gabloved_ ᵀᴴα

En el cuartel general de la división de inteligencia, tres hombres con el mismo apellido, tienen el ejército a sus pies. Jungkook no corre la misma suerte. 🔝Línea Kim : Top / Activos ⬇️Jungkook: Bottom / Pasivo ▪️Uso de prendas diseñadas para "mujeres" en varones. ▪️El smut será consensuado y disfrutado por los cuatro.


Erótico Sólo para mayores de 18.

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jeon jungkook

Advertencias:

Está historia contiene un smut en cuarteto, entre los Kim y Jungkook.

🔝Línea Kim : Top / Activos
⬇️Jungkook: Bottom / Pasivo


▪️Uso de prendas diseñadas para "mujeres" en varones.


▪️Tal vez un poco degradación. Aún no lo decido. Coméntenme si les incómoda para no incluirlo.


▪️El smut será consensuado y disfrutado por los cuatro.


Sin más que decir, espero disfruten esta primera parte.
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En la tropa 4269, tres hombres resaltan de entre los altos mandos. Ellos no son hermanos, tampoco parientes. Kim SeokJin, Kim Namjoon y Kim Taehyung solo comparten el apellido, más sin embargo su fraternidad es tan fuerte quecomparten todo.


Todo, literalmente.


—SeokJin.

Taehyung aparece por la puerta de su oficina, después de tocar suave, anunciando su llegada. —Escucha, otra vez se pelearon los soldados de la división de primera línea.


—¿Jay y Seungri?— El más joven asiente, despeinando ligeramente su cabello bien encerado, partido en un lado, mostrando su hermosa frente recta. SeokJin guarda unos papeles dentro de su escritorio y se apresura en ir al comedor, seguido del trigueño.


—Ojalá se maten. Su existencia es una mugrosa mancha en la bandera coreana. Me dan asco. —Taehyung se encoge de hombros, encendiendo un cigarrillo. SeokJin se lo quita y lo lanza lejos, ganándose un empujón.


—¡Era el último que me quedaba! Tendré que esperar una semana por un nuevo cajetín. —Se queja. El enfermero solo rueda los ojos, antes de abrir la pesada puerta del comedor, escuchando ya, los insultos que ambos se daban al no poder golpearse nuevamente.


—Que sepas que ese irá por tu cuenta. — Insiste el sargento. Acomoda su gorro sobre la cabeza, suspirando cuando es ignorado.


"Llegaron los Kim", se escucha entre murmullos. Todos vuelven a sus mesas dejando a los insubordinados a solas con sus superiores.


—¿Por qué peleaban? —Pregunta SeokJin, revisando la mandíbula, muy probablemente rota de Jay quien se resiste a su revisión, escupiendo al suelo después de lograr que se aleje.


—Sucio bastardo, no me toques. —Brama, con las pupilas dilatadas, observando fijamente al enfermero de guerra quien solo sonríe ante sus desplantes.


—Pregunté, ¿por qué se peleaban? —Insiste Seokjin, sujetando su barbilla con más fuerza de la normal, apretando la quijada bajo sus dedos, al punto de hacer que el dolor aumente arrancando un alarido de sus labios. Su contrincante a su lado se regocija. Taehyung lo patea en la entrepierna y el show termina con un aullido de dolor cortesía de Seungri.


—¿Nadie sabe? —Pregunta en voz alta, sarcástico. —Supongo que ahora son ciegos y encima mudos. ¿Cómo lo ves, Taehyung? Es martes de bisteck, ¿ni siquiera la carne los vuelve más gentiles? Ah, que lástima.

El mencionado solo ríe en respuesta aplastando más la entrepierna de Seungri quien llora en silencio.


—Deberías llamar a Namjoon-hyung. Quizás así les den ganas de empezar a cantar. Hasta bailarían para nosotros. ¿No suena divertido?

Los murmullos vuelven a aparecer, algunos tratando de delatar al motivo de la disputa, empujándolo hacia el frente a codazos. La persona solo suspira hondo, dándose valor para salir de entre el gentío, capturando la atención de los superiores en el centro de la sala.


—Fue por mi culpa. —Se acerca un joven pálido, de cabello largo y labios llenos. Sus mejillas se entintan de un rosa suave cuando la mirada de los Kim atacan su figura y la desmenuzan para averiguar todo lo posible sobre él. Como un escáner.


—¿Por qué tu cabello sigue largo? ¿No conoces las reglas? —Reclama Taehyung, sujetando la punta de su cabello. El azabache tiembla y solo se inclina en una reverencia de 90°.


—Yo no vengo para servir al frente, señor. Seré de inteligencia, señor. —Repite dos veces la misma palabra, evidenciando su nerviosismo.

