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davidcrauley David Crauley

Créeme yo no soy un hombre como otro cualquiera, yo me hago pajas con los pies y estoy convencido de que los nazis que van a los estadios a abuchear al rival son todos unos mierdas, no por feos, sino por tontos.


No-ficción No para niños menores de 13.

#biografia #real #347 #relato
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Diarios de un hombre muerto - 20

Me miré al espejo y fui consciente, una vez más, de que estamos solos, terriblemente solos y jodidos y, bueno, eso puede ser bueno si ambicionas ser el próximo buda o el alcalde de tu puta ciudad, pero no te sirve si andas buscando una buena razón para quedarte por aquí un día más. Habrá alguno, pero no estoy muy seguro de saber cual es. Si lo piensas podría ser cualquier cosa que ni muerda ni ladre, y que, por supuesto, no aspire a tener siempre la razón. De esto ya hay demasiado por ahí dando vueltas y más vueltas tratando de que nadie respire lo suficiente como para que pueda llegar a creer que pude hacerlo solo como lo hacen los magos o los yogis, ya sabes; ensanchar los límites de lo posible, robarle al cielo una flor, engañar al que mira que jamás sabrá como todo aquello sucedió delante de sus narices.

Hay hombres que crecen cuando caen de lo alto, otros bailan cuando tú solo ves una bala en su cabeza metida. No has aprendido nada: una cabeza agujereada es una cabeza que tiene por donde echar una mirada a lo que sucede en tu casa. Por eso ellos saben que si fueras un perro ladrarías, y si fueras un pájaro volarías, pero, como hombre que eres, avanzas a tientas de rama en rama pensando que es cuestión de mala suerte. Tranquilo, mañana será un día mejor, con suerte no harás tanto el ridículo pensando que ya sabes bien quien eres y, después, quiénes son todos ellos. ¿Aún piensas que son mejores que tú porque lo han hecho mejor? Mentira, entérate; no es cuestión de hacer, sino de tener el viento a favor y mucho desdén por los que salen a la calle a hacerlo un poco mejor que el día anterior y que, al final, se conforman con vivir cada vez peor.

No tiene explicación; los pájaros vuelan y los perros ladran y tú, sin embargo, en tu rama aún no has aprendido de los macacos a rascarte el culo cuando te pica. Treinta mil años después y sólo ahora se han enterado algunos de que les han mentido. Por fin saben que el mundo no se hizo en siete días, ni el uno es tres, ni el Diablo es tan mala gente, después de todo. Ahora que por fin lo saben, todo será más fácil, más limpio, más sano, que digo, más cuerdo y hasta más bonito. Ahora que lo pienso todo ha adquirido un nuevo sentido; la gente que pasa, los coches que corren, los anuncios que se repiten… todo posee un nuevo matiz. Ya no me río de los sacerdotes, ahora pienso que son hombres tan buenos como cualquiera y hasta votaría a éste o al otro si no fuera porque no tengo tiempo que perder.

Es hermoso rascarse el culo cuando te pica y, después, frotarse el ombligo con la esperanza de que allí algo crezca. “¡Guarro!”, me dijo cuando le dije que se lo comería con o sin regla; si aquella santa se ganó el cielo trasegando pus, por que no iba yo a hacerme un hombre mejor con su sangre menstrual. No me creyó, encendió un cigarrillo y buscó la mejor manera de ignorarme. “Nena, yo no tengo asco de lo que sea que fluya desde tu interior”… y de su interior fluía sangre, humo, lava una horrible jaqueca y un pedazo de una galaxia olvidada en los manuales de astronomía que nunca han dicho nada de las estrellas que son, quieras o no, mujeres con un cigarrillo en los labios, de las que te dicen con desdén que no eres ni medio hombre para ellas que, recuerda, fueron las autoras del pecado original. Eva fue la primera en ser tentada porque hasta el Diablo sabía que una mujer lo haría mucho mejor o al menos con más estilo que tú y que yo que nos perdemos en el espejo cuando buscamos allí dentro un hombre sin miedo a lo que está por venir , que si lo piensas en serio, no podrá ser peor que el ladrido de los perros o esas películas que hablan de un amor feliz y casto.

Créeme yo no soy un hombre como otro cualquiera, yo me hago pajas con los pies y estoy convencido de que los nazis que van a los estadios a abuchear al rival son todos unos mierdas, no por feos, sino por tontos. En mi televisor hay algunos hombres buenos, que solo dicen cosas buenas y que hasta, si les dejas, parece que hacen cosas buenas. Son hombres que le han dado un nuevo significado al dinero de los demás, quieras o no, ser bueno es un oficio provechoso. Ahora que lo sabes; haz algo con tu culo, ponlo donde estorbe o dáselo a una puta que sabrá como enseñarte a amarlo. Ellas tienen todo el tiempo del mundo para amar a todos por amor a un dios mayor que no creó nada, pero que le dio al mundo todos los pecados que se puedan imaginar. No envidies al hombre rico, él es muy pobre cuando piensa en robar a todos los hombres por amor a un dios mayor.

29 de Marzo de 2021 a las 08:26 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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David Crauley A menudo irreverente, nihilista, indecente, políticamente incorrecto, y siempre melómano... ¡Bienvenido peregrino! ¡Sigueme en mis RRSS!

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