Pero a Inuyasha eso no le importa en lo más mínimo.

—Inuyasha, que bueno que llegas, una chica entró hoy a la escuela, es amiga de Sango y...

—Miroku— lo interrumpió Inuyasha —Ya me lo dijo Shippo. Tú y Sango planearon que esa chica entrara a nuestra escuela, a nuestro salón, para que yo esté con ella y olvide a Kikyo.

—Y, ¿Tiene algo de malo querer que seas feliz?

—No, pero... No quiero conocer a nadie. No me interesa.

—Por favor Inuyasha, solo inténtalo.

—No Miroku! No quiero hacerlo.

—Solo deja que Sango te la presente, si decides que no vale la pena... No te molestaré más con esto.

—De acuerdo. Pero, con una condición.

Miroku bufó en señal de desesperación.

—¿Cuál es la condición?

—Que le digas a Sango lo que sientes por ella.

—No sé de qué estás hablando...

—Por favor, Miroku. Veo como la ves, estás enamorado de ella.

—¿Yo? ¿Enamorado de Sango? Claro que..., es decir, es valiente, hermosa, decidida, capaz, fuerte, maravillosa, hermosa... Sango es la mujer más increíble que he conocido, ella no le haría caso a alguien como yo. Un mujeriego sin remedio, aunque por ella estoy dispuesto a todo...

Inuyasha miraba a Sango detrás de Miroku.

—¿De verdad sientes eso por mí?— murmuró Sango.

Miroku se giró y la miró a los ojos.

—Sango... ¿qué escuchaste?

—Lo escuché todo, Miroku...

Sango desvió la mirada sonrojada. Miroku tomó su rostro entre sus manos, y posó sus labios sobre los suyos, en un beso lento, dulce, casto pero apasionado.

—¿Eso responde a tu pregunta?

—Sí.

—Entonces... ¿Quieres ser mi novia, Sango?

—Sí!.

Esta vez Sango se abalanzó sobre Miroku y lo besó apasionadamente.


♥️🗡💚🏹


Pasaron algunas clases más antes de la salida. Kagome y Sango almorzaron con Miroku, quién dijo que Inuyasha comería en otro lugar, pero volvería para la siguiente clase.

El primer día había culminado bien, Kagome y Sango estaban conversando bajo la sombra de un árbol, mientras que Miroku esperaba a que Inuyasha me saliera del salón, ya que lo habían dejado media hora castigado por haber llegado tarde.

—No tienes que esperarme, Miroku.


—No me molesta hacerlo, Inuyasha. Además, Sango y su amiga nos esperan afuera.

—Miroku, te dije que...

—Hiciste un trato, Inuyasha— lo interrumpió Miroku —.Dijiste que la conocerías si yo le decía a Sango mis sentimientos por ella. Y lo hice.

—No lo hiciste, ella te escuchó cuando me lo contabas.

—Siempre y cuando la confesión salga de mis labios y ella lo escuche, cuenta como decirle, y así fue. Así que debes cumplir tu parte. Conocerás a la amiga de Sango.

—De acuerdo.

—Entonces vámonos.

—Pero... Me dieron media hora de castigo.

—Inuyasha, llevas aquí 40 minutos. Tú castigo ya terminó.

—¿Y por qué no me lo habías dicho?— dijo Inuyasha levantándose de su asiento.

—Creí que te darías cuenta tu solo. Bueno vámonos.

Inuyasha salió del salón con Miroku detrás de él.

El aula de castigo estaba al final del pasillo del segundo piso, así que prácticamente recorrieron toda la escuela hasta salir al patio delantero.

Al salir, Inuyasha fijó su mirada sorprendida en algo, o más bien en alguien.

—¿K-Kikyo?

—¿Eh?

Inuyasha corrió y abrazó fuertemente a la chica que estaba junto a Sango.

—Kikyo, me alegra tanto que estés viva, ¿dónde has estado todo esté tiempo?

—Eh...

Inuyasha la besó y la tomó de la cintura para acercarla más a su cuerpo.

Pero la chica lo empujó y le dió una cachetada.

—¡¿Que te pasa?! ¡Ni siquiera te conozco! ¿Cómo te atreves a besarme?

—Pero, Kikyo yo...

—¿Kikyo? Oye disculpa no sé quién eres pero me estás confundiendo, yo no soy Kikyo, y no conozco a nadie que se llame así. Mi nombre es Kagome.

—¿K-Kagome?

—Sí, ese es mi nombre.

—Lo siento es que, eres idéntica a ella... Eres igual a Kikyo. Y probablemente eres igual de idiota que ella.

—¿Me llamaste idiota? A mí nadie me llama idiota, siempre fui la mejor de mi clase en mi otra escuela y lo seré aquí también.

—Inuyasha— dijo Miroku detrás de ellos —Veo que ya conociste a Kagome, la amiga de Sango.

—¿Es ella de quién hablabas?

—Sango, ¿Es él a quién dijste que me presentarías?

—Sí— respondieron Sango y Miroku al mismo tiempo.

—Pues no me interesa, es la mujer más gruñona y antipática que he conocido.

—¿Ah si? Pues tú tampoco me interesas fíjate, yo jamás me fijaría en alguien tan irrespetuoso e irresponsable.

—Kagome...— murmuró Sango.

—Inuyasha...— lo nombró Miroku.

—Fin de la discusión.— dijeron los mencionados al unísono.

Kagome tomó de la mano a Sango y se alejaron hacia la derecha.

Inuyasha y Miroku se fueron hacia la izquierda.

En el camino Inuyasha iba pensando en el increíble parecido de Kagome con Kikyo. Parecían gemelas.

Y se preguntaba, "¿Por qué se parece a Ella?"

♥️✨💚

3 de Abril de 2021 a las 22:02 0 Reporte Insertar Seguir historia
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