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El viejo pero sabio Albus Dumbledore siempre fue cuestionado por todos ante sus descabelladas (aunque acertadas) ideas y esta no sería la excepción. En un acto desesperado para lograr proteger al gran salvador, al único niño que vivió Harry Potter, llega a un desolado pueblo en donde encuentra a Margaret, una poderosa bruja con capacidades inigualables. El único problema es que ella ha vivido alejada y aislada del mundo mágico desde su nacimiento, además de que acaba de cumplir 20 años mientras que el pequeño Harry crece en la casa de los Dursley. Una diferencia de 16 años. Pero... ¿Será suficiente para evitar que dos magos poderosos puedan coexistir al mismo ritmo? Eso es algo que Albus no considera impedimento. •∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆• Acompaña a Dumbledore, Margaret y Harry a través de sus planes y aventuras •∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆°∆• *Obra inspirada en la saga original de J.K. Rowling parte de los personajes y la trama son de su propiedad* Fecha de inicio: 17 de febrero del 2018 Fecha de término: 03 de abril del 2018 Fecha de edición: • En proceso •


Fanfiction Libros Todo público.

#misterio #fanfic #harrypotter #hogwarts #dumbledore #severus #piedrafilosofal #segundageneracion
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Prologo

Wreich, un viejo y desolado pueblo.

Un lugar aparentemente olvidado, pero, que a pesar de su escalofriante apariencia, albergaba una de las fuerzas más poderosas del mundo mágico.

Un pueblo que se había convertido en el destino del director Albus Dumbledore, al cual varios magos y conocidos suyos nunca podrían imaginar por calles tan oscuras. Sin embargo ahí se encontraba, por el sendero abandonado, con el viento soplando en contra de su trayectoria y moviendo su abultada barba.

Al momento en el que finalmente logró encontrar su objetivo, tomó de su bolsillo unos cuantos caramelos de limón y rápidamente se encaminó a la pequeña casa que se encontraba a un par de metros de distancia, toco la puerta y esperó. Mientras el tiempo pasaba se dedicó a observar con detalle los alrededores - parece un lugar tranquilo - pensó el director, aunque aquellos pensamientos de serenidad se vieron opacados por el chillido de una puerta al abrirse, dirigió su mirada al frente y se topó con una joven, de piel blanca como la porcelana, pelo castaños y ojos un tanto peculiares.

─¿Qué se le ofrece? ─pregunta la joven con evidente molestia y un tanto de sorpresa hacia el director.

─Realmente quiero muchas cosas... Pero justo ahora lo que necesito es su ayuda ─respondió con un aura de misterio que de cierta forma intrigo a la muchacha.

Con cierta duda, que evidentemente fue superada por su curiosidad la chica lo dejó pasar, aunque aún manteniéndose alerta ante cualquier movimiento.

La casa podía resultar demasiado engañosa, después de todo por fuera aparentaba ser pequeña y vieja, pero rápidamente Albus Dumbledore se dio cuenta de que sólo era eso; una apariencia.

Las paredes se encontraban cubiertas de una ligera capa de pintura de color gris, las ventanas estaban cubiertas por lo que parecían ser espejos con diseños opacos sobre ellos, el piso estaba hecho de madera de un oscuro color armonizado con pequeñas pero cómodas alfombras de color blanco debajo de los muebles, todo en armonía con los muebles de roble cuyo delicado matiz de tonos blancos daban una sensación de un frío abrasador.

─¿Por qué cree que puedo o que por lo menos yo quiero ayudarlo? ─pregunta de espaldas, mirando directamente la chimenea que parecía nunca haber sido usada.

─Estoy seguro de que me ayudara. Se que es consciente de sus... capacidades, y de igual forma se que estas son formidables ─respondió el hombre con calma y una expresión neutra, todo mientras saboreaba sus caramelos casi como si fueran su única preocupación en aquel momento de tensión.

