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Narra la historia de Eiji , el cuál junto a sus dos amigos emprende un viaje sin retorno en busca de quienes destruyeron su pueblo natal , lo que no sabias es que este viaje cambiaria por completo su percepción del mundo que habitaban.


Fantasía Todo público.
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Hogar


Año 212


El astro Betel iluminaba el paisaje con la luz cegadora propia del medio día , a la sombra de un imponente fresno de color negro descansaba un joven . El fresno contrastaba con el paisaje pintoresco del lugar , su tonalidad negra le daba un aspecto siniestro y de podredumbre , de muerte y desolación , sus raíces tan oscuras como el carbón se clavaban firme y decididas en la tierra , extendiendo su podredumbre por y sobre las plantas las cuales trataban de sobrevivir con una voluntad casi poética a la muerte por desgaste , los pocos nutrientes que quedaban eran absorbidos por aquel fresno y las plantas de alrededor se marchitaban . Pero si el árbol no absorbiera los nutrientes de las plantas , ¿acaso no moriría convirtiéndose el mismo en el nutriente de ellas? , ¿acaso ellas no harían lo mismo? , al viejo fresno negro no le queda de otra que imponer su vida por encima de la de su ambiente , porque vida solo hay una y este elige vivirla.



Eiji abre los ojos desorientado, por un momento no recordaba en el sitio en el que se encontraba , mira hacia el cielo inmerso en sus pensamientos , acercó con cuidado su mano hacia la cara y confuso se da cuenta de que estaba llorando.

Eiji era un chico de unos trece o catorce años , su estatura era normal para su edad al igual que su complexión , su cabello era negro , corto y despeinado y sus ropas constaban de una camiseta blanca , unos pantalones negros y una chaqueta clara algo más grisácea , sus ojos marrones tenían siempre una expresión seria , a pesar de que eran un chico animado.

- Eji , ¿estás bien? - dice una voz preocupada , la cual pertenecía a una joven de no más de doce años que se encontraba también a los pies del fresno - Tienes marcas de haber llorado y no tienes buena cara , ¿te pasa algo?

- ¿Klara? , ¿¡eh?! , ¿en qué momento te has acercado hasta aquí? - dice Eiji confuso , había estado tan inmerso en sus pensamientos que no había advertido como la chica se acercaba hasta su lugar de descanso.

Aquella niña era algo más baja que el siendo además dos años menor , vestía unas ropas extrañas y únicas que nadie había visto nunca , estas constaban de unos pantalones cortos , medias y una especie de camiseta de manga larga algo más gorda , cuya mitad inferior era de color blanco y su mitad superior de color negro , además de que acababa en una capucha y tenía una textura algo inusual. Sus ojos eran color rojo y su pelo castaño oscuro le llegaba por los hombros.

- Pues , no sé , estabas tan concentrado mirando al cielo que no quería molestarte , ¿te ocurre algo? , no tienes buena cara.

- He tenido una pesadilla o algo así , siento que he tenido un sueño muy largo, pero no logro recordarlo.

- Bueno , cuando te sientas mejor ven al orfanato , hoy celebramos el cumpleaños de Klaid recuerda.

- ¡El cumpleaños es verdad! , por un momento se me había olvidado - dice Eiji levantándose.

- ¿Entonces vienes ya? , pensé que estarías un rato más haciendo el vago como siempre. - dice Klara con un tono de burla.

- Claro que si , no hacía falta que me recordaras otra vez que soy un poco flojo , además yo no te llamo bajita.

- Será mejor que retires eso - replica Klara con un tono entre broma y seriedad.

- Ay no , esto no es bueno - dice Eiji tragando saliva , de repente la presencia de esa pequeña niña se había hecho mucho más notoria e imponente.

- Tienes tres segundos para salir corriendo hasta el poblado , uno , dos...

Eji al escuchar esto sale corriendo con mucha prisa hacia un pequeño pueblo que se dejaba ver no muy lejos del lugar.

Al llegar a este el chico se paró a descansar exhausto , detrás de el Klara venía corriendo cerca de alcanzarlo.

Eiji se paró por un momento a ver el lugar en el que había pasado toda su infancia . El pueblo estaba situado en el centro de una pequeña isla una de las tantas de aquel archipiélago , la isla era tan pequeña que se podía llegar a la costa dando un paseo en cualquier dirección , el mar se vislumbraba en el horizonte y la brisa marina era algo presente en ese lugar en todo momento , las pocas islas que componían el archipiélago estaban tan juntas que se podría cruzar nadando de una a otra. En cuanto a la arquitectura del pueblo constaba de algunas casas hechas de piedra y madera , con una estructura algo simple que se repetía en todas y cada una de las construcciones del lugar.

