kookie_red7 ••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎••

Tete es un híbrido sin hogar, un perrito callejero que conoce la regla principal de las calles: "Si un humano te acaricia sin sentir asco o pena por estar manchado, es tu deber llevarlo a su hogar sano y salvo." ⿻KookTae ⿻Híbridos Au ⿻Historia 100% mía ⿻No copias|| No adaptaciones ⿻Os ⿻+5k palabras


Fanfiction Todo público.

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Cuento corto
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Capítulo único ᐢ..ᐢ

En este universo de híbridos, para transformarse en la forma humana se necesita de algo que todos presumen, pero pocos tienen. Amor, no de otra persona, sino amor propio. Solo con eso la forma animal podrá ser dejada.


●●●


Caminaba cabizbajo, el frío comenzaba a atentar contra su cuerpecito, su pelaje no lograba calentarle ante el viento de otoño, sus orejitas caídas por el cansancio del largo día caminando, su estómago chillando como si una locomotora se escondiera entre sus tripitas, no le gustaba el sonido que emanaba, menos cuando ese mismo venía acompañado de su desarrollado olfato, causándole un malestar cada que comida olfateaba y no podía probarla. Su naricita se paró captando el exquisito aroma, o tal vez muy malo pero que pasaba a segundo plano cuando el hambre le ganaba; estaba seguro que estaba cerca de su lugar favorito. Sin ánimos de cuestionarse mucho lo que iba a llevarse a la boca, caminó por la banqueta casi vacía hasta llegar a esa zona que se estaba volviendo su salvación.

Hace días había descubierto ese basurero tras el restaurante chino en la calle 74 Moonlight, fue un deleite total, no pudo evitar chillar como una fanática del kpop al ver la cantidad de comida que tiraban, un festín para su diminuta pancita. Día tras día camuflajeandose bajo la sombra de la noche para coger las bolsas repletas de exquisito kimchi que los humanos despreciaban. No lo entendía ¿Por qué tirar la comida? ¿Acaso los humanos no comían de manera adecuada? Eran preguntas que rondaban su cabecita. Quiso creer que tal vez lo hacían para alimentar a los más necesitados, perritos como él, sin un hogar en donde estar. Bufó con tristeza, dejando todo en el olvido cuando sus patitas se movían sigilosas por el callejón. Sus enormes ojitos de abrieron con cuidado, alzando su orejita que no estaba lastimada para captar cualquier sonido de peligro.

No podían culparlo por mantenerse alerta, sabía que ya era demasiado tarde para hurtar en ese lugar, pero eran casi las siete de la noche, y no había probado bocado desde el día anterior, caminando por las calles de la ciudad sin recibir algo que anhelaba más que la comida rica, un poco de amor de los humanos, ese que un día obtuvo sin parar.

Detuvo sus pasos al ver a lo lejos alguien tan similar a su amada Lily, abrió sus ojitos y paró su naricita intentando identificar si acaso era ella. Tal vez al fin había regresado, no pudo evitar alegrarse ante esa idea, moviendo su colita sin parar, imaginando que la niña de ojos verdes y ventanas en los dientes le cogería en brazos con amor para decirle aquellas palabras llenas de amor.

"Mi Tete, vamos a llenar esa pancita" "Eres el cachorrito más bonito" "Nunca nos separemos Tete..."


Cerró sus ojitos recordando con claridad el toque cálido de la niña que él amaba, misma que un día se alejó sin explicarle nada. Si por su cabecita siempre había dudas, la principal era: ¿Por qué los humanos nos toman y luego desaparecen? ¿Acaso no pueden ver lo doloroso que es tratar de entender qué fue lo malo que hicimos para ser olvidados?

Eso era lo que siempre se cuestionaba Tete, un perrito mestizo y para variar híbrido, una condición que a muchos asustaba, pero al pequeño de ojitos curiosos un día le emocionó. Saber que con una alta dosis de amor su cuerpecito podía cambiar y volverse algo similar a los humanos, fue una meta que se planteó, eso hasta que su vida cambió. Claro que no siempre todo fue malo, hubo una época en la que fue el animalito más feliz que se podían imaginar.

