unkai_creator Unkai Creator

Un cuestionamiento que muchos no lo tenían aclarado, llamados: Kirusen, personas de las que son capaces de portar un artefacto a través de su mente y espíritu. Musaki Kendori es un nuevo estudiante ingresado a una conocida academia en Japón, quien a su vez conocerá a nuevos compañeros de clase mientras tendrá el deseo de saber algo que no ha podido sacar de su cabeza, pero a medida que sigue el transcurso, notará de cosas diferentes.


Acción Todo público.

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Prólogo: Inscripción Intrépida

Todo en la mayoría se requiere de una prueba, esas de las que nuestra voluntad se prepara sobre cualquier cosa. Hoy era ese momento en que los jóvenes daban un comienzo que mejoraría a futuro sus habilidades.

Musaki Kendori, aquel chico de mirada observadora iba de camino a la academia en la que se había postulado, pero tal parece no se lograba ubicar.

—¿Creo que es por este lugar?

Miraba por varias calles que pudieron ser las correctas, asimismo no paraba de pensar en todas las preguntas que abarcarían en los exámenes ya sea del teórico u físico.

Al paso que daba, otros jóvenes caminaban en dirección a lo que él suponía, es en eso cuando una sorpresa singular le vino en el rostro.

—¡No me esperaba todas estas personas!

Observaba diversas emociones al descubierto en este tipo de situaciones: miedo, pánico, ambición u nerviosismo. No obstante, el sudor recorría sus ojos dado a que en medio de lo aglomerado una parte se notaba oscura sin razón, lo que causó que se limpiase varias veces y que en esa circunstancia se le acercara alguien.

—¿Te pasa algo?

Era una chica de estatura baja que notaba ser como de las personas que se hablan con todos, lo cual dio un cambio expresivo tras mirarlo de manera preocupada.

—N-No, solo son… nervios por entrar a la academia.

Ella vio que no era tan susceptible la respuesta para que se ponga en un estado de mucha agitación, por lo que prefirió optar en un comentario indirecto.

—Oh entiendo, es la primera vez que yo también me siento de esta forma por entrar a esta academia. No soy muy buena en los combates, pero voy a dar mi mejor esfuerzo.

Kendori respondió, entendiendo la buena simpatía de esa chica.

—¡Hmph! Tienes razón, ¡yo también me esforzaré! Por cierto, soy Musaki Kendori.

—Un gusto, soy Miyata Ami, o si quieres solo dime Ami.

No se molestaba en volver a preguntarlo luego de la presentación, lo único que veía era su sonrisa tranquila, al mismo tiempo, el altavoz de la academia emitía un comunicado acerca de las pruebas de admisión.

—Es mejor irnos o se hará tarde.

—¡Sí! —afirmó Ami.

Ambos se adentraron a diferentes salones seleccionados, la primera prueba era el teórico la cual venían diversidad de preguntas sea de contestación o marcar opciones, por otro lado, el físico era demostrar habilidades de combate mediante ciertos obstáculos en un periodo de tiempo.

Traspasado un par de horas, los dos se volvieron a juntar, lo raro fue que Ami veía a Kendori demasiado exhaustivo.

—E-Estoy agotado, ya solo queda esperar los resultados —suspiró.

—Sí, desde que implementaron una mayor disciplina en las academias, algunas cosas han cambiado. Esto a mí me molesta un poco de que el gobierno haya puesto una ley tonta… ¡¿Huh, Kendori?!

Se dio cuenta de un ligero aturdimiento en Kendori, mientras que dentro de su mente él se entornaba en un ambiente imperfecto; ojos que se tambaleaban ante la presencia que parecía ser una figura moviendo la cabeza entre cortes ligeros.

Y sin darse cuenta de la realidad, se chocó contra el hombro de otra persona.

—Idiota acaso no sabes por donde vas o es que buscas algún problema.

«¡Eh!».

Volvió en sí que no supo responderle, ese acto no lo hizo intencionalmente que prefirió disculparse sin caer en las provocaciones, aunque a los pocos segundos…

—Un momento, ¿acaso eres el que se desenfrenó con su Dōgu en las pruebas físicas? —lo miró de pies a cabeza—. ¡Claro eres tú!, que ridículo lo tuyo, porque mejor no te retiras y dejas ese espacio en alguien que si quiere notarse.

La otra persona cometió tajantes palabras sin nada que ocultar en Kendori.

Ami no entendía el porqué de esa mención, la actitud que se prevalecía en esa persona no le gustó en lo absoluto con respecto a su falta de empatía, frunció el ceño a reclamar sus palabras absurdas.

—¡Oye que t…!

Pero, Kendori cortó de golpe las palabras de Ami alzando su mano cerca del rostro.

Ella tenía un leve presentimiento de que algo iba a pasar dado en la mirada inerte de Kendori hacia el otro chico, en ese entonces no se lo pensó ni en lo más mínimo que…

—No tengo ni idea de lo que pretendes, y si tanto deseas pelear con gusto lo haré.

—Ahora te haces el interesante —sonrió—. ¡Bien, aceptaré tu propuesta!, no tendré piedad con alguien que no sabe ni siquiera permanecer estable.

La situación desordenada llamaba la atención de los demás jóvenes, por el lado de Ami, ella intentaba calmar a Kendori quien comenzó a tomar cierta distancia sin pensar que esto podría perjudicar en sus pruebas de admisión.

Ambos ya teniendo todo listo y con las manos preparadas a materializar sus Dōgu.

—¡¡Alto!! Este tipo de cosas es intolerante. ¿Huh? ¡¡¡¡Maeda-kun!!!! ¡Otra vez buscando problemas!

Una voz amarga se pronunció en el aire.

Maeda volteaba su rostro dándose cuenta de que esa persona era a la que menos se imaginaba estar aquí.

—¡¡¡Rina-sensei!!!

La mirada de la sensei estaba al límite de la rabia, una sonrisa tenebrosa como si estuviera a punto de ocasionar lo deplorable. Maeda con solo ver su presencia imponía una gran presión en los alrededores porque sabía lo que ella era capaz de hacer, siendo de esa forma que decidió irse.

Kendori y Ami se quedaron anonadados sin saber cómo reaccionar a lo ocurrido, que con esa misma compostura, ella se fijó en ellos.

—¡Ustedes dos! No deberían caer en su juego, él habitualmente tiene esa mala forma de molestar a los nuevos. Si ya han dado las pruebas pueden retirarse, los resultados todavía no saldrán en un par de días.

Inquietud pegada en sus cuerpos, ya se iban de camino por donde entraron.

—Ami, perdón por hacerte pasar ese mal momento, creo que di una primera mala impresión.

Supo de las acciones que había hecho, el dejar llevarse y provocar un bullicio que hablarían de él cuando se cruce contra Maeda otra vez.

—No tienes que preocuparte yo habría hecho lo mismo, pero bueno es mejor enfocarnos a lo que vinimos.

—Tienes razón, nos vemos en un par de semanas, Ami.

—¡Lo mismo te digo! —dijo con un rostro alegre.

Sus manos se estrecharon olvidando por momento el acto sucedido, dejaron en claro el propósito general que cualquier joven caballero debería hacer.

Al ver que Ami se iba, Kendori miró a la otra calle un humo denso que se desvanecía con la brisa de los coches.

«¡…!».

Sorprendido, ignoró de inmediato yendo hasta la esquina opuesta de la academia en la que diferentes rutas ya se volvieron a mostrar, haciéndole pensar de otro posible laberinto de camino a casa.

—Esto va a ser complicado…

1 de Septiembre de 2021 a las 19:22 0 Reporte Insertar Seguir historia
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