northernlights_7 Mariana Gomez

Todos tenemos amores que se han ido a otro lado sin nosotros. Esta es una de las formas en que los mantenemos cerca.


Historias de vida Todo público.

#vida #amor #cartas #familia
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Carta de amor a mis recuerdos

Muchas personas me han dicho que debo dejarte ir, dejar de escribirte, que antes que

nada debo soltarte y olvidarte, pero creo claramente que no podría dejar de

hacerlo, se volvió en mi una maña contarte todo lo que me pasa día a día. Y con

el mismo amor lo haré.

Hoy al llegar a la universidad pase por mucha bulla cerca del centro, creo que había

alguna manifestación de un montón de “changos”

exigiendo quien sabe que, y tuve que esperar media hora el colectivo y

recordé, y me pregunte ¿por qué rayos no he aprendido a manejar? Todo sería más

chévere para mí, luego recuerdo que tu ibas a enseñarme a conducir… debo

decirle a papá que me de unas clases.

Iniciaron los últimos parciales y siento que me ira bien en la especialidad

porque he estudiado un chorro y me siento segura, aunque me he roto el coco en

mil pedazos para entender la clase de matemáticas, pero neciamente no lo es lo mío.

Todo sería más fácil si estuvieras aquí.

Recuerdo la vez que fuimos juntas al funeral de la mamá de tu mejor amigo, muchos

murmuraban que su mamá se había ido muy joven por alguna enfermedad que no

detectaron a tiempo y en mi pleno agüitamiento te dije: “Tu nunca te iras ¿verdad?”. Tenía apenas unos 10 u 11 años y ya me pegada a ti como chicle, con una sonrisa respondiste que nunca ibas a dejarme y reafirmaste tu expresión con un beso en mis greñas.

Esta tarde salí a andar con Esteban, él ha sido un excelente apoyo desde que tú

te fuiste, no me ha dejado sola, luego de caminar fuimos a esperar a Sara al

aeropuerto, me encanta lo chulo de ver los aviones realizar su decolaje

y quisiera estar en ellos he irme muy lejos donde tener un garlochi (como decía

nuestra amiga de Sevilla, Sofía) latiendo sea tan sencillo como echarse una

siesta en la hamaca.

Mientras pensaba en mi mente toso eso, Esteban me dio un

golpe en el codo y me dijo “Deja de estar en la luna, que Sara ya ha de bajar", sacudí

mi cabeza y le regale una sonrisa.

El día era nublado como a mí me gusta, como a muchos no les agrada, pues dicen “frena” todo, pero a veces eso es justo lo que se necesita. Hoy es un día perfecto, sería un momento distinto y no habría lugar para pensar cosas malas. No dejaría que ningún disparate me distrajera en este día, porque era perfecto.

Cuando Sara bajo de los pájaros de metal, traía puesta una blusa roja, que me recordó a la que Frida Kahlo tiene en la portada de su libro “Hierba Santa” el cual me habías

regalado en mi cumpleaños número 17. Sara se veía fresca y muy feliz, así

supuse que es cuando viajas y dejas de pensar un rato en los frijoles que

dejaste calentando en casa. Esteban y yo le regalamos una sonrisa, él fue el

primero en darle un apapacho. Luego le

ayudamos con sus maletas y fuimos al bochito azul, el cual Esteban tiene súper

cuidado, es como un hijo para él y siempre nos reíamos de su inevitable

fanatismo por su primogénito.

Por fin llegamos a la afanada colonia Roma, nosotros vivimos en Guadalajara y

para hacer más rápido el transito están haciendo una nueva avenida, lo cual por

ahora crea un tráfico del diablo, tanto

que creo que nos dio tiempo para que Sara nos contara todo lo que vivió durante

su viaje. En cuanto llegamos a casa, la tía Irene tenía preparado unos chiles

en ahogada, y estaban de rechupete, yo me comí unos cinco si no me equivoco.

Estaba terminando

un día perfecto, y decidimos abrir una botellita de tequila para platicar y

pasar un buen rato. Sara nos contó de su viaje a Jalisco y como había

probado la natal y verdadera Sangrita e

hizo recordarme cuando le platique la

receta que venía en mi libro de Frida, donde decía la receta que ella

realizaba, la aprendí de memoria y la habíamos hecho varias veces;

-2 chiles

anchos, 2 cucharadas de cebolla picada, 2 tazas de jugo de naranjas, ½ taza de

jugo de limón verde y sal.

Hay que

poner los chiles anchos asados, desvenados y sin semilla a hervir por dos

minutos, luego dejarlos reposar 10 min. Se mezcla la cebolla, el jugo de

naranja y la media taza de jugo de limón verde y se pone junto con el chile

ancho en la licuadora o en un molcajete; se muele todo muy bien y se le agrega

sal. También se le puede agregar más

jugo de naranja, limón o jugo de tomate.

En el libro escrito por Alexandra Scheiman, cita que Frida lo comparaba con una mujer,

quien es la que huele a especias y cebollas, es quien pone el olor y lo picoso

al macho tequila. Ellos dos, juntos, son un idilio perfecto. Algo que me hace

recordar que anhelos con mucho fastidio encontrar a mi macho tequila, es lo que

tú más hubieras querido, aunque no estarás conmigo en ese día, en que estemos de

manteles largos porque la única morrita de la familia se case, y entonces

dejaran de decirme que vestiré santos, ¡qué alegría sentirán todos! Y me sonrió al analizar mis pensamientos chuscos.

Entonces volteo a ver a las personas sentadas en la sala, veo a mi familia y me doy

cuenta de lo mucho que estoy bendecida y que tengo tanto por agradecer. Y después

de todo pienso que no es estar o no triste porque no estas,

porque no estamos en el mismo huacal y debo aceptar que te recostaste solo por

un tiempo y antes que nosotros. Siento que me sonríes con el alma a través de

la vida de Sara, de Esteban, de la tía Irene y de todos los que me quieren, al

volear a la ventana y agradezco porque

el tiempos es perfecto y es Dios quien lo ha hecho y siempre da razones

pa' vivir.

-Con todo

el cariño Alicia

23 de Febrero de 2021 a las 05:57 0 Reporte Insertar Seguir historia
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