Nacido en una granja en Daegu sus días parecían destinados a pura felicidad, disfrutando desde cachorro explorar por el pastizal, arrear borregos y vacas para al final del día descansar entre los caballos, era lo mejor. Estaba rodeado de tanto amor, que gracias a ello se transformó en una ocasión, mostrándose como un humano de piel tan similar al color de la miel, cabello castaño como su pelaje y unas piernas con manos que enserio le asombraban. La magia terminó con velocidad pues el miedo le hizo regresar a su estado animal para continuar disfrutando de su felicidad, eso hasta que Lily llegó, esa niña que sin dudarlo lo eligió a él entre sus hermanos, tomando su cuerpecito con cuidado, llenándolo de esas cosas llamadas beso que ahora Tete extrañaba. Tuvo que dejar la granja atrás y adentrarse a la gran ciudad, no importaba, menos cuando Lily le miraba, ella era tan inteligente, siempre enseñándole cosas que él ni siquiera comprendía, pero aun así las amaba, disfrutaba su vida, tanto que incluso una cama afelpada le acompañaba ¡Ahhh! Era perfecto, fue perfecto, pero de un día a otro su felicidad a cabo, su dueña, su centro, su todo, solo se fue sin mirar atrás, dejándolo en esa calle abandonada, no parándose cuando el ladraba, no mirando atrás, intentó correr y alcanzar el carro rojo que avanzaba con velocidad, pero fue imposible llegar. En medio de la lluvia y soledad conoció ese lado malo que los humanos también tenían, dejarlos atrás sin mirar.

Tete alejó el recuerdo, ahora en vez de estar en su camita calientita, de correr tras vacas y saltar en pastizales, estaba en un callejón, buscando entre las bolsas con aroma sospechoso algo que calmara su locomotora. Alzó sus orejitas al percibir un ruido, sus patitas sobre el plástico repleto de papeles con manchas que enserio apestaban, hundió su hocico buscando sin parar la fuente de ese pequeño aroma a asado, desesperado lo encontró, con cuidado de no romper la bolsa, cogió el plástico entre su boca, bajando del bulto de basura con pasos lentos, atento a cualquier movimiento frente a él, pero incapaz de notar al dueño del local que apuntaba con un cartón duro a su cabecita.

― Te dije que no quiere volverte a ver acá, perro sucio. ― bramó el hombre gordo que siempre atacaba al pobre Tete por querer llevarse la bolsita con comidita.

"¿Sucio?" pensó el perrito, eso era imposible, si hace un mes que se había bañado, incluso consiguió jabón para lavar sus patitas. Con velocidad apretó la bolsa en su trompa, dispuesto a escapar con lo que necesitaba, usando tanta fuerza por el miedo de que lo alcanzara que rompió el plástico, regando el asado por la calle, quedándose una noche más sin cenar. "No, no, no" se dijo a sí mismo cuando vislumbró que su comida ya no estaba. Escucho la risa de los gatos, esos fanfarrones que siempre se burlaban de sus desgracias. "¡Cállense!" se quejó, bufando mientras se reunía con aquellos perros callejeros como él.

Puede que, para muchos, esos animales fueran solo salvajes que atentaban contra carnicería y locales, pero para Tete eran amigos, uno de ellos el mejor, Chimin, un chihuahua que como él, era un híbrido. Mismo que le enseñó la ley más importante que se regía en las calles.

"Si un humano te acaricia sin sentir asco o pena por estar manchado, es tu deber llevarlo a su hogar sano y salvo."


Era su regla más sagrada, una lastima que muy pocos podían efectuarla. A casi 3 años viviendo entre las calles, ningún humano le había tocado, Tete comenzaba a olvidar como se sentía la calidez de las manos sobre su cabecita, incluso ya aceptaba que jamás podría volver a convivir como un humano, sin amor para transformarse, sin cariño para impulsarse. Cansado y decaído, caminó hasta esa pila de arena, lo que ahora era su hogar, dispuesto a dormir para desplazar el hambre, cerró sus ojitos mientras su cuerpecito enrollaba, sus patitas casi tocando su carita, sus orejitas caídas, sollozando bajito para que los gatos no escucharan. Tan sumido en su nueva realidad.

― Pero que cosita tan hermosa ¿Por qué estás tan solo, amigo? ― una voz hizo que Tete abriera sus ojos de golpe, asustado por la mano que a su cabeza se acercaba.

¿Acaso ese humano iba a tocarle? ¿A él? Se levantó de golpe, ignorando el rugir de su panza ¿Cuál hambre? Todo se desplazaba, por fin alguien iba a acariciarle y era un joven. Tete no pudo evitar analizarlo, piel blanca como Lily, ojos grandes como Lily, cabello negro como Lily, aroma fresco y menos dulce que Lily, cuerpo mucho más grande y fornido, pero sin duda era una Lily. Emocionado movió su colita justo cuando la mano se posaba entre sus orejitas.

Esa calidez que nunca creyó volver a sentir se coló hasta su corazón. Tal vez los humanos no lo sabían, pero cada que caricias a los perritos daban, ese calorcito traspasaba el pelaje para llegar directo al corazón, causando una explosión de felicidad, misma que funcionaba como un motor para que la colita se ondeara, sin duda esa extremidad peludita era la antenita que demostraba un perrito estaba siendo extremadamente lleno de felicidad.

"Si, si, no dejes de acariciarme, por favor" suplicaba Tete, con miedo de que el nuevo Lily se alejara, subió una patita justo a la rodilla del joven acuclillado frente a él.

― ¡Ah! Eres un buen chico, si lo eres. ― cogió la patita peludita. ― ¿Acaso te estás presentando? Bueno, en ese caso, mucho gusto pequeñito... ― el ladrido de Tete le irrumpió.