- Te atrapé - dice Klara poniendo su mano sobre el hombro de Eiji - ¿creías que te ibas a escapar?

- No hay tiempo para juegos , como tú has dicho tenemos que darnos prisa por el cumpleaños de Klaid.

- ¿No tienes el regalo verdad? - dice Klara con una expresión de burla.

- ¿Cómo? , ¿por quién me tomas? - dice Eiji con falsa indignación.

- No te he visto comprarlo ni hacerlo en ningún momento , te pasas los días echando la siesta bajo ese viejo fresno.

- Como me conoces - dice Eiji con cara de haber sido descubierto.

- Así que estaba en lo correcto - dice Klara triunfal.

- Eso no es algo de lo que deberías alegrarte , de verdad que es un problema , no hay mucho tiempo .

- Te ayudaré a buscar , si te dejo solo seguramente volverás con las manos vacías .

- Bueno , no necesitaba ayuda, pero si insistes - dice Eiji empezando a caminar y adentrándose en el pueblo.

- No se porque te ayudo , como eres.

- Era una broma , está claro que si me dejas solo voy a acabar no encontrando nada - dice Eiji riéndose.

- Y además lo admites , no tienes remedio - dice Klara suspirando.

- Por suerte os tengo a vosotros - dice Eiji con una sonrisa.

- Así que tienes un lado tierno , que sorpresa.

- Deja de bromear hay que concentrarse en buscar algo

- ¿Tienes algo pensado?

- La verdad que no - dice Eiji pensativo.

- A Klaid le gusta mucho entrenar con esas espadas de entrenamiento hechas con madera , quizás le podrías regalar una nueva.

- Suena bien , podríamos pasarnos por la carpintería

Eiji y Klara caminan por las calles de Libetaria sin ninguna preocupación en sus ojos , pasos tranquilos ligeramente acelerados por las prisas que traían con ellos al verse sin tiempo para llegar al cumpleaños de su amigo , sorteando a la gente impulsados por las pequeñas preocupaciones de su mundo aislado del resto de Ryom . Estas mismas prisas son las que les hacen tropezarse accidentalmente con una despreocupada anciana que se encontraba haciendo los recados del día a día.

- Lo siento , lo siento - dice Klara recogiendo del suelo las manzanas que había llevado consigo la anciana , que ahora se encontraban en el suelo producto del choque.

- Íbamos con prisa y no nos hemos fijado - dice Eiji tratando de justificarse mientras ayudaba a recoger las manzanas.

- No os preocupéis jóvenes , un accidente lo tiene cualquiera - dice la anciana con dulzura mientras observa a los dos niños.

- ¡Caelia! , ¿cómo estás? , no te habíamos visto en un par de días nos tenías preocupados - dice Eiji al reconocer a la anciana que no vivía muy lejos de su orfanato.

- Estuve algo resfriada, pero ya me encuentro mucho mejor , ¿vosotros que haceis con tanta prisa?

- Estamos buscando el regalo de Eiji para Klaid - responde Klara acusando a su amigo retomando el tono de burla

-¡No deberías ir diciendo eso por ahí! , ya te lo he dicho , ¿qué va a pensar la gente al enterarse de que dejo todo para el último momento? - responde Eiji agitado.

- ¿Acaso no lo saben ya? - dice Klara con una pequeña risita.

La anciana sonríe mientras mira la pequeña pelea entre los dos amigos - se os va a pasar la hora de la comida , anda comeos aunque sea una manzana - dice ofreciendole una manzana a cada uno.

- Gracias - responden al unísono .

- ¿Pero estas manzanas no las vas a usar? - pregunta Klara con algo de preocupación.

- No te preocupes , he comprado muchas ,ahora venga daos prisa se os acaba el tiempo.

Eiji y Klara se despiden de la anciana y siguen con prisa su camino , después de girar varias esquinas llegan por fin al carpintero.

Frente a ellos se encontraba una casa algo más robusta que los demás , unas pequeñas escaleras de piedra daban con una imponente puerta hecha de alguna madera oscura reforzada con acero , el lugar daba una mezcla de sensaciones entre intimidante y acogedor.