La risita de Taehyung ante su acción, torna de rosa a rojo las mejillas regordetas del novato.


—Oh, un nene privilegiado. —El azabache de cabello corto, obliga a Jay a mirarle y este solo solloza de dolor. —¿Es cierto lo que dice? ¿Fue por su culpa? ¡Habla!


—S-si... Yo quería c-compartir h-habitación con él y Seungri se interpuso.

Las carcajadas del mayor dejaron en absoluto silencio la sala. El novato mordió su labio inferior, avergonzado.


—¿Todos estos moretones, por un culo fresco?— Jungkook no pudo disimular su vergüenza, se sentía humillado. Sus manos se hicieron puños firmes por la impotencia. —¿Cómo te llamas, novato? —Insistió, insensiblemente.


—Jeon Jungkook, señor. —Respondió, serio. Sus redondos ojos brillantes, ahora ardiendo por la ira.


Seokjin chasquea la lengua y continúa torturando a Jay, hundiendo más sus dedos en su quijada.
—Taehyung, llévalo a mi oficina, yo limpiaré las heridas deestos idiotas y estaré con ustedes en un momento.


—Con gusto. —Concedió el moreno, caminando hacia la salida. Se detiene al abrir la puerta mirando al más joven por el rabillo del ojo. Jungkook se sobresalta y camina rápido tras él.


El trayecto hasta la oficina de Seokjin es silencioso. Desde su posición, Jungkook solo podía observar la espalda ancha de Taehyung, con los brazos cruzados tras la misma. Su boina se balancea en cada paso firme que describe sobre el suelo mojado del cuartel. Logrando que chasquidos acuosos broten de sus botas.

La rutina diaria que seguía estrictamente antes de enlistarse era salir hacia la universidad y pasar por la tienda de conveniencia a 5 minutos exactos desde su dormitorio, dónde la sonrisa deslumbrante de Park Jimin, el cajero, lo recibía con un: "Buen día, ¿pagará con efectivo o desea acumular puntos pagando con tarjeta? Nuestra tarjeta exclusiva le concederá maravillosos descuentos por una mínima cuota anual, ¿le interesa?"

Jungkook diría que si a lo que Jimin pidiera sin rechistar, aún si eso significaba comer ramen durante los días restantes del mes aunque recién estuvieran por la primera quincena. Solo fue consciente que estaba enamorado del gentil hombre, cuando su cuenta bancaria ya estaba vacía.


Aceptar que era homosexual, no fue sencillo. Trató de reprimir sus impulsos, pero poco duró cuando instaló Grindr y conoció a muchos hombres dispuestos a darle lo que quisiera con tal de pasar una noche con él. Cosa que, dada su situación económica y su deseo de seguir diciendo que si a todo lo que ofreciera Jimin, con tal de verlo sonreír cada que aceptaba, estaba dispuesto a ceder. No es que lo haya pasado mal después de todo, eran hombres mayores, pero atractivos. No aceptaba a cualquiera y pasaba buenos ratos bajo ellos. Tanto que, quizás; se había vuelto adicto al sexo.


Meses después tuvo que dejar la universidad cuando entendió que no rendía y fue obligado a unirse al ejército. Gracias a la influencia de su abuelo, veterano de guerra, terminó en un área privilegiada de la tropa, formando parte del escuadrón de inteligencia. Siendo exactamente una especie de secretario para el general. Lastimosamente, sus privilegios solo se limitaban al puesto que recibió; su comida, la vivienda y demás instancias necesarias para sobrevivir, eran las mismas que los demás cadetes. Y así es como no podía huir del tormento que era ser un chico lindo entre una manada de cerdos hambrientos de sexo.


—No sé que haces aquí, pero tomaste la peor decisión en hacerlo. —Dice Kim, al fin. Cerrando la puerta de la enfermería después de cederle el paso.

—Solo quiero servir a mi patria, señor. —Contesta, sosegado. Taehyung se sienta sobre el escritorio de Seokjin, con las piernas abiertas, mirándole en silencio.


Los segundos se vuelven minutos y Jungkook empezaba a sentir las piernas entumecidas después de estar en posición rígida durante tanto tiempo. Hasta que la voz de Taehyung resuena en la oficina.

—Seré directo. Eres lindo, muchos intentarán violarte. Así que será mejor que elijas un buen compañero o estás acabado.

—Usted es aún más atractivo que yo y no parece qué... Haya pasado por... Usted me entiende.

—¿Soy el segundo al mando de esta tropa, crees que quisieran meterse conmigo? Los Kim somos la élite, chico. Nadie puede tocarnos, en cambio tú... Tú eres un pedazo de carne encerrado en un cuarto con una jauría de perros.


