bastiang C. S. Miranda

Antes de la llegada de Ray White a Highshrine y mucho antes de las desapariciones. Dana Marsh luchaba por adaptarse a su nueva vida, en una nueva ciudad en Texas, buscando la tranquilidad que la sociedad americana le privó. SPIN-OFF PRECUELA DE MENTIRAS PELIGROSAS


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.

#fempower #chica #mujer #asesinos #monstruos #vampiros #mentiras-peligrosas
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Dulzura Americana

Dana Marsh no es tu dulzura americana. No es el tipo de chica que tiene posters de actores en las paredes de su habitación, aquella que escribe tu nombre y lo encierra con corazones en tinta brillante en todas sus libretas. No es la chica que encontraras bailando en line dancing de la feria, mucho menos es la chica que te buscara en la mitad de la noche porque se sintió sola.


Dana Marsh es aquella que piensa cientos de veces antes de cruzar una calle, la que voltea constantemente hacia atrás para verificar que no haya nadie tras ella. Del tipo de chica que no existe en las redes sociales, y raramente deja la seguridad de su habitación. De cierta forma todos conocemos (o conocimos) a una Dana Marsh.


Su único error fue creer que el exterior era seguro. Que las personas tenían buenas intenciones y que el mundo no iba tras ella. Su error fue creer en un mundo mejor.


TEXAS ES PARA SIEMPRE


El delineador se le había corrido por las mejillas, una gota de oscuridad dejaba su rastro en su piel morena. El lavabo era un mueble alto de fachada blanca, despejado, algo que normalmente no verías en la casa, no obstante, los restos de objetos fantasmas pintaban las paredes con el perímetro de tierra marcado, dicha superficie delimitada era lo único que estaba a un tono más claro, evidentemente porque hubo algo que lo protegió de la suciedad por mucho tiempo. En ese mismo baño estaba una marca en la pared donde alguna vez hubo una fotografía. El espejo lleno de pegamento de pegatinas que ahora encuentran su descanso en la papelera.


En su reflejo ella encontró a una chica triste, con los ojos ennegrecidos, el labio tembloroso, la nariz húmeda, los ojos inyectados en sangre, señal de que un pesar le había estado atormentando por un largo tiempo. Deslizaba sus dedos por su cabello negro como si fuesen tablas de surf en las olas. El cabello le llegaba hasta los codos. Fue algo que le provocó muchos problemas en la escuela y en sus actividades extracurriculares. Soñaba con algún día donar su cabello a una de esas organizaciones que hacen pelucas para niñas con cáncer. Ahora no estaba tan segura de si esa fecha llegaría. Los sucesos recientes le habían demostrado que aquella inmortalidad llamada juventud no duraría por siempre, y que nadie esta a salvo sea cual sea su edad.


Se limpio el maquillaje con la palma de su mano derecha lo mejor que pudo. Abrió la gaveta de las medicinas, la cual era el mismo espejo sobre el lavabo en el que se observaba. Las tijeras aún seguían ahí, fue una de las cosas que habían olvidado empacar. Las empuño en su mano e hizo un corte al aire para sentir si aun conservaban su filo. Parecía que sí, de hecho, las tijeras aun tenían su metal reluciente, como si nunca se hubiesen usado.


Tomó un mechón de su cabello, tomó medidas hasta donde ella creía que estaba su barbilla y cortó. Se llevo la mano izquierda a la boca tratando de resistir el dolor psicológico que representaba deshacerse de su identidad. Los cabellos aterrizaron parcialmente en el lavabo y parcialmente en el suelo. Entré aquel dolor ella se vio determinada a terminar lo que había comenzado, así que nuevamente tomó un mechón y cortó. A simple vista parecía que cada vez era más fácil, pero no fue así. Para ella era como aventar sus fotos al fuego, sus documentos de identidad, deshacerse de sus memorias, la primera vez que su padre le enseño a andar en bicicleta, cuando ella y su hermana recibieron un Nintendo 64 para su cumpleaños, su primera cita, su primer amor, su primer corazón roto, y finalmente la última vez que alguien se atrevió a ponerle una mano encima.


Cuando terminó su cabello le llegaba a la barbilla, se veía como si un animal le hubiese mordido el cabello, estaba sumamente disparejo. Fue probablemente donde ella rompió en llanto con mayor fuerza, preguntándose si su belleza había sido la causa de la pesadilla que le atormentaba. ¿Si no hubiese tenido el cabello tan largo?, ¿vestido ropa tan reveladora? Todas ellas eran el sentimiento de culpa que le atormentaba, impuestos por una sociedad sumamente machista en la que la victima es juzgada y el victimario era engatusado por el atractivo de este súcubo.