"No soy pequeño, soy Tete, anda humano, dilo T-e-t-e" decía, creyendo que sus ladridos serían comprendidos.

― Ok, ok amigo, yo soy Jungkook. ― movió la patita entre sus manos como si estuviera saludando, sonrió dejando ver sus dientes perfectamente alineados.

"¡Oh por Dios! Este Lily si tiene todos sus dientes ¡Wow!" emocionado a más no poder, su colita era un remolino andante. "Bueno, se que dijiste Jungkook, pero tienes cara de Lily" replicó, cerrando sus ojitos con miedo de que al abrirlos el pelinegro ya no estuviera.

― Bueno amiguito, debo irme. ― dijo Jungkook, levantándose del suelo, recibiendo un ladrido que era una queja del peludito Tete. El pelinegro sonrió, buscando entre su sudadera aquel paquete de galletas que no había terminado, cogió el empaque y sacó la galleta que quedaba, la extendió hasta la trompita con calma. ― Es lo único que me queda, lo siento.

"¿Bromeas? Primero una caricia y ahora una galleta, es el mejor día de mi vida" el sentimiento le hizo parpadear antes de morder lo que su nueva Lily le daba. Quiso no llorar mientras mascaba, su estómago recibiendo el alimento que anhelaba y su corazón llenándose de el amor que no recordaba.

Cuando Tete terminó su galleta, Jungkook dio una última caricia antes de girarse para retirarse hasta su hogar. Entonces el peludito lo entendió, era momento de efectuar la regla más sagrada. Con prisa para no perder de vista al pelinegro, bajó de la pila de arena, ignorando que la noche entraba, pues con mayor razón debía verificar que esa buena persona llegara a casa a salvo.

Sus patitas cansadas pasaron a segundo plano, con felicidad estaba dispuesto a cruzar la ciudad entera hasta ver a Jungkook llegar a su hogar, a lado del humano avanzaba, escuchando la platica que el pelinegro daba, claro que Tete entendía, cada que opinaba similar ladraba, dándole la razón. Sin notarlo, varios kilómetros eran avanzados, las patitas cortas de Tete ni siquiera se oponían, no cuando su corazón era quien impulsaba su cuerpo cansado.

― Bueno amiguito, he llegado a casa. ― anunció Jungkook, volviendo a agacharse para acariciar la cabecita castaña. ― ¡Muchas gracias por acompañarme!

"Es mi deber dejarte sano en casa" ladró Tete. "Yo debo darte las gracias por esa caricia, por favor Lily dos, no tardes en pasar por donde estoy" con esas palabras, el peludito se despidió, con la esperanza de que pronto volvería a ver a ese humano de sonrisa extraña y dientes bien acomodados.

Siendo la madrugada, Tete llegó a su pila de arena, por primera vez en 3 años, no sintió el frío de la ciudad, ni al cansancio que siempre le acechaba, con una gran felicidad se enrollo, sin poder olvidar las cálidas manos, miró las estrellas, en especial esa que él creía era la más hermosa, la enorme y circular que iluminaba el lugar, sonrió y agradeció, seguro de que no todos los humanos eran malos, aún había quienes los tocaban sin miedo y asco, los perritos de la calle tenían oportunidad si con personas como Jungkook se topaban.

[ᐢ..ᐢ]


El tiempo era mágico, Tete podía comprobarlo, en casi cinco meses, su corazón e incluso su cuerpecito había cambiado, ya no era el peludo de costillas prominentes y orejas sucias, ahora era el guardia de Jungkook, ya no era Lily dos, pues la herida estaba sanando, aceptaba el abandono y ahora solo se centraba en el joven de sonrisa similar a conejo, mismo que causaba su antenita de felicidad siempre se ondeara, también el que siempre agua fresca y comida le daba, pero le mejor de todo era cuando esos minutos se volvían eternos y las manos le acariciaban, podía cerrar sus ojos y jurar que la vida valía cada segundo cuando él le tocaba. Ahí residía la magia, no era el alimento ni el agua lo que le mantenía vivo, era el amor que el pelinegro le ofrecía, era eso lo que llenó sus días de alegría.

"Te lo juro, Chimin. Es el mejor humano del mundo, le gusta jugar a la pelota, me da tocino en buen estado" decía Tete mientras daba vueltas al hablar, era tanta la emoción que le causaba hablar de Jungkook, que su cuerpecito no controlaba. "Aparte tiene una sonrisa hermosa, jamás había visto ojos que iluminaran tanto como los suyos... es como ver el atardecer y amanecer mezclarse en su mirada, como si los días felices se juntaran en sus orbes y luego cuando me acaricia puedo sentir el sol de verano tocarme aún estando en invierno" concluyó cerrando sus ojos.

