kookie_red7 ••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎••

Jungkook es el mejor francotirador, solo tiene un objetivo: Disparar y escapar. Pero todo dará un vuelco cuando su objetivo le traiga una ola de recuerdos que tal vez le hagan fallar. 𖣠KookTae 𖣠Historia 100% mía  𖣠No copias|| No adaptaciones  𖣠Three Shot 𖣠Inspirado en un video de Tiktok de "Daianatk"


Fanfiction Sólo para mayores de 18.

#KookTae
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2015

El viento fresco soplaba contra sus rostros carentes de expresiones que delataran la actividad que estaban por realizar, ambos hombres se miraron de manera intensa, intentando que sus ojos brillosos no delataran la pasión que los juntaba, eran como dos piezas de imanes destinadas a siempre mantenerse cercanas, sus manos se aproximaron con lentitud, dejando que las yemas de sus dedos primero se rozaran para después enredarse entre ellas, y aunque estaban viajando sobre una lancha en el mar abierto, el rubio pudo jurar que el movimiento de su corazón fue más fuerte que las olas bajo el, el cálido tacto de Taehyung era lo único que derretía sus barreras de hielo, ese chico de sonrisa cuadrada y ojos almendrados era la única debilidad para el agente 037.

Pero, eso era algo que nadie debía saber, ni siquiera sus altos mandos, ambos agentes sabían que las relaciones estaban estrictamente prohibidas en la agencia donde ambos laboraban. Aun así, no importaba, no cuando el moreno de cabello oscuro lo miraba, esos ojos castaños eran un arma tan letal como las balas, penetrando sin piedad, rompiendo sus esquemas, cambiando los códigos bajo los que se había entrenado, 037 tragó duro cuando los dedos curiosos de su amante escalaron por encima de su muslo cubierto por esa tela permeable hasta llegar a una parte de su cadera, los falanges delgados buscaban adentrarse a su entrepierna sin importar que estuvieran rodeados.

— ¿Nervioso? — cuestionó el pelinegro muy cerca del oído del agente 037, todo mientras sus dedos se divertían por encima de la tela oscura y gruesa, intentando llegar a ese destino que tantas veces palpó sin prenda alguna.

— 020... — soltó, casi como un gemido, uno que nadie en esa lancha debía conocer, no importaba si solo iba un pescador nato del lugar, no podía exponer su debilidad, no cuando se dirigían hasta un barco ruso para detonarlo, necesitaba mantener su mente serena, pero cuando la palma caliente se posó cerca de su entrepierna, tuvo que poner algo más que fuerza de voluntad. — ¡Taehyung! — dijo en voz baja pero firme, captando la atención de esos orbes castaños. — Por favor, no aquí... cielo, alguien puede vernos.

Motes cariñosos eran dirigidos a un hombre letal, no importaba que fuera un asesino a sueldo, para 037, el moreno era merecedor de palabras cariñosas, de dulces mimos y besos apasionados, merecía la tierra entera, el oro de cada lugar y el amor que juro nunca iba a entregar.

— Eso lo hace más excitante, kookie. — respondió el moreno, mordiendo su labio y quitando su mano del pene del contrario, aclaró su garganta y se deslizó por el asiento, tomando su arma, contando las balas, seguro de que incluso le sobrarían.

Jungkook liberó el aire de sus pulmones, sonriendo de lado al ver los típicos berrinches que su novio daba cuando las cosas no funcionaban como lo planeaba, ni siquiera aparentaba ser un agente, uno que tenía un récord de combate cuerpo a cuerpo, mismo que años atrás había hurtado su corazón, como un ladrón que se adentro para debilitarlo, para tomarlo, para amarlo. El agente sabía que estaba mal, el amor era algo muy peligroso para alguien como él, alguien que vivía en constante peligro, con cientos de enemigos, con una lista repleta de nombres cargados de sangre. No importaba, no cuando le hacía el amor como un loco a Taehyung, cuando gozaba de escuchar el gemido alto antes de que su novio llegara al orgasmo, ver la nariz pequeña arrugarse ante la agobiante sensación de liberación, sentir los talones pegar contra su espalda y las uñas rasgar su piel blanca para el final escuchar el más hermoso cantó, un te amo proveniente de esos labios rosados, de la boca venenosa que a tantos había insultado.

El agente 037, como todos le conocían en la agencia, disfrutaba romper las reglas de mano de su compañero de misión. Se levantó de su lugar, desafiando el movimiento de la lancha, posando sus pies firmes sobre la madera, caminando tambaleante hasta llegar al moreno, fingió ver la isla que abandonaban, asintió y con cuidado cubrió la cámara que había sido colocado en su chaleco negro, llevó una mano al auricular de su oído, cortando la señal, para así tomar por la cintura al pelinegro, pegando su pecho a la espalda ancha, besó el cuello de canela y con su lengua subió hasta el lóbulo derecho, desconectó la señal del auricular y susurró.