Jungkook siente que su estómago se hunde, al escuchar lo declarado por el mayor. Permanece mirando a la nada, consciente de su mala suerte. Recuerda como inició todo, la rabia de Jay y Seungri al forzarlo a compartir litera con ellos y su negativa a ir con alguno. Los forcejeos, las bofetadas y como todo terminó en golpes y gritos arruinando su cena. Ambos eran desagradables. Todo la tropa lo era. Hombres altos, de facciones duras, manos llenas de callos, sobrepeso y sudorosos o malolientes. Imaginarlos sobre su cuerpo le daba tanta repulsión que su cuerpo sintió un escalofrío de solo pensarlo.


—No quiero ser forzado. —Confiesa, con los ojos hinchados. Al borde de llorar. —Por favor... Ayúdeme.


Taehyung lo mira, sujetando su propia barbilla mientras lo observa, sin descaro. Detiene su mirar en sus muslos, en la correa que se ajusta a su fina cintura, en sus labios rosados y ese lunar, justo bajo ellos, tan sensual y adorable. No puede negar que el niñato es precioso y a la vez su físico envidiable. A diferencia de toda la tropa, se mantenía en forma, no le sorprendería ver unos bellos abdominales, ni unos brazos tonificados escondidos tras su chaqueta verde.

—Acércate. —Extiende su mano, Jungkook se queda inmóvil observándola, como si fuera un objeto extraño. El sargento chasquea la lengua bajándola, pero es sujetada a tiempo por Jeon, que no puede mirarlo a los ojos, por la timidez.


—¿Me va a forzar? ¿Ese es el precio por qué otros no lo hagan en grupo? —Se atreve a cuestionar, desconfiado. Elmoreno arquea una ceja al escucharle, confuso.


—Nunca haría algo así. —Lo acerca hacia él, acariciando su mano con el dedo pulgar, tratando de calmarlo. —A menos que tú me lo pidas.


Jungkook era tímido y estaba algo asustado por su situación, pero no era estúpido. Si podía obtener protección entregándose al sargento, lo haría. O era él o esos enfermos hormonales y definitivamente lo prefería a él.

Sus ojos felinos y enormes, esa zona T perfecta enmarcando su rostro, sus manos grandes, su aroma a tabaco y la elegancia en cada una de sus acciones. En otras situaciones, no hubiera tenido que llegar a esa encrucijada para lo que estaba a punto de hacer.


Aprovechando la cercanía, posó su mano tatuada sobre el muslo del sargento, acercándola despacio hacia su entrepierna, provocando que un gemido suave se libere de los labios ajenos. Taehyung sujeta su muñeca, crispado. Esperaba todo menos aquella acción de su parte y no sabía como reaccionar. El novato continúa a pesar de su negativa, arrastrando sus dedos hasta su miembro que ya estaba despierto bajo sus pantalones y lo sujeta, mordiendo su labio inferior, mirándole altivo.

—¿Qué haces, Jeon? Esto puede llevar... ¡Ah! Llevarte a la sala de castigos por más de un mes...— Susurra cuando Jungkook ya estaba masturbándolo sobre la ropa.


—No me importa.—Responde, con voz aireada, respirando agitado sobre sus labios.—Ya elegí a quien quiero de compañero de habitación yme folle todas las noches.


—Joder.—Aprieta sus labios, sintiendo su miembro punzar atrapado entre la ropa interior. Sus manos aprietan las nalgas de Jeon, besándolo ferozmente por unos segundos hasta que escucha el crujir de las botas de alguien cerca a la puerta. Jungkook trata de alejarse, pero Taehyung lo regresa a su posición importándole poco que Seokjin haya entrado, sin inmutarse al verlos en semejante situación sobre SU escritorio.


—¿Se divierten mucho? —Pregunta cuando Jungkook se voltea aun entre las piernas de Taehyung para dar una reverencia de medio cuerpo dejando su trasero expuesto frente a su entrepierna, sin notarlo. El trigueño le lanza una nalgada y vuelve a su posición, avergonzado.


—Si, hasta que llegaste.—Responde besando el cuello de Jungkook desde atrás, observándolo con mirada intensa. El azabache solo cierra los ojos y gime abriendo los labios para después morderlos, tímido por la presencia de SeokJin.—Jungkook ya eligió compañero de cuarto.


—Oh, ya veo. —Suspira mirando sus uñas y las limpia sobre su bata.—Pero me temo que ese privilegio no saldrá gratis.


—A Jungkook no.—Reclama Taehyung, aferrándose al cuerpo del menor como si fuera su presa.


—No es lo que piensas. Si quiere quedarse en nuestro sitio tendrá que hacer la limpieza y cocinar para los tres.