Chimin quiso decirle que ese brillo del cual hablaba era el mismo que ahora presenciaba en su mirada. No tenía duda alguna de que el amor era la magia, el dulce elixir que hasta el alma más oscura iluminaba. Quería decirle al contrario que ojalá viera como había cambiado, gracias a Jungkook ahora era valiente, ya no se apenaba de ser el perrito abandonado, caminaba con orgullo por las calles, tanto que incluso más humanos lo notaban, y es que puede que el amor de otra persona sea espectacular, pero no hay nada más poderoso y maravilloso que el amor propio, ese que nos llena de un brillo real, uno que difícilmente se apaga cuando con fuerza se levanta. Inhaló profundo, curioso de saber que más albergaba el corazoncito de Tete.

"Vaya, Jungkook te tiene comiendo de su mano, literalmente" dijo burlón el cachorro blanco, recibiendo un gruñido por parte del contrario.

"El es bueno, el mejor del mundo, puedo jurarlo, incluso no se burla cuando sigo mi colita, es más, ni siquiera se enojó cuando mordí su mano por no adivinar que mi nombre era Tete" recordaba ese día en que se dejó llevar, ya no quería ser amiguito, el necesitaba ser llamado por su nombre. Miles de planes había ideado y al final solo necesitó coger el periódico donde con una patita cubrió parte de la palabra Tetera, dejando a la vista de los ojos humanos su nombre real.

A partir de ese día, Jungkook le llamaba por su nombre. Para Tete simplemente fue espectacular, ser llamado así por el humano causó en él, una chispa en su interior que no tenía explicación. Solo pudo asentir a decir que fue como si una semilla comenzará a crecer dentro de él, ramas recorriendo su cuerpecito, dejando frutos cargados de felicidad.

"Yo amo con todo mi ser a Jungkook, él me salvó cuando creí no poder más" decía mientras su colita movía, sus patitas firmes porque no cabía duda en sus palabras. "Quisiera tanto, poder mostrarle mi forma humana y agradecerle por ese amor que me da, recompensar sus caricias, cuidarlo en ambas formas, protegerlo como el gran tesoro que es"

Era cierto, Tete amaba al pelinegro, podía ser extraño para otros, pero él era un híbrido, uno que nunca había anhelado su forma humana hasta que Jungkook apareció. Y es que sin notarlo se descubrió deseando algo más, cosas que solo los humanos daban, esas caricias en los labios que no eran igual a los lengüetazos que en ocasiones daba. Ahora se sentía fuerte y amado, listo para tomar su otra verdad y apostar por un amor que le emocionaba.

"Entonces ¿te mostrarás como humano?" preguntó Chimin, alegre por los planes de su mejor amigo, ese peludito que ahora se mantenía iluminado y rebosante de felicidad.

"Lo haré" dijo muy firme, dando una pisada contra el suelo. "Hoy que lo lleve a casa me confesaré y si el me lo permite, voy a conquistarlo de forma humana"

Esa tarde Tete incluso se bañó, con ayuda de los callejeritos, lograron adentrarse a un lavado de autos, limpiando sus cuerpecitos. Cuando el momento casi llegaba, sus amigos le llenaron de buenos deseos, Chimin por su parte no se resistió a dejar un lengüetazo, seguro de que su mejor amigo no fallaría, viviría el amor que todos anhelaban, sería sacado de las calles marginadas y su precioso corazón nunca lastimaría.

Con desespero caminaba en círculos, esperando a ver la silueta conocida, nervioso por su plan, ni siquiera hambre le había dado. Cerró sus ojitos demasiado abrumado.

"Por favor, no tardes más" suplicaba en silencio el peludito. "Se que me amas, puedo sentirlo en mi pechito, cuando tu me tocas mi felicidad se desboca, hiciste que mi abandono tuviera un propósito, y es que estoy seguro que Lily no fue mala, era el destino que quería que nosotros nos juntáramos" abrió sus ojitos, mirando las estrellas que comenzaban a juntarse, miro la Luna que el perrito juraba era una más de los puntos brillantes. "Mi Lily, estés donde estés quiero decirte que, si ves la misma luz que yo, ten por seguro que nunca te olvidare, me enseñaste el amor con una inocencia que me dejó marcado, aunque pasen los años yo esperaría por un toque más, tal vez eso ya no vaya a pasar, pero debo agradecerte por lo que me diste, y si un día nos encontramos, por favor permíteme acompañarte a tu casa"

Lagrimeo, soltando el pasado doloroso, con pequeñas lágrimas recordaba la sonrisa de su primera dueña, la pequeña que se fue sin poder evitarlo. Tal vez si Tete hubiera visto las señales, sabría que Lily no deseaba dejarlo, que una niña de 10 años lloró sin parar cuando su padre le confesó que debían mudarse, engañándole para dejar a su mejor amigo atrás. Ya no importaba, pues gracias a ello ahora Tete se preparaba para confesarse. El peludito se recompuso apenas vio a Jungkook aparecer.

