lepquezada LEPQuezada

un joven Aventurero se dedica a pasear por el país en busca de ganar dinero suficiente, para así poder comprar una poderosa poción y recuperar su memoria. En el camino se topará con algunos problemas que lo envolverán en grandes batallas, en las que irá conociendo personas que en el futuro le ayudaran a algunas misiones muy peligrosas. Todo esto lo llevará a realizar la misión más peligrosa que cualquier aventurero pudiese realizar, la cual es: salvar el país llamado Tierras Encantadas, sin embargo, le será muy difícil. ¿Lo logrará? ¿Morirá? ¿Recuperará su memoria? Gracias a Hana Koruto por la hermosa portada. Saludos.


Fantasía Épico Sólo para mayores de 18. © Reservados

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I: El Camino del Aventurero

Cien años atrás, la Asociación de Aventureros se fundó por un poderoso mago llamado Endevor, quien, junto a varios de sus amigos, lograron detener al gran Dragón Negro, que atacó al país Lumi.
En la actualidad, todos los días los jóvenes y no tan jóvenes, se registran como aventureros, solo para vivir lo que otros cuentan al llegar a las ciudades y pasar las noches en las posadas para aventureros, dónde la comida y la cerveza es gratis para ellos. Muchos niños crecen con la idea de ser aventurero algún día, dispuesto a viajar fuera de Lumi, solo para conocer como es el mundo. No hay requisitos mínimos más que el de tener más de quince años de edad, y saber usar un arma, después del registro, se evalúa al registrado, para medir su nivel de pelea y/o fuerza, y así asignarle un rango desde bronce, hasta diamante, cada uno con diez niveles. La magia que se empleó para esto, era muy compleja y solo unos poco magos, los cuales ayudan en los registros, pueden conjurarla, se dice, que estos magos, son descendientes del gran Endevor.

La mañana del cinco de abril, en la Ciudad Verde, dentro de Lumi, una fila algo larga se había formado gracias a la reciente inauguración del Registro de Aventureros, y todos los que habitaban en esa ciudad, con deseos de pelear y conseguir riquezas, estaban formados, todos excepto Ahz, quien no deseaba riquezas, sino volver a recordad quien era en el pasado, ya que ni su verdadero nombre podía recordad.
Él apareció un día en las afueras de la ciudad, con una enorme herida en el pecho y una espada negra en la mano derecha; esta espada, era tan grande como él, de un metro ochenta de altura y de cuarenta sentimientos de grosor cerca de la empuñadura, reduciendo un poco al ir descendiendo, pero no tanto como para verse delgada, su filo era interminable y en la hoja, de ambos lados, tenía incrustadas tres gemas, haciendo un total de seis, además de unas letras en algún lenguaje antiguo. Poco después, Anele, una chica muy amable, se acercó a él y comenzó a hablarle, solo para que no se sintiera tan solo y así, no se separaban para nada.

Ahz estaba formado hasta el último lugar, y delante de él, se encontraba su amiga Anele, quien llevaba en su espalda una espada de un metro diez de largo y un corte normal. Ella enseñó a Ahz a utilizar la espada, pero el terminó enseñándole a ella, ya que mostró grandes aptitudes para el manejo de la espada, y más, la de una espada tan grande.
La Ciudad Verde, no era realmente una ciudad; fue llamada así gracias al Registro de Aventureros que se había construido, ya que este pequeño pueblo, de tan solo veinte casas y sesenta y dos habitantes, recibía constantes ataques por parte de monstruos nocturnos, bandidos y hasta los Orcos atacaban. Nadie sabe realmente porque se fundó este pueblo, o quién lo fundó, simplemente, los pueblerinos de Verde, nacieron y crecieron en el lugar, deseando saber más de su propio hogar, pero sin encontrar nada. Dicen que este lugar era antes conocido como el escondite de Endevor, pero es lugar no era digno de un mago tan poderoso como él, sin embargo, no sé descartaba dicha teoría, debido a ciertos símbolos que solo Endevor podía escribir, ya que la escritura común, no lograba formarlos.