—Suena razonable. —Acaricia el pecho del más joven, aspirando el aroma de su cabello al hundir su nariz entre sus hebras. Jungkook gime suave cuando tira de un pezón y la erección del moreno golpea sus nalgas al apretarlo más hacia él.

Seokjin los observa fingiendo desinterés, pero las ganas de unirse al toqueteo lo consumen.

—En algún momento terminaremos como siempre, Taehyung. —La risita del sargento le confirma que así será, pero al menos, no por ahora.


—¿Namjoon-hyung?—Pregunta, acariciando las caderas del azabache como si fuera lo más normal del mundo manosearlo frente a su mayor.


—Tal vez llegue en la noche. Salió a realizar una inspección en la tropa vecina. —La mano de Taehyung aprieta el miembro de Jungkook, arrancándole un gemido alto que altera a Seokjin, por lo agudo que se escucha. Este solo ríe y sigue tocándole como si nada.


—Eres tan sensible... —Susurra, ignorando la mirada voraz de su espectador.


—Joder Taehyung, llévalo a tu habitación o enloqueceré. —Ordena, tratando de ocultar su excitación, cubriendo sus pantalones.


—A sus órdenes. —Responde palmeando las piernas del pelinegro empujándolo para empezar a caminar hacia la salida. —Dejaré la puerta abierta y no pienso ser discreto. —Dice antes de irse, provocando. Seokjin se pasa las manos por la cara, tratando de controlarse cuando desaparecen de su vista. Solo quedaban 45 minutos para terminar el día y Namjoon no tardaba en llegar.


Termina de rellenar algunas fichas médicas y el ansiado retorno de su pareja le levanta los ánimos mermados por el estrés. —¿Me extrañaste? —Pregunta cerrando la puerta, despacio.


—Taehyung eligió a un nuevo cadete de alcoba. —Informa,golpeando las fichas sobre la mesa para ordenarlas. Namjoon se relame los labios y aclara su garganta al escucharlo, antes de contestar. Entendiendo lo que eso significaba.


—¿Están en nuestro lugar ahora? —Pregunta, serio. Seokjin lo rodea por el cuello con sus largos brazos y es abrazado con cariño por el más alto.


—Si, fueron hace media hora. Se atrevió a masturbarlo y tocarlo frente a mi, Nam. Si escuchabas sus gemidos, enloquecías. Es muy receptivo y tiene los labios más hermosos que alguna vez ví en un cadete.


—¿Más que los tuyos?— Pregunta arrinconándolo a la pared. Seokjin ríe, sonrojado.


—Tendrías que verlo por ti mismo. Vamos a casa.


Salen caminando a una distancia prudente, para disimular su vínculo, saludando a cada persona que cruza su camino hasta que llegan al espacio que consiguieron para los tres entre las habitaciones de los superiores. Aislada, oscura, privada. Era perfecta para la cantidad de veces que consiguieron un soldado lindo desesperado por el ataque de sus compañeros para su diversión. Jungkook no era el primero, ni el último.


Entran a la pequeña casa de un solo piso, escuchando los gemidos altos del menor en la cocina. Namjoon se queda quieto cuando la melodía suave del chico acaricia sus oídos despertando en él un interés inmediato.


—Esto es... —Susurra, apretando sus dientes. Seokjin le mira igual de alterado que él.

—¿Te das cuenta? Es demasiado.


Aparecen en la cocina encontrándose con el menor siendo tomado en la mesada. De alguna forma había terminado vestido de maid y Taehyung solo se molestó en levantar su minifalda y romper sus medias para tomarlo así con la ropa puesta. Sus ojos estaban llorosos y tenía los labios hinchados por el sin fin de besos que habían compartido desde que llegaron a la casa.


En la sala, en su habitación, en la ducha, en la cocina. En tan solo 45 minutos Taehyung aprovechó para hacer suyo al azabache en cada rincón de la casa, sabiendo lo que sucedería después de que los Kim restantes llegaran de la oficina. Era su privilegio por conseguir que se entregara a él por voluntad propia después de todo.


El menor solo voltea como puede, enfocando a penas los rostros estupefactos de ambos, demasiado excitado para razonar cuando tenía el miembro grande y grueso de Taehyung abusando de su próstata en cada embestida.

—Oh, llegaron más temprano. —Saluda el sargento, jadeando. Jungkook sujeta sus nalgas y las abre más, buscando terminar de una vez y su amante lo sujeta de las caderas arremetiendo sin piedad mientras maldice por su atrevimiento. —Eres un perro ansioso. ¿No tienes suficiente? Ya me corrí más de tres veces y sigues pidiendo más. ¿Tanto te gusta mi polla?