― ¡Hey, mi Tete! ― llamó el pelinegro. Corriendo hasta el peludito, levantándolo del suelo y acariciando el cuerpecito, causando esa euforia en el animalito, recibiendo besos empapados en sus mejillas. ― Veo que estas feliz de verme.

"Siempre lo estoy, desde que despierto mi motivo es verte" ladró. Como era costumbre, fue alimentado antes de emprender el viaje. Cuando su pancita llena quedó, Tete uso su patita para limpiarse, moviéndose por el cuerpo del contrario, deseando que viera su pelaje recién lavado.

― ¡Vaya! Tete, hueles a jabón de carro, pero te ves magnífico. ― halago, metiendo sus dedos entre el fino pelaje castaño, tan suave y cosquilleante.

"Solo por ti... entonces ¿Te acompaño?" preguntó cómo cada vez que Jungkook llegaba, listo para seguir de cerca al humano, preparado para por fin convertirse y confesarse enamorado.

― Estoy listo para que me lleves a casa. ― dijo Jungkook, acarició las orejitas, pasando la yema de sus dedos por la cicatriz que ahora se mostraba. Sonrió, feliz de saber que su peludito estaba sanado, ya no era el perrito flaco de mirada apagada, ahora era un animalito sano y lo mejor era ver los enormes ojitos mirarle, con ese sentimiento que no podía asegurar pero que confiaba era lo mejor que el pequeño guardaba.

Su camino inicio, entre saltitos que Tete daba, moviendo su colita mientras escuchaba a Jungkook relatarle su día, lamiendo la mano, asegurándose de que el humano sintiera el amor que le causaba. Se detuvieron como siempre en la panadería, donde el pelinegro compraba sin falta las madalenas recién horneadas, dándole una entera al más pequeño. El peludito devoró el alimento, ansiaba llegar a casa del humano, mostrarle su otra realidad, podía ser alguien similar a él, abrazarlo como Jungkook a veces relataba necesitaba, limpiar sus lágrimas y sostener su mano.

La casa conocida apareció en el campo de visión de ambos, Tete sintió el impulso de adelantarse, correr a la construcción de una planta, las ventanas abiertas de par en par dejando que cortinas blancas ondearan, incitando al peludito a dar vueltas en círculos, Tete se paró en el césped fresco, saltando desesperado por confesarse.

"Date prisa, debo mostrarte algo" ladró, al ver que Jungkook dilataba, corrió para colocarse tras el humano, empujándolo con su cabecita para avanzar más rápido. "Venga, Jungkookie, no puedes estar cansado, por favor, debes verme volverme humano."

― Alguien está muy ansioso por dejarme. ― habló el pelinegro, se agacho lo suficiente para coger a Tete entre sus brazos, acortando la distancia a su hogar, bajando al animalito y dejándolo sobre las escalinatas. Pasó el dorso de su mano por la carita, recibiendo esas lamidas de amor. ― A veces me gustaría que pudieras entenderme, Tete. Sería maravilloso escuchar tu historia, que nos desveláramos platicando, riendo...

"Jungkookie, puedo hacer eso, de verdad puedo" dijo emocionado Tete, sus ojitos grandes miraban con desespero, al contrario, listo para transformarse.

― ¡¿Amor?! ― la voz de una tercera persona irrumpió justo cuando Tete se impulsaba para tomar su forma humana. ― Jungkook ya está en casa. ― una mujer salió por la gran puerta de madera, sosteniendo en sus brazos a una niña adormilada, tenía los mismos ojos del pelinegro, tan brillosos y maravillosos, como si vieran todo por primera vez.

El corazón de Tete sufrió algo extraño, tal vez para los humanos de lo más doloroso sea cuando sufren de un corazón roto o la pérdida de alguien que amas. Aun así, tienen la fuerza de recuperarse, aceptar la realidad y continuar; pero los animalitos, ellos no saben con exactitud cuándo están siendo dejados, no comprenden el enojo humano ni la rabia, no saben diferenciar la maldad, no ven malicia pues sus ojos puros solo ven inocencia por doquier, entregan todo sin esperar nada, porque para ellos una simple caricia de la persona que los ha tocado significa el inicio de algo maravilloso, un suave toque acelera sus almas, revolucionan su mundo, ellos te ven con ojos de amor porque es lo único que cabe en su corazón.

Esa es la razón por la cual cuando son dejados, maltratados e ignorados, sus pobres corazones los impulsan a esperar, confiando que todo mejorará, siempre dispuestos a perdonar. Pero para Tete, esa ocasión fue diferente, si pudiera describir el sentimiento, diría que fue el triple de doloroso que cuando vio a Lily partir, más abrumante que cuando deambulaba por las calles desesperado por encontrar un lugar donde descansar, sus patitas se sintieron tan cansadas, peor que cuando tuvo que correr kilómetros buscando alcanzar el coche rojo que lo dejaba.

