edopalomino Eduardo Palomino

Tras siete años, Abril vuelve a su ciudad natal tras perder su trabajo. En una noche de invierno se reencuentra con un antiguo compañero de preparatoria. Algo paso entre ellos en y ese evento se ha desvanecido de la mente de Abril. Recordar aquel evento traerá felicidad o quizás tristeza.


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Capítulo 02

Fue algo inesperado. Estar sentado allí con ella. No pude evitar apartar mi mirada. Ni el ruido de la gente hablando, ni el sonido de las llantas de los autos lograron que me distrajera. En ese momento solo tenia ojos y oídos para ella. Me preguntaba si el destino se reía de mí. De toda la gente que conocí tuvo que ser ella. En un abrir y cerrar de ojos ya nos estábamos despidiendo.

Cuando deja la cafetería, un temblor recorrió todo mi cuerpo y sentí mi respiración mas pesada. «No debí haberla invitado» dije en voz baja. Me quede parado un rato para calmar mis nervios. Respire hondo. Seguí caminando.

Aun recuerdo cuando la conocí, fue en preparatoria. No me fije en ella hasta que cursábamos el tercer grado, fue como una chispa. Ella llevaba una falda roja y una blusa gris; el cabello lacio y largo. Caminaba junto con sus amigas. Le dije a Gabriel lo linda que me parecía, era la primera vez que la veía sin su uniforme.

«Invítala, no solo la mires idiota» me dijo Gabriel. Yo quería hacerlo pero me pareció una estupidez. No valía la pena, en pocos meses terminaríamos la preparatoria y yo dejaría esta ciudad. Empezaría mis estudios en una universidad en otro país. Y nuca nos volveríamos a ver.

Gabriel me insistió que la invitara. Me decía que no importaba, que pensaba demasiado en el futuro y disfrutaba poco el día a día. No pudo convencerme. Un día Gabriel se levanto me miro y mi mostró esa estúpida sonrisa cuando planeaba algo. Se acercó a la amiga de Abril y la invito a salir. Ella le dijo no, el levanto los hombros y se acercó a mí «Vez, no es para tanto» me dijo mientras se sentaba en su butaca. No le conteste. En ese momento, yo tenia un futuro por delante esas pequeñeces me importaban poco. Salir con chica unos meses, no valía la pena.

Estaba equivocado. Si tan solo pudiera retroceder en el tiempo. Podría cambiar mi forma de ser. Y podría evitar aquel accidente y tener una vida normal. Decirle adiós a este frio, al deprimente inverno. Quería volver a sentir el calor en mi cuerpo. Pero no puedo, estoy recluido en este invierno interminable. Recuerdo cuando me atropellaron, fue el 25 de Julio del 2005, las clases había terminado.

Mientras caminaba a casa sucedió, fue en la avenida Castillo. Me detuve en la acera antes de cruzar la calle por que recibí una llamada de mi madre. Ella olvido comprar verduras y me pidió que de regreso a casa comprara unas. Le conteste que si y luego colgué el teléfono. Fue cuando escuche un ruido a los lejos. Un auto serpenteaba por la calle y bajaba a toda velocidad. Mire a todos lados y en medio de la calle estaba Abril. La gente gritaba para llamar su atención. Ella se quito los audífonos por el alboroto y fue cuando vio el auto. Todo paso tan rápido yo temí lo peor. Pero el automóvil derrapo y se dirigió a donde yo estaba. Lo único que no recuerdo fue el impacto.

Por un tiempo solo vi oscuridad. En algunas ocasiones oí voces que se escuchaban como murmullos. No comprendí de que hablaban y tampoco pude identificarlas. Estuve así por algunas horas o días, no estoy seguro. No había forma de saberlo. Pero de un segundo a otro pude volver a ver. Frente a mí apareció un hombre alto con barba desarreglada y una cicatriz en su ceja. Ese era mi reflejo. Estaba confundido y no sabía donde estaba. Era de noche, hacia frio y una capa de nieve cubría las calles. Mire a todos lados para reconocer el lugar, me llevo unos minutos hasta que reconocí la biblioteca, con sus grandes ventanales y paredes blancas.

Entre a la biblioteca para calentarme un poco y fue entonces cuando vi un calendario. 15 de Noviembre de 2017. Habían pasado dos años «¿Cómo era posible?» me pregunte a mí mismo. Esto no podía estar pasando. Empece a sudar, mi corazón latió con rapidez. Tome un fuerte respiro y me senté un rato. Asimilando lo que estaba pasando. Quería respuestas.

Me calmé y me acerque a una de las computadoras disponibles. Volví a corroborar la fecha en la pantalla, era la misma del calendario. Tenia que averiguar que pasaba. Primero busque mi nombre, no hubo resultados que me ayudaran. Solo gente que compartía mi nombre. Entonces teclee «Accidente automovilístico 25 Julio 2005» Por fin en la pantalla apareció: «Joven de preparatoria es arrollado en la Av. Castillo», hice clic para leer la nota.

«Hoy un joven de la preparatoria Concordia fue arrollado por un automóvil. El hecho ocurrió en una de las avenidas mas transitadas de la ciudad a las 15:17 hrs. Según los reportes el joven se encuentra en estado de gravedad y fue trasladado rápidamente al hospital mas cercano, el chofer del automóvil se encuentra con heridas leves.»

