1566617928 Francisco Rivera

Leyendas al paso del tiempo constituyendo su legado y transitando por generaciones desde el pasado hasta el presente.


Inspiracional No para niños menores de 13.

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FANTASMALES DE MUJER: LA LLORONA

FANTASMALES DE MUJER

ELLA: LA LLORONA


Cuando cada ciudad de la República Mexicana se inserta en el nexo sostenido con el mito o leyenda femenina de la “Llorona”, las noches, las madrugadas o casi al despuntar el alba, su grito historiado y de lamentos hondos en lejanía, la saben cerca de los aterrados escuchas que lo experimentan.


Pero también, en su cercanía inmediata se acepta que vaga lejana, espantando las almas incautas por la pérdida de sus hijos, sin que se aprecie el color de su presencia que cubre con mano de terror a su vuelo mismo, como aseguran lugareños de distintas partes de la nación.


Misterio, mujer y vagancia en doler de hijos perdidos, se escucha aún en lugares donde cursan ríos, lagunas y calles de poblados indistintos.


¿Quién no escucha de sus apariciones en calles del Centro Histórico de la Ciudad de México?


¿Acaso no ha sido el caso de las llamadas Alcaldías –anteriores Delegaciones Políticas- de resistencia de pueblos que se niegan a perder sus identidades como tales, por ejemplo: Tláhuac, Xochimilco, Tacuba, Iztapalapa, Magdalena Contreras o Tlalpan; incluso en Tlatelolco, Coyoacán o en indistintos sitios próximos como en los Municipios de Ixtapaluca y Chalco; Indios Verdes y Cuautepec, tanto en el Alto como en el Bajo, entre otros sitios?


En el pasado de choque cultural entre pueblos indígenas y avanzadas españolas, Don Miguel León-Portilla refiere en su libro: “Visión de los Vencidos”, dentro de los llamados: “Presagios” –antes de la venida de los españoles, en 1521, la manifestación de esta enigmática mujer.


Se recoge en leyendas de indígenas mexicas; de ella dan cuenta versiones allegadas hasta los mismos religiosos europeos, como fue el caso de fray Diego Durán, evangelizador hispano quien notifica la interpretación de los sueños del Huey Tlatoani Moctezuma II, que interpreta de manera negativa e inexorable el término de su reinado y la pérdida del señorío con todo su pueblo.


La historia de la mujer sufriente por la pérdida de sus hijos de manera violenta, es muestra del dolor inminente y su lugar de origen de una parte del antiguo lago de Texcoco, donde se asentaba la poderosa México Tenochtitlán, en recorridos indistintos con nexos de corrientes de agua, y hasta en poblados, caminos, montes, parajes o montañas conectoras del célebre, lánguido y terrible grito, que hace –como lo hace todavía- desatar el aullido y sobresalto de perros de pueblos, ranchos o ciudades.


En el misionero franciscano, fray Bernardino de Sahagún, los informantes indígenas también cuentan sobre el sufrir de la lóbrega mujer; clama por irse a lugares lejanos e inciertos dónde acomodar, proteger y evitar –sin resultado positivo posible- la salvaguarda de personas ante la inminencia de muerte, destrucción, sangre, desamparo y brutalidad de extranjeros ya presentes en el fin de los días de la nación mexica.


A propósito de esta leyenda, ese lamento de mujer envuelta en misterio y recorridos de dolor, propicia en sus sorprendidos espantados, hipnosis y pavor en su escucha de lejanía –al estar cerca- o de proximidad –al estar lejos- de lo que reclama para sí: sus hijos asesinados, sus pérdidas ventrales, sus lánguidos gritos de horror ante la nefasta oportunidad de llevarse a niños menores de edad con los cuales recuperar los hijos originales.


La marca de ella, entre horror, miedo incontrolable y figuraciones sin par, remite también a un horrible rostro no humano: Cihuacóatl, diosa emergente del interior del Lago de Texcoco y aterradora advertencia de la inminente masacre de quienes han de ser próximas víctimas.


Con trazo de rostro cadavérico, momificado, de bruja o mujer desfigurada por la tragedia asesina, esplende el cabello largo, frío escozor tras el grito prolongado:

“¡Ay mis hijos…!”, donde miedo, pavor, horror humano y ancestral es también de compasión inevitable.


Los siglos transcurren pero su leyenda continúa e inquieta; arranca actos de constricción y maneras sucesivas para persignarse y alejar su pesadilla y maldición.


Cual mito entre mitos, La Llorona es diferente en nombre y en atribuciones adversas, por ejemplo, Xtabay, en la cultura maya, diosa de fertilidad como su equivalente en materia de partos entre los mexicas o los del área zapoteca; en común, quizá de manera convencional que no dejan de ser almas femeninas de lamentaciones de muerte.


El franciscano fray Bernardino de Sahagún la nombra “mujer-serpiente”: Cihuacóatl o en sentido de alta reverencia: Tonantzin –Nuestra Madre-; siendo entonces una esencia previsora respecto de todo mal a cernirse entre los indígenas.


El paso del tiempo es también el paso adaptativo de esta leyenda, cuando esta mujer indígena tiene relación sexual y descendencia de tres hijos con un español, quien, después de casado con aquella mujer, vuelve a casarse con otra, no indígena y de mayor posición social.


Ante esa burla y traición del vínculo matrimonial original, comete venganza terrible con la descendencia de ambos; consuma el filicidio, enloquece y tiñe de tragedia ese hecho.


La leyenda es trashumante en poblados de origen azteca instalados en Centroamérica –El Salvador y Nicaragua-; luego, las asociaciones a su manifestación sobrenatural la refieren como asesina de hijos concebidos con padre adúltero dentro del vínculo matrimonial; de mujer que rehúye de la fe religiosa impuesta o el de ser ejemplo de la “mala madre”.