― Dame un minuto. ― habló Jungkook hacía la mujer que le esperaba en la puerta, se giró a Tete con una sonrisa. ― Creo que es hora de que conozcas a mi familia.

Entonces Tete dio un paso atrás, ahogando el llanto, sus ojos cristalizándose, necesitando llorar, bajo su cabecita aceptando que el hombre que le dio tanto amor ya estaba ocupado. Su Lily dos volvería a dejarlo. Su corazoncito sufrió vuelvo que le impulsó a correr con velocidad, ignorando los llamados de Jungkook, sollozando sin control.

Una vez más Tete tenía el corazón lastimado, una vez más era abandonado.

[ᐢ..ᐢ]


Habían pasado casi dos meses, mismos en los que Tete no se atrevía a regresar a su pila de arena, desde que descubrió que Jungkook era un hombre con esposo e incluso una preciosa hija, no pudo volver al lugar donde sabía era inevitable toparse con el pelinegro. En su lugar deambulaba por otras calles, su pelaje sucio, su pata lastimada por peleas callejeras en las que fue la víctima que dañaban, no le importaba, a veces solo deseaba que el dolor terminara, pero otras se mantenían firme, diciendo que no dejaría vencerse.

Pensaba que la distancia le ayudaría a sanar, que tal vez en un tiempo podría ver a Jungkook y su familia e incluso alegrarse, incluso creía que podría preguntar una vez más si podía acompañarlos.

Con las orejitas caídas no miraba por donde caminaba, los cláxones sonaban y el solo continuaba, muy enfocado en proteger su corazoncito. Tan absorto en la grava bajo sus patas, ignorando el mundo a su alrededor, incluso a una pequeña que lo señalaba y las papeletas pegadas con su cara dibujada.

― ¡Mira! Tío es Tete, es tu perrito, lo encontré. ― chilló la pequeña, jalando la mano del hombre que amaba el peludito.

Jungkook dejó el papel y las grapas para ver a donde su sobrina apuntaba, viendo al animalito que tanto extrañaba caminando cabizbajo por la calle, cojeando de un lado, la suciedad brillando por el pelaje castaño y aun así el pelinegro creyó que su peludito era el más bonito.

Llevaba tiempo buscándolo, desesperado desde que escapó la última vez que lo dejó en casa. Ansioso por encontrarlo, pegando anuncios por la ciudad, ofreciendo quincenas de su trabajo por volver a tener en brazos a Tete. No entendía porque su peludito había huido justo cuando estaba por presentarle a su hermana y sobrina. Estaba seguro de que apenas las conociera le encantaría ser parte de su familia. Pero las cosas no salieron como esperaba.

― ¡Tete! ― gritó el pelinegro, apretando la mano de su sobrina, corriendo hacia el animalito que quedó postrado a mitad de la calle.

"¿Estás aquí?" se cuestiono para sí mismo Tete. "Dime que no es un sueño, por favor, te amo..." olvidando el dolor de los días pasados, comenzó a correr en dirección a Jungkook, saltando obstáculos, dispuesto a dejarse mimar una vez más, dispuesto a soportar el abandono con tal de disfrutar solo ese instante.

Con un ágil saltó, Tete logró cruzar, ladrando hacía el humano, demasiado absorto y embelesado como para reaccionar, solo pudo abrir su trompita cuando el golpe le llegó de lado, y aun dentro de su inocencia y dolor quiso creer que estaba volando para caer en brazos de Jungkook; cayendo con un sonido seco al pavimento, alzando una orejita para escuchar los sollozos del humano, sentir sus manos calidad tomarlo.

― Tete, no, por favor, resiste ¡Alguien llame a un veterinario! ― gritaba desesperado Jungkook después de ver como un coche le pegaba a su peludito amado.

"No llores Jungkookie, por favor no lo hagas" suplicaba Tete. "Yo estoy tan feliz de verte, no sabes cuanto soñé con que me acariciaras una vez más" vio a la pequeña llorando a un lado, no entendía lo que pasaba, pero comenzó a sentirse cansado, más de lo normal.

― Tío Jungkookie, por favor no dejes que se muera ― pidió la pequeña.

"¿Morir? ¡Vaya! Así que hasta aquí he llegado" pensó Tete, con esfuerzo alzó su patita a Jungkook, queriendo decir mucho antes de que sus ojitos se cerraran. "No pensé que la vida sería tan buena, digo después de todo estás aquí, realmente estás aquí."

Con desesperó Jungkook cogió al animalito, pegándolo a su pecho, corriendo por las calles seguido de la infanta, dispuesto a llegar a cualquier veterinaria, usando la fuerza en sus piernas largas y fibrosas para llegar a ese lugar donde esperaba fuera ayudado.

No escucho nada, sus ojitos solo estaban en Jungkook, una de sus patitas era tomada por él mismo, quien sollozaba con fuerza ante palabras que el extraño de bata blanca decía.

