kookie_red7 ••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎••

Jungkook esta cansado de los "accidentes" donde su precioso prometido esta incluido. Por primera vez piensa castigarle por hacerle pasar por tanto estrés, usando ese regalo que por tanto tiempo se negó a entregar, sin saber que Taehyung siempre iba un paso adelante. "Oh Kookie, me haces vibrar tan rico..." 𖧧KookTae 𖧧Historia 100% mía 𖧧No copias|| No adaptaciones 𖧧Os Obra registrada en SafeCreative bajo el número: 2102257025855


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

#Kooktae
Cuento corto
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𖧧Capítulo único𖧧

Antes de empezar


Esta historia esta ligada al Os "Oops!", aun así no es necesario leerlo, pues ambas mantienen tramas separadas.


꒦꒷꒷꒦꒷꒦꒷꒷꒦꒷꒦꒷꒷꒦꒷꒦꒷꒷꒦꒷꒦꒷꒷꒦꒷꒦꒷


No podía estar pasando otra vez, se dijo el pelinegro mientras apretaba el cuero del volante de su nuevo auto Mercedes Benz, su ritmo cardiaco se disparó mientras escuchaba las noticas en la radio, su estómago se contrajo con la descripción que daban, el "accidente" recién cometido sonaba por todas las estaciones, una tragedia que los locutores narraban.

"...lo más llamativo es que el atacante era alguien sumamente hermoso, con un cabello tan rojo y unos ojos que, si no hubiera estado presenciando el acto, juraría que son los de un ángel..."


Jungkook podía confirmarlo, su precioso Taehyung era un ángel, aun no decidía si uno infernal o celestial, pero no pensaba demorarse en pensarlo. Estaba furioso, una vez más su prometido había faltado a su palabra, la última vez acordaron que no habría más accidentes por celos. Por un tiempo parecía funcionar, pero ahora el pelinegro veía que no era así, pues de ser cierto en la radio no pasarían la noticia de SunHee, su ex novia, con quemaduras por quedarse encerrada en una cama de bronceado, justo en el spa donde su divino novio solía llegar por su manicura semanal.

Era momento de por fin poner un castigo a su niño amado, no pensaba seguir sufriendo mini infartos cada que sus ex novias resultaban lastimadas, para luego llegar a su casa y ver a Taehyung tan casual, bebiendo esos tés de sabor durazno, con su bonito pijama que dejaba a la vista sus piernas doradas y su pucherito que amaba ¡Demonios! ¿Cómo alguien tan dulce podía volverse un ser despiadado?

El pelinegro no tenía las respuestas, solo podía pensar en que castigo darle al pelirrojo, su cabeza era un mar de ideas dispersas, no podía pelearse con Taehyung, no cuando su cena de compromiso se celebraba justo esa noche, así que debía ser claro y decidido en como corregir a su amado. En su mente brilló una idea, algo que en cualquier otro momento lo tomaría como súper sexual y sensual, pero justo ahora podía ayudarle a darle una lección a su amor, una probada de como su cuerpo temblaba cada que el escuchaba noticias espantosas.

En un corto lapso llegó al hogar que compartía con su prometido, con una sonrisa tensa, saludo al pelirrojo, ese bonito chico que fingía tan bien no ser el causante de que su ex novia viajará al hospital con quemadas. Taehyung lo recibió con un beso apasionado, de puntitas intentaba profundizar el acto con el contrario.

― Kookie, llegas antes. ― dijo Taehyung, se mantenía en ropa interior, una bonita prenda de encaje cubría su zona intima, el pelirrojo estaba a punto de comenzar a arreglarse para ir a su cena de compromiso. Alegre de pronto contraer nupcias con el hombre que amaba.

Jungkook quiso olvidar todo y fundirse con la piel del moreno, pero debía ser firme por esa ocasión. Ignoró con mucho dolor las palabras de su niño amado para adentrarse al closet amplio, buscando hasta el fondo esa cajita donde guardaba ese juguete del diablo que había comprado gracias a los consejos de Jimin. Nunca se atrevió a dárselo a Taehyung, su prometido era un chico inocente que no sabía del mundo malo, menos de juguetes sexuales que podrían lastimarle. Pero ahora era hora de tomar ese objeto para castigarle, para hacerle sentir las vibras que su pecho emanaba cuando la presión se la bajaba por sus actos "casuales".