- Bien , entremos - dice Eiji abriendo la puerta con decisión - buenos días.

La tienda era bastante amplia por dentro , a los lados unos estantes de madera decoraban las paredes y exponían todo tipo de cosas hechas con madera , utensilios , figuras , decoración... por la derecha entraban los rayos de luz del exterior por un ventanal dándole un ambiente acogedor a la estancia , el suelo de madera algo viejo crujía con cualquier movimiento y al fondo detrás de un mostrador se encontraba un hombre de mediana estatura trasteando con algo.

- Buenas - dice un señor con voz grave que se encontraba de espaldas al fondo del establecimiento.

- Veníamos a hacer un pedido en concreto - dice Klara detrás de Eiji.

Al escuchar esa voz el hombre de pelo corto y barba voluminosa dejó de hacer lo que se encontraba haciendo para toparse con los dos niños - !Klara , Eiji! , cuanto tiempo , hacía días que no os veía por aquí.

- Sisi ha pasado bastante tiempo , veníamos a pedirte una cosa - dice Eiji yendo al grano.

- ¿ Qué buscáis por aquí? , ¿una figura de madera tallada? o ¿quizás algún tipo de instrumento musical?

- Nada de eso buscábamos una espada de entrenamiento de madera , ¿tienes algo como eso? - dice Klara acercándose al hombre.

- Déjame pensar - responde el hombre dirigiéndose a la trastienda , después de mover unas cuantas cajas y buscar por los estantes sale de nuevo al mostrador con lo que parece ser una espada de madera de roble que descansaba dentro de una funda de cuero , de la funda sobresalía un mango acomodado con sumo cuidado para no producir rozaduras excesivas a su portadordespués de un largo uso - ¿es esto lo que buscabais?.

- Es perfecto , seguro que a Klaid le encantará - dice Eiji aliviado.

- Ya sabía yo que no era para vosotros , nunca te he visto usar una de estas . - responde el señor.

- Ya le tengo dicho que debería de dejar de hacer el vago y hacer algo de provecho, pero no me hace caso - aprovecha Klara para volver a dejar en evidencia a Eiji.

- Estos niños , de verdad que no paráis de meteros puyas entre vosotros - dice el señor con una sonrisa.

- Tiene razón Klara , a veces eres un poco molesta - replica Eiji.

- ¿¡A quién llamas molesta!? - dice Klara con un tono pasivo agresivo.

- Bueno es hora de marcharse , nos vemos Orom . - dice Eiji despidiéndose del carpintero y saliendo lo más rápido posible de allí con la intención de evadir a Klara.

Una vez fuera los dos jóvenes caminan en dirección al orfanato , la hora de comer ya había pasado hace rato , de no ser por la manzana que se encontraban comiendo , estaría realmente hambrientos . Quedaban alrededor de cuatro horas de luz y el calor suave acompañado de la brisa marina generaba un ambiente agradable y calmado.

Una vez en el orfanato los niños acompañados de los cuidadores les esperaban en la sala principal la cuál se encontraba frente a la entrada , al verlos entrar los más pequeños se acercaron con curiosidad preguntándose donde habían estado aquellos dos todo el día.

- ¡Klara , Klara! ,¡Eiji! , ¿dónde estabais? , ¿por qué no habéis venido a comer? - decía las voces de los niños menores apelotonándose enfrente de ellos .

- Klara, ¿os habíais perdido? - dice una niña pequeña de pelo negro que agarraba a Klara de la ropa.

- Pues , la verdad...-trata de decir Klara tentada por desvelar de nuevo que a Eiji se le había olvidado por completo preparar el regalo de su amigo. - nos hemos entretenido , pero no pasa nada ya estamos de vuelta , ¿qué tal por aquí Lanie?

- ¡Preparando el cumpleaños de Klaid! - dice la niña pequeña emocionada.

- Que bien - responde Klara con una sonrisa llena de ternura.

- Vosotros dos , ¿qué horas se supone que son estas de llegar? , anda venid a la mesa rápida la celebración está por empezar - dice una de las cuidadoras de la casa.

- Ya vamos - dice Eiji dirigiéndose hacia el interior de la enorme casa , por un momento mira hacia tras y no puede evitar sonreír al ver a Lanie y Klara jugando , aprecian hermanas de lo bien que se llevaban esas dos.

- Ey Eiji - dice Klaid sentado a la mesa dando la bienvenida a su amigo.