La fila avanzaba y los nervios de Ahz con cada paso que todos daban se incrementaba con rapidez. Su corazón se había acelerado luego de darse cuenta, de que el tiempo que pasó, le dio acceso al tercer puesto para entrar al registro, y así, poder convertirse de una vez por todas en un Aventurero de manera oficial. Anteriormente, la gente de Ciudad Verde, le pedía favores a Ahz, a cambio de una suma de monedas de oro, plata o bronce, dependiendo de la dificultad de dicho favor, y esto sería lo que Ahz haría como Aventurero; debería ir a una gran ciudad, a dónde haya una Asociación de Aventureros, para registrarse ahí y recibir una segunda revisión de poderes y si se detectan poderes más allá de lo que el Aventurero con más rango no fuera capaz de controlar, se le asignaría a un o una vigilante, quien estaría detrás de la persona en cuestión, sin apartarse en lo más mínimo. Ha habido caso en los que terminan siendo pareja y hasta se casan y tienen hijos.
—Ya casi, Ahz —dijo Anta mirándolo, girando un poco su cabeza para ver sobre su hombro izquierdo. Ella vestía un traje de dos piezas, el cual era de cuero negro y solo cubría sus grandes pechos y sus tonificados y redondos glúteos, además de unas botas que subían hasta la mitad de sus muslos. Anta alguna vez dijo que el vestir así atraía más al peligro, pero al mismo tiempo, era una ventaja en contra de los hombres y bestias que buscan mujeres lindas, ya que, al casi tener los pechos y las nalgas expuestas, provocaba una ligera distracción, la cual ella podía aprovechar para acabarlos rápidamente.
—Así es, y la verdad, estoy nervioso —dijo Ahz frío y sin sentimientos, como siempre hablaba. Él vestía una gabardina negra de cuero, con la que fue encontrado a las afueras de la Ciudad Verde, también vestía un pantalón de una tela bastante gruesa pero también cómoda, una camisa negra, hecha con el mismo material que el pantalón y en su cintura, había un cinturón con varios compartimentos, su espada no podía ser transportada en la espalda o en algún otro lado, debido a su tamaño, sin embargo, esto no le impedía a Ahz, cargarla sobre su hombro.
—No te pongas nervioso, no hay nada de qué temer —dijo Anta mirándolo de frente con una sonrisa muy grande.
—Gracias —dijo, Ahz, aunque sin sentimientos, nuevamente—. Creo que ya es tu turno.
Y en efecto, ya era el turno de Anta de entrar para poder registrarse, después de unas largas horas de espera, bajo el intenso sol, que a Ahz no afecta a en lo más mínimo.
—Deséame suerte —dijo, Anta antes de entrar.
—Suerte —dijo, Ahz.

Al cabo de unos minutos (quince), Anta salió con un número y un emblema colgando de su cuello. Este emblema, era un escudo, de color bronce, por lo que Ahz asumió era de bronce macizo, dentro, había una “I” que simboliza el nivel del rango en el que Anta había quedado registrada.
—Rango Bronce, nivel uno, ¿Puedes creerlo? —dijo ella tocando el emblema.
—¿Está mal? —preguntó, Ahz.
—No, es solo qué, pensé que tendría más nivel —dijo ella algo triste.
—No te preocupes, al fin y al cabo, ese número, subirá entre más enemigos y misiones acabes —dijo, Ahz avanzando hacia el Registro de Aventureros.
—Tienes razón, gracias, Ahz —dijo antes de que él entrara al lugar—. ¡Y suerte! ¡Aquí te esperaré!
Ahz entró al lugar, este tenía un aroma dulce flotando por todo el lugar, tampoco era muy grande, sin embargo, todo el interior estaba lleno de estantes con libros y pergaminos con magia muy poderosa, la cual servía para casi todo tipo de propósito que la Asociación de Aventureros requeriría. A pocos pasos de la entrada, había un escritorio de madera oscura y detrás, una mujer con vestido largo sentada, anotando a todo aquel que se quisiera registrar.
—Bienvenido —dijo ella al ver a Ahz quien observaba el lugar.
—Gracias —dijo él.
—Por favor, toma asiento —dijo la mujer separando la silla del escritorio con solo hacer una señal. Una especie de humo morado envolvió la silla y esta se acercó a Ahz. El joven se sentó y la silla se fue acercando al escritorio—. Bien, cuéntame lo que quieres con el Registro.
—Básicamente, quiero registrarme, para convertirme en un Aventurero —dijo Ahz con toda la seguridad que podría demostrar, dado su escasa capacidad para mostrar emociones.
—Perfecto, ahora solo necesito que me digas las siguientes cosas; tu arma, y su nombre, tu destino y propósito, tu nombre y tu edad y si sabes hacer algún tipo de magia —dijo la mujer mientras de uno de los cajones del escritorio, sacaba un pergamino corto.
—Usaré mi espada, su nombre es la Guardiana de Almas, me dirigiré a Ciudad Esmeralda y mi propósito, es conseguir el suficiente dinero y contratar a algún mago, para recuperar mi memoria, no sé si sepa cómo hacer magia y mi nombre es: Ahz Mora y tengo veintitrés años —dijo intentando sonreír, pero su rostro ni se movió en lo absoluto.
La mujer veía en el pergamino, que otro nombre se había apuntado, no el que el joven le dijo, sin embargo, no sé atrevió a pronunciar dicho nombre, ya que parecía causarle terror.
—Bien. Tu registro se ha hecho, ahora solo debo darte tu bautizo de Aventurero, y la magia de registro, te dará tu rango y nivel correspondiente, según tus habilidades físicas, ya que no sabes si puedes hacer magia —dijo poniéndose de pie—. Por favor, ponte de pie y ven hacia mí.
Él obedeció rodeando el escritorio para quedar de frente con la mujer, quien era físicamente atractiva, y un poco más pequeña de estatura que Ahz. Ella puso su mano derecha en la frente del joven y con la otra mano, tocó el pecho de Ahz.
—Puede que sientas dolor, pero es normal, la magia recorrerá tu cabeza, para poder analizar tus habilidades de pelea con espada —dijo la mujer viendo todo lo que Ahz podía hacer, hasta que se topó con una especie de bloqueo mental, tan poderoso, que detuvo la magia de registro de golpe, quedando en bronce nivel tres. La mujer sintió, que el registro fue cortado por alguien externo al lugar, y le impidió a Ahz, seguir escalando niveles y rangos.
—¿Bien? —dijo confundida ante lo que había pasado—. Toma asiento, te daré tu placa.
Ella jamás había experimentado tal cosa, y eso que había tenido que poner mucha magia sobre alguien que era muy poderoso y quedó directamente en el rango diamante.
—¿Cómo me fue? —preguntó Ahz.
La mujer sacó de otro cajón una placa igual a la de Anta, y con su magia, dibujó un tres en escritura común de los magos, ósea: III.
—El promedio de registros en la Ciudad Verde es de Hierro, desde el más bajo hasta el más alto, muy pocos alcanzan a llegar al Bronce, como tú y como tu amiga Anta, quien quedó en Bronce uno, pero tú, a excepción de un chico llamado Ronan, quien quedó en Plata cinco han sido los más fuertes que he tenido en lo que va del día.
—Y ese tal Ronan, ¿Sigue por aquí? —preguntó Ahz.
—No, él se fue a una ciudad del sur, la cual no puedo decirte, por cuestiones de seguridad —dijo—. Mira, todo los Aventureros que llegan al rango Bronce, se les otorga algo muy útil —sacó una mochila de su mochila, la cual estaba atada a su cintura—. Ten, está mochila tiene un hechizo especial, el que te permite guardar objetos sin ningún límite, siempre y cuando quepan sin romper la mochila.
Está mochila no era muy grande, ya que, atada a la cintura, parecía una bolsa de tela que todos portan.
—Gracias —dijo Ahz sujetándola a su cinturón.
—No hay de qué. Dentro tienes un mapa que solo a ti, te indica tu posición y la posición de otros Aventureros, con el rango y nivel y su nombre, así podrás saber si hay compañeros cerca de ti —dijo la mujer—. No lo pierdas, porque jamás se les volverá a dar otro, además de cinco monedas de oro y tres de plata, por si quieres hospedarte en alguna posada que no de alojamiento gratis a los Aventureros.