Una vez encontró el vibrador con control remoto, lo sacó del empaque para meterlo en la bolsa de su pantalón, omitiendo que la caja estaba casi destrozada, no tenia tiempo para pensar en algo más que castigar a su amado, con grandes zancadas volvió a la habitación encontrando a él pelirrojo parado, mirándole con esos ojitos asustados, debía ser fuerte, tragó duro y se acercó, cogiéndolo en el aire, colocándolo sobre su hombro, recibiendo un gritito desesperado por parte del moreno, lo silencio con una dura nalgada.

― ¡Shhh! Quiero que te calles ¿entiendes, Taehyung? ― intentó hacer su voz más gruesa de lo normal, buscando asustar a su niño amado, lo aventó con cuidado a la cama, viendo como el cuerpo delgado rebotaba, pequeñas lagrimas se formaban en los ojos del pelirrojo, Jungkook quiso claudicar, pero no podía, estaba decidido a continuar. ― ¿Tienes algo que decirme, mi amor? ― preguntó con sorna, viendo que el moreno negaba. ― ¿Seguro? ¿No fuiste hoy al spa? ― antes de contestar, cogió las delgadas manos para ver las perfectas uñas recién pintadas con un esmalte brilloso, la punta con una línea muy delgada de pintura blanca. No podía negarlo. ― Parece que la pasaste bien, dime ¿viste de casualidad a SunHee?

La sola mención de esa perra, hizo que Taehyung se molestará, furioso porque Jungkook siquiera la recordará, quiso quejarse, aventarle la almohada y exigirle a su novio que jamás volviera a nombrarla, pero el pelinegro estaba decidido a no escuchar excusas baratas.

― No necesitas decirlo, lo sé ¿y sabes cómo lo supe? ― no esperó a que el pelirrojo hablará ― Lo se porque esta en todas las malditas noticas ¡lo jodiste una vez más! ¡me juraste que no lo harías otra vez! ¡Demonios, Taehyung! Estoy cansado de esto, un día vas a matarme...

― No kookie ― se apresuró a decir, gateando por la cama hasta llegar al pelinegro, con un puchero al que el musculoso no se negaba. ― Sabes que no lo hago intencional, son accidentes, yo enserio dejaré de estar cerca del peligro, lo juro, pero por favor no me hables así, soy muy sensible. ― lagrimeo, inflando sus mofletes, creyendo que una vez más Jungkook cedería a sus encantos.

― De acuerdo, te creo. ― la sonrisa de Taehyung se amplio en segundos. ― Pero... ― borró la felicidad del rostro del contrario ―, esta vez necesitas un castigo ¡Chiistt! No quiero quejas, lo mereces. ― sostuvo al pelirrojo por debajo de las axilas para recostarlo en la cama, girando el cuerpo, dejando ese trasero al aire. ― Te voy a dar una probada de las situaciones incomodas en que me pones.

Con cuidado, usando su boca bajo la prenda de encaje, rozando con sus dientes la piel morena, sintiendo el rico aroma que la dermis emanaba, palpando el calor que se liberaba en esa zona apretada, vio los dos glúteos suaves, aquellos que tantas veces separó para clavarse de lleno, eran como dos melocotones que amaba chupar. Suspiró pesado, sacando de sus bolsillos el vibrador.

Un aparato de forma semi ovalada, color morada, con un cordón para ayudar a colocarlo y 100% de silicón se mantenía en las manos de Jungkook. Mordió sus labios repetidas veces, dudando de clavar ese juguete en el culo de su amorcito, quiso negarse y escapar, pero cuando vio a Taehyung elevar su trasero supo que el castigo no iba a esperar más.

― Pásame el lubricante ¡Ya! ― exigió el pelinegro, sosteniendo las pantorrillas, dejando solo lo justo de movilidad en Taehyung para extender sus manos hasta la mesa de noche y coger el bote de lubricante. Recibió de manos temblorosas el recipiente transparente casi a la mitad.

― Amor ¿Qué harás? ― preguntó con voz miedosa el pelirrojo, sintiendo su culo enfriarse, su pene apresado contra el colchón reaccionaba sin poder evitarlo. ― No podemos hacer el amor, Kookie, debemos ir a nuestra cena, tus padres y amigos nos deben esperar...

Las palabras del pelirrojo fueron silenciadas por la dura palma de Jungkook impactando en sus nalgas. Taehyung soltó un sollozo alto al sentir su dermis arder por el impacto.