Cuando termine de leer, mire las fotos que estaban en la pagina. Pude ver mi cuerpo tirado en la acera. No podía creer lo que ví ¿Estaba muerto? ¿Qué es lo había pasado?. Intente varias búsquedas pero no logre encontrar nada. Pensé en ir a la casa de mis padres. Pero no sabia como iban a reaccionar. Si estaba muerto no podía presentarme en su puerta y solo decir hola.

No tuve el valor de ir con ellos. Camine por la ciudad hasta que termine en el parque. El cielo estaba despejado y podía ver algunas estrellas. Me quede allí, parado sin saber a donde ir o en que lugar dormiría. Fue en ese momento que escuche una voz conocida.

—No puede ser posible ¿Marcos?

—Gabriel.

—Creo que me he vuelto loco—rio, se lanzo hacia a mí y me abrazo—deberías estar en ese maldito hospital.

Nos sentamos en una de las bancas del parque. Gabriel me contó lo que paso aquel día. Fui llevado al hospital pero nunca desperté. Estaba en estado de coma, él me visitaba a menudo al igual que mis padres. Nunca dejo visitarme pero sus visitas fueron menos frecuentes. Cada dos meses iba y platicaba conmigo. En ocaciones se topaba con mis padres o mi hermana. Le pregunte cómo estaban, me contó que mi padre había enfermado un poco este año, el diagnóstico había sido diabetes, mi madre se encontraba con buena salud y a mi hermana le iba muy bien.

—¿Has ido al hospital?

—Hace tres dias—contesto Gabriel.

—Entonces ¿Sigo allí?—reí nerviosamente.

—Sí—Gabriel parecía triste al contestarme.

—Tengo que ir.

Gabriel intento convencerme de no hacerlo. Era inútil, no estaría tranquilo hasta verlo con mis propios ojos. Al final entendió que no cambiaría de idea pero insistió que no fuera hoy.

Pasaron algunos días para poder ir, él temía que nos topáramos con mi familia. Para ocultar mi rostro me puse un cubre bocas, así no seria tan fácilmente reconocerme. Cuando llegamos a la puertas del hospital me paralice. Me quede mirando el interior y di un paso atrás.

—No tienes que hacerlo—dijo Gabriel.

—Debo hacerlo—respondí.

No podía huir. Apreté mis puños y entre al hospital. Tomamos el ascensor, me pareció eterno estar allí. Entonces se abrieron las puertas y seguí a Gabriel hasta el fondo del pasillo.

—Todavía puedes arrepentirte—dijo Gabriel.

Ignore sus palabras y abrí la puerta. Fue extraño, verme a mi acostado en la cama como si estuviera dormido. Me puse a un lado, pensé poner mi mano sobre mí pero empece a temblar. Tuve que salir de allí. No me detuve hasta que salí del hospital. Ya afuera, no lo soporte mas, me solté llorando. Gabriel me alcanzo y se quedo a mi lado. Volvimos a su departamento y me quede dormido por horas. No sé que habría hecho sin su ayuda. Sin él estaría desamparado en esta ciudad.

Me parecen tan lejanos esos recuerdos. Habían pasado cinco años. Aunque para mí el tiempo era diferente, solo durante el invierno podía recorrer estas calles. Durante las otra estaciones, vagaba en mundo de oscuridad. El tiempo allí pasaba diferente, los meses se convertían en días. Y una vez que llegaba el invierno, podía caminar libre.

Suspire, por fin llegue al departamento. Abrí la puerta, allí esta Gabriel sentado, en ese viejo sillón marrón. Mientras caminábamos por la ciudad lo encontramos fuera de una casa. Gabriel no dudo ni un segundo en llevárselo.

—Una hora mas tarde de lo usual—dijo Gabriel mientras apuntaba al reloj de la pared—esperaba compartir una cerveza pero al final me la tomé.

—Lo siento tanto mamá, olvide que tengo que avisar si llego tarde—conteste riendo, tome una cerveza del refrigerador y me senté a un lado de Gabriel. Di un gran suspiro, luego tome un gran sorbo y me quede con los ojos cerrados.—Hoy vi a Abril en el parque.

—¿Abril Ruiz? ¿Ella te vio?—Me pregunto.

—Sí, pero no recuerda nada—entonces le conté lo que paso.

—No deberías volverla a ver, lo mejor será que la evites. Ella podría recordar.

El tenia razón pero yo quería verla de nuevo. No perdía nada y si sus recuerdos volvían yo podía mentir. Pero tenia tiempo limite, para poder estar con ella, mientras fuera invierno no habría problema. Cuando la primavera se acercara me alejaría. Se lo conté Gabriel, a él le pareció una mala idea y muy egoísta de mi parte.

Intento convencerme de alejarme de ella pero no pudo. Había tomado una decisión y no iba a cambiarla, no importaba que fuera un poco egoísta. Solo quería hacer lo que no pude hace años, era como una nueva oportunidad. Ya no era como antes. Disfrutaba cada pequeño momento de mi vida. Era lo único que me quedaba, hasta que me desvaneciera de este mundo.

23 de Febrero de 2021 a las 00:00 0 Reporte Insertar Seguir historia
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