― Será mejor que se despidan de él. Sigue respirando gracias a su lado humano, pero dudo que el híbrido aguante más. ― explicó el veterinario.

El pelinegro volteo su cara al pequeño, comprendiendo la magia que su Tete guardaba, un híbrido tan valioso que ahora estaba a nada de esfumarse. La pequeña niña, acarició la cabecita y un besito dejo, lista para dejar a su tío despedirse en tranquilidad. Cuando la habitación quedó con solo dos corazones latiendo desenfrenados, Jungkook habló.

― Eso explica porque tantas veces sentía que me entendías ― dijo entre sollozos. ― No es justo, no sabes lo mucho que daría porque no estuvieras así. Estoy tan seguro que no faltaba tanto para conocer tu lado humano... ― se interrumpió para llorar, quebrándose en su totalidad, recostando su cabeza sobre Tete.

"¡Hey! No por favor, verte llorar me rompe el alma. No puedo irme así..." con esfuerzo habló Tete, seguro que sus ladridos eran bajos, cogió fuerzas para hacer lo que el veterinario dijo, despedirse. Pegó su cuerpecito al pelinegro. Sin emitir palabras y ladridos, esperando hasta que Jungkook y él conectaron miradas. "Hay tanto por lo que quiero agradecerte, que siento que no me daría el tiempo, pero puedo empezar diciendo que fuiste mi luz en la oscuridad, y sé que debería estar muy triste por irme, pero estoy tan feliz porque pude conocerte, porque a diferencia de muchos estoy entre brazos que me dieron amor, aunque conocí el frío de las calles, también conocí el amor de un hogar, en ti encontré mi casa, sabes hay muchos como yo que jamás han obtenido siquiera la mitad de lo que yo obtuve, fui feliz, lo juro, aun cuando dormía rodeado de frío, me despertaba alegre de saber que me visitarías, que me dejarías acompañarte, escucharía tu voz y emoción. No pude decirte en palabras lo mucho que te amo, espero puedas sentirlo con mi tacto..." extendió su patita que al instante fue tomada por el humano. "Si pudiera pedir algo antes de partir sería que, por favor, si ves a alguien como yo, no dudes en acariciarlo, no me olvides, pero por favor no le niegues algo de amor a los que necesitamos, te amo mucho Jungkookie, gracias por dejarme acompañarte"

Con calma Tete cerró sus ojitos, diciendo para sí mismo:

"Gracias... fui feliz y triste, fui amado y abandonado, pero aun así me quedo con lo mejor, con las risas de Lily mientras me colaba en su cama, con las caricias de Jungkook, con las pláticas con Chimin, con la mirada del señor del local de comida China, se que no deseaba lastimarme, solo no estaba acostumbrado a verme, también agradezco las risas de esos gatos, pues me alegra saber que pude divertirles con mis desgracias. No, no me voy triste, me voy agradecido con la vida, seguro de que amé y fui amado, tal vez no fue como esperaba ni por la persona que deseaba, pero descubrí que en todo mi camino hubo alguien que siempre me impulsó a seguir, yo... así que, muchas gracias Tete, por amarme, hiciste feliz a Taehyung en toda su totalidad."


[ᐢ..ᐢ]


1 año después

Ladridos sonaban por doquier, estaba a nada de que las puertas del refugio Tete se abrieran, una fila enorme esperaba por adentrarse al local y sostener a animalitos necesitados de cariño.

Un castaño suspiró pesado, sentado en un alto banco, detallando los últimos consejos en ese pequeño manual que había creado, listo para entregarlos a las personas que pensaban adoptar a los pequeños peluditos ansiosos. El mejor que nadie sabía lo mágico que debía ser ese día, lo emocionados que se encontraban los animales, puede que no lograran hablar y expresarse, pero solo con ver esos ojitos brillantes, se podía descifrar lo mucho que anhelaban ser amados.

― ¿Estás listo, amor? ― preguntó Jungkook, cruzando sus brazos por la cintura, inhalando el rico aroma a talco que el castaño emanaba.

El contrario asintió, sonriendo de tal forma que sus labios formaron un cuadrado, sus ojos enormes se achicaron por un instante, lleno de amor por las palabras cariñosas que Jungkook le daba, parecía que nunca cambiaría, siempre caería rendido por el amor que el pelinegro le mostrase.

― Estoy listo, pero ¿puedes ayudarme por favor? Aun no me acostumbro a caminar en su totalidad. ― habló el castaño para ser tomado en brazos, por el contrario.

― Es un honor tenerte en mis brazos Tete.