-Cre-creo que se equivocó de persona, yo sólo soy una chica sin ma... Muy común -la forma tan nerviosa con la que hablaba y aquel pequeño pero significativo error fue lo que confirmó las sospechas les barbudo Albus.

-Sé lo difícil que ha sido su vida -la chica lo miró incrédula- pero estoy seguro que podré contar con su ayuda. Verá en mi mundo, nuestro mundo -se corrige- sucedieron cosas terribles, incontables muertes a órdenes de un solo mago. Sin embargo hace ya cinco años un pequeño niño le obligó a irse.

-Sí ya lo ha derrotado ese niño ¿para que me necesita a mi? Después de todo, incluso han pasado años desde el suceso.

-Pero estoy convencido de que aquel mago volverá a surgir, incluso tal vez con mayor fuerza. Quiero que me ayude a proteger a Harry Potter.

-Entonces, ¿seré un especie de niñera? Porque no hay mucho más que pueda hacer.

-No exactamente, creo que su poder ayudará al pequeño a encontrar su camino hasta poder cumplir su destino y vencer a Lord Voldemort.

-Debería saber que por más "formidables" que crea que son mis habilidades quedará decepcionado, déjeme explicarlo -tomó asiento en una silla metálica, a simple vista incómoda y aún más fría que el ambiente general de la casa- Usted está en lo correcto, poseo mucho poder pero con límites. Puedo crear tormentas, puedo crear objetos e incluso curar huesos con el más ligero movimiento, pero no puedo matar, tampoco traer a alguien de la muerte. Es tanto el poder que poseo que puedo viajar a lugares lejanos, incluso tiempos pero sólo eso pues si intentó quedarme o de alguna manera alterarlo seré yo quien pague el precio, que créame no es bajo. De forma más simple puedo hacer todo y nada por igual, cosas un tanto inútiles en una batalla a muerte.

-Lo se, pero estoy convencido de que será más que suficiente. Por favor Margaret, si aceptas al fin serías parte del mundo al que perteneces.

La joven tomó un par de minutos para pensar, era claro que no conocía a aquel enigmático mago, estaba claro que él quería su ayuda lo que la hizo sentir una calidez en el pecho que hace mucho no sentía. Finalmente el pensamiento decisivo era preguntarse a sí misma si tenía algo que perder, algo que por desgracia no.

-Bien, acepto -dijo sin expresión alguna- pero sigo sin entender como lo ayudaré.

-Quiero que estudies junto con el en mi colegio; El colegio Hogwarts de magia y hechicería, adoptando una nueva identidad como mi nieta.

-Pero usted dijo... -trato de recordarle el impedimento de edad, creyendo que aquel hombre comenzaba a perder sus facultades ante la edad.

-Se lo que dije, así como se lo que acabas de ver, legeremancia ¿no es así? Me sorprende la naturalidad con que la manejas. Por tal motivo ya sabes como espero que logre ayudarme y te ruego que aceptes mis condiciones.

-¿Por Qué usted impone condiciones si es quien busca mi ayuda? -pregunta un tanto molesta.

-Porque señorita, aquí el director soy yo. Y usted será tanto mi alumna como mi nieta.

- De acuerdo -respondió con una mueca en el rostro- pero debe saber que sólo limitaré mis conocimientos más no mi poder. Sin embargo cuando me vea en una situación de peligro estos se desataran, está conciente de eso -él asintió- de acuerdo, pero habrá muchos obstáculos y cosas que deberá aprender a manejar en caso de algún "accidente" ¿está usted entendiendo?

-Sí, me parece perfecto, bueno proceda señorita, ya debemos irnos.

De forma repentina ambos desaparecen de la casa, dejando cientos, miles de pistachos y caramelos de limón regados por todos lados.

Apareciendo nuevamente en Hogsmeade, como un abuelo y su pequeña nieta de 4 años; Maggie Dumbledore.

28 de Febrero de 2021 a las 03:46 0 Reporte Insertar Seguir historia
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