― De ahora en adelante las cosas van a cambiar, no hablaras a menos que te de permiso ¿entiendes? ― tomó un puñado de ese precioso cabello rojo entre sus manos, dando un ligero jalón sin afán de lastimar. El pelirrojo asintió rápidamente. ― No te hare decirlo, porque no confió en tu boca. ¡Abre las piernas!

Estaba extasiado de esa sensación de poder, Jungkook cogió una cantidad generosa de lubricante, untándolo por la punta del vibrador, con el mando en otra mano lo probo en nivel dos, sintiendo el cosquilleo del aparato, sonrió, bajo su mirada a las nalgas de su amado, le exigió que el mismo separará sus glúteos, dejando ante sus ojos ese apretado espacio, los pliegues rugosos y si un rastro de vellos, se notaba lo mucho que Taehyung disfrutaba depilando su área en el spa. Decidido acercó el vibrador, introduciéndolo de una estocada, acomodándolo con placer, sintiendo su pene hincharse en su pantalón, deseoso de cambiar el silicón por su carne. Se pegó a la espalda desnuda del pelirrojo, chupando el cuello acanelado, viendo como la piel se erizaba ante su lengua, empujando con su pelvis sobre el culo perforado con el juguete sexual.

― Te has portado muy, muy mal mi amor. ― susurraba el pelinegro en el odio del contrario. ― Te has ganado esto a pulso, mi niño. ― con una mano acaricio la cadera expuesta. ― ¿Sabes que traes en tu precioso culo? No lo sabes ¿cierto?

Taehyung apretaba el vibrador con sus músculos anales, sus ojos en grande, su cuerpo necesitando ser tomado. No se sentía capaz de poder hablar ante la intromisión en su ano, tan extraño, tan raro, tan placentero.

― Kookie, amor ― gimió ― Deja de jugar, debemos ir a la cena, no puedo andar cerca de tus abuelos y padres con algo en mi trasero.

Claro que, si podía, se dijo a si mismo Jungkook, se separó solo para coger el mando entre sus manos, apretando de entrada el nivel tres, viendo como en segundos Taehyung se retorcía por la cama, restregando su pelvis contra el colchón forrado de sábanas blancas, empuñando las manos, elevando su culo al aire, gimiendo, el cuello llenándose de sudor que el cuerpo moreno liberaba.

― ¡Kookie! ― gimió Taehyung, el cosquilleo en su interior le hacía poner los ojos en blanco, sentía sus testículos endurecer ante la sensación, necesitando que el aparato se moviera más para liberarse o que se apagará para no tortúralo. ― Amor ¡Dios, Dios! ¿Qué es esto?

― Eso es algo similar a lo que siento cuando estas envuelto en accidentes. ― dijo Jungkook mientras cambiaba al nivel 4, ansioso de ver que pasaba si al 10 llegaba. Se contuvo y se agachó hasta quedar sobre su amado, viendo las manitas empuñadas, el precioso anillo de diamante brillando. ― Taehyung, haces que mi cuerpo entero se ponga a vibrar con tus travesuras, así que hoy vas a probarlo, tendrás que ser fuerte como yo, aguantar cuando mi madre halague tu traje, justo cuando yo apretó al nivel seis... ― susurró, seguro de que iba a terminar salpicando su ropa interior, estaba excitado a más no poder. ― Serás un niño bueno que cumplirá con su castigo. ― besó la mejilla antes de levantarse de la cama.

El pelinegro apagó el vibrador, vio a Taehyung respirar profundo, se apresuro a coger el mando cuando su novio ansioso deseaba alcanzarlo.

― Me daré una ducha, cámbiate y ponte más hermoso, mi amor. ― indicó, retirando su ropa para encaminarse al baño, detuvo sus pasos antes de entrar ― No intentes quitarlo, si rompes tu castigo me veré en la necesidad de ir al hospital y llevarle flores a SunHee.

Amenazó Jungkook, sabía que Taehyung prefería la muerte misma antes que él fuera a visitar a sus víctimas que casualmente eran su ex amantes.

[●●●]


Saludaba a todos en aquel restaurante elegante, abrazos y bendiciones fueron lo que el pelinegro recibía por parte de sus invitados, las luces bajas ponían un ambiente romántico, la música jazz al fondo, copas de champagne chocando, canapés sin parar y el exquisito aroma a salmón con finas especias decoraba el lugar. Jungkook estaba encantado con la celebración, todo estaba saliendo a la perfección, en días estaría por fin casado con su amado Taehyung.