Aquel chico era de complexión delgada, pero algo robusta , ligeramente más alto que Eji y con el pelo un poco más oscuro , su tono de voz era firme y sus ojos reflejaban voluntad y fuerza , vestía unos pantalones color marronáceo que le llegaban por los tobillos y una camiseta gris de manga corta

- Mira quien está aquí , el señor cumpleañero. - responde Eiji amistosamente sentándose a su lado.

- No es del tomo mi cumpleaños real , ni siquiera recuerdo cuando es realmente.

- Bueno, pero , hace ya dos años que te encontraron tirado en la playa , cuando te preguntaron no recordabas ni tu edad , tan solo tu nombre y poco más .

- Es cierto , lo recuerdo como si fuera ayer , de verdad que pasa rápido el tiempo.

- ¿Has podido recordar algo más desde entonces?

- La verdad es que no , ¿tú has descubierto algo últimamente?

- Pues verás , encontré un viejo libro hace unos días , habla de cosas que nos pueden ser útiles sobre el continente.

- Así que si que has hecho algo de provecho al final - dice Klara acercándose con Lanie - cuenta ,cuenta , ahora me ha entrado la curiosidad.

- Pues habla de muchos otros pueblos , en específico uno al sur de Ryom , Ethérico creo que se llamaba - explica Eiji con ilusión en sus ojos .

- Ethérico - dice despacio la pequeña Lanie con curiosidad. - ¿algún dia podemos ir?

- Habría que atravesar todo el mar , lo veo complicado - dice Eiji pensativo.

- Quizás algún día , cuando crezcamos más podamos ir , dice Klaid sonriente - por cierto , ¿qué es eso que traes ahí? , Eiji.

- Ah , pues , tu regalo , espero que te guste , nos hemos dado una buena caminata para encontrarlo - dice Eiji entregándole la espada de madera envuelta en una funda de cuero.

Klaid la mira fijamente sin decir nada , por un momento una pequeña lágrima desfila por su cara y cae a la espada.

- ¿No te gusta? - pregunta Klara sorprendida.

- Me encanta - dice Klaid emocionado abrazando a sus dos amigos.

El cumpleaños transcurre de forma normal , todos comieron del banquete preparado con el esfuerzo de los cuidadores del orfanato y rieron como nunca , fue una tarde en la que aquellos chicos compartieron los uno de los mejores recuerdos que tendrían en sus vidas . Ojalá pudiera quedarme aquí, pero tenemos que seguir avanzando .

En frente del fresno negro Eiji descansaba tumbado en la hierba mientras el atardecer caia sobre ellos , Klara lo miraba desde cerca del árbol , a lo lejos Klaid y Lanie se acercaban con calma , ascendían sin ninguna preocupación la colina con el afán de llegar hasta donde estaban sus dos amigos. Nadie le prestó atención a aquellos barcos que se llegaban a divisar en el horizonte , una pequeña armada de barcos bien preparados que venía a cambiar sus vidas para siempre.

Un sonido ensordecedor dejo sordos por un momento a aquellos chicos , seguido de esto se pudo ver por un momento un objeto negro en el cielo de forma esférica, una bala de cañón que cayó a toda velocidad hasta su dirección provocando un gran desastre , un montón de tierra se levanto por el estallido sobresaltando Eiji y Klara , la bala había caído a los pies de la colina donde se encontraban.

- ¡¡Klaid , Lanie!! - grito Klara desesperada , la joven salió corriendo en busca de sus compañeros y cuando vio la fúnebre escena soltó un grito ensordecedor.

Eiji se acercó rápidamente para observar el mismo panorama que veía su amiga , además del cráter que había dejado la gran bala de cañón la mitad inferior de Lanie había sido aplastada por esta y la mitad superior estaba enormemente deteriorada y destruida por el impacto , allí en frente de ellos yacía el cadáver de esa pequeña niña que les había alegrado las noches y las mañanas , ella había sido castigada por alguna razón , había muerto por un ataque de un enemigo desconocido que imponía su fuerza sobre ellos.

Del cráter se empezó a formar una gran figura humanoide de entre cuatro y cinco metros de altura , era tan negra como la mismísima oscuridad y su presencia podría acobardar hasta el mayor de los valientes , su cara portaba una especie de mascara negra y blanca con una enorme boca llena de dientes afilados , aquella figura monstruosa se dirigió al pueblo ignorando a los niños .