Ahz salió con el pecho inflado y la cabeza en alto, luciendo la placa de Aventurero colgando del cuello.
—¡Bronce tres! ¿Es enserio? —dijo Anta con gran sorpresa.
—Yo también me sorprendió, la chica me dijo que es raro que haya Bronces por estos lugares —dijo Ahz. Dejó caer su espada y esta se enterró en la tierra.
—Supongo que este día será el último que nos veamos —dijo Anta un poco triste.
—No estés triste —dijo Ahz—. Después de que cumplamos nuestras metas, volveremos a esta ciudad y si alguno de los dos regresa primero que el otro, debemos prometer, que esperaremos su llegada.
—¿Y si alguno de los dos muere?
—Seguimos adelante, y buscamos una forma de traer de vuelta al que haya fallecido, existe ese hechizo, pero es muy difícil de conjurarlo.
Ambos se dieron un abrazo y caminaron hacia la salida norte de Ciudad Verde, en busca de sus primeros destinos. El camino se bifurcaba en tres, una al norte, otra al este y otra al oeste.
—Este es mi camino —dijo Ahz señalando el camino del norte, rumbo a Ciudad Esmeralda.
—Este es el mío —dijo Anta señalando el camino del oeste.
Se acercaron entre ellos tanto como pudieron, dejando escasos centímetros de separación. Anta tenía que levantar la cabeza para poder ver a los ojos a Ahz, quien, al ser más alto, tenía que bajar la cabeza. Anta dio un salto y se colgó de la cintura del joven, sujetándose con las piernas y sosteniéndose de su cuello con los brazos. No dijeron nada, pero los dos sabían que ese beso debía hacerse. Sus labios se juntaron y entre toda la pasión que ambos derrochaban, las lágrimas en los ojos de Anta no sé hicieron esperar. Ahz también soltó lágrimas, pero no se dio cuenta. Cuando Anta bajó al suelo notó las lágrimas de Ahz.
—Estas llorando —dijo ella limpiando las lágrimas del joven—. Es un avance.
—Sí que lo es —dijo Ahz.
—Entonces, nos veremos luego, Ahz Mora —dijo Anta.
—Claro que sí, Anta Atiné.

Ambos se separaron y tomaron sus propios caminos. Solo el destino sabe que podría pasarles en el futuro.






Nota: Puede que haya algunos errores gracias a que el borrador esta escrito en el celular y posterior organización en el Word. Si gustan pueden señalarme las cosas que no tengan sentido o que estén mal escritas, se los agradecería mucho. Sin más que decir, gracia por haber llegado hasta este punto, espero también que hayan disfrutado del primer capítulo.


Gracias, L.E.P. Quezada.

10 de Abril de 2021 a las 06:45 0 Reporte Insertar Seguir historia
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