— Te amo Taehyung, apenas terminemos la misión te hare el amor sobre la arena blanca, puedes jurar mi vida, que estoy ansioso porque por fin nos salgamos de esto.

Taehyung puso su mano sobre la de Jungkook encima de su abdomen, echó su cabeza atrás para ver al hombre que amaba, detallando la mandíbula varonil, los tatuajes que se colaban en la piel expuesta del cuello blanco, paró sus labios y besó bajo la quijada, creando un sonido de muack que le agradaba.

— Te amo más Jungkook, créeme, estoy tan o más ansioso que tú. — sonrió dejando ver la figura geométrica que sus labios formaban. — Jamás en mi vida desee tanto con poner fin a una misión como ahora.

Sin poder evitarlo, el magnetismo que significaba estar enamorados, les hizo juntar sus labios, un beso que pretendía ser rápido, pero que se intensificó como las olas salvajes del mar, sus manos buscando más cercanía de la que sus trajes gruesos les permitían, se separaron cuando ambos sintieron un punzón sobre sus muñecas, la alarma que les anunciaba estaban cerca, les hizo girar sus cabezas hasta el enorme barco a distancia.

Ambos agentes activaron sus auriculares, dejaron de ser Jungkook y Taehyung para una vez tomar sus papeles como el agente 037 y 020. El pelinegro fue el primero en saltar, nadando hasta el barco, listo para desactivar el sistema de vigilancia, mientras el rubio apuntaba a distancia, no perdiendo de vista al hombre que amaba, prefería perder la misión a no volver a ver a su amado. Los dos lo tenían planeado, apenas terminaran la misión Petrov, abandonarían la agencia, regresarían a la vida sin robos ni atracos, sin armas ni explosivos, ni sus manos cubiertas de sangre, sus días para servir a la nación coreana estaban contados, cuando el barco ruso explotará, ellos serían libres para amarse.

Jungkook esperaba la señal de Taehyung para adentrarse, suspiraba pesado, ansioso porque el tiempo avanzará y ellos volvieran a su casa, tenia que darse prisa, entregarle ese anillo con diamantes y declararle su amor.

— Venga 020, date prisa — susurró esperanzado de que eso funcionará para que el pelinegro se apurara.

Una luz roja apuntó sobre la frente del rubio, haciendo círculos, Jungkook sonrió, todo estaba en orden, era la señal de Taehyung. En minutos estaba corriendo con su amado por el largo del barco, colocando los explosivos justo como lo habían planeado, todo marchaba en orden, y aunque todo estaba bien, el rubio no entendía porque su pecho se sentía extraño, esa sensación que muchas veces le ayudo a detectar problemas, se activaba, sus pulsaciones resonaban por su cuerpo entero, apretó se arma cuando llegaron al último cuarto, tan vacío, tan carente de vigilancia, algo que le hizo preocuparse más ¿Por qué los rusos dejarían su habitación más importante sin guardias?

— 020. — llamó, tenia un mal presentimiento. — 020, no sigas. — intento frenar los pasos del pelinegro, pero este llevaba prisa por acabar con la misión.

Un pitido hizo que ambos agentes se aturdieran, doblegándolos hasta derrumbarlos al suelo, todo paso con velocidad, en segundos, una horda de rusos se adentraba, alarmas, luces rojas y disparos. Jungkook no perdió el tiempo, comenzó a disparar, tenia la ventaja de nunca fallar, donde ponía el ojo la bala se adentraba, sus manos tiesas por los nervios de que la vida de Taehyung estuviera en riesgo, su vista viajaba de sus objetivos que caían al piso sin vida, hasta la melena oscura a su lado, ambos abriendo fuego sin parar, incluso coordinados a la hora de matar.

Taehyung esquivaba las balas sin problema, estaba entrenando para nunca dejarse derribar, años sirviendo a la mejor agencia de agentes secretos le dio el poder para siempre ganar, por eso cuando vio a los rusos caer muertos a su alrededor sonrió, habían ganado, por fin seria libre para amar a Jungkook, por fin podría hacer su propuesta, añoraba pasar el resto de sus días con el rubio que tanto amaba; soltó el aire y se giró para abrazar a su compañero.

— Lo hicimos, ¡joder! 037, somos libres, amor, somos libres. — dijo Taehyung sin poder contener las lágrimas.