Eiji cogió a Klara del brazo y la cual aún no podía dar crédito a lo que estaba pasando , ambos corrieron hacia donde pudieron tratando de alejarse del desastre , tratando de sobrevivir como pudieran. Solo eran dos niños corriendo mientras su hogar era hecho pedazos por fuerzas que ni siquiera comprendían. La noche empezó a caer acompañada de una gran tormenta , una tempestad desenfrenada que estaba por azotar aquellas islas.

La gran figura destruía a cientos , los civiles no tenían nada que hacer y morían impotentes a manos de aquel monstruo , los barcos empezaron a desembarcar en la isla , un pelotón de soldados armados con rifles y armas de pólvora entraron al pueblo inmovilizando a todo ciudadano a la par que la monstruosa figura se disolvía . En un momento Libetaria se encontraba destruida y rodeada de soldados.

Klara y Eiji corrían con lágrimas en los ojos , los dos amigos se alejaban de su pueblo natal y dejaban áreas todo y a todos .

- ¡Tenemos que ir a recoger a los demás , hemos dejado atrás a Klaid ! - grita Klara tratando de soltarse de la mano de Eiji.

- ¡Si volvemos ahora moriremos igual que el resto , ¿es que no te das cuenta!? , solo podemos tratar de sobrevivir , tenemos que salir de aquí de alguna forma - dice Eiji gritando sin mirar atrás.

En la otra punta de la isla un pequeño barco pesquero resistía el impacto violento de las olas generadas por el temporal , Eiji subió a Klara a bordo y soltó las cuerdas que amarraban la embarcación a un pequeño muelle.

- ¿Sabes conducir esta cosa? , lograrás que naufraguemos - grita Klara preocupada.

- Prefieres que esos tipos nos capturen , si has sido capaces de destruir la aldea de esa manera ,a saber de qué no lo son.- Eiji extiende las velas , las tensa y las fija , posterior a esto agarra un pequeño timón y pone el barco semi-perpendicularmente a la dirección del viento de manera que este empieza a avanzar - por suerte también leí un libro de navegación - pronuncia con una sonrisa de orgullo.

- ¡No podemos dejar atrás al resto! - grita Klara desesperada.

- Están todos muertos , ¿¡es que no lo entiendes!? , todos absolutamente todos , el carpintero , la anciana , los niños del orfanato , todos ellos , todos ellos... - Eiji termina quebrándose , la cruda realidad le golpeaba con más fuerza que nunca y destruía su pequeño rincón alejado del resto del mundo al que podían llamar hogar , pero el mundo había venido a ellos y ya no había marcha atrás - Todos ellos , ¿por qué? , dime Klara ¿¡por qué tenían que morir!? , no hemos hecho nada malo.

- No lo sé... , solo sé que ya no podemos hacer nada para ayudarles - responde Klara rompiendo en lágrimas.

- Aún podemos , aún podemos vivir para llegar a descubrirlo algún día - Eiji mira decidido al frente y termina de tensar la vela , el barco acelera y avanza en contra de las agitadas olas del mar.

Mientras dejaban atrás la isla pudieron llegar a observar el orfanato arder en llamas , las calles que alguna vez habían pisado para pasear tranquilamente ahora estaban llenas de cadáveres . Un pelotón de soldados observaba la culminación de su obra desde el puerto , aquel día Libetaria acabó teñida con la sangre de sus seres queridos .

Finalmente la pequeña embarcación en la que se encontraban Eiji y Klara había escapado contra todo pronóstico de aquel recién creado infierno , a lo lejos pudieron distinguir un pequeño bote pesquero , ¿un superviviente igual que ellos quizás? , o ¿tal vez un enemigo? , al acercarse lo suficiente Eiji y Klara no podían dar crédito a lo que veían , en aquella pequeña barquita se encontraba tumbado un joven de pelo negro desmallado y cubierto de sangre , el cual no era otro que su amigo , Klaid.

Eiji y Klara recogieron a su amigo como pudieron y lo tumbaron en su embarcación , de alguna manera inexplicable el destino los había vuelto a juntar a los tres .

Habían conseguido escapar de aquel horrible lugar , no habían corrido el mismo destino que el resto de aldeanos , pero aún les quedaba un extenso mar por delante , una irrefrenable tempestad que los golpeaba con una fuerza iracunda , un destino que empezaría a dictaminar los acontecimientos y un tenue sentimiento de esperanza.

2 de Marzo de 2021 a las 19:22 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Sam XD Sam XD
epico.
March 07, 2021, 21:53
~

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