Jungkook se corre en un sollozo ante la mirada atónita de los presentes. Taehyung se termina de venir después de unas estocadas manchando sus nalgas adornadas por los pliegues de la falda, junto a la malla blanca hecha girones, adorando la vista. Las aprieta hasta dejarlas rojas, dejando la marca de sus manos enormes en cada mejilla, satisfecho.


—Ve a descansar, mi amor. Lo hiciste tan bien. —Susurra, sujetando al menor de la barbilla plantando un beso suave que es correspondido alegremente por este, aún recuperándose de la follada de su vida. Cuando repara realmente en la presencia de los superiores sus mejillas enrojecen hasta el desquicio, a pesar que momentos atrás estuvo rogando que se unieran con la mirada.


—Buenas noches, permiso. —Saluda y se retira con las mallas rotas y la minifalda arruinada sobre sus piernas a paso rápido. Taehyung ríe sujetando una manzana que muerde despreocupado, mirando con sorna a sus mayores que lo observan boquiabiertos.


—Tienes que dejarnos estar con él. —Dicen al unísono, consiguiendo que Taehyung suelte una carcajada.


—Buenas noches, Taehyung, ¿te encuentras bien? ¿Ya cenaste? ¿Dónde están sus modales? —Da otra mordida, sarcástico.


—Escucha, sabemos que lo hiciste a propósito, pudiste follártelo en la habitación, pero lo hiciste en la cocina. Sabías que íbamos a llegar. Si lo querías solo para ti, no hubieras sido tan descarado.


—Ah, no solo fue en la cocina. —Confiesa, riendo otra vez. Las venas en el rostro de los mayores estaban al borde de explotar por sus jueguitos. —De acuerdo, lo admito. Los extrañé.


Camina hacia su habitación, pasando entre ellos y palmea sus pechos antes de avanzar, sujetando su ropa entre sus puños, para decir: —El viernes nos divertiremos mucho. Por ahora dejen al niño descansar, ya lo dejé demasiado abierto por esta noche.

Los suelta y camina mordiendo su manzana sonoramente, dejando a ambos ansiosos por el momento. —Buenas noches.
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Kim Taehyung.

—Hyung. —Jungkook despierta primero, sobre el pecho del sargento. Faltaban minutos para el trompetazo de las 5 de la mañana y ya estaba despierto. Después de varios sueños húmedos con Taehyung no pudo dormir más.

Mmmh... —Se queja, estirándose. Cuando abre los ojos se encuentra con la mirada dulce del azabache observándolo de cerca. —¿Ya he muerto?

—¡No! —Contesta, escandalizado. La risa burlona del moreno lo relaja y empuja su pecho, indignado.

—¿Estoy en el cielo?

—Eso es tan cliché.

—Mi polla entre tus nalgas cerraría esa boca tan atrevida. No seas insolente.

—Lo siento. —Responde, entristecido. Sus labios forman un falso puchero, ganándose una ronda de cosquillas que terminan en un beso hambriento.

—¿Para esto me despertaste? —Pregunta con voz ronca. Jungkook niega, fingiendo inocencia. —Eres tan falso. Anoche te escuché gimiendo mi nombre.

—¿Y por qué no hizo nada?

—Porque no solo gemías el mío.

Jungkook se queda inmóvil, mirando con los ojos muy abiertos al sargento Kim, no sabía a dónde ir o que hacer. Solo sentía demasiada vergüenza.

—Puedo explicar...

—Ey, calma. No somos pareja, no tienes porque explicar algo. Está bien. —Lo abraza, regresándolo a su regazo. Jungkook suspira hondo, con la vergüenza aún quemando en su pecho.

—¿Me odia?

—No. Pero quiero saber, porque gemías el nombre de Seokjin y Namjoon.

—No quiero hablar de eso...

—Yo si. —Lo obliga a mirarlo a los ojos, encontrándose con esos abismos negros, que lo consumen. Muerde sus labios, dándose valor para contestar.

—Soñé que estaba con los tres...—Confiesa, cerrando los ojos. La risa de Taehyung lo avergüenza más y trata de huir safándose de él. Pero este es más rápido y lo sujeta de la cintura.


—Escucha, Kook. No eres el primero en venir a refugiarse en mi casa. Nuestra casa, de los Kim. —Hace una pausa. —Escuchaste a Seokjin ayer. No se quedaban aquí de gratis. Ellos... Cocinaban y hacían el quehacer... pero también nos complacían a los tres.


Jungkook voltea, observando a Taehyung con un fuego ansioso ardiendo en sus pupilas y este supo que él también lo estaba deseando. Un cuarteto dónde solo él sería tomado por los Kim, con sus pollas en el rostro, en sus nalgas, en todas partes. Todos eran tan altos y dominantes. Ansiaba tener sus manos en todo el cuerpo.