Como significado alterno pero en diferencia de motivos, se asocia desde la etapa inicial de la Colonia con el papel protagónico, en segundo grado, con Malinalli o "La Marina" -coloquialmente “La Malinche”-, que se allega a Hernán Cortés como “la lengua”, quien resulta ante él, ser traductora simultánea del maya al náhuatl y de este al castellano, para el conquistador extremeño y amante de aquella joven.


El hijo que nace –reputado como el primer mestizo- es desprendido del cuidado materno cuando el conquistador decide regresar a España, sin consentimiento de ella, ni poder alguno para impedirlo.


Así, el nombre: “Malinche”, asocia distintas situaciones y circunstancias donde la traición de ella al colaborar con el conquistador representa en sentido directo o indirecto la traición encarnada de esta mujer para con sus coterráneos; pero también, el de sufrir en lo personal ante el arrebato de su hijo.


Otros asocian una pérdida de parte del pueblo mexicano en su símbolo de maternidad violentada, triste, ofendida, humillada y traicionada; lo cual, suma, en lo inconsciente popular, significados que se agregan a la leyenda de la mujer sufriente y maldecida.


En este sentido, lo que aporta la Iglesia Católica es un significado de contundencia moral –ser mujer entregada a amores prohibidos; incumplir deberes de maternidad en el más hondo pesar tradicional y terminar siendo condenada a un estado de sufrimiento y vagancia por el inframundo.


La llamada: “Doña Marina”; “la Malinche” o “Mala Madre” aporta al propio mito de Cihuacóatl, una distancia de relación con el elemento agua –río, arroyo, lago- y se asocia con historias de pueblos, rancherías, ciudades, sin que se deje de lado su indumentaria –luto albo permanente o blancura pavorosa y fría- que se conduele de la pérdida de sus hijos y busca la oportunidad de que “otros”, generalmente menores de edad e inocentes, ocupen sus lugares.


Así, en la actual Alcaldía de Coyoacán, se asocia su leyenda con una casona antigua, inserta dentro de uno de los lugares más icónicos de la Ciudad de México (el Palacio de Cortés) cuyo frente tiene el Templo de La Conchita, y donde los lugareños han escuchado lamentos nocturnos de la dolida “Malinche”, ante el abandono de Cortés y la separación abrupta del hijo que nunca más vuelve a ver.


En la leyenda un mal presagio se cierne a quien se case en ese templo, pues la unión conyugal no ha de durar; empero, expertos y peritos en el acervo histórico, cultural y religioso aseguran que esa casona nunca fue habitada por Cortés.


En el derrotero de la cultura mexicana contemporánea, la triste fama de "La Llorona” es temática cinematográfica, donde cintas de varios años retoman su leyenda; por ahora me limito a señalar títulos, directores y años:


“La Llorona”, versión fílmica de Ramón Peón, de 1933

“La herencia de La Llorona, versión de Mauricio Magdaleno, de 1947

“El Grito de la muerte”, versión de Fernando Méndez, de 1959

“La Llorona”, versión de René Cardona, de 1959

“La maldición de La Llorona”, versión de Rafael Baledón, de 1963

“La Llorona” dentro de la telenovela Leyendas de México, episodio dirigido por Raúl Araiza. De 1968

“Leyendas macabras de la Colonia”, versión de Arturo El Villano Martínez, de 1973

“La venganza de La Llorona”, versión de Miguel M. Delgado, de 1974

“Las Lloronas”, versión de Lorena Villarreal, de 2004

“The Cry”, versión de Bernardine Santiestevan, de 2007

“La Llorona”, versión de Jayro Bustamante, de 2019

“La Llorona”, versión de Michael Craves, de 2019

“The Haunting of La Llorona”, version de Harris Seeley, de 2020

“La Leyenda de la Nahuala”, versión de Ricardo Arnaiz, de 2007

“La Leyenda de La Llorona”, versión de Alberto Chino Rodríguez, de 2011


Entre otros menesteres dedicados, al teatro infantil, esta leyenda tiene continuidad de leyenda, tanto productiva como imán de poder para solaz y espanto de nuevas generaciones.


Apoyos de referencia para esta breve narración:


1. Criollo Raúl y Jorge Caballero. El estante de lo insólito. El temible grito La Llorona. Sección: Opinión. Periódico La Jornada. Jornada.com.mx/2021/02/26/opinión/a12o1esp


2. Fregoso, Juliana. Verdadera historia detrás de la leyenda de “La Llorona”. Infobae. [27 de octubre de 2018 México]. Últimas Noticias. Viernes 5 de Marzo de 2021 https://www.infobae.com/america/mexico/2018/10/27/la-verdadera-historia-detras-de-la-leyenda-de-la-llorona/


3. Sahagún, fray Bernardino de. Historia verdadera de la conquista de Nueva España. México. 3ra. Edición. Ed. Porrúa. Colección “Sepan Cuántos… No. 300; 1975. Cap. VI; pp: 32-33


4. León-Portilla, Miguel. Visión de los Vencidos. Relaciones Indígenas de la Conquista. 5ta.Edición México. Biblioteca del Estudiante Universitario. No. 81. Universidad Nacional Autónoma de México; 1971; Véase. I. Presagios de la venida de los españoles. Introducción. Cuarto presagio; p: 3


SIGUIENTE HISTORIA:


ELLA: JOSEFA CRESENCIA Y ORTÍS (sic) (POSTERIORMENTE CONOCIDA COMO:

DE DOMÍNGUEZ).

¿NOS LEEMOS EN UN SIGUIENTE CAPÍTULO...?

5 de Marzo de 2021 a las 22:12 1 Reporte Insertar Seguir historia
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March 13, 2021, 14:40
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