Lo era, para Jungkook era un honor poder sostener a Tete, más cuando hace un año creyó que lo perdería. Recordaba ese día, ver los ojitos cerrarse y cuando todo quedó en tranquilidad, una luz blanca inundó toda la sala y donde debía estar ese perrito mestizo aparecía un joven delgado, mechones castaños y piel dorada, manos delgadas y una boca rosada. La magia sucedió tal como Chimin pensaba, el amor siempre impulsaba a los híbridos a cambiar, pero era la aceptación y el mismo amor propio lo que ayudó a Taehyung a tomar su forma humana, cuando aceptó que la felicidad la obtuvo principalmente de sus propios actos.

Ahora ya no era un peludito que, deambulaba por las calles, era el novio de Jungkook, alguien que le amaba y cuidaba, mismo que le ayudó a hacer realidad el sueño de crear un hogar para los más necesitados, esos cachorritos abandonados, aquellos que con un simple tacto lograban que sus corazones se aceleraran. Todo estaba mejorando, aún le costaba mantenerse en pie, desde lo raro que era acostumbrarse a estar en dos patas y la herida en su pierna derecha, pero no desistía, Taehyung, como era llamado ahora, no pensaba darse por vencido, su sueño apenas comenzaba, pues no descansaría hasta que todos los peluditos que cuidaba tuvieran la suerte que a él le acompañaba, personas que los amaran.

Si un día por la calle vas caminando y un pequeño peludito se acerca a saludarte, no dudes en acariciarlo, te aseguro que no dudarán en silencio preguntarte: ¿Te acompaño?

[●Fin●]


Ellos no hacen distinciones para amar, por favor no los maltraten. Si en sus posibilidades esta dar una pequeña caricia, no duden en hacerlo, le juro que es una acciónmuy chiquita pero capaz de llenar dos almas, las suyas y la de esos pequeñitos.


6 de Marzo de 2021 a las 00:37 24 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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VI Victoria Isabel
Ay we te juro que casi me muero, estoy con fiebre, son las 11:40 aquí en Bolivia y quería leer otra de tus historias (estoy leyendo todas😅) y me sales con que tete se va a morir te juro que por poco me desmayo🥲🥲🥲
Kim Yos Kim Yos
Gracias por concientizar acerca de los cachiorritos callejeros :") Zoi Feliz!
August 07, 2021, 06:12
GP Grecia Pary
Cómo moqueé en la parte que parecía que Tete moría
August 05, 2021, 06:24
GP Grecia Pary
#escritorafav
August 05, 2021, 06:23
GP Grecia Pary
Sabés que siempre me pongo a pensar en eso? Tipo, los perros de la calle los tratan re mal :(😭 La pareja de mi mamá maltrata a los perros de mi hermana y ella lo defiende, lo justifica diciendo que hay veces en las que no le damos de comer, pero hacemos lo posible, nosotras también somos pobres, por eso, nos cuesta conseguir comida, aparte ella los trajo a los perros Pero igual, nada le da derecho a que le diga algo a los perritos, ahora andan con miedo y no podemos decir nada porque las malas sin corazón somos nosotras >:( Me gustaría poder ayudar a todos esos perritos. Una vez acaricié a uno y si me siguió hasta mi casucha, si se veía muy feliz
August 05, 2021, 06:22
PR Perla Rubí
Llore cuando crei que estaba casado por la tristeza que sintio Tae y quedé 🤡
July 31, 2021, 21:46
estrelletex estrelletex
Que hermosa historia estoy llorando 😢😢
April 19, 2021, 11:57
k karina
Dios!!! Casi lloro siempre me pongo sentimental cuando es una historia de perritos, ame la historia pense que tae se iba pero gracias que no fue asi, esta historia cualquiera que la lea nunca olvide que debes amarte a ti mismo y amar a los animales y siempre cuidalos, ellos te van a amar siempre.
March 22, 2021, 00:52
guk <3 guk <3
Quede así cuando empecé a llorar 🤡 Dios hasta pare la lectura para llorar LDJSLKEKE pensé k si se moría quedar como payasa is my passion 🤡🤝
March 11, 2021, 07:16
Jeon Kim Jeon Kim
QUE LINDA HISTORIA 🤧❤️
March 08, 2021, 22:49
Paola Paola
Te mereces muchos corazones, la historia está hermosa, casi me hacías llorar :")) . Gracias por esta bella historia💖
March 06, 2021, 15:39

Paulina Paulina
Fjdjfjdkfkddkd fue tan hermoso que estoy llorando💜🤧👌
March 06, 2021, 06:05

KC Kennia Condori
No se vale yo llorando por tae y me vines ha decir que sigue vivo pero valio la pena 😢👌
March 06, 2021, 03:36

lectora enamorada lectora enamorada
K hermosooo no m canso de decirlo eres genial escritora
March 06, 2021, 02:00

April April
Dios, esto fue hermoso. Lloré, me frustré, pero valió la pena cada minuto. Es magnífica, no había leído una historia así antes, incluyendo la dura vida de los animalitos callejeros.
March 06, 2021, 01:22

lesley lesley
Por Dios que escrito tan hermoso, llore rei Dios te amo😭😍
March 06, 2021, 01:02

~