—Escucha, si no estás de acuerdo puedes irte.


—No. —Se aproxima tomando sus mejillas dejando besos fugaces sobre sus labios. —Lo deseo tanto. Quiero que me follen los tres. Por favor, te lo suplico.


—Carajo. —Se queja el moreno, sintiendo su erección crecer entre su ropa de dormir, bajando sus pantalones de seda, para liberarla. Jungkook se pone de rodillas y la empuja hasta el fondo de su garganta ganándose un gruñido alto que segundos después se convierte en embestidas frenéticas profanando su cavidad bucal.

—Chupa. —Ordena, sujetando su miembro cuando decide que ya fueron suficientes penetraciones bruscas en su garganta. Dejaría el trabajo en sus manos.

El azabache succiona la punta, la lame en círculos, baja, vuelve a subir, lengüetea el orificio del glande y besa sus testículos sin romper el contacto entre sus miradas aún si sentía que le faltaba el aire y sus ojos lagrimeaban cuando lo tomaba de los cabellos moviéndose otra vez, sin merced. Jungkook era tan complaciente y necesitado de sexo que Taehyung se sentía en la gloria con cada succión.


Se viene mirando como su semen salpica en toda su cara, recogiendo los restos con sus dedos y los saborea chupándolos uno por uno, como si del manjar más exquisito se tratase. —Tan sucio, Jeon. —Halaga.

Lo carga y lleva hasta la cama, abriendo sus piernas y arranca sus boxers para follárselo rápido. Acaricia su miembro en el orificio palpitante de su amante antes de empujarlo y deslizarse fácilmente en su entrada.

—Entré tan fácil, estás tan abierto. Ayer te follé muchas veces y sigues igual de sensible, maldita sea.

Oppa... —Gime Jungkook y Taehyung se queda quieto, al oírle.

—¿Cómo acabas de decirme? —Pregunta en un hilillo de voz, embiste profundo para que conteste y consigue que lo vuelva a decir.


¡O-oppa! —Ahora el menor de los Kim acababa de descubrir un nuevo fetiche. Jungkook se masturba a si mismo, mientras lo embisten, mordiendo sus labios, formando "O's" perfectas con cada meneo y empujón a su zona sensible. Solo pedía más y más, importando poco que quedaran solo 5 minutos para la jornada.


—¿Quién te enseñó a ser tan guarro, eh? Joder me vas a volver loco.

Jungkook se voltea y se pone en cuatro mirándole desde su posición, jalando una de sus nalgas para mostrarle su entrada y Taehyung siente que se corre de solo observarlo. Se posiciona de nuevo, gruñendo cuando sus paredes calientes lo abrazan. Los sonidos acuosos de sus embestidas y los lloriqueos de Jungkook los terminan sumiendo en un climax desastroso, cayendo rendidos sobre la cama.


—Hoy toca entrenamiento en campo abierto y estoy deshecho por tu culpa, Jeon. Ven aquí. —Llama con voz ronca sentándose en el borde la cama. Posiciona a Jungkook sobre sus muslos dejando su trasero expuesto para castigarlo. Taehyung se deshace en nalgadas dejando ambas mejillas aún más rojas que la última vez, con mordeduras y algunos chupones para vanaglorirse luego cuando sus hyungs vean que se divirtió más que ellos con él. —Hablaré con ellos.

El trompetazo mañanero suena y ambos se apresuran en vestirse para ir a sus puestos, incentivados por lo que sucedería después.
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Kim Taehyung
Fue más fácil de lo que pensé.

Kim Namjoon
?

Kim Seokjin
¿Ahora que hiciste?

Kim Taehyung

Jungkook acaba de confesarme entre gemidos que nos quiere a los tres.
Es más goloso de lo que pensaba

Kim Namjoon
Cómo lo convenciste tan rápido?

Kim Seokjin
Es obvio, Nam. No viste como rogaba por nosotros mientras Tae se lo cogía en la cocina anoche?

Kim Namjoon
¿Entonces cuando lo haremos? ¿Hoy?

Kim Taehyung
Les dije que el viernes. Tiene que estar en perfectas condiciones o no podrá soportarnos a los tres.

Requerimientos?

Kim Namjoon
Yo
Seokjin, hazle las pruebas médicas para verificar que esté sano

Kim Seokjin

De acuerdo.

Kim Taehyung
Les gustó el traje de maid?

Kim Namjoon
Sus piernas...

Kim Seokjin
Qué tal un uniforme de enfermera?

Kim Taehyung
Joder, me puse duro de solo pensarlo vestido así

Kim Namjoon
Yo también, maldita sea

Kim Seokjin
Hasta el viernes, entonces
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Kim Namjoon.