Se tomo el cabello con una mano mientras que con la otra se ataba una liga alrededor de este.


Al salir de la casa su madre y su hermana se sumaron en llanto. Ella trato de ser fuerte en ese momento. Mostrarse firme y decidida, porque tal vez no podría protegerse a si misma, pero no habría nada que no haría por su familia.


En unas horas estarían en Saint Fatima, actuando bajo un nuevo nombre, recordando memorias quiméricas. Dejando atrás todo lo que habían construido. Lo único que parecía ser un factor común era Texas, porque tal vez los nombres sean temporales, pero Texas, Texas es para siempre.


HERMANAS


Dana Marsh se sintió traicionada cuando su hermana le mintió. Habían acordado que este semestre ella se incorporaría junto con ella a la máxima casa de estudios de la zona, Highshrine, compartirían habitación en una casa junto con un par de extraños, sin embargo, de último momento su hermana había cancelado su solicitud para la habitación. En el equipaje de Dana se encontraba una carta que explicaba todo.


“Querida Dana


Supongo que debo comenzar disculpándome, por darte esperanzas de que este semestre me uniría contigo en la universidad, pero no puedo hacerlo. No soy capaz de arrastrar mis problemas hacia ti, no es justo para nadie que tu tengas que cargar conmigo, tú debes ser libre de decidir, de pasar las noches como tú quieras y no como yo te limitaría a pasarlas.


No quiero ser la causa de que tus años de universidad se vean arruinados, de que tu posición en la escuela se vea afectada, porque tu hermana “la maldita lisiada” te acompaña a todos lados.


De cierta forma también lo hago por mí, tengo que aprender a vivir con mi condición, fuera de la ayuda de mamá o de ti. Debo darme a valer por mi misma. Así que sabes que, jodete, esa va a ser la nueva razón por la que hice esto. Quiero vivir mis propias aventuras, y en consecuencia de ello tu podrás vivir tus propias aventuras.


Sé que será difícil en un inicio, pero debes abrirte a los demás, a fin de cuentas, somos más las personas buenas que las malas, no te digo que no salgas con un chico, o que sigas pensando que todos los chicos son unos monstruos, que bueno, si terminas con una chica no habría problema, son tiempos modernos, aunque probablemente tengamos que explicárselo al abuelo con cuidado, aun se está recuperando de cuando Julián salió del closet.


Te deseo lo mejor, cualquier cosa, estaré a unos cuantos kilómetros de distancia o el tiempo que me tome responder el teléfono ante una de tus llamada.


Disfruta de tu vida.


Con amor, Katie Marsh”.


EX’s & OH’s


Dana Marsh regresaba de una práctica, una de sus compañeras le había dado unos cafés enlatados del tipo que le gustaban. Llevaba una red fluorescente verde en la espalda. Caminaba por los edificios del campus cuando hubo un apagón momentáneo en la corriente, inundando todo en la oscuridad. Entonces escucho el estrepitoso sonido de alguien golpeando metal. Miró al costado de un edificio, parado frente a la maquina expendedora, un idiota pateaba y golpeaba la máquina, ella no distinguió el cartel de “Fuera de servicio” que normalmente se encontraba pegado en la misma máquina.


Estaba por dejarlo pasar por alto cuando logró distinguir un poco su perfil y el miedo se apodero de ella. ¿Podría ser que fuese él?, ¿Cómo es que la había encontrado?, tenia que hacer algo, confirmar si era el, una vez lo hubiese hecho le rociaría con gas pimienta y llamaría a la policía.


Así que se acercó a hurtadillas por detrás de él, fue entonces que volvió el poder, y justo cuando ella estaba por saltar encima de él, su reflejo se dibujo en el vidrio de la máquina, revelando que era una persona diferente, pero no solo eso, de la misma forma que ella le había visto, el le vio a ella. El se sobresaltó del susto.


Ella pudo sentirlo, como sus ojos hipnóticos trataban de acceder a su alma para revelar sus más oscuros secretos, ella no lo pondría tan fácil, resistió aquel impulso con una tenacidad de hierro.


—Esa máquina no sirve, tarado. —Le comentó Dana.