El rubio abrazó al moreno, hundiendo su cara en el cuello sudado, queriendo ignorar el hecho de que esa mala sensación continuaba aun cuando sus enemigos yacían sin vida en el suelo. Besó al pelinegro, cerrando sus ojos como un chico enamorado de secundaria, para que cuando los abriera se topará con una rápida pesadilla, un arma apuntando a su amado, un sonido en seco y todo se movió, el cuerpo de Taehyung se resbaló entre sus brazos, sangre brotando sin parar. Gritó tan fuerte que estaba seguro su garganta se desgarraba, intentó alcanzar el cuerpo delgado tirado, levantarlo, tomarlo y escapar, pero dos rusos se adelantaron, cogiendo al hombre que amaba.

— ¡Taehyung! — gritó, ignorando las reglas de jamás revelar su identidad. — Amor, por favor... — suplicó mientras veía al pelinegro verle sin poder hablar.

Una oscuridad apuntó a Jungkook, un gritó que juro venia de su amado, llamándolo antes de que el fuera golpeado en la cabeza, cayendo inconsciente a mitad del barco. Todo había terminado, la misión había fallado, ellos no saldrían con vida de aquel lugar, si no morían a mano de los rusos, seguro sería cuando el cronómetro se detuviera en ceros y el barco entero explotará.

[𖣠𖣠𖣠]

Su boca se sentía seca, su cuerpo y cabeza dolía, le costaba incluso abrir sus ojos, con mucho esfuerzo logró parpadear, escuchaba susurros, un idioma que por alguna razón no entendía con claridad, olfateaba un aroma a desinfectante, con miedo pudo despertar, viendo el techo blanco, las paredes grises desgastadas y los azulejos mal colocados, muebles de metal, dos hombres grandes y gordos, sus barbas casi cubriendo su cuello, susurraban mientras le miraban para que segundos después un hombre de tez muy blanca ingresará a trasvés de una puerta metálica, vestía un traje rojo llamativo, un ojo se cubría con un parche, rastros de días sin rasurar se asomaban por la quijada puntaguida, su análisis paró cuando su oído aturdido comenzó a captar las palabras que el hombre expulsaba.

— Despertaste. — dijo con un acento que reconoció como ruso. Comenzó a caminar hasta estar frente al agente casi recuperado. — Honestamente creí que morirías, no me importaría, pero dicen que eres el mejor francotirador de toda Asia, incluso se especula que, del mundo entero, dime ¿eso es cierto?

No comprendía, solo pudo acertar a asentir como un niño, intentó identificar de que hablaba el hombre ¿era el un francotirador? Bajó su mirada a sus manos cubiertas de tatuajes, sin entender que significaban las letras, el numero 020 ni los corazones negros, muchas preguntas se juntaron en su cabeza, martillando sin parar, comenzando a irritar.

— ¿Dónde estoy? ¿Quién es usted? — logró decir, su voz ronca por el tiempo que paso sin hablar.

Desesperado por solo obtener como respuesta el silencio, intentó moverse de la camilla, pero fue sujetado por uno de los hombres de gran barba, su pecho subiendo y bajando, intentando comprender que pasaba, quería recordar porque estaba ahí, pero no lograba capturar nada, un miedo recorrió su cuerpo entero, imágenes borrosas de el corriendo llegaban, el sonido del mar, una figura de espaldas, cabello oscuro, armas, disparos, sangre y luego nada. Un fuerte dolor se instaló en su cabeza, tuvo que sostenerla con sus manos, casi sintiendo que iba a explotar, soltó un grito cuando el dolor le sobrepaso.

No podía recordar bien lo que había pasado, eso le frustraba, le desesperaba no saber si estaba en el lugar correcto, pero la mayor duda que hacía eco en su cabeza se escapó de sus labios.

— ¿Quién soy? Por favor ayúdenme. — suplicó con lágrimas en los ojos.

El hombre de traje rojo sonrío en grande, como si hubiera estado esperando por esa pregunta, con confianza se sentó a los pies de la camilla, tocó una de las rodillas del rubio antes de hablar.

— Eres Jeon Jungkook, un agente ruso que sobrevivió a un ataque en el barco Siems, no te preocupes, estas a salvo, estas en casa, pronto todo volverá a la normalidad.

Jungkook confió, lo hizo porque no tenia nada seguro a que aferrase más que las palabras de ese hombre que se presentó como Iván Petrov, su jefe, la persona que le salvó y a quien servía sin dudar, desplazó todo para creer en lo que decían, era un agente ruso, un sobreviviente, el mejor francotirador, un hombre solo... y aun con esa información, el rubio no entendía porque un sujeto de tez morena y cabello oscuro no dejaba de retumbar por su cabeza en los siguientes días.

¿Quién era el extraño que en sus sueños besaba?

13 de Febrero de 2021 a las 00:36 2 Reporte Insertar Seguir historia
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Mc Tatae Mc Tatae
Woow siempre me atrapaste con todas tus historias, esta genialmente redactada. Yo también vi el video de tik tok. 🖖🏻💜
February 13, 2021, 17:35
~

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