—Jeon. —Llama Namjoon, observando al más joven ir y venir en su oficina, limpiando por todas partes, como si fuera un robot de limpieza. Kim necesitaba concentrarse y el ruido del plumero sobre sus libros lo distraía, necesitaba que se quede quieto. Además, cada que se agachaba, su redondo trasero le otorgaba una preciosa vista desde su posición, causando que sus ansias por la noche del viernes incrementen.


—¿Si, general? —Voltea con un libro entre sus manos, totalmente ajeno a las miradas morbosas que el peliblanco le venía dedicando hace minutos mientras limpiaba su librero.


—Tienes un culo firme. —Dice, de improviso. Jungkook palidece tratando de procesar lo escuchado y no responde. —Si sigues haciendo tanto desorden en mi biblioteca, lo usaré como saco de boxeo. Quédate quieto o ve chuparle la polla a Taehyung, no me dejas concentrar.


—Podría chupársela a usted. —Contesta tranquilamente. Namjoon casi se cae de la silla. El novato pasaba los límites de la insolencia, y eso que Taehyung ya se lo había advertido.


—Ven. —Llama, palmeando sus muslos. El azabache se acerca y lo sube a su regazo sintiendo al fin, la redondez de esas nalgas sobre sus piernas. —También estuviste con él por la mañana, ¿no tienes suficiente?


—Fui un atleta, solo aprovecho mi físico. —Responde, despreocupado.

—Me encantaría que lo hicieras, pero me temo que tengo mucho trabajo. Puedes quedarte aquí, hasta que termine, si así lo quieres.

—De acuerdo. —Acepta y Namjoon vuelve a leer el libro que minutos antes no pudo terminar. Los meneos del más joven lo desconcentran, rindiéndose a hacerlo brincar sobre sus piernas, sujetándolo de la cintura.

—Bájate el pantalón e inclina tu pecho sobre el escritorio. —Jungkook obecede, mientras el platinado se desabrocha los pantalones y sujeta su miembro, pasándolo por las nalgas magulladas del más joven. Los roces continúan, mientras trata de leer el libro y el azabache se autocomplace, sintiendo la polla del general entre sus nalgas. Deseaba que Taehyung estuviera presente y los observe. Se la quería chupar mientras Namjoon se mastubarba con su trasero.


Cuando ambos están por venirse el timbre suena y se separan como si su tacto quemara. Actuando como si no hubiera pasado algo entre ellos.


Al día siguiente, después de un día donde si tuvo que dejar concentrar al general, porque tendría una reunión importante luego, fue advertido de cierto detalle que estaba dejando pasar.


—Ve a que Seokjin te revise. Necesito que estemos seguros los tres. Ya nos revisó a Taehyung y a mi, solo faltas tú.

Avisa antes de dejarlo salir a cenar, Jungkook acepta y va al encuentro del enfermero que lo espera en su oficina.
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Kim Seokjin

Lo observa serio, cuando cruza la puerta y no puede evitar sentirse nervioso. Era consciente que Namjoon era pareja de Seokjin y aunque su relación fuera abierta, los celos siempre podían estar presentes.

—Necesito que firmes aquí y aquí. Cuando termines entinta tu dedo y escribe tu número de cédula en esta parte. —Indica, sin emoción alguna. —Ahora ve a la camilla, voy a hacer una revisión de rutina. Quítate el uniforme y ponte esta bata. Allá hay un vestidor.

—¿Es necesario ir hasta el vestidor? —Pregunta, sin pudor alguno. Seokjin enrojece.

—Tú realmente...

—Usted es doctor, ¿verdad? Ver personas desnudas no es la gran cosa.

Seokjin se acerca a grandes zancadas y lo toma del cuello, irritado.

—Mira niño, me tienes cachondo desde que Taehyung se atrevió a manosearte en MI escritorio y mi situación no mejoró cuando te vi vestido de sirviente recibiendo su polla en la cocina, MI COCINA. Si no quieres que rompa el trato y te coja en esta camilla, vas a calmar tus hormonas y me dejarás revisarte, sin truquitos. ¿Estamos?


—De todas formas vamos a follar. Faltan dos días, pero nadie dijo que no puedo darme una probada de ustedes antes de que pase.


—Serás... —Lo jala brusco de aquel cabello largo y lo besa, quitando su arnés y uniforme como si estuviera maldito. Lo primero que observa son sus abdominales y esa cintura tan pequeña. Sus manos acarician los costados de Jeon, aún besando su cuello mientras lo va recostando sobre la camilla. Lo echa de lado, acariciando la curvatura de su espalda y hunde su dedos entre la línea divisoria de sus nalgas. Con su mano libre estimula sus pezones, apretando bien lo abundantes que son sus pectorales.