El pelinegro sonrió complacido, girando su mirada hasta el pelirrojo arrinconado por su madre, se le veía incómodo, rascaba su nuca y movía sus piernas delgadas apresadas en ese traje color vino, la tela fina marcando sus curvas naturales, suspiró, apunto de caminar hasta su prometido, hasta que recordó el motivo por el cual su novio se restregaba. Contuvo una sonrisa, enternecido y excitado de que su niño amado fuera tan inocente como para antes jugar con esos aparatos sexuales. Palpó por encima de los bolsillos de su pantalón de vestir el mando, miró a todos lados antes de sacar el pequeño control.

― ¡Oops! Creo que se me resbaló el dedo ― dijo Jungkook, presionando el número dos, viendo como Taehyung se retorcía de manera que su madre se preocupó. Con risas se acercó a su progenitora y su amado, dejando un beso sobre la frente del menor. ― ¿Todo bien, amor? ― preguntó hacía el pelirrojo.

Taehyung no se sentía capaz de hablar, si las vibraciones continuaban era seguro que la tela delgada de su prenda no soportaría el salpicón de su esencia blanca. Buscando tener autocontrol, se acerco al musculoso, apretando los brazos, bajando su mirada a como Jungkook mantenía una mano escondida en sus bolsillos, seguro ahí guardaba el mando. Sonrió falsamente, iba a soportar.

― Estoy bien, le decía a tu madre lo hermoso que es todo. ― inhaló profundo cuando Jungkook apagó una vez más el vibrador, dándole paz a su ano. ― Necesito una copa de vino o vodka. ― dijo con su frente cubierta en sudor.

― Debe estar ansioso por el gran día ― habló la madre de Jungkook, apoyándose en el cuerpo ancho. ― Es un gran chico, cuídalo bien.

Jungkook quiso decirle que ya lo hacía, que por eso mismo ahora le castigaba, con el afán de protegerlo de lo que podía pasar si alguien lo atrapaba.

La cena transcurría con tranquilidad, brindis y hermosas palabras eran dadas, la comida era exquisita, el ambiente mágico, todos parecían disfrutarlo, todos a excepción de Taehyung, quien ya no sabia que más hacer, empuñaba con fuerza el cuchillo sobre la mesa, casi desparramando su cuerpo por la silla, las piernas cruzadas con fuerza, esperando porque las vibraciones paraban, y por si fuera poco, sentía los pies de Jungkook juguetear por su pantorrilla, era demasiado, su pene estaba segregando semen, sus testículos tan duros como piedras, su ano se contraía sin poder evitarlo, echo su cabeza atrás, poniendo los ojos en blanco.

― ¿Te encuentras bien, Tae? ― cuestionó el señor Jeon con preocupación. ― Estas sudando demasiado.

El pelirrojo quiso decirle que era porque el maldito de su hijo enviaba vibraciones justo en su cavidad anal, que sentía que iba a terminar eyaculando sobre el exquisito salmón que no podía comer por la misma razón que su mente estaba demasiado concentrada en no gritar de placer, que el sudor se debía al grande esfuerzo que daba, pero no podía ser descortés, así que en su lugar calmó su respiración, justo cuando Jungkook volvía a parar las vibraciones.

― Descuida, papá ― dijo cariñoso Taehyung, extendiendo su mano al señor Jeon. ― Creo que la emoción me está causando estragos. ― con manos temblorosas cogió la copa de vino, bebiendo de un solo trago, llamando la atención de todos en la mesa.

Jungkook sacó un tema de platica para que las miradas se alejaran de Taehyung, omitiendo cuando sus amigos sacaron a relucir otra ex novia suya en el hospital, tosió sin disimular para hablar de la paz mundial, dejando más minutos donde el pelinegro torturaba al pelirrojo, a tal grado que el moreno tuvo que soltar un golpe sobre la mesa, excusándose con la mentira de que había matado una mosca. El postre fue servido, pastel de fresas con chocolate blanco, el favorito del prometido del musculoso, sabían que no podía resistirse a esa crema exquisita, por lo mismo se sorprendieron cuando Taehyung alejó el plato, su camisa blanca empapada de sudor por la espalda, los labios hinchados de las veces que mordió sin parar, el rímel casi corrido por la cara.