El chico pareció haberse quedado petrificado al verle, ella sintió como una brisa gélida le envolvía, era como un sexto sentido tomando poder sobre ella, había algo raro con este chico, expedía una aura sobrenatural. Ella se sintió cautivada por una química inexplicable. Y por más que quisiese salir de ahí, su cuerpo parecía no responderle, como si el extraño estuviese tirando de sus hilos.


Tuvo tiempo para observarlo a lujo de detalle. Era un chico alto, probablemente un metro ochenta. Piel blanquecina, cabello castaño hecho un desastre que le recordaba a la faceta emo de muchos chicos en su secundaria. Nariz afilada, labios pequeños, sin algún rastro de vello facial, pero con un peculiar lunar a la altura de su labio distanciado por tan solo unos cinco centímetros. La cereza sobre el pastel, eran sus ojos, dos ámbares que se alternaban entre un café chocolatoso y un verde similar a la amazonita, todo dependía de que tanta luz estuviese recibiendo. Su complexión era delgada, pero no del tipo de delgado por estar en forma, más bien parecía del tipo de chicos que nunca conocieron el ejercicio, que se alimentan mal, lo único ligeramente musculoso eran sus brazos. Vestido con unos pantalones de mezclilla negra, unos vans y una peculiar camiseta negra con una calavera en blanco, con una rosa en la boca.


—¿Qué diablos miras? ¿A caso tengo la cara pintada? —Preguntó molesta.


—Lo siento. Me quedé atrapado en el momento. —Respondió el desconocido.


—La máquina no sirve, chico del momento. No creo que recuperes tu dólar.


Suspiró. —Es lo de menos, necesito un café y este parecía ser el único lugar abierto.


—Hay una tienda en la quinta y Sherman, abre todo el día.


•••


—Me veo obligado a preguntar, ¿Por qué los ojos rojos? —Pregunto el extraño de nombre Ray.


Abrí los ojos y le clavó la mirada. —¿A caso te dan miedo? —Se detuvo en seco y le encaró. —¿Qué es lo que ves? —Estaban a menos de un pie el uno del otro. Dos extraños en medio de la noche.


—Solo veo una sola cosa.


—¿Ah sí? —Sus brazos envolvieron trataron de posarse sobre el cuello de Dana, esta le movió le reposicionó las manos en su cintura. Se robaban el aliento el uno al otro. Mantuvieron aquella posición por unos segundos, esperando a ver quién daba el primer paso. Cedió ante el suspenso, acercando sus labios a los suyos y antes de romper esa barrera ella redujo la otra distancia.


En ese momento Dana tuvo suficiente. Fue mayor su convicción que su deseo. Así que se separo del extraño con tanta ligereza que él ni siquiera lo notó. Corrió a hurtadillas lejos de él, en dirección de la arboleda. Oculta tras un árbol se detuvo tocar sus labios. Le sabían a café y a refresco de cereza.


Su divagar fue interrumpido cuando en la oscuridad del bosque un par de ojos brillantes se pintó frente a ella. Un ligero gruñido era emitido desde lo desconocido, como si se tratase de un animal salvaje. Ella tan solo podía notar como eso se acercaba cada vez mi y más hacia ella.


•••

Continuará en Mentiras Peligrosas.

25 de Marzo de 2021 a las 19:15 1 Reporte Insertar Seguir historia
2
Fin

Conoce al autor

C. S. Miranda Escritor de Terror, nacido en la frontera de México con Estados Unidos. Geek, Nerd, Punk, juego DnD los fines de semana con otros escritores ||Esperando el momento apropiado para escribir una nueva historia. ||Lee Mentiras Peligrosas #2\Fricción #1 ||PROXIMAMENTE: MNTR Segunda mitad del 2021, NGFL -2022, ANDRO- Indefinido, Mentiras Peligrosas (secuela) #3 -Indefinido.

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K. Beckett K. Beckett
Me gustó mucho, fue muy interesante la manera en la que seguimos a la protagonista de éste cuento corto... Muero por saber las circunstancias exactas en las que se vio para irse, muero por saber que fue lo que pasó.... excelente redacción btw :)
March 26, 2021, 04:17
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Universo 124
Universo 124

UNIVERSO DE MENTIRAS PELIGROSAS Más allá de los confines del universo que conocemos existen singularidades donde el tiempo y el espacio vuelven a coincidir, formando estos universos apartados de la realidad. No obstante son versiones alternativas de nuestro mundo, donde la magia, los monstruos, la tecnología pueden coexistir sin la menor restricción, sin embargo, no porque existan son conocidos para todo el mundo. Leer más sobre Universo 124.