Jungkook gime ante sus caricias sobrestimulado por la maestría que tiene Seokjin para usar sus manos debido a su labor. Los dedos del mayor de los Kim, acarician el anillo de músculos de su entrada y los introduce de uno en uno, buscando estimular su próstata de esa forma. Los lloriqueos del menor no tardan en aparecer y solo se aferra a la camilla cuando lo tocan fingiendo penetraciones. Seokjin se masturba mientras lo estimula, jadeando calmado, hasta llegar al climax al mismo tiempo que el soldado, quién cierra los ojos, relajado.

—Supongo que todo se encuentra en orden. Nos vemos en casa.


Limpia todo diligentemente y vuelve a su escritorio mientras Jungkook se viste, totalmente desestresado.
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—¿Qué hace, oppa? —Taehyung siente un escalofrío cuando Jungkook lo llama con voz melosa aunque solo esté bromeando desde la cocina, vestido con el uniforme que compraron entre los tres para su pequeño cadete de alcoba y que, usarían en unas horas cuando los demás llegaran a casa.


Sus piernas fibrosas bajo las mallas cubiertas a penas por la faldita diminuta que quedaba inútil cada que se agachaba le estaban dando un espectáculo más impresionante que el Super Bowl. Muerde su labio masajeando su entrepierna, al verlo sonreír, encantado con su mirada voraz desde la sala.


—¿Te gusta mucho el nuevo disfraz? —Pregunta, tocándose sobre la pijama. Jungkook asiente sacando un pastel del horno. Tenía un aroma exquisito.


—Necesito que me ayude a decorar el pastel. ¿Podría? —Pregunta sujetando la manga llena de Chantilly y un bowl con fresas frescas. Taehyung camina directo a su encuentro con el miembro erecto en sus pantalones, rebotando a cada paso que da. El azabache relame sus labios, más hambriento por este que por el propio pastel.


—No tengo buen pulso, pero espero ser de ayuda. —Decora el pastel con cuidado, quedando bastante aceptable al primer intento. Solo faltaban las fresas, pero Taehyung se antojó tanto que terminó comiendo una, aún con los reclamos del más joven.


—Estaban contadas exactas para el pastel. —Regaña jalando la mitad de la fresa entre sus dedos.

—No digas que la vas a poner así, ya la mordí.

—Ustedes tres comparten más que saliva. —Contesta, sarcástico. Toma la manga de chantilly y unta la fresa con un poco para lamerla, dejando restos de crema en sus labios. El Kim menor siente que no es capaz de esperar hasta las 7 para cogerse al chico, pero no le quedaba opción.

—Estás igual de ansioso que yo, me estás provocando a propósito.

—Demoran tanto... Ya pasaron dos días desde que lo hicimos, lo necesito tanto. —Introduce su mano bajo los pantalones del sargento, quién gime alto cuando lo acaricia. —¿No quieres adelantarte? Puedes untar chantilly en mi cuerpo, puedes hacer lo que quieras conmigo.


—Ten paciencia bonito, solo falta una hora. Quiero que puedas soportar tomarnos a los tres. —Besa su frente y lo lleva al sofá, para recostarlo sobre su regazo. Pocos minutos después se quedan dormidos.

La puerta se abre despacio revelando la figura de los Kim restantes, quiénes observan con ternura la escena de ambos durmiendo plácidamente. Que se esfuma tan pronto notan lo que Jungkook trae puesto.


—Taehyung, estamos en casa.

15 de Febrero de 2021 a las 04:10 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Continuará… Nuevo capítulo Todos los domingos.

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ᵀᴴα --𝑴𝒖𝒍𝒕𝒊𝒔𝒉𝒊𝒑𝒑𝒆𝒓. 𝑻𝒂𝒆𝒉𝒚𝒖𝒏𝒈 𝑻𝒐𝒑 𝑺𝒖𝒑𝒓𝒆𝒎𝒂𝒄𝒊𝒔𝒕. ㅤ ㅤ❝ 𝚢𝚘𝚞 𝚕𝚒𝚔𝚎 𝚒𝚝 𝚠𝚑𝚎𝚗 𝚑𝚢𝚞𝚗𝚐 𝚌𝚘𝚖𝚎𝚜, 𝚍𝚘𝚗'𝚝 𝚢𝚘𝚞? ❞ ㅤ -태꾹𝑶𝑻𝑷 Sweek: https://sweek.com/es/profile/1559551/74088 AO3: https://archiveofourown.org/users/Gabloved/ Wattpad: https://www.wattpad.com/user/Gabloved_

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Judith Tagle Judith Tagle
joder amo esto, me leí todos tus libros y haces artee! Sería genial q sigas actualizando🥰
July 17, 2021, 03:23
~