― ¿Seguro que no te cayó mal la cena? ― inquirió la señora Jeon, viendo como Taehyung ponía los ojos en blanco mientras se deslizaba por la silla acolchada. ― Creo que traigo una buscapina en mi bolso, puedo dártela...

Antes de que continuará, Taehyung llevó su frente contra la mesa, causando un sonido en seco que paró los movimientos de todos los presentes, incluso de un mesero que solo pasaba. El pelirrojo comenzó a mover sus caderas sin control, su lengua por defuera, sus pupilas dilatadas a más no poder, el nivel nueve lo había alcanzado, a corta distancia Jungkook meditaba si llevarlo al diez, con una sonrisa no dudo en presionarlo el último nivel, recibiendo la reacción de Taehyung al instante.

― ¡Hijo de perra! ― gritó el lindo pelirrojo. Saltando en su lugar, sin importarle nada se recostó contra el respaldo, las piernas abiertas, moviendo las caderas hacía adelante, abriendo la boca, rezando en mil idiomas, no estaba seguro de poder caminar, su pene iba a explotar. ― No puedo más. ― lloriqueo hacía Jungkook. ― Perdona, juró que no volverá a pasar...

Se levantó con rapidez, corriendo hacía el baño, iba a sacarse eso de su culo apretado, sus piernas debilitadas le hacían más largo el camino, el orgasmo llego a mitad del lugar, soltando un gemido alto, apretando el vibrador con fuerza con sus músculos internos, explotando contra sus bragas finas, el semen caliente y espeso fluyendo sin control mientras el temblaba sin parar.

― ¡Ay Dios, ya me vine! ― dijo con alivio Taehyung, ignorando las miradas raras, el chorro de su esencia bajando por sus muslos. Limpió su frente sudad, y como pingüino caminó hasta el baño.

El pelinegro apagó el vibrador, miró a su familia y amigos petrificados ante la escena que Taehyung dio, tragó duro antes de hablar.

― Le cayó mal el salmón. ― se excusó, levantándose de su lugar, demasiado nervioso como para no notar como el control quedaba al aire. ― Iré a verlo. ― dijo y corrió tras Taehyung.

Entró rápidamente al lugar, siendo recibido por una bofetada dura de Taehyung, alcanzó a sobar su mejilla. Jungkook entendía que se había pasado un poco, pero en su defensa, todo era por darle una lección a su amor.

― Mi niño hermoso ― dijo Jungkook, cogiendo la cintura del pelirrojo con cariño. ― ¿Estas bien?

― ¡Noo! Acabo de tener un orgasmo a mitad de un restaurante, en nuestra noche de compromiso, con nuestra familia y amigos ― decía exaltado. ― Todo por tu estúpida ex novia, zorra. ― grito, empuñando sus manos.

El musculoso abrazó más fuerte a su novio, dejando mimos sobre la espalda tensa, bajó sus manos a las nalgas, colando sus dedos bajo la prenda ajustada, sintiendo la piel sudada hasta las pompas, sonrió y beso el cuello, se arrodillo ante el pelirrojo, pegó sus labios al bulto con una notoria mancha, inhalo el aroma a excitación, pasando su lengua antes de separarse para hablar.

― Se que tu castigo fue duro, pero mi amor, necesitabas ponerte en mi lugar ¿Ves lo difícil que es disimular que todo esta bien mientras tu cuerpo entero vibra sin parar?

Taehyung puchero, entendía el punto de Jungkook, con coquetería poso sus manos sobre los hombros de su prometido aun en el suelo. Se acercó, recibiendo más caricias con la boca ajena, las manos de su prometido bajaron su pantalón rápidamente, retirando segundos después su braga manchada, su pene reaccionando al tacto, su culo palpitando aun con el vibrador en su interior, necesitaba ser follado por el trozo de carne y no ese silicón desgastado que a veces tomaba.

― Kookie, por favor sácalo, amor te necesito a ti. ― pidió el pelirrojo.

Las manos de Jungkook se acercaron a donde debería estar un cordón sobresaliendo de la apretada entrada, omitió la carencia para besar ambas nalgas, hundió su cara en ese culo sagrado, con Taehyung abierto de piernas y recargado sobre los lavabos, se dispuso a terminar el castigo, pero no contando con que no sabía como retirar el vibrador sin ayuda del listón.

― Amm, amor, no te asustes. ― habló Jungkook con falsa calma. ― Pero creo que tu culo se trago el vibrador, no veo el cordón.

El pelirrojo soltó el aire, recordando la primera vez que le paso, si Jungkook supiera que él jugaba tan seguido como podía con los juguetes que ocultaba, soltó una risa nasal y con ayuda de sus dedos buscó el mismo aquello para liberar su castigo, con facilidad retiró el vibrador de su entrada, girándose para que su pene apuntara a la boca del pelinegro, con el objeto entre sus manos.

― ¡Listo! A veces se sume un poco, pero te acostumbras. ― explicó con confianza ante la mirada sorprendida del mayor. ― ¡Oops! Puede que yo haya descubierto tu regalo hace como seis meses atrás ― dijo con una sonrisa inocente. ― Kookie, yo solo quería jugar un rato, y tus escondites son muy malos.

La excitación alcanzo al pelinegro, se dejo llevar, imaginado que su niño perfecto e inocente se volvía un diablo, una cosita tierna que le complacía en el ámbito sexual. Jungkook bajo sus pantalones, disfrutando de la entrada dilatada, clavándose de una estocada, empujando contra el menor, sujetando las nalgas, chupando el cuello mientras su pene explotaba, sus testículos rebotando contra los glúteos bien formados, ambos prometidos gimiendo como si solo estuvieran en su mundo.

― ¡Oh Kookie! Me haces vibrar tan rico... ― gimió Taehyung, aun con el trozo de carne ahora aguada adentro de su culo.

Los futuros esposos se quedaron un rato más en el baño, entre besos y caricias se cambiaron, Taehyung regresando al vibrador a su culo, pues se rehusaba a que Jungkook anduviera con ese silicón cargado de su esencia y aroma por doquier, no quería inconvenientes.

― Entonces tenemos un trato. ― dijo Jungkook mientras abrazaba al pelirrojo por la espalda. ― Nada de accidentes extraños...

―Si... ― interrumpió Taehyung ― Pero no vuelvas a hablarme feo, sabes que soy muy sensible, no soporto que me hables golpeado.

― Lo siento tanto amor, te prometo que jamás volveré a hablarte feo. Te amo tanto Taehyung, eres sin duda lo mejor que me ha pasado. ― confesó antes de acercarse a besar a su amado, su inocente chico de mirada de ángel. Ambos salieron minutos después tomados de las manos.

La cena de compromiso se dio por finalizada, después de la escena de Taehyung, nadie dijo nada, fingieron no ver al pelirrojo actuar anormal, y también fingieron no saber que habían follado en un baño de un restaurante lujoso. Todos se despedían, el señor Jeon se levantó de la mesa, cogiendo lo que él creía eran las llaves del auto nuevo de su hijo, dispuesto a alcanzarlo, encontrando a la pareja de novios a corta distancia, Jungkook guardando los regalos en la cajuela del lujoso Mercedes Benz, mientras Taehyung tecleaba entretenido en su celular, se acercó dispuesto a entregar las llaves y retirarse.

― Hijo, olvidaste tus llaves. ― dijo el señor Jeon. Jungkook se mantenía de espaldas a su mayor, guardando cajas de regalos, incapaz de ver lo que su padre sostenía.

― ¡Gracias! ― respondió Jungkook sin mirar. ― Papá ¿podrías por favor abrirle la puerta a Tae? Está comenzando a refrescar.

El señor Jeon no dudo en hacerlo, con confianza y su mala visión apretó el número 10, dispuesto a ayudar a su yerno a entrar al auto y la comodidad, pero deteniéndose al escuchar un grito por parte de Taehyung antes de caer al suelo. Jungkook dejó lo que hacia solo para ver como su padre apretaba todos los botones a la vez del control del vibrador, mientras su precioso prometido se retorcía de placer en el suelo. El pelinegro arrebato el mando, seguro de que su castigo había dejado la lección clara, no habría mas accidentes misteriosos a su ex parejas, su novio no atentaría a la salud de su culo nunca más, ahora si su boda seria maravillosa.

¡Fin!

26 de Febrero de 2021 a las 23:29 2 Reporte Insertar Seguir historia
53
Fin

Conoce al autor

••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎•• ホぁ !estas entrando a un sitio de pornoche. ⠀⠀⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⠀ →Sweek: kookie_7 →Ao3: kookiered_7 →Wattpad: GgukSeven

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AR Aidee Rocabado
Pobre tete jajaja
March 03, 2021, 18:34
April April
Dios mío, esto fue maravilloso. No pude evitar reír con la última parte. Xd.
February 27, 2021, 01:08
~